Llamado a revisar impacto de impuestos en contrabando

Llamado a revisar impacto de impuestos en contrabando

Colombia está en el grupo de países que más esfuerzos debe hacer para combatir este flagelo.

Buque lleno de Old Parr de contrabando

Con una calificación de 61,6 sobre 100, Colombia se ubica en el puesto 43, entre 84 países, en el Índice del Ambiente de Comercio Ilícito Global.

Foto:

Foto: Polfa

Por: Omar Gerardo Ahumada R.
09 de mayo 2019 , 01:22 a.m.

Aunque el aumento en los impuestos a los licores y al cigarrillo ha tenido un efecto en el mayor recaudo de tributos –y en el caso de este último producto implicó en el 2017 la caída del 23 por ciento en las ventas, al bajar a 521 millones de paquetes en ese año para beneficio de la salud–, la otra cara de la moneda es el incremento en los indicadores de contrabando.

Mientras el comercio ilícito de bebidas destiladas en Colombia se calcula en el 22 por ciento, según la firma Euromonitor International, y el de cigarrillos llegó al 25 por ciento, de acuerdo con un estudio contratado por la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), los ojos de los expertos reunidos en el quinto encuentro de la Alianza Latinoamericana Anticontrabando (Alac), que se realiza en San José (Costa Rica), están puestos sobre la justa medida que debe tener la carga fiscal a este tipo de productos.

En el foro, Jeffrey Hardy, director general de la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (Tracit, por su sigla en inglés), presentó los resultados del Índice del Ambiente de Comercio Ilícito Global, elaborado por la publicación The Economist. En dicho escalafón, los primeros lugares los ocupan los países más desarrollados, en los que hay menor facilidad para el comercio ilícito. Entre tanto, Colombia está en el puesto 43 entre 84 países.

Hardy recomendó a países como Colombia racionalizar las políticas fiscales, aspecto que toda América Latina debería trabajar de forma prioritaria.

Y es que, según el experto, los impuestos más altos y la regulación complicada en países donde hay altos niveles de ilícitos, como Brasil, Colombia, Perú y México, “crean más incentivos para el comercio ilícito, y todos pierden, excepto los contrabandistas y los falsificadores”.

Por lo tanto, los esfuerzos de colaboración y la confianza son claves para ganar esta batalla. Hardy agrega que, por ejemplo, Chile, el primer país de América Latina en el escalafón (puesto 30 con una nota de 69,1 sobre 100), tiene una de las cargas fiscales más bajas de la región y posee la tasa más baja de ilícitos.

Según cifras de la Dian, en el 2017 el recaudo de aranceles e IVA por concepto de cigarrillos y licores subió 61,1 por ciento, al sumar los dos rubros 183.656 millones de pesos, pero en el 2018 la cifra se mantuvo estable y se ubicó en 183.802 millones de pesos, para una variación anual de solo 0,1 por ciento.

No obstante, tanto el director de la Tracit como Lourdes Chavarría, jefe de Consultoría para América Latina de Euromonitor International, señalan que esta racionalización tributaria debe ir acompañada de acciones claves como la destinación de más recursos a los controles y a la trazabilidad del comercio ilícito para atacar las cadenas de suministro de quienes, en el caso del alcohol, falsifican y adulteran las bebidas.

“Una de las causas de esas altas rentabilidades que tienen los comerciantes ilícitos es que en relación a tributos, cuanto más alto sea el porcentaje, más atractiva es la industria para el comercio ilícito”, agregó Chavarría.

Para Hardy, las prioridades tanto de Colombia como de toda América Latina en general también pasan por tener leyes de propiedad intelectual más fuertes, tener más mano de obra, recursos y capacitación del personal aduanero, la creación de marcas cuyos costos compitan directamente con el alcohol ilícito, por ejemplo, y que las aduanas sean más estrictas para controlar y retener los productos durante los 10 días siguientes a la revisión inicial.

Paola Buendía García, vicepresidenta de la Andi y secretaria técnica de la Alac, dice que hay que hacer evaluaciones en todos los sectores para que las medidas tomadas no incentiven el contrabando, y ese es el análisis que siempre ha pedido el gremio.
“No hay que generalizar y hay que revisar sector por sector. Cada uno tiene una condición y unas características distintas y por eso hay que revisarlo”, señaló la directiva.

Trazabilidad

De acuerdo con Chavarría, muchas empresas forman parte de la cadena delictiva del comercio ilícito sin saberlo. Por ejemplo, una firma que venda sistemas de comunicación de internet, que es formal y legal, le puede estar comercializando sus servicios a un comerciante ilícito, favoreciendo su operación internacional.

Por ello, señala que, al saltar de país en país para evitar el seguimiento, es clave que la cooperación internacional no solo mire el último eslabón de la cadena, es decir, quienes ponen los productos en el mercado, sino las cadenas de suministro para la fabricación de productos ilegales a fin de no concentrarse solo en el control aduanero o en los puntos calientes.

“No podemos regular todos los cargamentos con los recursos que se tienen. Por eso, en el caso de Colombia, el problema de los licores es la adulteración, para lo cual se necesitan botellas, etiquetas y etanol. Entonces córtale el flujo del etanol. Se sabe quiénes producen y a quién le venden, pero hay que saber qué se hace con lo que sobra”, explicó.

Adicionalmente, otra de las prioridades es extremar la vigilancia y las medidas en las zonas francas, cobijándolas con la jurisdicción de aduanas y tomando medidas fuertes para protegerlas de los comerciantes ilícitos, así como designando una entidad que emita licencias para la fabricación, importación, exportación, intermediación o envío de materias primas y otros insumos claves.

Indicador en bajo nivel

Con una calificación de 61,6 sobre 100, Colombia se ubica en el puesto 43, entre 84 países, en el Índice del Ambiente de Comercio Ilícito Global, en un ranquin que lideran Finlandia, el Reino Unido y Estados Unidos por ser los que tienen un ambiente más difícil para la ilegalidad.

En América Latina, Colombia está en la cuarta posición, debajo de Chile, Argentina y Uruguay, y su puntaje más alto es el de las políticas de gobierno (69,4), mientras que en la variable de suministro y pedido de productos ilícitos tiene una de las notas más bajas (34,4 sobre 100). Respecto a transparencia y comercio, la valoración fue de 45,6, en tanto que la nota más alta fue la del ambiente en aduanas, con un 85,3.

De acuerdo con Jeffrey Hardy, director general de la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (Tracit, por su sigla en inglés), a América Latina le va mal en la provisión de servicios de seguimiento y rastreo y en los indicadores de gobernabilidad de las zonas francas.

OMAR GERARDO AHUMADA R.
Enviado especial San José (Costa Rica)
omaahu@eltiempo.com

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sal de la rutina

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.