El relativo rezago de la economía colombiana

El relativo rezago de la economía colombiana

Colombia tiene una participación de la agricultura en el PIB de 6,7 por ciento.

A fondo

Colombia tendría que esperar aproximadamente 475 años para cerrar la brecha entre nuestro ingreso por habitante y el de Estados Unidos.

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Fernando Ariza / EL TIEMPO

Por: Rudolf Hommes
20 de junio 2019 , 06:29 a.m.

Tradicionalmente nos hemos comparado con América Latina y generalmente salimos más o menos bien librados de ese ejercicio. Es como si fuéramos un equipo de segunda o de tercera división y estuviéramos felices ocupando el tercer o cuarto puesto en esa categoría. Pertenecemos a un vecindario que no es el más dinámico ni el más promisorio, y si no cambiamos de marco de referencia, renunciamos a hacer algo distinto, tal vez mejor.

En la revista The Economist de la primera semana de junio apareció un comentario en la columna de Bello, en la sección de las Américas, con el título Export or Stagnate (Exportar o estancarse), que aporta algunas ideas que posiblemente contribuyen a explicar por qué se están quedando atrás las economías de América Latina.

La disparidad en ingreso por habitante de las economías en nuestro continente en comparación con las de Asia, Europa Oriental y Estados Unidos está aumentando, en muchos casos, o se está reduciendo muy lentamente. A pesar de que el crecimiento en dólares corrientes del ingreso por habitante de las economías suramericanas supera el 6 por ciento anual promedio entre 1980 y 2017 (datos del Banco Mundial), en el caso de Costa Rica, Brasil, Colombia y Chile, y el 7 por ciento anual en el caso de Perú, no hay convergencia.

Colombia, por ejemplo, tendría que esperar aproximadamente 475 años para cerrar la brecha entre nuestro ingreso por habitante y el de Estados Unidos si los dos países siguen creciendo al ritmo que lo hicieron en ese periodo. A Corea le tomaría solamente 14 años alcanzar a Estados Unidos.

El crecimiento promedio de Corea en el mismo período fue de 11,2 por ciento anual; el de Tailandia, 9,2 por ciento, y el de Asia Pacífico, 8,4 por ciento. En los años 60, el ingreso por habitante de Colombia era más del doble del de Corea, y en 2017, este era 4,6 veces mayor que el nuestro.

Exportar más es necesario

Dice el artículo de The Economist que los países que están convergiendo, cerrando la brecha de ingreso per cápita con los países más desarrollados, son los que han aumentado sus exportaciones.

En América Latina se destacan México, Costa Rica y Chile en ese frente. En el caso de México, las exportaciones representan el 37,9 por ciento del PIB; en el de Costa Rica, el 33,3 por ciento, y en el de Chile, 28,7 por ciento. Brasil, con una participación de las exportaciones en el PIB de 12,6 por ciento, y Colombia, con el 14,6 por ciento, están lejos de destacarse como países exportadores y su crecimiento es inferior al de Chile y Costa Rica.

Perú ocupa un cuarto lugar en la relación entre exportaciones y PIB, pero tiene el mayor crecimiento de los países de la región en la muestra escogida para esta presentación.

El buen desempeño exportador de México, que debe ser fruto del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá anterior a Trump, no coincide con un alto crecimiento. Por el contrario, Corea y Tailandia, con participaciones de las exportaciones en el PIB de 43 por ciento y 68 por ciento, respectivamente, crecen mucho más aceleradamente que los países americanos.

Lo mismo es cierto para el agregado de países de Asia Pacífico. Malasia, con una participación de las exportaciones en el PIB de 71,4 por ciento, no refleja esto en su tasa de crecimiento promedio del PIB por habitante, que fue de 6,6 por ciento en el período analizado. Es posible que esto se deba a que entre 1980 y 1989 continuaba el conflicto interno con la guerrilla comunista, que se resolvió en ese último año, cuando se alcanzó finalmente la paz. En efecto, su tasa de crecimiento promedio del PIB por habitante entre 1990 y 2015 es 7,8 por ciento.

A pesar de que la correspondencia entre exportaciones y crecimiento no es inequívoca, sí parece que el crecimiento de las exportaciones es condición necesaria para el crecimiento económico, especialmente en el caso de países pequeños.
Conviene anotar que los países con un mayor porcentaje de las exportaciones como porcentaje del PIB también tienen una mayor participación del sector manufacturero en el PIB. Corea, Malasia y Tailandia tienen todos participaciones del sector manufacturero en el PIB superiores a 20 por ciento; y México, que es el mayor exportador entre los países de América Latina de la muestra de países analizada, también es el que en la región tiene la mayor participación del sector manufacturero en el PIB.

La baja productividad

El artículo dice que la productividad es un problema mayúsculo. El 72 por ciento del crecimiento de América Latina entre 2000 y 2016 se debe al incremento de la mano de obra y no de la productividad. Anif ha señalado que la baja productividad es precisamente una de las principales razones por la cual el crecimiento de la economía nacional no puede superar una tasa de crecimiento de 3,5 por ciento anual.

Para que el ingreso per cápita de Colombia pueda converger hacia el nivel de países que tienen mayores ingresos es necesario trabajar en el crecimiento de la Productividad Total de los Factores (PTF), que en los últimos años se ha reducido a un ritmo de 0,3 por ciento por año, y la productividad laboral.

Anif estima que la contribución del capital al crecimiento ha sido de 55,5 por ciento y la del trabajo ha sido 40,8 por ciento, mientras que la productividad solo ha contribuido con el 3,7 por ciento. La productividad del trabajo está estancada y la relación entre capital y trabajo ha venido aumentando porque se ha incrementado el costo relativo del trabajo frente al capital.

Los correctivos a esta tendencia que recomienda Anif implican una fuerte inversión en infraestructura con resultados, y no solamente iniciativas u obras inconclusas; una disminución de los costos de mano de obra o un aumento de la productividad laboral; reforma del sistema pensional para racionalizar su costo y mejoras significativas de la calidad educativa y de la justicia (Productividad Multifactorial y Crecimiento de Largo Plazo, Carta Financiera, 15 de enero de 2018).

No se ha hecho un análisis suficientemente cuidadoso del impacto negativo que tiene en Colombia el Gobierno sobre la productividad. Su contribución al aumento de la inseguridad jurídica, su propensión a incumplir sus pactos y contratos, su capacidad para sobreregular la actividad privada y su disposición a extraer rentas de casi cualquier servicio que presta desmotivan a los inversionistas, les imponen a los agentes más productivos cargas y obstáculos desproporcionados, e incitan a los menos productivos a evadirlas, impulsando la informalidad.

Un Estado tramposo establece un clima de inseguridad jurídica y operativa que afecta muy negativamente a la inversión y a la productividad. Un trabajo muy reciente del Banco de la República concluye que es posible que las acciones del Gobierno que perjudican a los más eficientes o más productivos contribuyan a que disminuya significativamente la PTF (Franz Hamann, Fernando Arias-Rodríguez, Jesús Bejarano, Margarita Gafaro, Juan C. Méndez-Vizcaino, Andrea Paola Poveda-Olarte. Productividad total de los factores y eficiencia en el uso de los recursos productivos en Colombia, Espe, n.° 89, Banco de la República, Febrero de 2019).

Se puede inferir también que la actividad guerrillera enfocada principalmente a atacar activos productivos y a castigar a los más exitosos, que pueden ser los más productivos, se opone al aumento de la PTF, como lo hacen actividades criminales tales como el secuestro y la vacunación, la barbarie paramilitar y el asesinato permanente y programado de líderes sociales.

También surge de la lectura de este artículo preocupación por el efecto que tiene la insuficiente disponibilidad de tierra, capital y tecnología para los productores agrícolas más eficientes. Sus autores creen que “existe un gran potencial de crecimiento para el sector agrícola colombiano, dado que un gran porcentaje de las tierras cultivables tienen potencial para generar economías de escala mediante la inversión en capital físico, en actividades como la preparación de los terrenos y la agricultura de alta tecnología.

Ello puede complementarse con la inversión en infraestructura, capital humano y tecnología, elementos que pueden incrementar la productividad del sector. Otra parte de la brecha de productividad entre Colombia y otros países se explica por las distorsiones en la asignación de tierras entre agentes con distintos niveles de productividad”, ya que los que menor acceso tienen a tierra, a capital y a tecnología serían los productores más eficientes.

Este es un poderoso argumento técnico para pedirle al Gobierno que en lugar de echar para atrás el proceso de paz lo acelere, específicamente poniendo a andar el capítulo de desarrollo rural del acuerdo. La paz es también un poderoso agente de desarrollo económico.

La información comparativa internacional sobre PTF no es de fácil acceso. Los datos de la Oecd sobre PIB PPP (paridad en poder adquisitivo) por hora trabajada y la productividad laboral de las economías (PIB/Fuerza Laboral) que para la pequeña muestra de países escogidos tienen un coeficiente de correlación entre ellas de 0,99, indicando que miden más o menos lo mismo.

La productividad laboral de Estados Unidos es un poco más del doble de la de Corea, que es la más alta en los países examinados, y esta es más o menos el doble de las de Malasia y Costa Rica, y el triple de las de Brasil, Colombia y Perú.

Enemigos del progreso

La desigualdad y la pobreza son un lastre para la economía. Los coeficientes Gini calculados por el Banco Mundial muestran que los tres países asiáticos en la muestra de naciones seleccionadas son los que tienen mejores distribuciones del ingreso. Brasil, Colombia y Chile son los que muestran peores distribuciones del ingreso, y los demás países tienen indicadores (Gini) razonables.

Es posible que la mejor distribución del ingreso contribuya a mayor crecimiento. Los indicadores de pobreza extrema también muestran que los tres países asiáticos tienen los mejores resultados. Los peores resultados son los de Brasil y Colombia, seguidos por Perú y México.

La estabilidad

En la muestra seleccionada de países, los que tuvieron menores rangos de dispersión de la inflación (diferencia entre la más alta y la más baja en el período 1980–2017) son los que mayores tasas de crecimiento del PIB per cápita obtuvieron en el mismo período. Esto ratifica la importancia de la estabilidad macroeconómica como requisito para crecer. Respecto a la estabilidad política, es indispensable advertir que las economías latinoamericanas son más estables que las de países de alto crecimiento como Tailandia y Malasia, e inclusive Corea, que tiene que soportar una tensa situación con Corea del Norte, pero estas últimas tienen un récord de estabilidad y consistencia de la política económica, y esta es una prioridad en la agenda de gobierno.

Crecimiento sectorial

Colombia tiene una participación de la agricultura en el PIB de 6,7 por ciento. Al parecer estamos explotando menos de la tercera parte de la tierra cultivable y estamos mal utilizando una gran parte de la que se explota en la actualidad. Si por lo menos se lograra en los próximos 15 años duplicar la producción agropecuaria, se le sumaría alrededor de un punto porcentual anual al crecimiento del PIB por este concepto. No resolver definitivamente el problema de seguridad en el campo, el de los derrumbes en la carretera de Bogotá-Villavicencio, no hacer las carreteras de penetración al Llano en Casanare y Meta, y seguir posponiendo la de Puerto Gaitán a Puerto Carreño nos está costando, por lo menos, un punto del PIB por año en oportunidades perdidas.

En el caso de la industria manufacturera, se puede observar que países como Corea del Sur, u otros de Asia que en un momento no muy lejano de su desarrollo fueron comparables a Colombia o aun menos desarrollados, han crecido gracias a su diversificación, al aumento de las exportaciones y a un incremento radical de la participación de industria manufacturera en el PIB.

Debemos procurar que el petróleo y la minería no inhiban el desarrollo de otros sectores, pero de ninguna manera dejar pasar oportunidades en minería y petróleo que no atenten contra el medioambiente. Hay que desarrollar productos con mayor valor agregado, producir bienes sofisticados y escasos, para que tengan una demanda efectiva doméstica y externa. Se deben explotar también ventajas comparativas que tiene el país, por ejemplo, en agua y diversidad biológica.

Se ha terminado un ciclo en el que por el aumento de los precios del petróleo descuidamos el desarrollo de otros sectores exportadores y pagamos con creces por no haber sido previsivos y gastarnos la bonanza de precios del petróleo, absteniéndonos de ahorrar para los años de menores precios que están por terminar.

Los productos energéticos y mineros representaban el 28 por ciento de las exportaciones en 1995, por ejemplo, y el año pasado, las exportaciones de estos productos fueron el 50 por ciento del total, mientras que las de la industria y la agricultura sumadas representaron el 37 por ciento del total de exportaciones.

Se requiere una mayor participación de los sectores productivos si no queremos seguir sujetos al vaivén de los precios del petróleo. Tenemos que hacer crecer las exportaciones de bienes de origen manufacturero y servicios en este nuevo ciclo que comienza para no depender excesivamente de las exportaciones de productos energéticos y volver a cometer los mismos errores.

¿Qué se necesita?

La presentación que se ha hecho no es inmune a la discusión y a la crítica, ni cubre todo el terreno sobre el tema, pero permite derivar conclusiones que son suficientemente claras para indicar hacia dónde se deben orientar las políticas y los objetivos del Gobierno y del sector privado:

1. La participación de exportaciones en el PIB colombiano es insuficiente. Es necesario aumentar esa participación por lo menos en 10 puntos porcentuales para estar a la altura de Perú y cerca de Chile, y seguir aumentándola. Para alcanzar esto se necesita incrementar la participación del sector manufacturero y los servicios de alta tecnología en el PIB por lo menos en 10 puntos porcentuales, en un futuro no muy lejano, y aprovechar el potencial que tiene Colombia para, por lo menos, duplicar su producto agropecuario. Estas metas serían compatibles con tasas de crecimiento de la economía que permitan duplicar el PIB por habitante en términos reales en los próximos 17 a 20 años. Hay que admitir que ahora va a ser más difícil lograr esto, pues el mundo conspira actualmente contra la globalización y el comercio internacional.

2. Es necesario aumentar la productividad laboral. Para estar a la altura de Chile o Costa Rica tendría que crecer mínimo 70 por ciento y adoptar políticas que reviertan la tendencia descendente de la PTF. Es imperativo cambiar la actitud de los agentes del Estado para que no afecten con sus políticas y sus actuaciones a los más productivos, y hay que buscar la paz y la seguridad en todo el territorio para que no sean blanco del secuestro, la extorsión y el crimen. También es necesario que las agencias del Estado cumplan con sus contratos y con sus obligaciones.

3. La estabilidad macroeconómica es un requisito para que las economías puedan crecer, como lo es que los Gobiernos le den prioridad a la economía en sus agendas de gobierno y que los extremos de espectro político no provoquen inestabilidad sometiendo a la economía a vaivenes innecesarios de política económica o creando la expectativa de que pueden hacerlo.

4. Es necesario hacer crecer la clase media y hacerla sostenible. La desigualdad y la pobreza obstaculizan el crecimiento y el desarrollo de la sociedad.

5. Contrario a lo que se ha hecho en Colombia desde los 80, parece indispensable revisar la estructura tributaria para que el impuesto de renta sea progresivo y no recaiga excesivamente la carga tributaria sobre el consumo. Esto tendría un impacto muy importante en la reducción de la desigualdad.

Un esfuerzo coordinado

La coyuntura actual en la que los gremios y los empresarios apoyan y rodean al Gobierno se prestaría para que se establezcan nuevas bases, formas e instituciones de colaboración pública y privada, y se comience a trabajar coordinadamente, ojalá incluyendo a los sindicatos, para crear una nueva estructura de producción, diversificar la canasta productiva y exportadora, y eliminar las barreras en productividad que no permiten crecer adecuadamente. Ayudaría mucho no compararnos exclusivamente con América Latina y fijarnos metas más ambiciosas.

RUDOLF HOMMES 
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