No hay vuelta atrás

No hay vuelta atrás

El economista, Muhammad Yunus, propone un programa social y ambiental pospandemia.

pospandemia

El desempleo causado por el coronavirus es alqo que los emprendedores de negocios sociales pueden abordar. En la imagen, trabajadores en la India, de regreso a sus estados de origen.

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AFP

Por: Muhammad Yunus
21 de mayo 2020 , 05:03 a.m.

El impacto de la pandemia de covid-19 en el mundo es aterrador. Sin embargo, a pesar del impresionante daño, esta situación nos ofrece una oportunidad única.

En este momento, el mundo entero debería hacerse una gran pregunta. No se trata de cómo hacer que la economía vuelva a funcionar –de lo cual, por fortuna sabemos la respuesta–. Tenemos buenas experiencias en la gestión de un proceso de recuperación. La gran pregunta que tenemos que responder es: ¿llevamos el mundo a donde estaba antes del coronavirus? ¿O lo rediseñamos? La decisión es completamente nuestra.

No hace falta decir que el mundo antes del coronavirus no era bueno para nosotros. Hasta cuando este virus se convirtió en noticia, el mundo entero gritaba las cosas terribles que estaban por suceder.

Se contaban literalmente los días en que todo el planeta dejaría de ser apto para la existencia humana debido a la catástrofe climática, la amenaza de desempleo masivo creado por la inteligencia artificial, la concentración de riqueza alcanzando un nivel explosivo. Nos recordábamos mutuamente que la década actual es la de la última oportunidad.

Después de esta, todos nuestros esfuerzos traerán solo resultados marginales, insuficientes para salvar nuestro planeta.

¿Deberíamos volver a ese mundo? La elección es nuestra.

El coronavirus cambió repentinamente el contexto y el cálculo a nivel mundial: ha abierto posibilidades audaces como nunca antes. De repente, estamos en tabla rasa. Podemos ir en la dirección que queramos. ¡Qué increíble libertad de elección!

Antes de reiniciar la economía, debemos acordar qué tipo de economía queremos. Y, ante todo, tenemos que estar de acuerdo en que la economía es un medio: nos facilita alcanzar metas establecidas por nosotros; no debería comportarse como una trampa mortal diseñada por algún poder divino para castigarnos.

No olvidemos ni por un segundo que es una herramienta creada por nosotros, por lo que debemos seguir diseñándola y rediseñándola hasta llegar a la felicidad colectiva más alta.

Si en algún momento creemos que no nos está llevando a donde queremos ir, inmediatamente sabremos que hay algo mal con el hardware o software que estemos usando. Todo lo que tenemos que hacer es arreglarlo.

Nos recordábamos mutuamente que la década actual es la de la última oportunidad

No podemos disculparnos diciendo ‘lo siento, no lograremos nuestros objetivos porque el software o hardware no nos permite hacerlo’. Esa sería una excusa lamentable e inaceptable.

Si queremos crear un mundo con cero emisiones netas de carbono, construimos e implementamos el hardware y el software correctos. Si queremos un mundo sin desempleo, hacemos lo mismo. Si quisiéramos un mundo donde no haya concentración de riqueza, otra vez lo mismo.

Se trata de construir el hardware y el software adecuados. El poder está en nosotros. Cuando los seres humanos se proponen hacer algo, simplemente lo hacen. Nada es imposible para nosotros.

La noticia más emocionante es que la crisis del coronavirus nos ofrece oportunidades casi ilimitadas para realizar un nuevo comienzo. Podríamos empezar a diseñar nuestro hardware y software en una pantalla casi en blanco.

No volver a lo mismo

Una sencilla decisión global unánime nos ayudará enormemente: una instrucción clara de que no queremos volver al lugar de donde veníamos. No queremos saltar en la misma sartén en nombre de la recuperación.

Ni siquiera deberíamos llamarlo un programa de ‘recuperación’. Para tener claro nuestro propósito, podemos llamarlo de ‘reconstrucción’. Los negocios serán llamados a desempeñar el papel clave para que esto suceda.

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El punto de partida para el programa de reconstrucción luego del coronavirus debe poner la conciencia social y ambiental firmemente en el centro del escenario para la toma de decisiones.

Los gobiernos deben garantizar que no se ofrecerá un solo dólar a nadie a menos que el Gobierno esté seguro de que traerá el máximo beneficio social y ambiental para la sociedad, en comparación con todas las demás opciones.

Todas las acciones relacionadas con la reconstrucción deben conducir a la creación de una economía social, económica y ambientalmente consciente para el país, así como para el mundo.

El momento es ahora

Comenzamos con ‘paquetes de reconstrucción’ para planes y acciones impulsados por la conciencia social. Debemos diseñar nuestros planes justo en este momento, cuando estamos en medio de la crisis.

Apenas termine la crisis, habrá una estampida de viejas ideas y viejos ejemplos de rescate para apresurar las acciones en su camino. Se presentarán casos sólidos para interrumpir las nuevas iniciativas, argumentando que se trata de políticas no probadas. (Cuando propusimos que los Juegos Olímpicos se diseñaran como negocios sociales, los opositores expusieron los mismos argumentos. Ahora los Olímpicos de París 2024 se están diseñando de esta manera, con una creciente emoción en el proceso.) Tenemos que prepararnos antes que comience la estampida. El tiempo es ahora.

Negocio social

En este plan integral de reconstrucción, propongo darle el papel central a una nueva forma de negocio llamada negocio social. Es un negocio creado únicamente para resolver los problemas de las personas sin que los inversionistas obtengan algún lucro personal, excepto recuperar la inversión original. Una vez haya regresado la inversión original, todas las ganancias posteriores se reinvierten en el negocio.

Los gobiernos tendrán muchas oportunidades para promover, priorizar y abrir espacio para que los negocios sociales asuman importantes responsabilidades de rediseño. Al mismo tiempo, los gobiernos no deben esperar que las empresas sociales aparezcan en todas partes en el momento y el tamaño que se necesitan.

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Los gobiernos deben lanzar sus programas, como cuidar a indigentes y desempleados, a través de programas tradicionales de asistencia social; ofrecer atención médica, suministrando todos los servicios esenciales y apoyando todo tipo de empresas donde las opciones de negocios sociales tarden en aparecer.

Para acelerar la entrada de negocios sociales, los gobiernos pueden crear Fondos de Capital Social Empresarial, centrales y locales, estimulando el sector privado, fundaciones, instituciones financieras y fondos de inversión, para crear esos Fondos de Capital Social Empresarial animando a las empresas tradicionales a convertirse a sí mismas en negocios sociales, o tomar socios de negocios sociales; las empresas y todos los negocios en general también pueden ser alentados a tener sus propias iniciativas sociales, o crear proyectos conjuntos de negocios sociales con socios de este tipo de emprendimientos.

Bajo el programa de reconstrucción, los gobiernos pueden financiar negocios sociales para comprar compañías y vincularse con empresas necesitadas para transformarlas en negocios sociales. El banco central puede permitir que las empresas sociales, como otras empresas, reciban financiamiento de instituciones financieras para invertir en el mercado de valores.

Surgirán tantas oportunidades durante el proceso de reconstrucción que los gobiernos deberían involucrar la mayor cantidad posible de actores de los negocios sociales.

¿Quiénes son los inversionistas de los negocios sociales? ¿Dónde los encontramos?

Están en todos lados. No los vemos porque los libros económicos existentes no reconocen su existencia. Como resultado, nuestros ojos no están entrenados para verlos. Hasta hace muy poco, el curso de la economía incluye algunas discusiones sobre temas como negocios sociales, emprendimiento social, inversión de impacto, organizaciones sin ánimo de lucro, etc., como temas secundarios inspirados en la admiración mundial del Banco Grameen y el microcrédito.

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Mientras la economía siga siendo una ciencia para la maximización de ganancias, no se puede confiar en ella para el programa de reconstrucción basado en la conciencia social y ambiental. La estrategia completa sería aumentar la proporción de negocios sociales en la economía total, a medida que la economía crece.

El éxito de los negocios sociales será visible no solo cuando se convierta en un mayor porcentaje de la economía, sino que también habrá un crecimiento rápido del número de empresarios que desarrollarán ambos tipos de negocios. Esto señalará el comienzo de una economía impulsada por la conciencia social y ambiental.

Tan pronto como las políticas públicas comiencen a reconocer a los empresarios e inversionistas de negocios sociales, tales empresarios e inversionistas se presentarán con entusiasmo para desempeñar el importante papel social que exige esta oportunidad histórica. Los emprendedores sociales no son miembros de una pequeña comunidad de buenas personas.

Mientras la economía siga siendo una ciencia para la maximización de ganancias, no se puede confiar en ella para el programa de reconstrucción basado en la conciencia social y ambiental.

Este es un ecosistema global significativo que incluye compañías multinacionales gigantes, grandes fondos de negocios sociales, muchos fundadores talentosos, organismos corporativos, fundaciones, fideicomisos con muchos años de experiencia en financiamiento y administración de negocios sociales globales y locales.

Cuando el concepto y las experiencias de los negocios sociales comiencen a recibir atención del Gobierno, muchos creadores expertos en ganancias personales estarán felices de sacar a relucir la parte inexplorada de su talento para convertirse en emprendedores de negocios sociales exitosos, y jugar roles sociales muy valiosos en tiempos de crisis social y económica como la del cambio climático, la crisis de desempleo, la de la concentración de riqueza, etc.

Nacemos emprendedores

El programa de reconstrucción debe romper una división tradicional del trabajo entre los ciudadanos y el Gobierno. Se da por sentado que el papel de los ciudadanos es cuidar a sus familias y pagar impuestos.

Es responsabilidad del Gobierno (y en menor grado del sector sin ánimo de lucro) hacerse cargo de todos los problemas colectivos, como el clima, trabajo, salud, educación, agua, y así.

El programa de reconstrucción debería romper este muro y animar a todos los ciudadanos a presentarse y mostrar su talento como solucionadores de problemas, creando negocios sociales.

Su fuerza no está en el tamaño de sus iniciativas, sino en el número. Cada pequeña iniciativa multiplicada por un gran número se convierte en una acción nacional significativa.

Un problema que los emprendedores de negocios sociales pueden abordar de inmediato es el desempleo creado por el colapso de la economía. Los inversionistas de negocios sociales pueden ocuparse de crear empresas sociales para crear empleos para los desempleados.

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También pueden abrir la opción de transformar a los desempleados en emprendedores, y demostrar que los seres humanos nacen como emprendedores, no como buscadores de empleo. Los negocios sociales pueden comprometerse a sí mismos en crear un sistema de salud robusto en colaboración con el sistema gubernamental.

Un inversionista de negocios sociales no necesariamente tiene que ser un individuo. Pueden ser instituciones como fondos de inversión, fundaciones, fideicomisos, empresas de gestión social empresarial.

Muchas de estas instituciones saben muy bien cómo trabajar de manera amigable con los propietarios tradicionales de las empresas. Sin la desesperación y la urgencia de la situación posterior al coronavirus, una llamada correcta de un gobierno puede crear una oleada de actividades que nunca antes se había conocido.

Esta será la prueba de liderazgo para mostrar cómo un mundo puede inspirarse para renacer de una manera completamente desconocida, proveniente de jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres.

Si no logramos emprender un programa poscoronavirus impulsado por la conciencia social y ambiental, nos vamos a dirigir a una catástrofe que puede ser muchas veces peor que lo que trajo este virus.

Podemos escondernos en nuestros hogares del coronavirus, pero si no abordamos los problemas globales en deterioro, no tendremos ningún lugar donde escondernos de la enojada Madre Naturaleza y las furiosas masas de todo el mundo.

MUHAMMAD YUNUS
ANÁLISIS
Especial para EL TIEMPO*Traducción: María Juliana Caicedo, Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic)

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