El panorama actual del desarrollo: un mundo mejor está aquí

El panorama actual del desarrollo: un mundo mejor está aquí

La creencia de que todo está empeorando pinta una imagen distorsionada de la humanidad.

Acceso al agua potable

Entre 1990 y 2015, el acceso a fuentes de agua potable creció en 2.600 millones de personas. Más de un tercio de la gente del mundo accedió a agua mejorada.

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Sajjad Hussain / AFP

29 de septiembre 2018 , 09:18 p.m.

Es muy fácil formarse la visión de que el mundo moderno se está desmoronando. Nos enfrentamos a una arremetida de negatividad: titulares alarmantes, hallazgos de investigación alarmantes y estadísticas miserables. De hecho, hay muchas cosas en el planeta por las que deberíamos estar preocupados. Pero fijarse en las historias de ‘terror’ significa que perdemos el panorama completo.

Las Naciones Unidas se centran en tres categorías de desarrollo: social, económico y ambiental. En cada categoría, mirando hacia atrás en el último cuarto de siglo, tenemos muchas más razones para ser optimistas que para temer. De hecho, este período ha sido uno de extraordinario progreso.

Socialmente, el indicador más importante es cuánto tiempo vive cada uno de nosotros. En 1990, la expectativa de vida promedio era de 65 años. Para 2016, subió a 72,5. En solo 26 años ganamos 7,5 años de vida.

Un pesimista podría sugerir que esto significa que tenemos 7,5 más años para estar enfermos y miserables, pero este no es el caso. En 1990 pasábamos casi el 13 % de nuestra vida mal, y ese porcentaje no ha aumentado. Y si bien se habla mucho de que la desigualdad es peor que nunca, en materia de años de vida promedio la desigualdad está disminuyendo: la brecha entre la esperanza de vida en los países pobres y ricos se ha reducido drásticamente.

Mucha menos pobreza

En términos de desarrollo económico, uno de los indicadores más importantes es la proporción de personas en la pobreza. Mucha menos gente vive ahora en abyecta necesidad. En 1990, el 37 % de todas las personas vivían en la pobreza extrema; hoy es menos de uno de cada diez. En solo 28 años, más de 1.250 millones de personas han sido sacadas de la pobreza, un milagro que recibe muy poca atención.

En cuanto al medioambiente, una de las mayores causas de muerte es la contaminación del aire en interiores causada por personas pobres que usan estiércol y madera para cocinar y mantenerse calientes. En 1990, esto causó más del 8 % de las muertes; hoy es 4,7 %. Eso equivale a más de 1,2 millones menos de personas que mueren cada año a causa de la contaminación del aire en el interior de sus viviendas.

Hay una tendencia similar en muchas otras estadísticas de desarrollo ambiental. Entre 1990 y 2015, el porcentaje de defecación al aire libre en el mundo se redujo a la mitad, al 15 %. El acceso a fuentes mejoradas de agua aumentó en 2.600 millones de personas en el mismo período, hasta el 91 %. Más de un tercio de la población total del mundo obtuvo acceso a agua mejorada.

Las mejoras no se detienen allí: el mundo es más alfabetizado; el trabajo infantil ha estado disminuyendo; estamos viviendo en uno de los momentos más pacíficos de la historia, y la mayoría de los gobiernos son regímenes democráticos.

Max Roser, de la Universidad de Oxford, ha creado un sitio web completo para explorar datos como estos. Sorprendentemente, él sugiere que podríamos pensar en estos cambios de un cuarto de siglo en términos de lo que sucedió en las últimas 24 horas: visto de esta manera, solo el último día, la expectativa de vida promedio aumentó en 9,5 horas; 137.000 personas escaparon de la pobreza extrema y 305.000 tuvieron acceso a agua potable más segura.

En materia de años de vida promedio la desigualdad está disminuyendo: la brecha entre la esperanza de vida en los países pobres y ricos se ha reducido drásticamente

Urge un cambio de prisma

Los medios podrían haber contado cada una de estas historias todos los días desde 1990. Pero las buenas noticias no son tan importantes como las malas noticias. Eso no es solo culpa de los medios. Es más desafiante contar una historia positiva. En muchos casos, la “noticia” no es que algo haya sucedido, sino que algo malo ya no está sucediendo. Pero eso no captura nuestra imaginación de la misma manera. Un intrigante estudio de 2014 encontró que incluso cuando los participantes declaraban que querían leer historias positivas, su comportamiento revelaba una preferencia por el contenido negativo.

Todos deberíamos desafiarnos a nosotros mismos para prestar más atención a los hechos positivos. Cuando se pregunta a las personas si las condiciones de vida en todo el mundo serán mejores dentro de 15 años, el 35 % cree que sí lo estarán y el 29 % que empeorarán; en esencia, una sacudida. Pero, entre las personas que entienden que muchas cosas en el planeta ya son mejores de lo que fueron, el 62 % cree en el progreso. Esa proporción cae a solo el 17 % entre aquellos que no conocen los hechos.

La creencia de que todo está empeorando pinta una imagen distorsionada de lo que podemos hacer y nos hace más temerosos.

Considere el escenario bastante común en el que los políticos y los medios avivan el miedo al crimen, incluso cuando las estadísticas muestran que las tasas de criminalidad nacional son bajas o están disminuyendo. La atención y los escasos recursos pueden dedicarse a resolver el desafío equivocado, y conseguimos más policías en las calles o reducimos las libertades civiles, en lugar de más políticas que mejoren el bienestar, pero menos publicitarias, como la mejora de las escuelas preescolares o la atención médica.

Aunque malinterpretar los hechos puede dar lugar fácilmente a políticas equivocadas y basadas en el miedo, un reconocimiento más equilibrado y basado en los hechos de lo que la humanidad ha logrado nos permite centrar nuestros esfuerzos en las áreas en las que podemos lograr el mayor bien (a menudo, donde estamos ya está bien). Esto asegurará que el futuro sea aún más brillante.

BJØRN LOMBORG*
Project Syndicate
Skanderborg, Dinamarca

* Bjørn Lomborg es profesor visitante en la Escuela de Negocios de Copenhague y director del Copenhagen Consensus Center, que busca estudiar problemas y soluciones medioambientales utilizando los mejores métodos analíticos disponibles. Es autor de ‘Cómo gastar 75 billones de dólares para hacer del mundo un lugar mejor’, entre otros libros. Y fue incluido entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista ‘Time’, en el 2004.

Avances en A. Latina

Salud

77 años

Esperanza de vida

Durante las últimas décadas, la salud de la población de América Latina ha tenido una mejora sustancial y significativa. Un ejemplo de esto es la esperanza de vida de una persona. Mientras que en 1960 esta era de 58 años en promedio, hoy es de 77, superior al promedio en otras regiones emergentes.

Ingresos

9.244,4 dólares

PIB per cápita

En el 2017, la cifra repuntó tras 2 años a la baja y se acerca a US$ 10.000 de ingreso al año, como sucedió entre el 2011 y el 2014. Sin embargo, el dato del 2017 fue mejor que el de la década pasada, ya que entre el 2000 y el 2010, el PIB per cápita fue de entre 4.300 y 7.300 dólares al año según el Banco Mundial.

Empleo

6,6 %

Tasa de desempleo

Los ciudadanos latinoamericanos con empleo han venido aumentando considerablemente, sobre todo en la última década. Cifras de la Cepal indican que la tasa de desempleo en 1996 era de 10 %, mientras que en el 2015 fue de 6,6 %. Es decir, casi 20 millones de personas lograron conseguir un puesto de trabajo.

Inflación

3,6 % 

Costo de vida

Las cifras del Banco Mundial indican que el costo de vida de los habitantes de América Latina ha aumentado de 8 % hace una década a los niveles de actuales de 3,6 %. Los datos de inflación han mostrado una tendencia a la baja desde el 2008 y muestran una caída en el precio de los bienes y servicios en la región.

Educación

98,4 %

Tasa de alfabetización

Los informes de la Cepal dan cuenta de que a principios de este siglo, el 95 % de los latinos de 15 a 24 años sabían leer y escribir, mientras que en el 2016 –la cifra más reciente– se superó el 98 %. Es decir que en 16 años, casi 17 millones de jóvenes salieron del analfabetismo en América Latina.

Mortalidad

13 por cada 1.000

Mortalidad infantil

La cifras de mortalidad infantil, que registran el número de muertes ocurridas durante el primer año de vida, han caído significativamente: mientras que en 1970, la tasa promedio de mortalidad infantil era de 87 muertes por cada 1.000 habitantes nacidos vivos, esa cifra disminuyó hoy a 13.

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