Malestar por Hidroituango le quita ánimo a subasta de energía

Malestar por Hidroituango le quita ánimo a subasta de energía

Además de termoeléctrica La Luna, el resto de plantas de carbón no irían al proceso.

Hidroituango 2019

Las declaraciones del gerente de EPM, Jorge Londoño, sobre un posible racionamiento si Hidroituango no entra a tiempo, ratifican la incertidumbre y riesgos alrededor del proyecto.

Foto:

Cortesía EPM

Por: Ómar G. Ahumada Rojas
19 de febrero 2019 , 09:26 p.m.

La decisión de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), de expedir a comienzo de año una resolución para permitir la participación de plantas con obras en marcha o especiales en la próxima subasta del cargo por confiabilidad para cubrir un posible riesgo mayor atraso en la entrada de Hidroituango, medida que básicamente dejó la vía libre para que esta hidroeléctrica se pueda postular, ha venido reduciendo el interés en los demás agentes por estar en el proceso.

El malestar de las promotores de proyectos termoeléctricos de carbón, gas y combustibles líquidos se originó porque no se entiende cómo se permitió la participación de un proyecto para solucionar un problema que este mismo generó al no entrar a tiempo en diciembre del 2018, y que ya está en un proceso sancionatorio ante la Creg por tener un atraso mayor a un año.

Este proceso puede terminar, según la regulación, en la pérdida de las asignaciones de energía que recibió en las dos subastas anteriores y en la ejecución de garantías, cercanas a los 43 millones de dólares, a Empresas Públicas de Medellín, dueña del proyecto.

Alejandro Castañeda, director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Generadores (Andeg), gremio que representa a las plantas térmicas, califica como paradójica la entrada de Hidroituango a participar, pues era un proceso para mitigar los riesgos de este proyecto, además de que este es el principal agente que puede salir asignado en la subasta del 28 de febrero.

“Esto cambió las expectativas de los agentes, con decisiones como no participar o ajustar sus proyectos”, agregó el directivo.

Y es que según explican fuentes del sector eléctrico, sin conocer la cantidad de energía que subastar la Creg a finales de mes, pues la subasta es de sobre cerrado, se calcula que Hidroituango podría tener disponibles otros 4.000 gigavatios hora año, adicionales a los 4.567 que le fueron asignados en las subastas del 2008 y de los años 2011 y 2012.

La semana pasada, cuando la termoeléctrica La Luna renunció a ir a la subasta, sus directivas cuestionaron duramente que esta coyuntura con Hidroituango, “ha provocado desconfianza e incertidumbre en los inversionistas del proyecto y ha incrementado los riesgos existentes de cara a la financiación de este tipo de proyectos”.

Alto riesgo e incertidumbre

En el sector se da por hecho que los proyectos a carbón (13 habilitados para participar) no irán porque su tamaño y costos de financiación no les dan para vivir solo del cargo por confiabilidad, sino que deben vender energía por contratos.

Según la Termoeléctrica La Luna, adicionalmente, las condiciones de competencia en la subasta se tornan inciertas por cuanto en la circunstancia actual se estaría dejando la seguridad de abastecimiento futuro de energía en cabeza de un solo
proyecto, cuyo estado ha demostrado alto riesgo en su desarrollo técnico, social y ambiental.

Desde que se conoció la decisión de la Creg, el tiempo consultó a la entidad, cuyo director, Christian Jaramillo, indicó que “dado que estamos en el proceso de subasta, no puedo pronunciarme sobre preguntas asociadas a los proyectos”.

Y mientras se llega la hora de la subasta, ayer el gerente de EPM, Jorge Londoño de la Cuesta, dijo, en un encuentro convocado por el Comité Intergremial de Antioquia, que si Hidroituango no entra a generar energía en el 2021, podría haber cortes de energía en el 2022, declaración que para varios agentes del sector ratifica que el nivel de incertidumbre y riesgo persiste en el proyecto.

A la fecha el retraso estimado es de tres años y la hidroeléctrica entraría a funcionar en el segundo semestre de 2021, fecha que es estimada.

Y como si esta situación no fuera suficiente, la semana anterior hubo un sobresalto en el mercado a la hora de presentar las garantías para la subasta expansión del cargo por confiabilidad, pues unas 6 empresas se estaban quedando por fuera luego de que la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) señalara que en unos proyectos no hay certeza de la fecha de entrada en operación de su conexión con el Sistema Interconectado Nacional, mientras en otros este plazo iba más allá del 2023, lo que para la Creg las dejaba por fuera del proceso.

Al final, según el director de la Upme, Ricardo Ramírez, tras una revisión, en la que quedó claro que este es un riesgo que deben valorar los inversionistas y que hay conexiones que no son extensas, estos agentes quedaron habilitados.

Pero se conoció que además, los proyectos Termobijao, de 340 megavatios, Termopalmero (650 megavatios) y el de ciclo combinado de Termobarranquilla, de 24 megavatios de capacidad, no llegarían a la subasta.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor de Economía y Negocios
En Twitter: @omarahu

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