Dura disputa de la banca por los tarjetahabientes buenas pagas

Dura disputa de la banca por los tarjetahabientes buenas pagas

Ofrecen tasas hasta 10 puntos porcentuales por debajo de máximo permitido y cero costos adicionales.

Clientes bancarios

Antes de cambiar de entidad, expertos recomiendan analizar alcance de beneficios.

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Abel Cárdenas / Archivo EL TIEMPO

Por: Carlos Arturo García M.
13 de abril 2019 , 05:41 p.m.

Con intereses que están, incluso, más de 10 puntos porcentuales por debajo del límite permitido –28,98 por ciento–, cero cuota de manejo ni codeudores; aprobación inmediata y en línea, así como amplios plazos, los bancos están yendo por los tarjetahabientes buenas pagas, pero que están en la competencia.

La posibilidad de pasar la deuda que se tiene con un banco, producto de los consumos con el plástico, a otro bajo nuevas condiciones que, por lo general, ayudan a reducir el valor de las cuotas mensuales a cambio de un plazo más amplio para pagar la deuda.
Hasta enero pasado 15,3 millones de tarjetas de crédito estaban en poder de unos 9 millones de personas en Colombia, un número que se considera bajo.

Por eso, no se sorprenda si al contestar su teléfono por estos días, un asesor bancario ofrece comprarle la deuda de su tarjeta de crédito a una tasa de interés muy por debajo de la que tiene y, de ñapa, le otorga más plazo y lo exime del pago de la cuota de manejo, entre otros.

En bancos como Davivienda esta oferta parte desde una tasa de interés mínima de 1,08 por ciento mes vencido hasta una máxima de 1,35 o de entre 13,49 y 17,46 por ciento efectiva anual.

En el Banco de Bogotá, esos rangos van entre 0,88 y 1,36 por ciento mes vencido o 11,08 y 17,59 efectiva anual.

El Banco AV Villas está entre 0,79 y 2,19 mes vencido o 9,9 y 28,93 efectivo anual, mientras que Bancoomeva ofrece tasas entre 1,2 y 1,45 mes vencido, equivalentes a 15,39 y 18,16 efectiva anual, por mencionar algunos.

Obtener el beneficio de tasas como esas depende no solo de que la persona esté al día en el pago de su tarjeta de crédito. También, de la calificación crediticia que tenga en las centrales de riesgo (TransUnion y Datacrédito), de la capacidad de pago, de no tener reportes negativos en dichas bases de datos, así como del tipo de tarjeta que tenga: Clásica, Gold, Platinum, Premium o las de marca compartida.

En el BBVA, además, la oferta depende del cupo disponible que el cliente tenga en su tarjeta del banco, pues debe ser suficiente para recoger las deudas de plásticos de otras entidades, explica Liliana Orjuela, ejecutiva de alianzas y lealtad del banco.
Sostiene que para obtener el beneficio de tasa (entre 12,5 y 13,5 por ciento) es necesario que la cartera de la tarjeta a negociar esté al día y dentro de las franquicias establecidas por la entidad.

Según Margarita Ramírez, gerente de Estrategia Comercial de Banca Personas del Banco AV Villas, la compra de cartera de tarjetas de crédito es una práctica frecuente y suele darse, por lo general, en esta primera etapa del año buscando aliviar las finanzas de las personas, luego del gasto de fin de año.

Solo en diciembre pasado los colombianos gastaron con sus tarjetas de crédito 7 billones de pesos, cifra récord para un solo mes. En todo el 2018 este superó los 74,3 billones, según la Superintendencia Financiera.

Las compras y avances en efectivo con tarjetas tiene a millones de colombianos debiéndoles a las entidades emisoras de tarjetas unos 30 billones de pesos.
Bajo esas circunstancias, miles se ven apretados en sus presupuestos de comienzo de año, pues al pago de esas obligaciones se les suman los gastos de colegios y universidades, entre otros, por lo que un alivio en la cuota mensual de sus plásticos no está de más.

“La negociación depende mucho de cada persona y su perfil de riesgo. En principio puede ayudarle a reducir el pago mensual, pero esto implica enviar la deuda a un plazo mayor del actual, con lo cual terminará pagando un poco más, así haya conseguido un interés más bajo del que tenía”, dice la experta.

Y es que entre las ofertas de los bancos para atraer más gente a su portafolio está la posibilidad de ampliar el plazo de la deuda hasta un máximo de 60 meses (5 años), con lo cual, si el tarjetahabiente hizo una compra pequeña que había diferido a tres cuotas o menos, corre el riesgo de mandarla a un mayor plazo sin que esto se justifique.

Por eso hay quienes dicen que antes de firmar un arreglo de venta de cartera, lo mejor es hacer bien las cuentas y ajustar los presupuestos para saber si el cambio de entidad conviene.

La razón es que la compra de cartera también puede estar asociada a la toma de otros productos, como seguros, otra tarjeta o la apertura de cuentas con la nueva entidad que no se justifican.

La mejor negociación es aquella que incluya una tasa muy baja combinada con un plazo corto, pero pocas veces se logra, más aun si de aliviar el flujo de caja se trata, dicen los expertos.

Fidelización del cliente

Aunque la compra de cartera busca captar a aquellos clientes buenas pagas del mercado, los bancos también utilizan esa estrategia con sus mismos clientes para fidelizarlos y evitar que la competencia se los lleve.

En Bancolombia, por ejemplo, a los tarjetahabientes con buen hábito de pago de manera frecuente les ofrecen la compra de su deuda de tarjeta con alivios en tasas (desde 0,83 por ciento mes vencido) y plazos, entre otros beneficios.

Juan Pablo Granada, experto en finanzas y presidente de la firma Customer Index Value (CIV), sostiene que cuando un banco llega con oferta de servicios y productos a la medida de las necesidades de sus propios clientes, no solo les permite fidelizarlos sino que les ahorra esfuerzos en traerse a un alto precio a clientes de la competencia.

Para tener en cuenta 

Clara Inés Guzmán, líder de Educación Financiera al cliente de Old Mutual-Skandia, recomienda algunas pautas para hacer efectivo ese cambio:

1. Analice el tiempo que lleva pagando el crédito, pues ocurre con frecuencia que ya terminó de pagar intereses y si refinancia, lo más probable es que tenga que pagar nuevos costos al extender el plazo de la deuda.

2. Evite nuevos costos asociados a la negociación, los cuales muchas veces están representados en seguros, otra tarjeta de crédito o producto.

3. Esté atento al tiempo que pacta la nueva deuda, pues a veces no se puede hacer a menos de un año o la entidad no permite hacer abonos o pagos anticipados.

4. Evite usar la tarjeta sobre la cual hizo el arreglo, pues si lo hace el monto del pago mensual volverá a subir, con lo cual se pierde el efecto de la negociación. Recuerde que lo que consiguió fue más plazo y no un aumento de su salario o ingresos.

5. Haga uso responsable de su tarjeta, pues este es un gasto de satisfacción temporal que no beneficia su patrimonio, como sí lo es un crédito para invertir.

CARLOS ARTURO GARCÍA MAHECHA- EL TIEMPO 
artgar@eltiempo.com
En Twitter: @CarlosGarciaM66

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