Aunque se habla de articular esfuerzos entre los sectores público y privado y la comunidad en general, quizás nada puede impactar más un cambio alrededor del riesgo de escasez del agua que el hecho de que la producción de la economía global se vea amenazada si cada vez hay menos disponibilidad de este recurso.
Preservar el agua ya no es filantropía, sino cuestión de negocio. No en vano son los distintos sectores de la economía los que más la demandan. El 70 por ciento del uso hídrico apto para el consumo (agua dulce) va a la producción de materias primas agrícolas que son insumo para muchas otras ramas de la economía, pero sobre todo, para la seguridad alimentaria en el planeta.
Así lo advirtió Laurent Freixe, director ejecutivo para las Américas, de Nestlé, una de las compañías más grandes del mundo en el negocio de la nutrición, durante el foro de ‘Creación de valor compartido’, realizado en Brasilia (Brasil), estrategia iniciada para asegurar un futuro, tanto a los mercados como a los proveedores de insumos.
“El agua es cada vez más escasa. En el 2030 habrá 8.600 millones de habitantes. Tenemos esa preocupación. Las acciones que se requieren son urgentes”, expresó Paul Bulke, presidente mundial de Nestlé.
El agua es cada vez más escasa. En el 2030 habrá 8.600 millones de habitantes. Tenemos esa preocupación. Las acciones que se requieren son urgentes
Además del sector agrícola, que del 70 por ciento, utiliza 85 por ciento del agua para riego, otros que demandan el líquido son la industria (20 por ciento) y al 10 por ciento restante se le da uso doméstico. Según UN Water (programa de Naciones Unidas para el Agua), estas estadísticas varían en los países industrializados, donde el consumo del preciado líquido, por parte de las industrias, es 50 por ciento.
Así, la escasez de agua es una gran amenaza para los negocios del mundo, lo que los está llevando a dejar conceptos usados en los años 80, de pagar por sobreusar o contaminar el agua en vez de buscar caminos para un uso más sostenible.
Es lo que intentan hacer ahora, pues, el fin es, además de garantizar la disponibilidad de agua para el mercado existente, materializar el hecho de que esta “abre posibilidades a nuevos negocios y alternativas de empleo a jóvenes, dice Rob Cameron, director de SustainAbility, centro de estudios y asesoramiento de empresas con sede en Londres y también panelista del foro.
Para Cameron, es claro que “el actual patrón de consumo es demasiado grande para la Tierra. Estamos más allá de la capacidad que tiene el planeta para sostenernos. Para el año 2030 necesitaremos 35 por ciento más de alimentos; 40 por ciento más de agua y 50 por ciento más de energía (que a su vez, hoy, utiliza agua para producirse). Esto es lo que genera tensión”, indicó.
El sector empresarial se metió de lleno en el debate. Jan Lundquist, asesor científico del Instituto Internacional del Agua, de Estocolmo, panelista del foro, indicó que el problema está en que “gastamos mucha más agua de la que usamos”.
MARTHA MORALES MANCHEGO
Enviada especial a Brasilia (Brasil)
marmor@eltiempo.com




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