Caída de la ley de Financiamiento: ¿un grave revés o una oportunidad?

Caída de la ley de Financiamiento: ¿un grave revés o una oportunidad?

El tributarista Santiago Pardo habla con EL TIEMPO sobre lo que implica la caída de la ley.

Tributarista Santiago Pardo

‘Lo sustancial de la reforma cabe en diez artículos’, afirma Santiago Pardo. ‘Pero si el Gobierno presenta una reforma de 600 páginas, no lo logrará’.

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Fenalco

Por: MARÍA ISABEL RUEDA*
20 de octubre 2019 , 09:33 p.m.

¿Qué pensó usted, como tributarista, de la caída de la ley de financiamiento? ¿Se le pusieron muy nerviosos sus clientes?

Varias cosas. Creo que la Corte hizo bien en proteger el procedimiento en la formación de las leyes, vital para asegurar que las personas tengan un acceso equitativo a la formación de las leyes. Para eso existen las gacetas, los debates, unos periodos entre sesión y sesión, y eso se ha perdido, simplemente, por el afán de sacar las leyes. Y aquí se llegó al extremo de que, simplemente, un senador acudió a la plenaria de la Cámara a contar lo que supuestamente se había aprobado; contó mal la historia, entre otras razones, porque no contó lo que se había aprobado, y con eso se tomó una decisión.

No es este gobierno el primero que presenta reformas tributarias en los últimos dos meses del año con la eventualidad de pupitrearlas...

Es una práctica de toda la vida colombiana. La diferencia es que hace veinte años se tenía mucho cuidado en el procedimiento. En los últimos gobiernos se empezó a perder la importancia de que las cosas estuvieran publicadas con tiempo en la Gaceta. Hace unos años era función del ministro y del director de la Dian estar en la Imprenta Nacional, pendientes de la publicidad de las leyes.

¿Qué tan discutible es la modulación de la sentencia?

Puede ser discutible, pero yo comparto la posición de la Corte de prolongar hasta el 31 de diciembre la vigencia de esta ley.

Pero es una cosa extraña, porque la ley es inexequible, pero resultó exequible todo el resto del año, y se vuelve inexequible a partir del primero de enero.

Sí, es extraño. Pero esa modalidad se estrenó con la modulación del fallo del Upac. Entonces, aquí, pues sí hay una posición, digamos, política, es un salvavidas al Gobierno y a los contribuyentes para asegurarles que no hay un caos en el cierre de este año; inclusive, que el impuesto de renta del 2019, que se recauda en el 2020, se va a liquidar con las reglas del 2019 el año entrante, y sí le da una oportunidad extraordinaria al Gobierno para hacer un acuerdo y presentar un nuevo proyecto.

¿Una Corte que se reserva el derecho de fallar caprichosamente la conveniencia de cuándo entra a regir no agrava la falta de seguridad jurídica en el país?

Lo que hubiera sido muy gravoso para el país es que hoy, todo el mundo empezara a discutir qué normas le aplicaba al año que está terminando, si pedía devoluciones o no sobre lo que había pagado, si tenía o no derecho a la normalización. Entonces, creo que la Corte, con buen juicio, trazó una línea, que es 31 de diciembre del 2019, para efectos de hacer valer el fallo. La modulación del fallo ya entraña una especie de resorte que se estira y se encoge dependiendo de las conveniencias o económicas o políticas, o de lo que sea.

¿Qué le responde a un cliente suyo cuando llega a su oficina y le dice: ‘Bueno, señor, se me cayó lo que hasta ahora yo pensaba que eran mis reglas de juego para el 2020; este año hice esto, el año entrante qué tengo que hacer’?

En materia de impuesto de renta, no pasa mayor cosa porque las reglas del 2019 son las que van a generar la declaración que se presenta el año entrante. Es para el 2020, comenzando las operaciones económicas de enero, donde sí hay unos efectos. Pero, comoquiera que el Gobierno anuncia que va a presentar un proyecto de ley con mensaje de urgencia, pues están exactamente en tiempo para obtener una ley que vuelva a establecer los mismos beneficios que trajo esta ley en forma inmediata, porque los beneficios, a diferencia de los impuestos que se crean, no tienen una prohibición constitucional de que se apliquen en forma inmediata. Lo que pasa es que al Gobierno le toca hacer el trámite de un proyecto y, seguramente, negociar un acuerdo político para que en dos meses alcance a salir el proyecto de ley.

El Gobierno ya se dio cuenta de que el recaudo le crece, y que el crecimiento económico se da si baja los impuestos, y lo que tiene que hacer es, ahora sí, bajarlos completamente todos.

Pero ¿qué cosas concretamente se cayeron, que afecten a un inversionista que es cliente suyo?

Bueno. Los temas que le preocupan a la gente, y que son por los que los gremios se pronunciaron a favor del Gobierno y en contra del fallo, son básicamente los siguientes: primero, la reducción de la tarifa de impuesto de renta. La tarifa bajaría al treinta por ciento, y ese era un mensaje en el sentido correcto.

Acépteme que, con base en eso, mucha gente resolvió invertir...

Claro que sí, y probablemente con base en eso y en los otros beneficios es como se da una mayor tasa de crecimiento económico de la que traíamos en años pasados.

Sí, el Gobierno ha dicho que el crecimiento económico obedece en gran parte a las medidas de beneficio de la reforma tributaria...

Que son: la reducción de la tarifa en renta, la reducción de la presuntiva, la posibilidad de descontar el Ica en el impuesto de renta, la posibilidad de descontar el IVA de bienes de capital en el impuesto de renta.

¿Cuánto valen esos cuatro aspectos?

Si uno los cuantifica, valen cerca de 16 billones de pesos. Eso implica que la tasa de tributación de los negocios, que era del 70 por ciento hasta el año pasado, se reduce hasta un 50 por ciento. No se hizo todo lo que se debió haber hecho. Subió el impuesto a los dividendos, y se volvió a crear el impuesto al patrimonio. Esas son las dos fallas, digamos, que tuvo la reforma. Pero lo que creo es que esta es una oportunidad de oro. El Gobierno ya se dio cuenta de que el recaudo le crece, y que el crecimiento económico se da si baja los impuestos, y lo que tiene que hacer es, ahora sí, bajarlos completamente todos.

¿Es posible subir el recaudo bajando impuestos?

Se hicieron una cantidad de pronósticos de que el recaudo se iba a caer. Muchos economistas dijeron: ‘El recaudo va a ser un desastre’. Pero los resultados demostraron que sí es posible hacer crecer el recaudo bajando impuestos. Yo no diría que es un favor para el Gobierno, a nadie le gusta que le tumben una ley. Pero sí es una oportunidad para que el Gobierno tramite una reforma en la que, adicional a lo que ya habíamos mencionado, incluya bajar el impuesto a los dividendos o eliminarlo, bajar el 4 por mil o eliminarlo y acabar con el impuesto al patrimonio. Si esas tres cosas las agrega a lo que ya hizo, lograría lo que todo el país reclama y nos pondría en una posición de competitividad con el mundo.

¿Usted cree eso realista con el Congreso actual?

Sí. Porque todos los congresos de Colombia son gobiernistas. Lo que pasa es que el Congreso requiere un acuerdo político; los hacen en Inglaterra, los hacen en Alemania, los hacen en Estados Unidos, pero en Colombia, no. Hay que hacerlo.

Hay mucha cosa en la reforma que es de procedimiento, de forma, que no es material, que se puede tramitar con tiempo y que, inclusive, si no se tramita, no pasa nada.

Acuerdos políticos ha habido en todos los gobiernos, muchas veces basados en la ‘mermelada’, en las concesiones, en los puestos, en los ministerios que se asignan a sectores políticos. Entonces, ¿cuando hablamos de acuerdo político estamos hablando de altruismo o de prebendas?

No, yo creo que sin ‘mermelada’, pero sí con participación en las decisiones y el diseño de lo que es el país económico que se quiere. Creo que el gobierno del presidente Duque puede sentar al Partido Liberal, al Partido Conservador, a Cambio Radical, en fin, a todos los partidos, y decirles: ‘¿Qué país queremos? ¿Un país con economía capitalista o no? ¿Un país con sector privado o no? ¿Con qué clase de reglas?’. Es como hacer una revisión general, ajustar los diez puntos centrales de lo que debe tener un sistema tributario, y aprobar eso.

¿Cuántos meses se demora, para no decir años, lograr unos puntos de acuerdo entre esos partidos que usted me ha mencionado?

Si es una reforma de doscientos artículos, yo creo que un año. Pero si es una de diez artículos, que es lo que se requiere, no son más; los artículos capitales de esta reforma son diez, eso lo hacen en quince días. Hay mucha cosa en la reforma que es de procedimiento, de forma, que no es material, que se puede tramitar con tiempo y que, inclusive, si no se tramita, no pasa nada. Lo esencial es qué tarifa tenemos en impuesto de renta, qué hacemos con la presuntiva, qué hacemos con los dividendos, qué hacemos con el impuesto al patrimonio, qué hacemos, en fin, con la estructura gruesa para lograr que la tasa de tributación sea comparable a la de otros países, que tengamos una tasa del 30 por ciento.

¿Y qué pasa con los demás artículos de la reforma?

Es que en lo demás nunca hubo discusión ni del sector privado, ni de los partidos, ni de la izquierda ni de la derecha. Hay 50 artículos que pasan muy fácil porque no son esenciales, son lógicos; hacen arreglitos, hacen cosas menores. La esencia está en diez artículos.

¿Y cuáles son?

Los que ya estaban en la ley, y que son: el descuento del ICA en el impuesto de renta, el descuento del IVA a los bienes de capital, la eliminación de la renta presuntiva, la reducción de la tarifa al impuesto de renta al 30 por ciento y la eliminación de la norma de subcapitalización para deudas entre no vinculados. Estos cinco ya estaban en la ley, lo que toca es aprobarlos. E incluir la eliminación del impuesto a los dividendos, al patrimonio, y el cuatro por mil; eliminar el impuesto al consumo y el IVA de los inmuebles, y eliminar el gravamen al componente inflacionario de los intereses. Y convertir todos los bienes excluidos del IVA en bienes exentos. Son diez normas, son cinco páginas. Si esto se hace, se convertiría Colombia en un país comparable con Alemania, Estados Unidos o Inglaterra en materia fiscal. Es una cosa muy sencilla y es simplemente sentarse con el Gobierno y los partidos a buscar una definición de la esencia y ver cómo funciona en el mundo.

Entonces, para concluir esta entrevista: no es que usted no esté preocupado con la caída de la ley de financiamiento, pero considera que si nos ponemos sensatos, aterrizamos sobre las prioridades y hacemos un acuerdo, se salva la situación...
No tengo duda. Y creo una cosa. El Presidente es un convencido de las bondades de tener una tarifa efectiva más baja, y de las ventajas que implica en materia de crecimiento. Esto tiene que volverlo una oportunidad, no un castigo ni un drama. Una oportunidad para sacar un proyecto de aquí a diciembre, y se puede hacer. Si se presenta el Gobierno con 600 páginas, pues no lo va a sacar, pero si se presenta con 6 páginas, y máximo 20 artículos, saca el proyecto.

MARÍA ISABEL RUEDA*
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