Cafeteros, contra las cuerdas por deuda para sembrar la cosecha

Cafeteros, contra las cuerdas por deuda para sembrar la cosecha

Con bajo precio, en riesgo de no poder pagar. Cartera vencida, más alta que la de banca tradicional.

caficultura

La caficultura es impulsora del empleo en el sector agropecuario del país.

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Archivo EL TIEMPO

Por: Martha Morales Manchego
25 de febrero 2019 , 01:08 a.m.

A 1,8 billones de pesos llega la deuda cafetera, con corte a enero, según las cuentas de Finagro, entidad que lidera la política crediticia del sector agropecuario y ahora muestra su preocupación por el llamado que hicieron la semana pasada los caficultores, tras la ubicación del precio (interno y externo) por debajo del margen mínimo de rentabilidad.

Aunque a algunos analistas los sorprendió la reacción, tan inmediata, de la Federación de Cafeteros, por el bajo precio interno de la carga de café (por debajo de 700.000 pesos) y de menos de un dólar por libra en la bolsa de Nueva York, la tensión entre los 550.000 productores del grano continúa y este martes sostendrán un encuentro con el Gobierno para buscar salidas.

Inclusive, el propio ministro de Agricultura, Andrés Valencia, vio como “prematuro” hablar de una tendencia negativa en el precio del grano cuando solo pasaron tres días (la semana pasada) en que se ubicó por debajo del margen establecido.

Al respecto, el consultor de temas económicos José Leibovich dio a conocer su punto de vista: “Si vamos para dos años con precios a la baja, no parece algo prematuro”.
Lo cierto es que a los caficultores los trasnocha el hecho de haber comprometido inversiones a través de créditos para sembrar la cosecha del primer semestre, que, además, no es la más grande del año.

Si vamos para dos años con precios a la baja, no parece algo prematuro

Parte del problema de la caficultura es que depende de la dinámica externa y, ahora, a nivel global hay una sobreoferta de café estimada en 167,4 millones de sacos para un consumo de 165,1 millones, según la Organización Internacional del Café (OIC), lo que, conjugado con un precio fluctuante, tanto en la bolsa como en el país, pone a los caficultores contra las cuerdas para pagar los créditos.

Según cifras de Dairo Estrada, presidente de Finagro, la mayor parte de los deudores, el 66,6 por ciento, son pequeños productores, porque en el país casi toda la caficultura –96 %– está soportada en agricultores que siembran en 1,3 hectáreas. Solo un 3 por ciento de la producción está en manos de los medianos productores y un 1 por ciento, en los grandes.

La cartera se deterioró en enero

Los temores de los caficultores con la deuda ya se empiezan a ver en las cifras. Según las cuentas de Francisco Mejía, presidente del Banco Agrario, el mayor prestamista de los agricultores, la cartera se deterioró en enero.

En esta entidad financiera, donde se concentran el 68 por ciento de los créditos cafeteros a enero, el saldo vencido es de 106.252 millones de pesos, lo que equivale a un índice de 9,8 por ciento, que genera preocupación en la banca del sector. “Se trata de un índice alto, teniendo en cuenta que el de la banca tradicional es de 4,9 por ciento”, indicó Mejía.

Se necesita que el Gobierno mire diferentes opciones de apoyo para mejorar los precios, el costo de producción y rentabilidad

Ante esto, “se necesita que el Gobierno mire diferentes opciones de apoyo para mejorar los precios, el costo de producción y rentabilidad”, expresó el gerente del gremio, Roberto Vélez.

Las salidas están por establecerse. Sin embargo, el ministro de Agricultura dijo en EL TIEMPO que, mientras el país esté sometido a los precios externos, va a ser muy difícil estabilizar el sector. “La solución que se necesita para esta pérdida de ingresos tiene que ser estructural. Históricamente, los gobiernos siempre han estado apoyando a los cafeteros a través de subsidios directos, pero eso tiene un enorme costo fiscal y al final no resuelve la situación estructural”.

Por lo pronto, el presidente de Finagro dice que la recomendación de esta organización es “que si los productores pasan por situaciones críticas, que se acerquen a los bancos antes que dejar de pagar sus deudas. Alternativas como reestructuración o normalización de la deuda permiten que no se tenga que llegar a que el banco castigue la mora”.

Y lo que hará el Ministerio de Agricultura, según expresó Valencia, apunta a varios frentes. “Uno es apostarle a la renovación de cafetales para aumentar la productividad y bajar los costos de producción de la caficultura. De esta manera, nosotros podemos, mediante renovación, bajar los costos unitarios de la caficultura”.

La solución que se necesita para esta pérdida de ingresos tiene que ser estructural

Para algunos analistas, las soluciones que se plantean para el café suenan repetitivas, al igual que la puesta del sombrero de los caficultores cada vez que hay movimiento de precios.

Todo, porque poco se avanza en las soluciones de fondo que tienen que ver, tanto con mecanismos para estabilizar internamente los precios, como en una redistribución más equitativa del ingreso de la caficultura en los distintos eslabones de la cadena productiva del café.

Un ejercicio sencillo permite ilustrar la inequidad. Mientras el precio internacional del café está en un dólar (para el productor), esa misma libra en cualquier cafetería del mundo produce 40 o 50 tazas, que en promedio se venden a 9.000 pesos (3 dólares por taza).

Difícil competir

Así las cosas, la competitividad para el productor de la caficultura es compleja.
“Con tanta especulación en el mercado, sobre todo de Nueva York, que es donde se cotiza el café colombiano, ser competitivo es difícil si la formación de precios está sometida a la especulación de los fondos de inversión, los cuales le apuestan a bajar los precios del café y por eso se van cortos, es decir, empiezan a vender contratos para después comprar. Venden hoy un contrato a un dólar y en tres meses lo compran a 90 centavos, ganándose 10 centavos de dólar por libra entre cada contrato”.

Tal estrategia internacional requiere que en el mercado interno exista una solución de fondo y de largo plazo, indica el ministro, quien agrega que “por eso no podemos descartar ninguna medida: fondos de estabilización de precios, algún sistema de decisiones y compensaciones para equilibrar el ingreso cafetero... En fin, hay unos elementos de política que uno no puede dejar de considerar”.

Este martes será un día crucial para esta coyuntura del café. Desde ya, Valencia asegura que el compromiso del Gobierno ha sido de apoyo.

Nos comprometimos a seguir apoyando el mecanismo de estabilización de precios que se cree en el Congreso mediante una ley; ya apoyamos un incentivo al precio durante un breve lapso porque la cotización se recuperó y los últimos recursos no se utilizaron sino que se transfirieron para el fondo de estabilización”.

Ahora, aseguró, “no podemos descartar ahora ninguna medida de apoyo de corto plazo”.

MARTHA MORALES MANCHEGO 
Redacción Economía y Negocios
En Twitter: @marthamoralesm

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