50 millones: la cifra a la que solo llegó el reloj del Dane

50 millones: la cifra a la que solo llegó el reloj del Dane

Ibamos a ser 50 millones de habitantes, pero no fue así. Desfase tendrá efectos en política social.

Censo en Barranquilla

El censo nacional realizado en el país, en su paso por Barranquilla.

Foto:

Carlos Capella / EL TIEMPO

Por: Mauricio Galindo y Diego Vargas
21 de octubre 2018 , 03:48 p.m.

“Población de Colombia hoy: 50’000.000”. Así se leyó este sábado en el reloj oficial de habitantes del país, en la página de internet del Dane, a las 9:52 de la mañana. De hecho, a las cero horas de este domingo, ya la cuenta iba en 50’000.869, y sigue subiendo, a razón de un habitante cada 58 segundos.

Este sábado era, entonces, un día especial, ya que el número de habitantes llegaba al medio centenar de millones de personas, lo que, sin embargo, no corresponde a la realidad. La llegada a esta cifra obedece a la proyección realizada por el Dane con base en el censo de 2005, en el cual se contaron 41’468.384 habitantes.

Y el arribo a un número tan redondo daba para muchos análisis, pero coincidió con la realización del nuevo censo de población que, cuando falta menos del 0,9 por ciento del territorio por cubrir, está mostrando una cosa muy distinta.

Hasta el 15 de octubre –hace menos de una semana– se habían contado algo menos de 42,5 millones de habitantes, por lo que se podría pensar que la población no llegaría a los 43 millones. Surgen, entonces, dos preguntas: ¿por qué la proyección fue tan distinta a lo que ocurrió? y ¿qué implicaciones tiene en la toma de decisiones de la sociedad?

Que las proyecciones sean desfasadas no se traduce en el hecho simplemente anecdótico de que no coincidan con el nuevo conteo, sino que tienen efectos de fondo. Estas imprecisiones provocan que se tomen decisiones equivocadas, especialmente en políticas sociales de sectores como la educación y la salud.

De acuerdo con Álvaro Pachón, experto en demografía que fue asesor del Dane para el censo de 2005, con base en lo observado en varios municipios, lo realmente necesario son más geriatras que pediatras, cosa que no pasó desapercibida por el sistema de salud ya que, de acuerdo con él, logró superar el problema de los datos de las proyecciones contratando sus propios demógrafos.

Calidad en educación

En cuanto a la educación, las hipótesis mostraban que el número total de estudiantes en la educación elemental no iba a crecer, por lo que lo ideal hubiera sido una mejora en la calidad de la educación más no una mayor cobertura. La implementación de la jornada única en las instituciones educativas, de acuerdo a las proyecciones reales, sería el plan por seguir.

Ricardo Bonilla, exsecretario de Hacienda de Bogotá, señala que la imprecisión de lo proyectado impide calcular los presupuestos con exactitud, y en cuanto a la salud, provoca “una falsedad en las cifras del régimen subsidiado”.

Bonilla también ubica las migraciones como causa del desfase, y en cuanto a la educación, menciona que esta se verá afectada porque la distribución de los centros educativos no será adecuada y que las cifras, según su interpretación, muestran que lo ideal sería una mayor cobertura.

Por su parte, el investigador de Fedesarrollo y exviceministro de Protección Social Jairo Núñez afirma que “no se necesitan más esfuerzos en cobertura sino en calidad”, puesto que la disminución en las tasas de natalidad, que a su parecer son positivas, favorecen la posibilidad de invertir de una mejor forma en educación.

En cuanto al envejecimiento de la población, el exviceministro dice que los efectos negativos y positivos se contrarrestan y esto se verá reflejado en pensiones y salud.
Pero para el exfuncionario también hay algo preocupante.

De acuerdo con su concepto, en el Sistema General de Participaciones (SGP) –en donde se distribuyen los recursos para los municipios– podría generarse un error en las cantidades y los destinos a los que se dirigen los fondos. Por ejemplo, provocaría que haya recortes en las poblaciones que tengan un número de habitantes por debajo de lo proyectado y poca inversión en las zonas donde se están concentrando los desplazados.

Núñez propone que, basándose en el desfase, se lleve a cabo una reforma en el SGP con una redistribución que sirva como mecanismo de compensación para los municipios. Para él es claro que el error en las proyecciones promovió la desigualdad.

De otro lado, Juan Carlos Guataquí, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario y quien fue subdirector del Dane, señala que el desfase tiene efectos en el sistema de salud por factores como la esperanza de vida, la natalidad y la mortalidad. El docente concluye que el gran problema fue haber perdido tanto tiempo para volver a realizar un censo.

El caso deja bastantes preguntas en el aire sobre lo que pudo ser y no fue. Álvaro Pachón menciona que el proceso de paz representó una gran oportunidad que no se aprovechó para obtener cifras más concretas sobre poblaciones que antes se medían por números estimados. Otro de los recursos que no se explotaron totalmente fue el censo por internet, el cual, asegura el experto, fue más un complemento que un sustituto en el estudio del Dane.

Varios cambios en los últimos 13 años, las razones del desfase

En septiembre de 2014, el investigador Álvaro Pachón –quien fue asesor del Dane para el Censo 2005– advertía que las proyecciones hechas tras ese censo no se habían actualizado cuando ya había evidencia de que los nacimientos para el período 2005-2014 estaban sobreestimados en las proyecciones.

Cuatro años después de haber hecho esa advertencia, Pachón comenta que la caída de la tasa de natalidad se acentuó en el 2008, lo que influyó para que ahora se vea semejante diferencia entre la proyección y el conteo del censo actual.

Pese a que las defunciones también se sobreestimaron –no está muriendo tanta gente cómo se proyectaba–, este fenómeno no compensa la reducción de la natalidad. Precisamente, los datos preliminares del censo que está por concluir mostraron que Colombia se está envejeciendo a paso rápido; la población mayor de 60 años en el país –como porcentaje del total– se ha triplicado desde 1985 hasta este año.

Las migraciones son la gran incógnita de este censo. A pesar de que existía una tendencia para que disminuyera el número de nacionales fuera del país, lo que al parecer se dio fue una migración mayor a la que pensaba el Dane. Otro reto para efectos del censo y las estimaciones realizadas es el caso de los inmigrantes venezolanos en Colombia, de cuyo número de población solo existen estimativos. La incógnita, según Pachón, es tener una cifra clara de los inmigrantes ilegales; “para efectos del censo es importante saber cuántos se dejan contar”, señala.

Todas estas variables que se presentaron en la última década fueron identificadas, pero no se incorporaron porque la proyección no fue ajustada. Aunque el Dane mencionó que realizaría ajustes y que tendría proyecciones dinámicas para obtener datos demográficos más precisos, al final estos cambios no se hicieron.

Pero lo que sucedió este año no es nuevo. Uno de los resultados que dejó el censo del 2005 fue, precisamente, la idea de incorporar proyecciones dinámicas puesto que en el registro de la población de ese año, el resultado estuvo lejos de lo que se había proyectado con base en el censo anterior –realizado en 1993–.

MAURICIO GALINDO Y DIEGO VARGAS
ECONOMÍA Y NEGOCIOS
redaccioneconomicas@eltiempo.com

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.