Con estratos, ricos y pobres están en el lugar equivocado

Con estratos, ricos y pobres están en el lugar equivocado

ONU Hábitat lanza propuesta ante distorsión en entrega de subsidios a servicios públicos.

Vivienda

Hay que revaluar varios temas, como los subsidios que se asignan con base en un inmueble y no en la situación socioeconómica de una familia.

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Abel Cárdenas. EL TIEMPO

Por: Martha Morales Manchego
16 de marzo 2019 , 10:33 p.m.

Lo más lejano a la realidad de Colombia es que las casas de estrato 1 y 2 son, en general, habitadas por los pobres y las de estrato 5 y 6 por los ricos. Al contrario, el desfase socioeconómico de lo que sucede de puertas para adentro en una vivienda colombiana es, en promedio, cercano a 50 por ciento, según un ejercicio realizado por ONU Hábitat.

Esto quiere decir que hay ciudades que tienen hasta la mitad de sus habitantes incluidos en un esquema de apoyo en servicios públicos, por seguir el faro del estrato, pese a que con sus ingresos podrían financiar sus necesidades. Mientras tanto, el esquema excluye una proporción similar de habitantes que sí requerirían el auxilio. Todo porque los subsidios de este tipo de servicios se asignan con base en un inmueble y no en la situación socioeconómica de una familia.

Cambiar ese panorama que genera inequidad al otorgar ayudas del Estado, con errores garrafales en la inclusión y exclusión de los beneficiarios de subsidios y, por consiguiente, ocasionando un despilfarro de recursos públicos, es la meta de la propuesta elaborada por ONU Hábitat.

Se le llama Índice Multidimensional de Focalización y se basa en la organización de grupos tarifarios escogidos a partir de registros administrativos que permitan el cruce de información y logren reflejar la capacidad de pago de una familia, en vez de establecerse a partir de la fachada de una vivienda, como lo hace en la actualidad la estratificación. Según Roberto Lippi, coordinador de ONU Hábitat para los países andinos, “hasta ahora se ha pensado en mejorar el sistema, pero no cambiarlo”.

Cambiar el panorama que genera inequidad al otorgar ayudas del Estado, una de las metas de la propuesta elaborada por ONU Hábitat

En el Plan de Desarrollo, que hace su trámite en el Congreso, se incluyó la idea de eliminar los estratos, pero generó una fuerte oposición, con argumentos de protección a los más vulnerables. Pero la realidad que muestran las cifras del Dane es que, por ejemplo, un 20,7 por ciento de los hogares ubicados en el estrato 3, por su vivienda, pertenecen al quintil 5, el más alto en la distribución de ingresos. Esto, según las cuentas de Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, equivale a “cerca de 700 mil hogares en estrato 3 que son del 20 por ciento de más altos ingresos, pero reciben subsidios”.

Para Mejía es claro que se requiere eliminar la estratificación como instrumento de focalización de subsidios y que, en el largo plazo, el Sisbén debe convertirse en el único instrumento de focalización.

De hecho, Planeación Nacional adelanta en la actualidad el Sisbén IV, con 8 millones de encuestas que, según Rafael Puyana, subdirector de esa entidad, “hará una fotografía actualizada de la condición socioeconómica de las familias”.

No obstante, para el directivo de ONU Hábitat, no sirve usar una información única, como la catastral o la del Sisbén. “El catastro, aunque da un acercamiento a las características socioeconómicas de las familias, sigue valorando su condición a partir del objeto físico (la casa)”.

El Sisbén, una aproximación

El Sisbén, que es el indicador usado hoy, “es una aproximación más cercana a la realidad, pero no es un sistema universal, no cubre toda la población. Además, funciona con la lógica de una encuesta y un sistema de subsidio debe funcionar con la lógica de los registros administrativos”, agrega Lippi.

Así, la solución implica pasar de un modelo a otro sin que eso genere grandes saltos al vacío. El propuesto por ONU Hábitat, que ya fue presentado al Gobierno, parte de una primera base de datos: el catastro, pero combinándola al menos con 6 de los 16 registros que pueden dar información sobre la situación familiar actual.

De esa manera se crea un sistema de alertas que se ampara en indicadores de riqueza como: la tenencia de pólizas de seguro (contenido en el Ruaf), la cantidad y tipo de medios de transporte (registrado en el Runt), la posesión de bienes raíces (catastro), el valor de los gastos en educación (Simat) y la titularidad de las empresas (Cámara de Comercio).

La iniciativa de ONU Hábitat, que ya fue presentado al Gobierno, parte de una primera base de datos: el catastro

Con el cruce de información se podrá monitorear el gasto de la familia en vivienda, lo que invierte en atención médica primaria, la asistencia que les prestan a los miembros en condición de discapacidad, la crianza de los niños, las obligaciones legales de la unidad familiar (pago de subsidio a excónyuge, por ejemplo) y las inversiones en obras de rehabilitación relacionadas con el saneamiento de la vivienda. El fin último es saber quién está dentro de la vivienda y cómo es la solvencia de las familias en cada momento, para establecer si son o no merecedoras de subsidios.

Esto implicará un monitoreo frecuente, por lo que el Índice Multidimensional de Focalización se plantea con una periodicidad anual. Más aún, porque el objetivo es que los subsidios se otorguen de manera temporal, mientras la familia beneficiaria se recupera de un choque económico (por ejemplo), y no que sean eternos, como sucede al asignarlos por estratos, argumenta Lippi.

Y es que, con la estratificación, se desconoce si en una vivienda habita una pareja de adultos mayores que requieren un subsidio porque tienen un alto gasto en salud; o si el jefe del hogar está desempleado hace un año.

Por lo tanto, la inequidad que se genera es en ambos extremos. “En el barrio Restrepo, de estrato 3, vive el dueño de la fábrica de zapatos. En la Candelaria está el hotel boutique y la señora de los tintos”, agrega Lippi.

La adopción del modelo propuesto por ONU Hábitat permitiría “alinear a Colombia con la experiencia internacional. Pasar de la estratificación socioeconómica a un modelo de subsidio enfocado en las capacidades socioeconómicas de las familias”.

Es insostenible

Por el lado de la sostenibilidad de los recursos públicos, un cálculo realizado por ONU Hábitat señala que solo con el gasto en agua subsidiada donde no la necesitan se podrían construir 17 megacolegios por año.

Los ejemplos del desfase en la focalización de subsidios con el esquema actual van más allá de los del agua y la luz. Cientos de trabajadores que reciben salario prefieren permanecer en la informalidad para no perder su clasificación en el Sisbén. La Adres, entidad que administra las finanzas de la salud en el país, tiene para este año un presupuesto de 52,6 billones de pesos y solo 21 billones provienen de cotizaciones. La mitad de los afiliados al sistema de salud son del régimen subsidiado, pese a que en Colombia se habla de que la clase media sobrepasa el 30 por ciento.

Además, la ubicación socioespacial ha generado discriminación, tanto por el lado de los ricos como el de los pobres. “Barrios como Tunjuelito y Ciudad Bolívar en Bogotá fueron estigmatizados como de clase pobre, pero allí hay casas que, por su valor catastral, no son de estrato 1 y 2 ni 3 ni 4 sino de 5 para arriba. Es bueno que estén ahí y que exista una mixtura social que es sana para la ciudad porque rompen las barreras invisibles de las que están hechas las ciudades; pero no es funcional para asignar subsidios”.

Para Lippi, “la estratificación genera perversiones que son una de las trampas de la pobreza”. La dinámica social, desde que se crearon los estratos, hace 30 años, cambió, por lo que —dice el investigador de ONU Hábitat— es difícil pensar que las zonas sigan siendo tan homogéneas como se les ubica con el estrato.

¿Qué hará el Gobierno?

Según el director del Dane, Juan Daniel Oviedo, se convocará a una misión de expertos para que haga un estudio a fondo y recomiende la metodología más adecuada.

¿Qué se necesita?

1. Decisión política.

2. Un marco legal.

3. Control y monitoreo.

4. Una coordinación técnica: estaría en cabeza de Planeación Nacional.

5. Una instancia de reclasificación. Si el ciudadano siente que lo clasificaron en un grupo tarifario al que no pertenece, podrá allegar las pruebas para ser cambiado.

6. En las empresas prestadoras de los servicios no habría ningún efecto.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Economía y Negocios
En Twitter: @marthamoralesm

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