Tras recortes del Emisor, intereses de consumo lucen más caros

Tras recortes del Emisor, intereses de consumo lucen más caros

Así fue impacto en tasas para el público después que se le puso fin a bajas de más de un año.

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En tarjetas de crédito las mayores alzas estuvieron en un rango de entre 2,51 por ciento y 0,47 por ciento, según lo reportaron las propias entidades a la Superfinanciera.

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Archivo / EL TIEMPO

01 de febrero 2018 , 10:26 p.m.

El costo del crédito, sobre todo el de consumo, incluidas las tarjetas de crédito, sigue siendo tan costoso para las familias colombianas como lo era hace un año, pese a que el Banco de la República completó 12 meses casi ininterrumpidos de recortes en la tasa rectora del mercado.

Si bien durante ese tiempo la tasa de intervención del mercado del Emisor se ha reducido en 3,25 puntos porcentuales, incluida la baja de 0,25 por ciento adoptada el lunes de esta semana en la primera reunión de la junta del banco, los intereses que cobra la banca a los usuarios del crédito de consumo registran una ligera alza en ese mismo periodo.

Entre diciembre del 2016 y enero de este año el costo de esos préstamos ha subido un 0,14 por ciento, pues la tasa promedio aplicada a ese segmento del crédito pasó de 19,55 a 19,69 por ciento, según datos de la Superintendencia Financiera.

Sin embargo, lo más preocupante aún es que, tal como lo informó EL TIEMPO, al menos 26 entidades crediticias que operan en el país volvieron a ajustar al alza las tasas de los créditos de consumo y las que aplican a las tarjetas de crédito entre diciembre del año pasado y enero del presente año, lo que de paso presionó a la tasa de usura que alcanzó un nivel de 31,52 por ciento efectivo anual para febrero.

El incremento en el costo del crédito de consumo en ese grupo de establecimientos se dio en un rango de entre 1,19 por ciento y 0,89 por ciento. Así, algunas entidades no solo ajustaron sus tasas porque estaban muy bajas frente al promedio del mercado, sino que otras se pegaron al límite de usura de enero (31,04 por ciento).

En tarjetas de crédito las mayores alzas estuvieron en un rango de entre 2,51 por ciento y 0,47 por ciento, según lo reportaron las propias entidades a la Superfinanciera.

Parte de esos incrementos obedecen, según analistas consultados, a que las entidades están prestando recursos a clientes con un mayor nivel de riesgo, lo que implica que deban cobrarles un interés más alto para cubrirse frente a eventuales impagos de las deudas.

También sostienen que es muy probable que algunos establecimientos estén ajustando el costo de sus créditos buscando una mejor rentabilidad del negocio, luego de un 2017 marcado por el debilitamiento de la economía, la cual se espera haya crecido alrededor del 1,6 por ciento.

Algo de alivio

Donde las familias colombianas están percibiendo algo de beneficio por el recorte de tasas del Banco de la República es en los créditos hipotecarios, cuyas tasas de mercado registraron una caída del 1,71 por ciento entre diciembre del 2017 y enero pasado.

También en el microcrédito, segmento en el que las tasas han tenido una muy leve reducción del 0,52 por ciento, aunque el costo para el que utiliza el leasing en este frente se ha encarecido hasta un 1,81 por ciento en promedio.

Para los banqueros es claro que en ese proceso de ajuste de los intereses que pagan los usuarios del crédito no solo interviene la política del banco emisor, sino también la situación de la economía y el nivel de riesgo de las personas.

“La tasa de referencia del Banco de la República transmite señales de liquidez que, aunque constituyen un insumo muy importante para la determinación de las tasas de mercado, no son el único factor por tener en cuenta. En general, las tasas remuneran el riesgo, por lo que los sectores con mayor probabilidad de impago muestran una menor transmisión del ciclo bajista de la política monetaria”, explica Jonathan Malagón, vicepresidente económico de la Asobancaria.

Pero advierte que en la medida en que se consolide la recuperación económica y las carteras de microcrédito y consumo muestren mejor calidad, las tasas bajen reflejando el menor riesgo del segmento.

Expertos señalan que el mercado tarda entre 12 y 18 meses por asimilar la baja de tasas del Emisor, pero que en la actual coyuntura ese efecto ha sido más lento porque entraron en juego otros factores.

Un informe del propio Banco de la República evidencia que, en efecto, hasta noviembre del año pasado el recorte de la tasa de intervención del Emisor no se había transmitido en su totalidad al costo de los préstamos dirigidos a las personas, mientras que en los créditos a grandes empresas y de tesorería ese proceso ya se completó.

En su análisis, con cifras al corte del 30 de noviembre del año pasado frente a igual mes del 2016, los técnicos del Emisor señalan que, por ejemplo, en el costo del crédito de consumo, que es uno de los que más usan los hogares, solo se ha transmitido un 29 por ciento de la baja de tasas del Banco de la República, que para ese momento acumulaba una reducción de 2,75 por ciento.

En las tasas de las tarjetas de crédito, para ese mismo periodo, esa transmisión alcanzaba un 70 por ciento, mientras que el costo por usar el plástico había descendido cerca de dos puntos porcentuales, según el mismo informe técnico del Emisor.

En este también se advierte que para los créditos hipotecarios las tasas promedio estaban 1,81 por ciento por debajo de las observadas en noviembre del 2016, en tanto que esos intereses ya habían absorbido un 64 por ciento del recorte de 2,75 por ciento aplicado a la tasa del Emisor.

¿Seguirán bajando las tasas?

Pese al rezago que presenta la transmisión de la baja de tasas del Emisor en el mercado, los analistas consideran que antes de finalizar el primer semestre del año se comenzarían a sentir los beneficios de esos recortes en el crédito de consumo, cuya demanda tendrá un buen impulso en la segunda mitad del año.

El rebote de la tasa de usura de febrero se espera que sea un efecto estacional, con lo cual a partir de marzo este indicador volverá a tomar el curso a la baja que traía desde septiembre del 2017, cuando el Gobierno cambió el cálculo de la tasa de trimestral a mensual. Así las cosas, advierten, en la medida que ese tope comience a descender, también lo tendrá que hacer, en alguna medida, el costo del crédito, en especial el de consumo y tarjetas, que son los más costosos.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
En Twitter: @CarlosGarciaM66
artgar@eltiempo.com

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