Carrera para evitar que pérdidas en restaurantes alcancen $ 7 billones

Carrera para evitar que pérdidas en restaurantes alcancen $ 7 billones

El sector, que ya ha perdido $ 2,5 billones, pide al Gobierno que tome acciones de fuerza mayor.

Restaurantes

Según Acodres, hay que armonizar la bioseguridad con protocolos adecuados y la experiencia gastronómica completa, que incorpore alimentos preparados y bebidas como licores, vinos y cerveza.

Foto:

Restaurante bar El Aquelarre.

Por: Economía y Negocios
20 de julio 2020 , 10:45 p.m.

Las pérdidas generadas en los establecimientos de comida han superado por lo menos los dos billones de pesos en lo que va del aislamiento obligatorio y podrían superar los siete a final de este año. Esto sin contar los cientos de miles de empleos perdidos y las dificultades financieras de los locales para mantenerse abiertos.

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De tal manera, el presidente de Acodres, Guillermo Henrique Gómez, explica cuáles han sido los efectos de la pandemia en la estructura del sector y los motivos por los cuales el Gobierno debe tomar medidas drásticas e inmediatas que permitan su supervivencia, al ser parte fundamental de la economía.

¿Cuál es la propuesta y el compromiso que les hacen al Gobierno y a los alcaldes para que les autoricen la aperturade los negocios?

Acodres está acompañando al Gobierno Nacional y a las administraciones locales en el avance del procedimiento establecido por el Decreto 878, que consiste en la presentación de pilotos de parte de los municipios para que el Ministerio del Interior autorice su activación, observando criterios fundamentales como niveles de contagio y minimización del riesgo de contagio.

El gremio cuenta con la idoneidad para modular la implementación de protocolos de bioseguridad pertinentes a cada tipo de negocio, que les brinden garantía al Estado y a la sociedad de volver a nuestras mesas sin mayor temor. Hay un compromiso en ser objetivos y orientar lo mejor posible la reapertura, de tal manera que esta sea responsable, inteligente y segura.

Es decir, que no impulse el inevitable aumento de contagios, que lleve una implementación de protocolos suficiente y continua, y que garanticen sostenibilidad al negocio gastronómico, criterio que abarca desde la continuidad de la operación hasta la posibilidad de ofrecer su portafolio completo de productos.

¿Cuándo creen que esa posibilidad se pueda extender a ciudades como Bogotá, Cartagena, Santa Marta, entre otras?

Varios municipios han avanzado en establecer pilotos para ponerlos en consideración del Gobierno. La visita que realizamos en compañía del Ministro de Comercio y los Altos Consejeros para las Regiones y de Transformación Digital a Salento nos confirmó la voluntad del Gobierno de avanzar a mayor velocidad con la reactivación.

Vemos inmediata la reapertura en Armenia, Pereira y gran parte del Eje Cafetero, y seguramente les seguirán ciudades importantes como Chía, Bucaramanga, Medellín y Yopal, por el nivel de preparación que han tenido para sus pilotos.

Guillermo Henrique Gómez, presidente de Acodres

Guillermo Henrique Gómez, presidente de Acodres

Foto:

Acodres

Se habla ya del cierre del 30 por ciento de estos negocios. ¿Cuánto tiempo más pueden aguantar los que siguen resistiendo?

Ya no aguantamos más. Estamos ante una crisis tan severa, que no será suficiente la autorización de pilotos. Muchos no podrán aprovecharlos porque el cúmulo de deudas que les significan costos, que no se detienen ni se ajustan a nuestra realidad como los arriendos, harán imposible la reapertura, así se cuenten con pilotos autorizados.

El que pueda reabrir debe enfrentar un problema de demanda, pues volver a un restaurante no será tan confortable y claramente la capacidad de consumo de los hogares se ha menguado. De ahí que sea fundamental armonizar la bioseguridad con protocolos adecuados y la experiencia gastronómica completa, que incorpore alimentos preparados y bebidas como licores, vinos y cerveza, cuyo maridaje no debe ser visto como un factor que altere el riesgo de contagio.

Nos podemos reencontrar con el nivel de crecimiento y ventas que teníamos antes del aislamiento, a mediados de 2022. Mientras tanto, el único recurso es seguir en esta carrera por la supervivencia

¿Cómo enfrentar entonces la necesidad de reactivar el sector en medio de sus millonarias pérdidas, la desaceleración de la economía y las menguadas finanzas de las familias?

Debemos pensar en futuro. El daño a la industria ya está hecho y reinventarnos no es para nosotros una opción.

El sector de alimentos y bebidas es en el mundo un gran generador de empleos al no ofrecer tantas barreras de ingreso para quien quiera pertenecer.
La gastronomía no desaparecerá porque está ligada a varias necesidades de las personas. A pesar de que el modelo de domicilios ha sido un alivio parcial para muchos establecimientos, hay otros que por diferentes motivos no pueden implementar esta modalidad.

Lo mejor que se puede hacer es actuar con responsabilidad y con celeridad, y en este sentido se hace necesario que los pilotos se puedan hacer extensivos a diferentes ciudades, no solo las que no presenten casos de contagio por covid-19, que el protocolo existente sea ajustado para asegurar la viabilidad de su cumplimiento sin que esto signifique que las medidas de distanciamiento y desinfección no sean estrictas y que se avance rápidamente en el desarrollo de pilotos para que todo el sector esté preparado para cuando se habilite su operación.

Con el golpe recibido por la pandemia, ¿qué tantos empleos se podrán recuperar dado que habrá un cambio drástico en su operación diaria?

La reactivación del sector de restaurantes permitirá la conservación de 125.000 empleos activos y la recuperación rápida de al menos 30.000. El llamado al Gobierno es a contribuir a la recuperación de equipo, talentos y habilidades que el sector construyó durante años.

En condiciones normales, el sector genera 9,1 billones de pesos en ventas anuales formales, 500.000 empleos directos y un millón de indirectos. La recuperación de empleos será gradual, y en la medida en que nos acerquemos a la normalidad se podrán ir recuperando nuevos puestos. Lo que no resiste ninguno de los actores del sector es que no se tomen medidas encaminadas a la reactivación cuando las circunstancias epidemiológicas lo permiten.

¿Cuántos negocios del sector han accedido a las ayudas del Gobierno, en qué montos y han sido suficientes?

Recibimos siete ayudas directas: la suspensión del aporte parafiscal de turismo, la eliminación de la restricción horaria a domicilios, la exención del cobro de IVA y del impoconsumo de nuestros productos, la tarifa de cero IVA a los arrendamientos, la exención del anticipo de renta de 2020 y la posibilidad de entregar el local a su propietario pagando solo la tercera parte de la penalidad.

Todos le representan un esfuerzo fiscal importante al Gobierno, pero acceder a varios implica volver a activarnos económicamente y para ello faltan ayudas. La principal está relacionada con el acceso a la liquidez que nos permita poner al día las deudas acumuladas para volver a abrir. También ayudaría que el beneficio de IVA a arrendamientos cubra hasta diciembre, así como el Programa de Apoyo al Empleo Formal (Paef), que finaliza en agosto.

¿La pandemia puso en evidencia altos costos en cánones de arrendamiento y otros, que a la postre terminan trasladándose al consumidor final?

Son varias las lecciones aprendidas como consecuencia de esta crisis. Un ejemplo de ello es el alto costo de arrendamiento de los locales. La nueva realidad llevará a una racionalidad en sus montos y en la medida en que se optimice la estructura de costos de operación de los restaurantes se verá un impacto positivo para los consumidores.

¿Cómo combatir el flagelo de la informalidad que podría dispararse en medio de esta coyuntura?

Mientras que el sector formal enfrenta escenarios de quiebra, acatando las normas de prevención, un número indeterminado de establecimientos que operan desde la informalidad, prestan servicios de comidas y bebidas sin control alguno. En este sentido, se hace aún más necesario que la reactivación del sector formal se dé con celeridad, transparencia y responsabilidad.

¿En cuánto se estiman las pérdidas tras más de 100 días y cuál puede ser el balance al final del 2020?

Para la parte formal de la industria, las pérdidas superan los 2,5 billones de pesos, cifra que seguirá en aumento, haciendo que el balance final, con las condiciones actuales, registre una pérdida de 7 billones y la desaparición de cerca de 60.000 establecimientos. Confiamos en que la reapertura a partir de pilotos razonables nos permita amortiguar esas proyecciones, al menos conteniendo la destrucción de capital humano, una pérdida que es incalculable.

¿Cuánto tiempo tardará el sector para recuperarse?

Consideramos que el esfuerzo por encontrar una vacuna, que es lo único anticovid que la humanidad puede esperar, podrá permitir una reactivación fuerte hacia el segundo semestre de 2021, lo que nos puede reencontrar con el nivel de crecimiento y ventas que veníamos antes del aislamiento a mediados de 2022. Mientras tanto, nuestro único recurso es seguir en esta carrera por la supervivencia.

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