Pesimismo va por un lado y los hechos reales, por otro: Fenalco

Pesimismo va por un lado y los hechos reales, por otro: Fenalco

Su presidente, Jaime Alberto Cabal, plantea un pacto social por el empleo y una reforma laboral.

Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.

Jaime Alberto Cabal, nuevo presidente de Fenalco.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: Carlos Arturo García M.
22 de julio 2019 , 11:44 a.m.

Un país totalmente diferente en lo político, económico y social; muy distinto en el modelo de hacer negocios, las comunicaciones y la manera de relacionamiento.

Esa es la Colombia que encuentra Jaime Alberto Cabal a su regreso, después de permanecer en el exterior cerca de nueve años. Sin duda, dice, un reto enorme por enfrentar, ahora que asume la vocería de uno de los gremios más grandes e importantes del país, el de los comerciantes (Fenalco).

En estos primeros 10 días de gestión se ha reunido con representantes de los comerciantes en Bogotá, Antioquia, Quindío, Valle y Cartagena. Pero también, con el presidente Duque, con quien se comprometió, entre otros, al presentarle algunas iniciativas para avanzar en una reforma laboral que permita, de una vez por todas, impulsar la generación de empleo.

¿Cómo se ve desde afuera a Colombia?

Como uno de los países líderes, modelo y de moda en Latinoamérica; con estabilidad política, crecimiento económico moderado, pero creciendo. Un mercado atractivo, con mucho talento en su clase empresarial y trabajadora y como un país emprendedor que ha ido superando sus problemas de violencia y narcotráfico.

Creo que hay mucha expectativa con Colombia en el exterior, pero una expectativa positiva, porque se ve como un país que ya entró, de alguna manera, a las grandes ligas del turismo, atractivo para hacer negocios y con muchas empresas interesadas en instalarse acá.

¿Y esa visión contrasta con lo que encontró cuando regresó?

Acá vemos un país con una gran controversia política y muchas veces se siente vulnerable la institucionalidad. Diría que un país con mucho por hacer, y eso fue lo que de alguna manera me motivó a regresar, saber que desde la labor gremial se puede aportar mucho para el crecimiento económico, el desarrollo social y la búsqueda de mejores condiciones para el sector empresarial y el empleo.

Este momento económico supone un reto para usted desde Fenalco...

Sin lugar a dudas es un momento muy especial. Diría que si uno analiza todos los indicadores, estos van mejor que el optimismo de las personas. Estamos creciendo, pese a que el 2,8 por ciento del primer semestre fue inferior a las expectativas, todos los sectores crecen con excepción de algunos como la construcción. Vemos que la tasa de cambio se ha estabilizado, una inflación controlada, tasas de interés estables y un crecimiento sectorial importante, entre estos el comercio: 5,3 por ciento en lo corrido del año.

Vemos que la tasa de cambio se ha estabilizado, una inflación controlada, tasas de interés estables y un crecimiento sectorial importante, entre estos el comercio: 5,3 por ciento en lo corrido del año

Pero vemos que hay un optimismo moderado y nos preocupa mucho la tasa de desempleo, hay una disminución en la generación de empleo en el sector.

¿De dónde surge ese menor optimismo?

Es algo paradójico, el índice de confianza de Fedesarrollo cae como en 6,3, pero las cifras que tenemos de nuestra última encuesta muestran que el 41 por ciento de los empresarios elevaron las ventas, el 40 las mantuvo estables y solo el 21 las disminuyó. Para nosotros, la interpretación es que definitivamente los colombianos estamos muy pesimistas.

La diferencia entre los dos indicadores es que uno es de percepción (confianza) y el otro es fundamentado en hechos reales, en estadísticas reales.

¿Qué explica ese pesimismo?

Hemos visto muchos cambios institucionales en los últimos años derivados del acuerdo de paz, de la realidad política, la misma polarización que hubo, la falta de reformas en el sistema político, la necesidad latente de una reforma pensional y una laboral; temas de justicia, narcotráfico, el incremento de las áreas sembradas, el uso o no del glifosato, los pronunciamientos de la Corte… toda esa incertidumbre institucional puede generar ese pesimismo.

Dice que le preocupa el desempleo, ¿qué propone en ese aspecto?

En reunión con el presidente Duque (miércoles de la semana pasada) acordamos buscar fórmulas para contrarrestar ese índice de desempleo y quedamos comprometidos en presentar una serie de iniciativas en esa dirección.

Colombia debe empezar a mirar con seriedad una reforma laboral integral y concertada, un pacto social con empleados, trabajadores, empresarios, sectores políticos y Gobierno, que permita actualizar la legislación laboral, porque el modelo de los negocios ha cambiado, las nuevas tecnologías y la digitalización han evolucionado tanto que la legislación se ha quedado corta.

¿Sobre qué pilares se debe construir esa reforma?

No tenemos elaborada una propuesta aún, vamos a trabajar en ello con expertos para mirar esa reforma integral, que estimule la generación de empleo y se acomode a las nuevas tecnologías y modelos empresariales. Todo eso tendría que ser parte del análisis, el tema de los costos de despido, las incapacidades, la jornada laboral, la diferenciación salarial regional y sectorial, la productividad, es decir, que sea una reforma integral, y no una colcha de retazos.

¿Cuándo estarán listas esas recomendaciones?

La verdad es que en Fenalco no queremos hacer las cosas solos, se trata de mirar esta iniciativa como un gran pacto de país, por eso es importante la voz de los sindicatos, de los demás gremios, del Gobierno, los sectores políticos. Quizás este no sea el momento más adecuado y debamos esperar a que pasen las elecciones de octubre, pero sí hay que empezar a mover el tema.

¿Qué les preocupa hoy a los comerciantes?

Me he reunido en estos 10 días con la junta directiva, con empresarios de Antioquia, Quindío y Cartagena, y encuentro algunos denominadores comunes. Por ejemplo, los requisitos y la tramitología; el surgimiento de reglamentaciones de control para los sectores económicos, la incertidumbre tributaria, si habrá otra reforma o no.

También está el contrabando, el arancel a la importación de textiles y confecciones del 39,7 por ciento, además, de cómo está concebida la ley de pago a plazos justos, la inseguridad. Todos esos temas son motivo de preocupación de los comerciantes porque generan incertidumbre, y así se lo hicimos saber al presidente Duque.

‘Hay que atacar la informalidad’

El nuevo vocero de los comerciantes, Jaime Alberto Cabal, asegura que el régimen simple que incorporó la ley de financiamiento será un arma efectiva contra la alta informalidad; sin embargo, para lograr la efectividad de esta herramienta, es necesario hacer pedagogía sobre su aplicación y sus beneficios, tarea que emprenderán con el Gobierno. Se estima que el nivel de informalidad del comercio supera el 50 por ciento, más si se tiene en cuenta el fenómeno del contrabando.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Economía y Negocios

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