El peligro de creer en las fórmulas milagrosas

El peligro de creer en las fórmulas milagrosas

Algunas políticas parecen tan altruistas que es casi imposible imaginar objeción a las mismas.

Pobreza en Latinoamérica

En la lucha contra la pobreza, hay que ser escépticos de las soluciones milagrosas.

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Carlos Durán / EFE

25 de agosto 2018 , 09:43 p.m.

Algunas políticas parecen ser tan altruistas que es casi imposible imaginar cualquier objeción a las mismas. Por ejemplo, prestar pequeñas cantidades de dinero o perdonar deudas para ayudar a los extremadamente pobres parecen abordajes totalmente razonables. Sin embargo, el escrutinio de los mismos revela que estas políticas bien intencionadas son erróneas.

Hace alrededor de una década, las ONG, las organizaciones internacionales y los filántropos anunciaron a los cuatro vientos que el microcrédito era una solución milagrosa que acabaría con la pobreza extrema. Naciones Unidas designó el año 2005 como el Año Internacional del Microcrédito, y cuando al año siguiente el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a Muhammad Yunus y el Banco Grameen, el comité del Nobel declaró al microcrédito como “un instrumento cada vez más importante en la lucha contra la pobreza”.

La estrella de la música pop Bono llegó aun más lejos: “Dale a un hombre un pescado y comerá durante un día. Dale a una mujer un microcrédito y ella, su esposo, sus hijos y su familia ampliada comerán toda la vida”.

Lamentablemente, la evidencia recopilada muestra que estos esquemas no hacen mucho en cuanto a erradicar la pobreza. Rara vez se halló que incrementen los ingresos promedio por un monto significativo. Peor aún, hacen que se corra el riesgo de sobrecargar a los pobres con deudas adicionales.

El año pasado, los estados indios de Uttar Pradesh, Maharashtra y Punjab condonaron deudas agrícolas a gran escala. Tanto que esa operación costó el 0,5 % del PIB de la India. Pero una investigación ha puesto en duda los beneficios.

El profesor Nilanjan Banik, de Bennett University, trabajando por encargo de Tata Trusts y el Consenso de Copenhague para el India Consensus, concluyó que si bien la condonación proporciona un poco de dinero en efectivo de manera rápida, al fin de cuentas termina haciendo menos bien de lo que cuesta por varias razones.

Rara vez se halló que incrementen los ingresos promedio por un monto significativo. Peor aún, hacen que se corra el riesgo de sobrecargar a los pobres con deudas adicionales

Para comenzar, por cada rupia gastada solo logra 0,80 rupias en beneficios. Y esto es un tema para considerar cuando se piensa que si el estado indio de Rajasthan copiara lo hecho por otros estados y exonerara a los propietarios de tierras con una extensión menor a las dos hectáreas, ello costaría unos 1.700 millones de dólares.

A esto se suma que apenas 15 % de los agricultores con ingresos de subsistencia mínima (aquellos con menos de una hectárea de tierra) tienen acceso al crédito formal, por lo que una condonación de préstamos ayudaría muy poco a los más pobres. Y que las experiencias previas han demostrado que una condonación hace que los bancos sean más cautelosos con respecto a los préstamos, lo que conduce a una reducción del 15 % en los créditos dirigidos a los pequeños propietarios en los años siguientes.

Varias investigaciones revelan que con otros abordajes realmente se haría mucho más. Los nuevos análisis del India Consensus muestran que en los estados de la India donde muchos agricultores viven en la pobreza extrema es más importante mejorar el flujo de cultivos a los mercados que realizar exenciones de deudas o proporcionar microcréditos.

Hoy en día, casi 20 % de los productos frescos de la India se desperdician debido a problemas de almacenamiento, por lo que la mayoría de los pequeños agricultores no se arriesgan a cultivar productos perecederos que producirían más ingresos que la producción de alimentos básicos.

Utilizando nuevamente el estado de Rajasthan como ejemplo, la creación de infraestructura para almacenar y transportar leche, frutas y vegetales de manera segura costaría la mitad que la exención de préstamos. La reducción en el desperdicio de alimentos, combinada con el estímulo a los agricultores para que cambien a cultivos de mayor rendimiento, generaría beneficios que llegarían a un valor de más de 15 veces esa cantidad.

Aún más importante es la promoción de semillas de alta calidad, pues generaría mejores rendimientos en las cosechas, aumentaría la producción y haría subir rápidamente los ingresos. Una investigación realizada por Surabhi Mittal, de la Technical Assistance and Research for Indian Nutrition and Agriculture (Tarina), una institución dedicada a la asistencia técnica e investigación para la agricultura y nutrición de la India, muestra que esto aumentaría el rendimiento de las cosechas al punto de que lograría ganancias por un valor de hasta 20 veces los costos.

En los estados de la India donde muchos agricultores viven en la pobreza es más importante mejorar el flujo de cultivos a los mercados que realizar exenciones de deudas o proporcionar microcréditos 

Y el tema tiene implicaciones potentes. Un estudio realizado por William Joe y Abhishek Kumar, del Institute of Economic Growth de Harvard, revela que la inversión en nutrición es una manera increíblemente barata de proporcionar una ayuda poderosa, y a largo plazo, al desarrollo.

La diarrea es una de las principales causas de muerte de niños pequeños, y la consejería impartida a las madres que el objetivo de mejorar la lactancia materna, la preparación de alimentos y el lavado de manos puede costar menos de US$ 20 por cada madre a la cual se aborda, lo que transformaría las trayectorias de vida de los bebés y garantizaría una productividad más alta y mayor prosperidad.

Otras políticas con rendimientos muy altos para los más desfavorecidos son el mejoramiento de los servicios de atención de la tuberculosis y garantizar que todas las personas tengan acceso a servicios de planificación familiar.

En la lucha contra la pobreza, debemos ser escépticos de las soluciones milagrosas y debemos asegurarnos de que cada política, por bien intencionada que sea, sea siempre sometida a un escrutinio profundo. Y deberíamos favorecer siempre a las que muestran las mayores mejoras en la vida de los más desfavorecidos por cada rupia o dólar gastado.

BJØRN LOMBORG
Profesor en visitante en la Copenhagen Business School y director del Copenhagen Consensus Center.
© Project Syndicate.

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