La mala hora de Monsanto: espionaje, demandas, movilizaciones y más

La mala hora de Monsanto: espionaje, demandas, movilizaciones y más

Enfrenta pérdidas millonarias a raíz de las consecuencias de uno de sus productos: el glifosato.

Protestas contra Monsanto

El 18 de mayo, diversas organizaciones se movilizaron en 40 países contra Monsanto y sus agroquímicos.

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Philippe Wojazer / Reuters

Por: Simón Granja Matias
25 de mayo 2019 , 09:45 p.m.

La multinacional Monsanto, propiedad del gigante alemán Bayer, vive uno de sus peores momentos. Son múltiples los hechos ocurridos en los últimos meses que tienen contra las cuerdas a la compañía productora de agroquímicos y biotecnología, conocida por su polémico glifosato.

El último acontecimiento registrado fueron las movilizaciones masivas de activistas en 40 países que salen a las calles con el objetivo de crear conciencia y hacer un llamado a los gobiernos sobre el peligro de los organismos genéticamente modificados y de productos como el glifosato.

Aunque estas protestas se vienen registrando desde el 2013, la edición de este año tuvo más fuerza, pues coincidió con una serie de reveses en los tribunales de todo el mundo que han puesto a la multinacional en la mira. El pasado 13 de mayo, un jurado de California condenó a Monsanto a pagar 2.000 millones de dólares a una pareja de estadounidenses enfermos de un cáncer que atribuyen al herbicida Roundup, y 55 millones a modo de compensación por pérdidas económicas y perjuicios.

Los problemas judiciales que Bayer heredó al comprar Monsanto han incidido en el precio de las acciones de la compañía, que han caído casi un 30 por ciento desde que se cerró la transacción de 63.000 millones de dólares en junio pasado, aunque la farmacéutica ha insistido en que el ingrediente activo del químico es seguro.

En Francia, hace unos días, el agricultor Paul Francois también fue respaldado por la justicia después de haberse intoxicado con un herbicida de Monsanto. En la última etapa de las investigaciones, el Tribunal de Apelaciones de Lyon descubrió que el herbicida Lasso de Monsanto fue el causante de la enfermedad denunciada por la víctima, además de que el etiquetado del producto era inadecuado, según ‘France 24’.

Francois aseguró que Monsanto tenía conocimiento de los peligros del herbicida mucho antes de que fue retirado del mercado francés en 2007, y solicitó la suma de 1,13 millones de euros como indemnización por los daños neurológicos crónicos que lo llevaron a permanecer internado durante largas temporadas en el hospital.

En agosto del año pasado, la compañía fue condenada a pagar 289 millones de dólares a Dewayne Johnson, un jardinero afectado por cáncer, aunque la indemnización luego bajó a 78 millones.

Johnson aplicaba los herbicidas Roundup y Ranger Pro 30 veces al año, en un trabajo como jardinero que tuvo en 2012 en escuelas de Benicia, al norte de San Francisco (Estados Unidos).

Todas estas han sido decisiones a las cuales la firma alemana Bayer ha anunciado que apelará, pues asegura que su herbicida no contiene elementos que contribuyan a que una persona desarrolle cáncer. “Sobre la base de las conclusiones científicas, las opiniones de las autoridades reguladoras en el mundo y la experiencia de décadas usando glifosato, Bayer está convencido de que es seguro y no causa cáncer”, dijo en su momento un portavoz de la empresa.

Sobre la base de las conclusiones científicas y la experiencia de décadas usando glifosato, Bayer está convencido de que es seguro y no causa cáncer

Sin embargo, estos fallos son tan solo una pequeña muestra de una serie de derrotas judiciales que la compañía ha sufrido por causa de este producto, pues tan solo en Estados Unidos hay 13.400 quejas contra la empresa. Y se calcula que Bayer ha perdido más de 30.000 millones de euros, una cifra que sigue creciendo.

En Colombia, aunque las demandas no pesan directamente sobre la compañía, se tiene registro de 268 por más de 2,15 billones de pesos contra el Estado por el uso del herbicida, principalmente en los procesos de erradicación de cultivos ilícitos a través de la aspersión aérea, según denunció Caracol Radio esta semana.

Las demandas en todo el mundo en contra de Monsanto tienen un factor común, y es que alegan que el glifosato es una sustancia cancerígena. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) la calificó en el 2015 como una “sustancia probablemente carcinogénica para los humanos”, y a esto se suman diversos estudios que así lo demuestran.

Sin embargo, también está la otra cara de la moneda, las versiones de otras instituciones que expresan que no es así. Por ejemplo, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) considera que el glifosato es seguro cuando se usa con precaución.

A la EPA se suma que la Comisión Europea dice que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos y otros organismos científicos no encontraron ningún vínculo con el cáncer en humanos. Y, por supuesto, Monsanto ha sido un fiel defensor de su producto.

Es decir, falta consenso en el mundo al respecto, y esto confunde a los gobiernos acerca de si permitir o no el uso de estos químicos. Y esto resulta preocupante, toda vez que el glifosato es la sustancia activa más usada en el mundo para los herbicidas; en EE. UU., más de 750 productos lo contienen.

Red de espionaje

Al tiempo que un juez condenaba a Monsanto a pagar una múltiple demanda en California, en varios medios de comunicación franceses se filtraba una lista con más de 200 nombres de líderes, políticos, periodistas y funcionarios de organizaciones públicas, incluso de científicos, a los que Monsanto habría fichado en el 2016.

En el documento que reveló el diario ‘Le Monde’, se observa que línea tras línea están las identidades y opiniones de estos personajes sobre el glifosato, los pesticidas y la compañía.

La información fue sustraída de la firma de relaciones públicas Fleishman-Hillard, encargada por Monsanto para la defensa en medios del glifosato, y sin duda resulta problemática, pues el código penal francés prohíbe la constitución de cualquier base de datos personales que revele las opiniones políticas y filosóficas de una persona sin su consentimiento.

El diario francés contactó a Bayer y a la firma de relaciones públicas para exigir una respuesta, pues incluso se menciona a varios periodistas de ese medio. La respuesta que recibió fue que “eran incapaces de identificar el documento de manera concreta”, además de dar una explicación: “No tenemos conocimiento de ninguna acción de incumplimiento por parte de nuestros empleados”.

Los datos registrados en la lista datan de finales de 2016, momento en el que el glifosato fue identificado como un “carcinógeno probable” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, y justo antes de que en la Justicia Europea se debatiera si se prorrogaba el uso de este en el continente. Y a finales de 2017 se autorizó su uso durante cinco años.

Ante las denuncias de ‘Le Monde’ se abrió una investigación en Francia que busca esclarecer los hechos.

En Colombia, el debate se ha centrado especialmente en el uso del glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos. Aunque en el 2015 se decidió prohibir la fumigación con este, hay intentos para que regrese su uso debido al incremento de la producción de coca en el país, la cual pasó, según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, de tener 48.000 hectáreas de cultivos ilícitos en 2013 a 171.000 en 2017. Sin embargo, el Departamento de Estado de Estados Unidos ubicó el año pasado la cifra en 210.000 hectáreas.

Pero este no es el principal uso que se le da en Colombia. Según una investigación de la Universidad Nacional, el glifosato también está presente como plaguicida químico de uso agrícola en cultivos que van desde la caña de azúcar en el Valle del Cauca hasta el arroz, el maíz, el plátano y el algodón.

Datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural señalan que el uso del herbicida en estos cultivos legales representa el 95 por ciento del consumo de este producto en Colombia, frente al 5 por ciento para asperjar cultivos ilícitos.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo

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