Este es el perfil de los usuarios de tarjetas de crédito en Colombia

Este es el perfil de los usuarios de tarjetas de crédito en Colombia

La mayoría son empleados, tienen entre 26 y 65 años e ingresos por encima de los $ 2 millones.

Tarjetas de crédito

Priorice el uso de su tarjeta, no la use para pagar cosas innecesarias o que puede adquirir si se propone ahorrar para ello.

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Por: Carlos Arturo García M.
04 de enero 2020 , 06:04 p.m.

Tener una o dos tarjetas de crédito en la billetera hasta hace algunos años era sinónimo de estatus. Pero esa condición ha venido cambiando, al punto de que hoy muchos las consideran una necesidad o un producto que, bien administrado, lo puede sacar de apuros financieros y hasta de algunas emergencias.

Pero Colombia no es un país donde abunden los tarjetahabientes, aunque su población económicamente activa ronda los 25,3 millones de personas según el Dane. Los portadores del llamado dinero plástico no superan los 6,7 millones, mientras que el número de tarjetas alcanza los 15,8 millones de unidades, lo cual indica que, en promedio, cada individuo sería portador de 2,3 tarjetas, según estadísticas de la Superintendencia Financiera.

Pero ¿quiénes son en Colombia los miembros de ese selecto club del dinero plástico?
Un reciente análisis del órgano de vigilancia y control de la banca colombiana informa que, en el país, el 51,3 por ciento de las tarjetas de crédito están en manos de mujeres y que ellas son mejor paga que los hombres, pues mientras su indicador de deterioro de la cartera de ellos es del 6,7 por ciento, el de ellas es de 5,5 por ciento.

Otra de las características distintivas del tarjetahabiente colombiano es su edad. Ocho de cada 10 se encuentran en el rango de entre 26 y 65 años, segmento en el cual se percibe un mejor manejo del producto, pues el indicador de deterioro de la cartera es de apenas 4,6 por ciento, contrario de lo que ocurre entre los más jóvenes (entre 18 y 25 años), que representan el 12,2 por ciento del total de deudores y cuyo índice de deterioro del producto es más alto (7,4 por ciento).

Y si bien las entidades financieras les están apuntando al segmento estudiantil y a los profesionales independientes con tarjetas hechas a su medida, seis de cada 10 plásticos están colocados entre personas que tienen cierta estabilidad laboral (empleados dependientes); 7,7 por ciento, entre pensionados, y 27,9 por ciento, en trabajadores independientes, en el cual se percibe mayor deterioro del producto.

Ingresos no tan altos

Pero esos no son los únicos rasgos que identifican al tarjetahabiente colombiano, que, pese a sus frecuentes quejas por las altas tasas de interés cobradas en este producto (en promedio, 25,8 por ciento hasta octubre) y la cuota de manejo (entre 20.231 y 31.500 pesos, según el producto), procura mantenerse al día en el pago de esta obligación dado que la considera un salvavidas en momentos de apuros económicos.

El análisis de la Superfinanciera indica que el 87,5 por ciento del saldo de la deuda de las tarjetas de crédito en el país está en manos de personas con ingresos por encima de los 2 millones de pesos y que, en promedio, la deuda por tarjeta ronda los 2,2 millones, sin que este monto haya registrado mayor variación en los últimos tres años.

Otro de los aspectos relevantes del informe, y que ayudan a perfilar a los usuarios de dicho medio de pago, muestra que mientras que el cupo asignado por las entidades a personas de menores ingresos pasó de 2,2 millones a 1,9 millones de pesos (300.000 pesos menos), el de aquellos que ganan más se incrementó en un millón, al pasar de 4,9 millones a 5,9 millones en promedio.

Y si de diferir las compras se trata, los colombianos no son muy dados al largo plazo. El 26 por ciento de los tarjetahabientes prefieren hacerlo a máximo 30 días, quizás para evitar el pago de los intereses, en tanto que un 21 por ciento difiere a más de 18 cuotas sus consumos con tarjeta.

Este año ese gasto (con tarjetas de créditos) rondará la cifra récord de los 84 billones o más

Tren de gasto

Otro dato interesante señala que son muy pocos los usuarios de las tarjetas de crédito que se gastan todo el cupo que les es asignado por las entidades en sus plásticos. En promedio, de cada 100 pesos otorgados, el tarjetahabiente utiliza 36 pesos, en tanto que el 26 por ciento de esos cupos lo convierten en dinero en efectivo a través de avances en cajeros físicos u electrónicos.

Datos de la misma entidad revelan, precisamente, que en los primeros 10 meses del 2019 los tarjetahabientes solicitaron avances en efectivo con sus plásticos por valor de 17,4 billones de pesos, un 15,6 por ciento real anual más en comparación con lo usado en el mismo periodo del 2018.

Por su parte, las compras en comercios totalizaron 52,2 billones de pesos y superaron las acumuladas hasta octubre del 2018 en más de 6,5 billones o cerca de 10,5 por ciento real anual.

En total, los 15,8 millones de tarjetahabientes del país han gastado con sus tarjetas cerca de 70 billones de pesos en 2019, lo cual significa que, hasta finales de octubre, el consumo promedio diario superó los 232.000 millones de pesos.

Y, según cálculos del sistema, este año ese gasto rondará la cifra récord de los 84 billones o más, elevando aún el saldo de la deuda de las personas con este producto, que para ese mismo mes superaba los 32 billones de pesos. No obstante, hay más de 57,6 billones de pesos en cupo asignado por las entidades sin utilizar a esa fecha.

Para la Superfinanciera, análisis como este permiten generar alertas sobre posibles riesgos de sobrendeudamiento de las personas, para lograr su gestión y control oportunos por las entidades vigiladas.

Cinco pautas para un buen uso de la tarjeta de crédito

Aunque las tarjetas de crédito se están convirtiendo en uno de los medios de pago preferidos por las personas, su uso desmedido y sin control puede acarrearle dolores de cabeza. Para evitar que el no pago de la deuda le genere reportes negativos en las centrales de riesgo, siga las siguientes pautas:

1. Evite llevar en la billetera más de una tarjeta de crédito, y menos si no las necesita.

2. Procure diferir las compras de su tarjeta a una sola cuota para evitar que el costo de estas se eleve vía tasas de interés.

3. Evite realizar avances de dinero en efectivo, menos si los recursos los utilizará para pagar otras obligaciones. Recuerde que la tasa que se les aplica a los avances es la más alta del mercado.

4. Priorice el uso de su tarjeta, no la use para pagar cosas innecesarias o que puede adquirir si se propone ahorrar para ello. La tarjeta es un medio de pago y una herramienta para atender, preferiblemente, emergencias cuando no se tiene el efectivo.

5. Procure no gastar el cupo total que le han asignado a través de la tarjeta, pues esto eleva los pagos mensuales. Mantenga al día el pago de la mensualidad, recuerde que el dinero que usted consume con el plástico hay que devolverlo y no es una extensión de su salario.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
​En Twitter: @CarlosGarciaM66
artgar@eltiempo.com

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