El trabajo infantil, una plaga que está hasta en el chocolate

El trabajo infantil, una plaga que está hasta en el chocolate

Según economistas, si se pagara más por chocolate, se erradicaría el trabajo infantil en cultivos.

Producción de cacao

Ghana es el segundo productor más grande de cacao en el mundo y cerca de 200.00 niños trabajan en el sector.

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Kambou Sia / AFP

Por: Simón Granja Matias
15 de diciembre 2019 , 09:16 p.m.

Pocos consumidores saben que detrás de unas delicias como los chocolates, ese producto que los aztecas llamaron “alimento de los dioses”, se encuentra una industria, la del cacao, que desde hace tiempo ha sido famosa por su prevalencia del trabajo infantil en el mundo. Un flagelo que diversos gobiernos y empresas han empezado a combatir, pero aún persiste, pues, según el Cacaobarómetro de 2018 –un informe realizado por 15 ONG europeas–, el sector del cacao tiene trabajando a 2,2 millones de niños en el mundo.

Sin embargo, una fórmula económica en la que se aumentaría el costo del chocolate y que dieron a conocer dos economistas estadounidenses permitiría que se erradicara este flagelo en los cultivos de cacao.

Jeff Luckstead y Lawton L. Nalley, ambos del departamento de economía agrícola de la Universidad de Arkansas, diseñaron un modelo económico para calcular cuánto más debería costar el chocolate para que los recursos lleguen a la base de producción de la materia prima y se compense erradicando el trabajo infantil en los cultivos de cacao. Además, proponen que los gobiernos deberían implementar como obligatorio la etiqueta de ‘libre de trabajo infantil’ en productos como el chocolate y demás.

(Le puede interesar: El trabajo infantil ampliado en Bogotá pasó del 11 % en 2014 al 4.9 % en 2018)

En Colombia, aunque no hay cifras claras que segreguen específicamente los sectores en los que más trabajo infantil hay, el director ejecutivo de la Organización Internacional del Cacao, Michel Arrion, en una visita al país este año, destacó que el cuidado del cultivo lo hacen las familias: “Eso es bien importante porque en los países africanos, el tema de derechos humanos y trabajo infantil es constante; en Colombia no hay ese problema”.

Sin embargo, eso no quiere decir que el país esté exento del trabajo infantil; según cifras del Dane publicadas en el Día internacional contra el trabajo infantil, en Colombia hay 1,1 millones de niños trabajando. Y la propuesta que hacen los economistas, dicen, podría aplicarse en otros sectores económicos.

¿Por qué el cacao?

Pero ¿por qué la industria del cacao y no otra? La principal razón parte de la preocupación que se generalizó en los primeros años del milenio en los países desarrollados por el incremento de la esclavitud de niños en África occidental en los cultivos de cacao. Acusaciones de medios de comunicación llevaron a que en su momento, la industria del cacao revaluara su influencia y su responsabilidad frente a este problema. Una preocupación que se unía a que, fuera del ámbito de los derechos humanos, en Estados Unidos se estableció una orden ejecutiva que prohíbe a las agencias federales comprar bienes hechos con trabajo infantil.

Sin embargo, a pesar de ese avance, en las plantaciones de Ghana y Costa de Marfil, principales productores de cacao, trabajan más de 2 millones de niños. Es decir, más del 70 % de los granos de cacao que se venden en el mundo para los fabricantes de chocolate proceden de esas naciones africanas, según el Foro Internacional para los Derechos Laborales (ILRF).

Bajo esa premisa, los economistas estadounidenses utilizaron el contexto de Ghana por ser el segundo país productor de cacao en el mundo para desarrollar su fórmula. Luckstead afirmó a EL TIEMPO que es un modelo que se podría adaptar a otros mercados haciéndole los ajustes correspondientes según el país o el producto.

La razón por la que eligieron este país africano es porque, además de producir 970.000 toneladas de cacao –el segundo productor luego de Costa de Marfil, que genera 2’020.000, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)–, es donde trabajan alrededor de 200.000 niños en el sector bajo las condiciones más duras, según Unicef.

La lógica que plantean los economistas en la investigación es que si el consumidor pagara más por el chocolate que compra, se lograría compensar la pérdida económica que implicaría para las familias agricultoras que sus hijos, en lugar de estar trabajando con ellos, estuvieran estudiando.

El resultado que arrojó el cálculo de los economistas se basa en que el precio del chocolate requeriría una prima de hasta 56,2 % para eliminar por completo el trabajo infantil, es decir, aquel que sea de menos de 14 horas semanales.

“Cifra inverosímil para pagar a los productores”, según explica Luckstead, quien aclara: “Hay una forma más pragmática y es pagando una prima de 2,8 % para eliminar las formas de trabajo más extremas, que impliquen tareas peligrosas o que sean de más de 42 horas a la semana; y un 11,8 % para erradicar las formas de trabajo de entre 14 y 42 horas semanales. Eso es más real y posible”, dice.

Primas y cálculos

Por poner un ejemplo, si un chocolate cuesta actualmente 5.000 pesos y se aplicara 50 % adicional, el costo se incrementaría a 7.500 pesos. Si bien la disposición a pagar este costo adicional no fue parte del estudio, Luckstead explica que parece factible que los consumidores en los países de altos ingresos estén dispuestos a pagar una prima adicional de 2,8 % para eliminar las peores formas de trabajo infantil en el sector del cacao. “Se necesita más investigación sobre si los consumidores de cacao están dispuestos a pagar estas primas estimadas”, plantea.

Idealmente, los productores tomarían la prima que reciban y la inviertan en la educación de sus hijos, o harían inversiones en sus huertos para mejorar la productividad futura. Sin embargo, aclara Luckstead, es cierto que existe la posibilidad de que los productores tomen la prima del precio y la inviertan en más acres de cacao o la utilicen para más trabajo infantil en lugar de menos. Lo que evitaría esta situación, según explica, dependería de las organizaciones de cacao nacionales e internacionales.

Según el economista, esta prima del precio del cacao deja más tiempo para que los niños pasen tiempo libre y educación. Los aumentos porcentuales implican 6,85 y 25,38 días adicionales de ocio por hogar y 1,32 y 5,08 días de educación. “Con alrededor de 609.000 hogares agrícolas que producen cacao en Ghana, estos pequeños aumentos porcentuales podrían llevar a cambios significativos en el ocio y la educación en general”, explica.

Se necesita más investigación sobre si los consumidores de cacao están dispuestos a pagar estas primas estimadas

Las otras industrias

Aunque, sin duda, la propuesta de los economistas estadounidenses es una solución para erradicar el trabajo infantil en la industria del cacao, este flagelo es inclusive más fuerte en muchos otros sectores económicos.

Según Unicef, casi un cuarto de millón de niños son objeto de explotación en su trabajo, lo que constituye una violación de la Convención sobre los Derechos del Niño y de las normas internacionales del trabajo. Casi tres cuartas partes de ellos trabajan en entornos peligrosos, como minas y fábricas.

El sector agropecuario es uno de los más afectados. Según los datos de la ONU, en el mundo hay 152 millones de menores de entre 5 y 17 años que trabajan, y 108 millones de ellos, más del 70 %, lo hacen en la agricultura, la ganadería, la silvicultura o la pesca. Y, según la misma institución, se calcula que alrededor de 250 millones de niños se ven afectados por la cadena de suministro de ropa y calzado, siendo el 80 % niñas.

Otro sector afectado y que en el ‘Atlas de los negocios y los derechos de los niños’ de Unicef se destaca es el de los extractivos. Y el cuarto sector que resalta es el de las TIC, en el cual, dice, los niños pueden ser empleados en la extracción de minerales o metales utilizados en la producción de teléfonos inteligentes, televisores y computadoras, y sobre el cual son múltiples las denuncias que pesan.

La mayoría de los trabajadores infantiles son “invisibles”, es decir que se los mantiene apartados de la vista y fuera del alcance de la ley. A muchos de estos niños no solo se los explota, sino que se les niegan la educación, los cuidados básicos de salud, una nutrición adecuada, el tiempo libre y la seguridad de sus familias y comunidades.

(Lea también: Así ven el mundo los niños que fueron víctimas del trabajo infantil)

Niños laborando en Colombia, un flagelo

Las cifras de trabajo infantil se han reducido hasta la mitad en los últimos siete años, según los datos que reveló en abril el Dane. La tasa en 2012 era de 10,2 y pasó a ser de 5,9 % el año pasado. Un avance, sin duda, significativo y que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) resaltó este año en el Día internacional contra el trabajo infantil. Sin embargo, como la misma directora de la entidad, Juliana Pungiluppi, lo aseguró, aún hay 1,1 millones de menores de edad que son víctimas de esta problemática.

“Destacamos la disminución de la tasa de trabajo infantil de 7,3 % en 2017 a 5,9 a finales de 2018. Sin embargo, significa que tenemos 1’119.000 niños trabajadores que no están desarrollando actividades propias de su edad”, dijo.

Para Pungiluppi, los colombianos deben comprometerse a combatir el trabajo infantil porque es la puerta de entrada a otras vulneraciones como explotación sexual comercial, utilización por grupos delictivos, consumo de sustancias psicoactivas, trabajo forzado y mendicidad ajena.

Por otra parte, los datos del Dane revelan que para el trimestre octubre-diciembre 2018, en el total nacional, las ramas de actividad económica que concentraron el mayor número de personas de 5 a 17 años ocupadas fueron agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (42,6 %), así como comercio, hoteles y restaurantes (28,4 %). Y un dato que resulta particularmente preocupante es que más allá de que el trabajo infantil es reprochable, a los menores que igualmente están trabajando no se les está remunerando, pues el 47, 8 % se reportó como sin remuneración.

“Nos dimos cuenta de que el trabajo infantil se da por la falta de oportunidades, de ingresos, y eso obliga a incluir más elementos de la familia como lo son los niños y adolescentes”, explica Natalia Perilla, de la ONG Fondo Acción, y agrega: “Estas actividades los exponen a condiciones de riesgo que los afectan física y mentalmente, además de que les quitan la infancia”.

Gloria Carvalho, secretaria ejecutiva de Alianza por la Niñez, insta a recordar que en 2015, el Comité de Derechos del Niño, en sus observaciones al Estado colombiano planteó que “es preocupante el elevado número de niños en situación de trabajo infantil”.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo

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