Grupo Solarte, de la cúspide a los estrados judiciales

Grupo Solarte, de la cúspide a los estrados judiciales

Lío que tiene ad portas de una condena a cabezas de esta constructora es el supuesto pago de coimas.

Vías 4G

Doble Calzada Briceño - Tunja - Sogamoso, del concesionario Solarte y Solarte, entregada con varios años de atraso.

Foto:

LUIS LIZARAZO GARCÍA

09 de junio 2018 , 11:45 p.m.

Los hermanos Solarte, Carlos Alberto y Luis Héctor, este último fallecido a mediados del 2012, quizá nunca llegaron a imaginar, 52 años atrás, que el tendido de sus primeros 10 kilómetros de carretera, entre los municipios nariñenses de El Tablón y Las Mesas, avaluados en unos 700.000 pesos de entonces, se convertirían años más tarde en los cimientos de una de las firmas de la construcción más importantes del país, con contratos de obras de infraestructura por más de 10 billones de pesos.

Tampoco llegaron a visualizar que por cuenta de ese ejercicio, y de supuestas maniobras para hacerse a grandes licitaciones para desarrollar obras de infraestructura claves para el país, terminarían en los estrados judiciales o, incluso, tras las rejas de una prisión, como lo está en este momento Paola Fernanda Solarte, hija de Carlos Alberto Solarte, representantes legales de Cass Constructores.

Los hermanos Solarte, ingenieros civiles egresados de la Universidad del Cauca, se fueron abriendo camino y ganando fama de constructores con el desarrollo de pequeños proyectos municipales y departamentales, antes de dar su salto a las grandes ligas cuando apenas despuntaba la década de los años 80.

El apellido Solarte pasó de los círculos políticos regionales a la esfera política de la capital del país, desde donde se gestaba la gran transformación y el desarrollo de la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria que el país demandaba con urgencia con la llegada de la apertura económica, tres décadas atrás.

Los proyectos y participación en las grandes licitaciones del país comenzaron a llegar. Así de sus primeros 10 kilómetros de carretera construidos por allá en 1966 pasaron a tender 100 kilómetros entre Pasto y Rumichaca en la frontera con Ecuador 17 años más tarde.

Y vinieron más, al punto de que el grupo Solarte, conformado por varias firmas constructoras, participa hoy en el programa 4G en cuatro proyectos que abarcan una extensión de 902 kilómetros, y cuyo valor es de unos 8,5 billones de pesos.

Pero además, este grupo tiene una cuota en vías que ya están operando, como la carretera Bogotá-Tunja-Sogamoso, proyecto que tardó 14 años en estar listo, si se tiene en cuenta el momento de la firma del contrato.

También está en tres proyectos viales de 4G de la segunda ola y en uno más de la tercera ola, lo que sin duda ubica a esta familia en las grandes ligas del desarrollo proyectos de infraestructura más importantes del país, a decir de quienes han seguido el rápido ascenso que ha tenido, incluso, pese a los problemas y retrasos en las entregas de algunos proyectos como la mencionada doble calzada Bogotá-Tunja-Sogamoso.

Llegan los líos

Sin embargo, esos incumplimientos y los rumores, de que los Solarte lograban hacerse a importantes licitaciones viales y de otras obras a lo largo y ancho del territorio nacional utilizando estrategias poco convencionales, no frenaron esa racha ganadora ni despertaron del todo curiosidad de las autoridades gubernamentales por indagar el éxito del grupo de constructores ni mucho menos la solidez de su crecimiento, dicen fuentes del sector.

No obstante, los líos llegarían por cuenta del Interceptor Canoas, contratado por el Acueducto de Bogotá en el 2009, en el que el socio del grupo era la cuestionada firma brasileña Odebrecht.

Según la Fiscalía General de la Nación, los hechos que llevaron a la imputación de cargos y que tienen hoy tras las rejas a Paola Fernanda Solarte y a su padre Carlos Alberto ad portas de la prisión, se relaciona con el supuesto soborno de 1.000 millones de pesos pagados para quedarse con el proyecto Tunjuelo-Canoas (contrato 1115 del 2009).

Como se recuerda, Ese interceptor fue construido para descontaminar el río Bogotá y costó más de 45.000 millones de pesos, en tanto el negocio quedó en cabeza del Consorcio Canoas, bajo la directriz de los colombianos y sus socios brasileños.

Para las autoridades, las directivas del grupo Solarte no solo estaban al tanto del pago de coimas para quedarse con el mencionado proyecto sino que además aceptaron ese proceder ilícito ocurrido en la administración del entonces alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, que la postre entregó el megacontrato.

Venta de proyectos

Según la Fiscalía, los Solarte actuaron con dolo porque “conocían que se estaban interesando de manera indebida junto con los servidores públicos y particulares en el trámite y celebración de la licitación”.

Según la investigación, una vez la obra quedó en manos de Paola Solarte y Orlando Fajardo (contratista) “pagaron a los hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas la suma de 1.000 millones de pesos por la adjudicación”.

Tanto Carlos Solarte como su hija tendrá ahora que responderle a la justicia por los delitos de peculado por apropiación e interés indebido en la celebración de contratos. Paola Fernanda, lo hará, además, por cohecho por dar u ofrecer y si bien ninguno aceptó la responsabilidad por los delitos que se les imputan, de ser hallados culpables en juicio, se enfrentarán a condenas de entre 14 y 25 años de prisión.

En el mercado cada día cobra fuerza la venta de la participación que tienen los
Solarte en varios de esos proyectos, entre otras razones, porque desde cuando se iniciaron los procesos jurídicos por el contrato de Acueducto de Bogotá, los bancos frenaron cualquier trámite de crédito sobre los proyectos en los que figura este grupo constructor.

Fuentes del sector coinciden en que estarían en conversaciones con inversionistas de Francia para uno de sus proyectos, pero ante la ANI aún no hay informes de negociaciones hechas.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Algunos proyectos en manos de Solarte

Las vías 4G en las que Solarte participa son las concesiones Aliadas Para el Progreso, encargada de la obra Santana- Mocoa-Neiva; la concesión Nuevo Cauca, a cargo del proyecto Popayán- Santander de Quilichao; el proyecto Bucaramanga- Pamplona, del que tiene la totalidad; así como de la vía Girardot-Neiva-Espinal, y la concesión Loboguerrero y Buenaventura, en el Valle del Cauca.

El grupo tiene, en estos cinco proyectos, cuyas inversiones suman unos 10 billones de pesos, cuotas de mínimo el 67 por ciento, y en la vía Bucaramanga-Pamplona, el 100 por ciento.

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