Subsidios a los más pobres: si no es con estratos, ¿entonces, cómo?

Subsidios a los más pobres: si no es con estratos, ¿entonces, cómo?

Expertos coinciden en que las ayudas sociales deberían asignarse según nivel de los ingresos.

POBRES

La pobreza extrema, un problema difícil de erradicar.

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Archivo / EL TIEMPO

Por: Economía y Negocios
15 de febrero 2019 , 05:27 a.m.

El revolcón que viene para no destinar recursos públicos a subsidiar a quienes tienen ingresos suficientes para vivir y no los necesitan implica no solo eliminar las ayudas al consumo de energía del estrato 3, sino también desarrollar un nuevo esquema que reemplace la actual clasificación socioeconómica (estratos 1 al 6).

Y es que según las bases del Plan Nacional de Desarrollo, dicha estratificación no se ajusta hoy a la realidad del país, lo que genera distorsiones en la asignación de subsidios, en el sentido de que muchas familias que no requieren de estas ayudas las reciban, mientras que a las más necesitadas no les están llegando como debe ser.

Por eso, entre los planteamientos de algunos expertos, para corregir dicho desequilibrio está la posibilidad de utilizar la información catastral o las bases de la encuesta del Sisbén, como alternativas a la estratificación para hacer una mejor asignación de los subsidios gubernamentales.

En el país operan unos 62 programas de subsidios sociales, cuyas destinaciones de recursos representan cerca del 10 por ciento del producto interno bruto (PIB). Solo las asistencias que otorga el Estado por servicios públicos (agua, luz, gas) rondan los 5 billones de pesos por año, según cifras oficiales.

Estudios realizados en el país dan cuenta de hogares de estrato 1 con ingresos de más de 20 millones de pesos por cada miembro; en estrato 2, casos de ingresos por persona de hasta 27 millones, mientras que en el 3, esos ingresos superan los 30 millones.

“El estrato no clasifica adecuadamente a los hogares de acuerdo con su nivel socioeconómico y se ha rezagado frente a la evolución de predios y viviendas. Por ello, la asignación de subsidios mediante este mecanismo presenta errores de inclusión significativos”, advierte el documento de Planeación Nacional.

Por eso, el Gobierno tiene en mente adelantar un cambio en la asignación de esos subsidios, empezando con los que se otorgan a los servicios de energía, que, según el Plan de Desarrollo (PND), tiene que ver con la eliminación del beneficio del 15 por ciento que se asigna a los hogares del estrato 3, es decir, que de aprobarse dicho plan, las familias tendrán que pagar la tarifa plena por el consumo de este servicio.

Hacer una nueva estratificación no es tarea fácil. Incluso, aunque en el Gobierno tienen definido que se debe hacer una mejor asignación de los subsidios a quienes verdaderamente los necesitan, “el tema de la estratificación no está tan claro”, le dijo EL TIEMPO en reciente entrevista Gloria Alonso, directora de Planeación Nacional.
“En las bases del Plan está planteado, por qué personas de ingresos muy altos están viviendo en zonas en las que pagan servicios muy bajos. El hecho de que un barrio sea declarado patrimonio histórico o cultural hace que haya personas de muy altos ingresos que no deberían estar subsidiadas”, señaló la funcionaria.

Posibles alternativas

Para Julio Miguel Silva, socio consultor de la firma Economía Urbana, no hay duda de que el país ya debe pensar en un mecanismo diferente al de la estratificación para asignar subsidios.

En su opinión, “el nuevo Sisbén debería ser la herramienta idónea para llegarles a los hogares que requieren cualquier tipo de beneficio”.

Para María Clara Duque, presidenta de la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), la estratificación mide las condiciones de una vivienda o el uso de un inmueble, pero en realidad no tiene en cuenta el ingreso de la familia que vive en este.

“Tal vez sería más equitativo asignar los subsidios de acuerdo con los ingresos familiares y no con las condiciones físicas del predio, para que realmente les lleguen a los más necesitados”, dice.

Frente a la posibilidad de usar la información catastral, los expertos consideran que esto puede ser más complejo en la media que los datos que puede suministrar Catastro sobre las vivienda está más relacionada con las características de los inmuebles y no con el nivel de ingresos de quienes viven en estos, lo cual podría dificultar el proceso, pero, además, teniendo una menor efectividad, incluso, que el de la actual estratificación.

Pero hay otras distorsiones que genera la actual estratificación que se tiene en el país.

Silva, de Economía Urbana, sostiene que esta incide de forma negativa en el mercado de suelo y de vivienda de las ciudades, pues, por ejemplo, hay lotes que cuestan menos por causa del estrato o viviendas cuyo arriendo, en términos relativos, es mayor por estar en estrato subsidiable.

“Son imperfecciones del mercado generadas por una norma local”, insiste el experto.
También advierte que dicha estratificación se presta, además, para injusticias tributarias, porque alguien que tiene un activo cuyo valor es de 1.000 millones de pesos en estrato 2, paga menos predial que quien tiene un activo de ese mismo valor en estrato 6. “No tiene sentido, el activo de igual valor paga impuestos diferentes en función del estrato. Eso es lo que no tiene sentido”, sostiene.

Viene la IV versión del Sisbén

El Sisbén es la base de datos poblacional que permite establecer cuáles son los ciudadanos que más requieren ayudas del Estado. Atendiendo a los cambios socioeconómicos y a las situaciones de corrupción que han rodeado los subsidios (los usan personas con capacidad de pago), el Sisbén se ha renovado varias veces.

Una de las propuestas en el Plan de Desarrollo, para llegar a “una política social moderna conectada a los mercados”, es la que habla del Sisbén IV. El inicio de la cuarta actualización de esta base de datos, para depurarla, se anunció a finales de 2017 y se estableció el 2019 como fecha para completar 11,5 millones de encuestas (4 millones más que en el Sisbén III).

En la carta de navegación del cuatrienio se señala que en el 2020 se implementará el Sisbén IV, el cual se actualizará y validará a través de cruces de datos, logrando así una información robusta que lleve a mayor eficiencia en el gasto social. Además, “el Sisbén IV será la herramienta utilizada para identificar la población víctima”, dice el documento. 

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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