Lo que no sabía de Lec Lee, que produjo el primer jean en Colombia

Lo que no sabía de Lec Lee, que produjo el primer jean en Colombia

Su creador, Luis Eduardo Caicedo, cumpliría 100 años el próximo domingo. Empezó con 25 operarias.

Caicedo

Luis Eduardo Caicedo, fundador de Lec Lee.

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Archivo El Tiempo

Por: Martha Morales M.
11 de octubre 2019 , 07:56 a.m.

Los números que rodean el origen de la compañía que produjo el primer jean en Colombia hoy suenan increíbles. Con 4.000 pesos prestados, el fundador de esta empresa, Luis Eduardo Caicedo (Lec), partió desde Villavicencio a Bogotá, para empezar a tejer su sueño en el sector de la confección industrial.

Antes de producir el primer jean, cosido con hilo amarillo y la inolvidable marca quemada, el cual se vendió en 2 pesos, ya había incursionado en la textilería, con otro tipo de prendas que vendía en tres almacenes que logró establecer en el Llano. Sin embargo, el pantalón de índigo sería el emblema definitivo de la compañía que ha permanecido por más de 60 años -como Lec Lee- tras su nacimiento en 1957, momento en que inició el furor por esa prenda, lo que hizo que las ventas empezaran a escalar.

La compañía tomó el nombre por las iniciales del dueño (ya fallecido), quien el próximo domingo estaría cumpliendo 100 años de vida. Sin embargo, según cuentan dos de sus seis hijos, él le agregó un apellido: Lee, con el propósito de proteger la marca, lo que suscitó un conflicto jurídico que duró más de 30 años con la original americana Lee.

Jeans
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123RF

“En ese momento, a Colombia todo llegaba de Europa, por barco. No se sabía mucho de marcas estadounidenses. Finalmente, el pleito lo ganó don Luis Eduardo Caicedo”, recuerda Elberto Caicedo Parrado, el hijo mayor, quien hoy es el presidente general y representante legal.

Inclusive, no falta el que todavía piensa que Lec Lee es una marca americana, pese a ser netamente colombiana, y, además, una empresa familiar que ya va en la tercera generación.

Al comienzo, eran solo 25 operarias que trabajaban a mano, pues aún no existía la máquina de coser. En su mejor momento, la empresa llegó a tener 10 mil trabajadores

El emprendimiento en la capital del país empezó en un taller que Caicedo fue edificando en lo que había sido una capilla de ladrillos en el barrio Calvo Sur de Bogotá. “Al comienzo, eran solo 25 operarias que trabajaban a mano, pues aún no existía la máquina de coser. En su mejor momento, la empresa llegó a tener 10 mil trabajadores”, agregan los hermanos Gustavo y Elberto Caicedo.

Para conseguir esa cima, que lo ubicó en su momento como el tercer hombre más rico del país, el fundador de Lec Lee se levantó de más de un par de caídas, según recuerdan sus hijos: “A él lo persiguió mucho la candela. Se le quemaron dos talleres de confecciones antes de empezar el negocio de jeans”.

Pero el impulso de Luis Eduardo Caicedo no se detuvo. En las primeras etapas de producción de jeans sacaban 300 unidades diarias que ponían en la mañana en almacenes como Sears y en la tarde recibían la paga, lo que les ayudó a crecer.
En el momento pico de la historia de Lec Lee, entre los 70 y los 80, la producción llegó a ser de 15.000 pantalones diarios.

“El mercado de Venezuela fue clave para Lec Lee. Cúcuta, Maicao, Arauca, Pamplona, Islas Margaritas eran los puntos por los que llevábamos el producto. Inclusive, en ese momento, el 80 % de la producción se iba para Venezuela”.

Cuando empezó a decaer el mercado de Venezuela, que absorbía el 80 % de la producción, el fundador de la empresa ya estaba preparado, “ya teníamos nuestras propias tiendas

Cuando empezó a decaer el mercado del vecino país, el fundador de la empresa ya estaba preparado, “ya teníamos nuestras propias tiendas. Montamos dos puntos de fábrica Lec Lee. El 14 de julio de 1975, a las 12 del día, se abrió la primera tienda en Bogotá, que fue en el barrio el Lago”, recuerda con precisión Elberto Caicedo.

Como toda empresa colombiana, sobre todo una como esta, que en sus inicios solo tenía como competidor a Caribú, fue afectada por la globalización y la inundación de productos chinos. También les pegaba fuerte la devaluación del peso frente al dólar y los impuestos.

“Hemos tenido que bajar tiendas, porque los mercados han cambiado mucho. Llegamos a tener 120 tiendas, hoy contamos con 60”.

Todo el mérito de una empresa que ha sobrevivido en un sector en el que solo el 27 % del negocio textil y de confección es formal, se lo endilgan a Luis Eduardo Caicedo, el adalid de una marca emblemática que en cada etapa de cambio se reinventa y aspira a perdurar, aún en medio del auge del comercio en línea.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Twitter: @marthamoralesm
REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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