Qué enseñan las cifras de covid: análisis de Alberto Calderón Zuleta

Qué enseñan las cifras de covid: análisis de Alberto Calderón Zuleta

Visión del jefe mundial de Orica y expresidente de Ecopetrol.

Coronavirus en EE.UU.

No es cierto que entre más fuerte la cuarentena, menor es la propagación del virus, dice el autor.

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AFP

Por: Alberto Calderón Zuleta*
21 de mayo 2020 , 07:40 a.m.

No existe nadie vivo hoy que haya vivido una crisis social, en los sistemas de salud y en la economía como la que ha sido generada por la pandemia covid 19.

Todos los gobiernos del mundo, con las mejores intenciones, han tratado de manejar el tema de la mejor manera posible. Cuando se tomaron estas decisiones inicialmente, no había obviamente información disponible.

Pero ya han pasado varios meses, tenemos una cantidad enorme de información estadística. Es hora de mirar hacia adelante, analizar los datos disponibles y modificar el rumbo trazado, si es requerido. Este artículo busca contribuir a este debate.

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La primera conclusión clara es que esta enfermedad es mortal principalmente para las personas de mayor edad.

Esto se evidencia en todos los países. Para citar algunos que mencionaremos en este articulo: En Italia, el 98,9 % de los muertos eran mayores a 50 años; el 95,3 % era mayor a 60 años. En Suecia las cifras son muy parecidas, 98,4 % y 95,3 %. En Nueva York la estadística es similar, el 95,4 % de los fallecidos tenían mas de 46 años de edad.

Consecuentemente, si se logra proteger efectivamente a la población de mayor edad, todos los efectos restantes producidos por el coronavirus se podrían controlar con los sistemas de salud disponibles.

La segunda conclusión es que los países que han tenido el mayor número de muertos reconocen que el error más grande fue no haber protegido lo suficiente al segmento más vulnerable de la población. Inclusive el médico que ha liderado el modelo Sueco para manejar el covid, Anders Tegnell, reconoce que este fue el gran error que cometieron. Si bien al principio aislaron a las personas de edad, no controlaron a las personas jóvenes que los cuidaban, quienes les transmitieron el virus. Por su parte, la mayor mortalidad italiana versus la alemana está directamente relacionada con la edad promedio de contagio ( 49 años en Alemania versus 62 en Italia) y el hecho de que las familias italianas son más cercanas y con mucha mayor interrelación entre generaciones. Claramente, mientras no exista vacuna, las personas de edad y las pertenecientes a grupos vulnerables – diabetes, hipertensión entre otros – tendrán que seguir estando fuertemente protegidos.

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La vacuna es un tema crucial para decidir cuál es el mejor camino futuro, que encuentre la balanza entre progresión del virus y costo social

La tercera conclusión es también obvia, entre más severa sea la cuarentena, más sufre la economía. Italia y España han tenido las cuarentenas más fuertes en Europa.

Usando una escala de 0-100, estos países han tenido cuarentenas de 60-80, y han tenido también la mayor contracción económica, alrededor de 5% en el primer trimestre del año. En contraste, Suecia implemento una cuarentena moderada, usando la misma escala llegó a 20 puntos y la contracción de su economía en el primer trimestre del año fue de 1 %. En Suecia las escuelas primarias están abiertas, al igual que la mayoría de las empresas. Las poblaciones vulnerables están hoy totalmente protegidas. Los restaurantes están abiertos, pero solo se sirve comida caliente y con la distancia requerida. Las reglas de oro siguen siendo la distancia de dos metros entre personas y la lavada de manos. Las reuniones de personas mayores a 50 están prohibidas. Finalmente, países como Alemania y Holanda tienen cuarentenas intermedias, de 40 puntos y la contracción economía en el mismo período fue de 2%.

Lo que no es obvio, pero los datos disponibles a la fecha ya permiten concluir, es que no es cierto que entre más fuerte la cuarentena, menor es la propagación del virus.

Como lo demuestra la primera conclusión, si se protegen eficazmente a los segmentos más vulnerables de la población, las medidas adicionales tendrían un impacto menor en la reducción de la mortalidad. En Suecia han logrado aplanar las curvas de infección y mortalidad con restricciones comparativamente menores.

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Adicionalmente, el costo económico y social del desempleo y la pobreza generado por las cuarentenas excesivas tendria un costo total social mucho mayor que cualquier beneficio adicional producido en el segmento dramáticamente menos vulnerable de la población. Esto es lo que los suecos tal vez han entendido mejor que nadie.

El tema se vuelve mucho más complicado si pensamos que una vacuna masiva no va a estar disponible durante mucho tiempo, lo más probable es que se demore más de un año.

Esta cuarta conclusión es crucial para tratar de mirar cuál es el mejor camino futuro, que encuentre la balanza entre progresión del virus y costo social. Hay una fórmula matemática que utilizan para determinar la inmunidad requerida para que se extinga el covid en una sociedad = 1 – 1/R, donde R es la variable que determina cuan contagiosa es una enfermedad. Covi sin restricciones tiene un R > 2; se cree que con medidas como las adoptadas por los suecos este número puede reducirse a menos de 1,5. Lo que esto quiere decir es que cuando el porcentaje de suecos que han tenido contacto con coronavirus llegue a 30 %, el virus empezará a extinguirse. Si miran las curvas de casos nuevos diarios y de muertos en Suecia, la curva se aplano hace varias semanas y en los últimos días empieza a reducirse.

Esto sería la primera evidencia que camino escogido por los suecos es el que mejor balancea la relación entre salud y bienestar de la población. En dos o tres meses, cuando se compruebe que la economía sueca está reactivándose más rápido que otras, cuando hallan pasado meses con una significativa reducción de las dos curvas, se podría concluir que el modelo sueco modificado (protegiendo mejor a los vulnerables) sería el mejor a seguir.

Colombia, a diferencia de una isla como Australia, no podrá permanecer aislada del resto del mundo. Las infecciones continuaran aumentando.

Alberto Calderón Zuleta

Alberto Calderón Zuleta, ex presidente de Ecopetrol, residente en Australia, donde ocupa el cargo de presidente global de Orica Mining Service.

Foto:

Archivo El Tiempo

En Colombia, por el contrario, las curvas de nuevos casos y de muertos sigue aumentando. Para el tamaño de población que tenemos, estamos todavía al principio de este proceso. Mientras no se produzca una vacuna, y esto todavía se demorará mucho tiempo, estas curvas seguirán aumentando. Colombia, a diferencia de una isla como Australia, no podrá permanecer aislada del resto del mundo. Las infecciones continuaran aumentando. Hay que entonces tratar de escoger el camino “menos malo”. No podemos esperar a que exista una vacuna, pues la espera será muy larga y la destrucción económica será impensable.

Volviendo al caso Italiano, alrededor de 300 personas menores a 50 años han muerto hasta la fecha. En un mundo perfecto, donde se hubieran protegido a las personas vulnerables, este hubiera sido el número de muertes. ¿La pregunta difícil es si creemos en estas estadísticas, se debe continuar con una economía prácticamente cerrada?

Si bien covid es mucho peor que la gripa, su tasa de mortalidad para las personas menores a 50 años es similar. En Estados Unidos en el 2017-2018 murieron 60 mil personas por influenza. En Italia murieron 24 mil personas por influenza en el periodo 2016-2017. En Colombia, donde las estadísticas no son tan precisas, se registraron más de 100 muertos por influenza en Mayo y Junio del 2018. Cada una de estas muertes es una tragedia. Pero nadie pensó en cerrar la economía por esta enfermedad. ¿Por qué? No porque no hay que cuidar cada vida. Es mas porque las cuarentenas tienen costos ocultos enormes, más allá del económico, como depresión, muertes por postergación de operaciones urgentes, violencia intrafamiliar, reducción en la esperanza de vida por aumento de la pobreza, interrupción del proceso de aprendizaje de los menores de edad y muchas otras más.

La escogencia no es entonces entre cuarentenas más fuertes y salvar más vidas. Las curvas siguen aumentando en Colombia con las actuales exigentes cuarentenas. Aun si pudiéramos tener acceso a millones de pruebas para detectar el coronavirus – algo que de todas maneras hay que hacer -, el contagio seguirá y no se detendrá hasta tanto no se descubra una vacuna. La difícil decisión es aquella que mejor balancee todas las variables que determinan el bienestar de una población. Este articulo considera que ya hay evidencia suficiente de países como Suecia y Holanda, que podemos incorporar en las decisiones futuras para manejar esta pandemia en Colombia. 

El tema de las edades

En conclusión, la evidencia mundial demuestra que, si se logra proteger a las personas de mayor edad, específicamente a quienes superen los 70 años, la mortalidad disminuiría dramáticamente. Esto podría ser inclusive ayudando a las familias en donde viven bajo un mismo techo distintas generaciones. El país en donde tal vez han mejor protegido a las personas de mayor edad es en Singapur. De 28.038 casos de coronavirus, sólo han tenido 22 muertos, es decir menos de 0.1%, lo cual es similar a la mortalidad de la gripa. Si logramos proteger a la población vulnerable, se podría lentamente reactivar la economía al mismo tiempo que se podría ver una reducción en la tasa de mortalidad como en Singapur.

La evidencia también muestra que los niños mayores a cinco años y menores de 18 años prácticamente no corren ningún riesgo. Dejar a un niño de 8 años sin colegio durante meses puede ser mucho más dañino para su futuro que cualquier beneficio mínimo que se logra con la cuarentena.

Finalmente, permitir que las personas menores a 50 años vuelvan en forma segmentada a la vida laboral no aumentaría la tasa de mortalidad, no desbordaría nuestros sistemas de salud, pero sí permitiría que los estragos del desempleo y el aumento de la pobreza se empiecen a disminuir en nuestro país.

(*) ALBERTO CALDERÓN ZULETA
CEO global de Orica Mining Services, ex chief comercial Officer de BHP Billiton, ex presidente de Ecopetrol, gerente general de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), ex director de Crédito Público y ex viceministro de Educación.
Es PHD en Economía de la Universidad de Yale, graduado en Colombia de economista y abogado en la Universidad de Los Andes.
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