‘Manejo responsable de las finanzas públicas no debe polarizar’

‘Manejo responsable de las finanzas públicas no debe polarizar’

Juan Alberto Londoño, viceministro de Hacienda, recalca la importancia de la focalización del gasto.

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Juan Alberto Londoño, viceministro de Hacienda

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Cortesía Minhacienda

Por: Economía y Negocios
23 de junio 2020 , 12:07 a.m.

Mientras se manifiestan críticas a favor y en contra de la decisión de suspender la aplicación de la regla fiscal, debido a la difícil coyuntura por el covid-19, el Gobierno está seguro de que su plan de ajuste económico no solo le permitirá enfrentar la actual situación, sino que, además, le permitirá anclar la credibilidad de los inversionistas.

Y es que en entrevista publicada ayer en EL TIEMPO, el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas advirtió que con la suspensión de la regla fiscal era más lo que perdía el país que lo que ganaba. “Quedamos volando sin instrumentos en medio de una densa niebla”, insistió.

(Lea la entrevista: 'Ya no hay certeza de dónde estaremos en materia fiscal en 2022')

Pero muy distinta es la visión del Gobierno, según lo ratificó Juan Alberto Londoño, viceministro de Hacienda, para quien “el manejo responsable y sostenible de las finanzas públicas y del endeudamiento del sector público no puede ser objeto de polarización”.

¿Es un mal precedente para el país el haber suspendido la aplicación de la regla fiscal?

El impacto económico que desencadenaron la pandemia y las políticas de aislamiento a nivel mundial generó la necesidad de flexibilizar las metas fiscales en todo el mundo. Colombia no es ajena a ese contexto. Debido a la magnitud de los gastos que tendrá que realizar el Gobierno para mitigar los efectos del covid-19 y también por la caída en los ingresos, se determinó la suspensión de la regla fiscal para 2020 y 2021. Esta decisión fue respaldada unánimemente por el Comité Consultivo de la Regla Fiscal (CCRF). Lo anterior, sobre la base de compromisos concretos por parte del Gobierno Nacional y en el entendido de que la flexibilización fiscal será utilizada solo para atender necesidades derivadas de la pandemia.

Conscientes de que la credibilidad en las políticas es fundamental para la estabilidad macroeconómica, nuestra estrategia es la siguiente: primero, la programación presupuestal durante 2020 y 2021 contendrá objetivos de déficit explícitos que se publicarán en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP). En estos años, los incrementos programados en el gasto se derivan solo de factores ligados a la pandemia.

Segundo, a partir de 2022, el Gobierno retomará la senda de déficit fiscal coherente con la regla fiscal, garantizando la disminución de la deuda en el mediano plazo. Tercero, el Plan Financiero para 2021 incluirá un ajuste fiscal sustancial, consistente con la convergencia a la senda de mediano plazo mencionada antes.

Cuarto, el Gobierno presentará en el MFMP los lineamientos principales que guiarán el ajuste en los próximos años y, por último, en aras de reforzar el proceso de evaluación del ajuste fiscal durante los próximos dos años, se solicitó al Comité ejercer el papel de monitoreo de los agregados fiscales, para lo cual se comprometió a proponer al Congreso de la República un artículo en la Ley de Presupuesto General de la Nación que reglamente su funcionamiento.

El Gobierno Nacional redoblará sus esfuerzos para priorizar el gasto público basado en criterios de focalización de la población vulnerable y eficiencia económica

¿Esa decisión da vía libre para que se desboque en su deuda pública y gasto sin control, o cómo se garantizará un manejo sensato?

De ninguna manera, como lo dije antes, el Gobierno Nacional establecerá y publicará proyecciones de déficit fiscal. También, redoblará sus esfuerzos para priorizar el gasto público basado en criterios de focalización de la población vulnerable y eficiencia económica. El énfasis ha sido mantener la inversión pública en los niveles en que fueron programados y adicionar recursos destinados al sector salud, a la atención de quienes más lo necesitan y la protección del empleo.

¿En qué medida este aval del Comité pone en riesgo el grado de inversión?

Los mercados financieros responden a expectativas. El plan fiscal del Gobierno se basa en tres bloques, que en conjunto buscan anclar la credibilidad de los inversionistas. El primero, consiste en un paquete de gasto que se ejecutará a lo largo de 2020, para mitigar los efectos negativos derivados de la emergencia y que contribuirán a la rápida recuperación de la actividad económica a partir de 2021.

El segundo, corresponde al periodo de transición que tendrá lugar en 2021, en el que se producirá un ajuste sustancial del balance fiscal del Gobierno, de la mano de la reactivación plena de los sectores productivos y del desmonte de buena parte del gasto extraordinario de 2020.

El tercero, es el retorno a los parámetros usuales de la regla fiscal, que se iniciará a partir de 2022 y que garantiza la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo.

(Lea también: Superfinanciera interviene a 'Comunidad solidaria', nueva pirámide)

¿Cuándo recuperará Colombia la estabilidad fiscal después de la medida?

Colombia mantiene su estabilidad fiscal. El compromiso del Gobierno para seguir preservándola se compone de un ajuste del déficit de 2021, que, por supuesto, será consistente con el proyecto de presupuesto que se presentará al Congreso de la República, e incluirá el desmonte de buena parte de los gastos extraordinarios del 2020 y una recuperación en los ingresos corrientes, consistente con la recuperación económica. Así mismo, el Gobierno presentará los lineamientos principales que compondrán el ajuste de 2021 en adelante en el MFMP.

La flexibilidad fiscal ha estado y estará acotada exclusivamente a los recursos adicionales que pueda requerir la atención directa de la emergencia de salud, social y económica

¿Por qué no se usó el tope de endeudamiento que permitía la regla antes de pedir su inaplicación?

Los mecanismos de ajuste cíclico de la regla fiscal funcionan relativamente bien para acomodar los choques que usualmente ha enfrentado la economía colombiana, pero resultan insuficientes para hacer frente a la situación actual. En esta coyuntura, el impacto negativo que la baja actividad productiva genera sobre el recaudo se intensifica con las presiones de caja que presentan las empresas hoy, y que les dificulta honrar sus obligaciones tributarias, incluso sobre utilidades causadas en la vigencia anterior. Por tanto, la caída proyectada en los ingresos tributarios a raíz de este choque es más que proporcional que la que usualmente se observa ante reducciones en el crecimiento económico. Lo anterior produce un descalce entre el espacio fiscal permitido por la regla fiscal y la caída proyectada en los ingresos.

Por el lado del gasto, las necesidades de recursos que implica la pandemia superan el espacio previsto por los parámetros usuales de la regla. Ante circunstancias como las actuales, ella misma prevé su suspensión temporal para que el país pueda tener una política fiscal adecuada.

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Dado el alto impacto del covid-19 en la economía del país, el Gobierno se vio obligado a flexibilizar sus metas fiscales, al igual que el resto del mundo.

Foto:

Carlos Ortega. EFE

¿Cómo controlar las presiones de estos dos años para subir el déficit sin la aplicación de una carta de navegación esencial para los presupuestos de los dos próximos años? ¿Cómo evitar que el manejo fiscal se haga bajo presiones políticas?

El Gobierno establecerá metas claras de déficit para 2020 y 2021. La flexibilidad fiscal ha estado y estará acotada exclusivamente a los recursos adicionales que pueda requerir la atención directa de la emergencia de salud, social y económica. Esto viene acompañado del ajuste fiscal planteado para 2021, que es necesario como punto de partida para el ajuste que debe tener la deuda en el mediano plazo.

¿Qué parte del nuevo gasto actual por las medidas de emergencia se volverá permanente y presionará el déficit?

Por la naturaleza transitoria del gasto que ha sido requerido para la atención de la emergencia, buena parte de este se desmontará una vez pase el choque que lo originó. Dado lo anterior, la mayor parte de las nuevas presiones de gastos provendrán de los efectos financieros del mayor endeudamiento que se va a tener en estos años. La cuantificación de estas estará en el MFMP.

¿Cuál es el riesgo de que, con esta medida, el próximo gobierno quede maniatado u obligado a recortar beneficios como el ingreso solidario?

En primer lugar, hay que manifestar que la creación de programas como el de Ingreso Solidario se da en la coyuntura de la emergencia y no tienen vocación de permanencia. Es importante que, en el interior del Estado, se dé una nueva discusión relacionada con la focalización del gasto, la condicionalidad con la que se entregan los subsidios y la efectividad de los mismos, con el propósito de establecer cuál será la ayuda estatal para los más necesitados.

Al mismo tiempo, hay que propiciar un gran debate en el sentido de establecer cómo vamos a financiar las ayudas que el Gobierno Nacional dará a cada colombiano, y tendremos que abordar una discusión relacionada con la solidaridad que debemos tener todos los colombianos con aquellos que más lo necesitan.

La regla fiscal es un instrumento de política que busca garantizar la sostenibilidad y el equilibrio fiscal en el corto y mediano plazo

En consecuencia, el espacio para la revisión e implementación de programas sociales en el mediano plazo estará sujeto al cumplimiento de las metas de déficit que impone la regla fiscal y la necesaria discusión de cuál es el déficit que el país y los mercados están dispuestos a soportar.

(Lea también: 'Retirar pensiones es como decir: 'lo ayudo pero con su plata' ')

¿Contemplan una nueva reforma tributaria, forzada por las nuevas circunstancias, a pesar de que se sigue diciendo que no, o esa papa caliente le queda al nuevo gobierno?

Como lo mencioné, en el MFMP se presentará el plan de ajuste para 2020 y 2021. Esta estrategia incluye un conjunto de medidas tanto en materia de gasto como de ingresos que le permitirá al Gobierno regresar a la senda de convergencia establecida por la metodología de la regla fiscal.

¿Esta nueva condición económica será otro detonante de polarización política?

El manejo responsable y sostenible de las finanzas públicas y del endeudamiento que puede soportar el sector público no puede ser objeto de polarización. La disciplina que ha mantenido el país a lo largo de nuestra historia es la mayor credencial con la que contamos para generar credibilidad en los mercados internacionales. La regla fiscal es un instrumento de política que busca garantizar la sostenibilidad y el equilibrio fiscal en el corto y mediano plazo. Gracias a este instrumento y a documentos como el MFMP, el Gobierno ha podido ser transparente y coherente con su política fiscal.


En el momento en que abordemos la necesidad de nuevas fuentes de ingresos por parte de la Nación para preservar la inversión pública, se debe tener en cuenta que los efectos económicos que trajo la pandemia nos hicieron replantear un escenario macroeconómico con mayor gasto para atender las necesidades del país y que este requiere de fuentes adicionales de recursos y de una mayor y más eficiente focalización.

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