‘Es el momento para empresas que van más allá de generar utilidad’

‘Es el momento para empresas que van más allá de generar utilidad’

Balance del Mincomercio, José M. Restrepo, tras 100 días entre el virus, confinamiento y reapertura.

José Manuel Restrepo

El ministro José Manuel Restrepo sostiene que hay que reforzar la estrategia de 'comprar colombiano', para impulsar más al sector productivo colombiano.

Foto:

Carlos Ortega. Archivo EL TIEMPO

Por: Economía y Negocios
13 de junio 2020 , 11:41 p.m.

Si hay algo que caracteriza al ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, es esa sobredosis de optimismo que propaga por todos lados.

Mensajes como ‘todo va a estar mejor’ o ‘esta es una oportunidad para aprovechar’ son el común denominador de su discurso, luego de 100 días de una economía entre la aparición del virus en el país, el confinamiento y la reapertura gradual, enfrentando dos crisis sin precedentes: la sanitaria y la económica.(Le puede interesar:  Abecé de cómo funcionará el subsidio a las nóminas).

A su cartera le fue entregada la bandera de la reactivación y, desde su perspectiva, estos son los resultados de las medidas aplicadas para no dejar deshilar el tejido empresarial que promueve el empleo para los colombianos.

Tras estos 100 días, ¿cuál es la mayor lección para el país?

La principal lección es que no existe un dilema entre la vida, o la salud, y la economía. Es claro que la prioridad debe ser la vida de los colombianos, porque con vida garantizamos que haya economía.

(También le recomendamos: Primeras señales que indican que la economía está queriendo despegar)

Simultáneamente, sabemos que sin la reactivación tampoco existirán recursos en el mediano y largo plazo para la salud. Es por eso que hemos entendido el valor de un proceso de reapertura de la actividad productiva gradual, progresivo y ordenado, que tenga como centro la responsabilidad del empresario por garantizar la vida de los trabajadores a través del cumplimiento estricto de protocolos de bioseguridad, y también de la disciplina ciudadana en el uso de tapabocas, en la higiene y la forma como nos relacionamos con los demás, buscando que exista el suficiente distanciamiento físico.

En estos 100 días también hemos aprendido la importancia de la resiliencia, una característica histórica de los colombianos, la que nos ha llevado a reinventarnos, adaptarnos y recuperarnos.

¿Qué tan devastada estuvo la economía en el momento pico del confinamiento?

Es un hecho que el aislamiento, el cierre de actividades productivas ha tenido un impacto en la economía. Hemos visto como el comercio internacional ha venido cayendo. En especial, por la disminución de los precios de los 'commodities', pero también por las dificultades en la coyuntura. Hemos visto una caída en el comercio interno. En el primer trimestre, si bien todavía aumenta, al 0,9 % por ciento, en el último mes cae al 12 %.

Hemos visto una caída de la industria, en especial en el último mes del primer trimestre, y el impacto que ha tenido el aislamiento en el empleo. Somos conscientes de la necesidad de la reactivación de la vida productiva, con la preocupación principal por la vida de los colombianos.

Logramos conciliar el cuidado de la vida y simultáneamente la reactivación de la vida productiva con la gradualidad y la progresividad necesarias, pero también tomando en consideración la dimensión regional. Hemos señalado entonces que el Gobierno abre la puerta, pero los alcaldes tienen la llave de la gradualidad de esa puerta, teniendo en consideración su propia realidad de la pandemia.

Se oye hablar de inversión en apoyos a empresas. ¿En cuánto va y qué tanto efecto ha tenido el salvavidas?

Ha sido amplio el espectro de acciones que ha diseñado el Gobierno para sostener el empleo. Quisiera arrancar con el esfuerzo hecho para acompañar a los más vulnerables. Tener giros adicionales de programas como Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Adulto Mayor. La red de respaldo social, la decisión de anticipar la devolución en el IVA. La propia creación del programa de Ingreso Solidario. Todos estos han sido programas con los cuales hemos llegado a millones de familias.

Un segundo conjunto de programas ha sido de los destinados a apoyar a las empresas en la sostenibilidad del empleo: recursos de liquidez a través de líneas de crédito subsidiado, provenientes de entidades de segundo o primer piso.

Entidades como Findeter, Bancóldex, Banco Agrario, Finagro, entre otras, han permitido disponer de recursos para garantizar la liquidez al sector empresarial. En el caso de Bancóldex, se han dispuesto recursos por cerca de un billón de pesos con beneficios en tasa para ese sector empresarial.

Así como es de importante el acceso a la liquidez, también hay que entender que se necesita generar un apetito por el riesgo. Por eso se crea la línea de garantía de créditos del Fondo Nacional de Garantías, que se construye después de una capitalización a dicha entidad y que ha permitido tener acceso a recursos que, en una primera etapa, son del orden de los 15 billones de pesos. A la fecha, esto ha implicado solicitudes concretas cercanas a 7 billones de pesos y desembolsos de alrededor de los 3,4 billones de pesos, recursos que han llegado a distintos sectores de la economía, con acento en la micro, pequeña y mediana empresa.

También se han tomado medidas para agilizar la devolución en saldos a favor en IVA o en renta; en diferir pagos en impuestos de IVA, renta, contribuciones parafiscales; diferir el pago de los registros mercantiles, avanzar en programas de subsidios o diferimiento de pago de servicios públicos, de lograr acuerdos de pagos entre arrendatarios y arrendadores.

Los subsidios a la nómina, el pago de la prima han sido instrumentos que les han dado liquidez a cientos de miles de empresas y han permitido mitigar parcialmente el impacto del aislamiento y el cierre de la actividad productiva.

Hemos logrado conciliar el cuidado de la vida con la reactivación de la vida productiva en la gradualidad necesaria, pero también tomando en consideración la dimensión regional

Pero, pese a ello, sigue un cierto pesimismo masivo...

Cuando se toma la decisión de hacer cierres como resultado de la preocupación central, que es la vida de los colombianos, naturalmente esto tiene un impacto en los sectores productivos que están encadenados.

La industria se encadena con el comercio, la industria y el comercio se encadenan con los servicios. Los procesos de reactivación económica, al ser graduales, en una primera etapa se inician con algunos sectores; por lo tanto, los elementos de la cadena no están completos.

El reinicio de la actividad industrial no se hizo en paralelo con el comercio, en razón a la preocupación de proteger la vida de los colombianos. Eso significó que, en una primera etapa, la industria no tuviera toda la capacidad de distribuir sus productos en la forma tradicional, lo cual activó mecanismos como el del comercio electrónico.

El paso más importante que viene a continuación es el regreso de la actividad productiva. Así, de las cerca de 170.000 empresas que han solicitado validar protocolos de bioseguridad, un 84 % ha obtenido la validación. Por consiguiente, el proceso viene dándose de forma adecuada a nivel de las alcaldías locales.

Restaurantes, discotecas, bares, hoteles y el transporte aéreo iniciaron primero y serán los últimos en volver. ¿Qué salidas adicionales hay para ellos?

El reinicio más demorado de estos sectores se ha basado en un análisis técnico de eventualidad de riesgo de contagio, de mayor o menor distanciamiento físico.

De si se relaciona con la recuperación de la actividad productiva o de recuperación de la vida social, entre otros. Importante ha sido para ellos la construcción de protocolos de bioseguridad y también la posibilidad de utilizar algunos programas piloto de reapertura, para ir evaluando el comportamiento de ese reinicio.

Pero son sectores que han venido teniendo acompañamientos adicionales, como exclusiones de IVA o eliminaciones de los anticipos en el impuesto de renta, o, en el caso del sector hotelero, la eliminación de la sobretasa a la energía de forma transitoria, o la creación de líneas de crédito especiales para unos sectores en particular, la suspensión de pago de algunas contribuciones parafiscales o la disminución de algunos de sus costos de operación.

Hay otros que, aunque parcialmente abiertos, se quejan porque la actividad a media marcha no les da para cubrir costos fijos. ¿Cuál sería el mensaje para ellos?

La reapertura ha tenido en consideración que se reinicia la actividad productiva, mas no la actividad social. Algunos de estos sectores han tenido la oportunidad de operar parcialmente.

Por ejemplo, los restaurantes a través de comercio electrónico, ventas a domicilio y entrega para llevar. Decisiones recientemente adoptadas permitirán que en municipios sin afectación de covid se puedan reactivar estos sectores de la economía a solicitud de los respectivos alcaldes. De la misma manera, con estos sectores venimos avanzando en construcción de sus protocolos de bioseguridad y en proyectos piloto para el retorno.

¿Qué tanto ha funcionado el subsidio a la nómina para proteger puestos de trabajo?

La forma más importante para sostener el empleo, además de las estrategias de mitigación que se han venido adoptando, como subsidios a la nómina y pago de primas, es sin duda la reactivación de la vida productiva. Destaco además el programa de formalización empresarial que viene liderando la vicepresidenta de la República, lo que naturalmente tiene impacto en las cifras de desempleo.

En la medida en que avancemos en formalización –lo que se contempla en el más reciente Conpes–, en los programas de apoyo a la reactivación, podremos enfrentar el impacto del manejo de la pandemia sobre el desempleo.

¿Qué opina del decálogo que plantea la Andi, en cuanto a la idea de comprar lo nuestro?

Creo que el decálogo recoge principios sobre los cuales nosotros hemos venido diseñando un programa de reactivación económica. Somos conscientes de que se necesita fortalecer la idea de comprar lo nuestro.

Acompañar al sector empresarial en nuestro país. También el diseño de política sectorial, el identificar sectores sobre los cuales podemos trabajar en una estrategia de aprovechamiento de mercado nacional y de mercado internacional. En el fortalecimiento de encadenamientos regionales, aprovechando el liderazgo que va a tener el presidente Iván Duque en la Alianza del Pacífico, en la Comunidad Andina, en Prosur.

Pero también, construyendo encadenamientos locales a través de programas como el desarrollo de proveedores. El diseño de acciones que ha venido haciendo la Superintendencia de Sociedades a través de dos decretos legislativos para el proceso de reestructuración de empresas.

El ejercicio de lo que hemos llamado un comercio leal a través del fortalecimiento de la estrategia de defensa comercial. Hoy, más del 34 % de las medidas vigentes se han adoptado en este gobierno, en el entendido de que el comercio, no solo legal sino leal, garantiza el cumplimiento de los tratados de libre comercio, pero a su vez contribuye al fortalecimiento del sector empresarial en nuestro país.

En la nueva normalidad, ¿a qué invitaría al sector productivo?

Más que hablar de una nueva normalidad, quisiera hablar de una mejor normalidad.
La realidad poscovid nos lleva a convertir esta crisis en una oportunidad para que seamos capaces de trabajar más en equipo. Que la academia, el sector privado, los gobiernos locales, el Gobierno Nacional, los ciudadanos y las instituciones trabajemos mancomunadamente. Qué mejor momento para hacerlo que este instante, en el que necesitamos crecer en forma de v, la v de victoria.

Recuperar en crecimiento económico lo que hayamos tenido como dificultad en estos meses. Es momento para pensar en un crecimiento más sostenible en lo social y lo ambiental. En fortalecer programas como los de economía circular o como los de empresas de beneficio de interés colectivo (BIC), empresas que piensan más allá de la generación estricta de utilidades. Es momento para aprovechar oportunidades que se nos han abierto en medio de la pandemia, como lo es el comercio electrónico, que ha venido creciendo.

Es momento para no perder la esperanza y, acudiendo a esa resiliencia, podamos superar esta (una) dificultad más y soñar con esa nueva página de nuestra historia, la del emprendimiento, la innovación, la tecnología. Una página de equidad.

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