Gilinski: ‘Es necesario revisar ineficiencias en riquezas heredadas’

Gilinski: ‘Es necesario revisar ineficiencias en riquezas heredadas’

Entrevista con Gabriel Gilinski, abanderado de negocios de la segunda fortuna más grande del país.

Gabriel Gilinski

Gabriel Gilinski, hijo del banquero Jaime Gilinski y dueño de la mitad de Publicaciones Semana.

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Cortesía

Por: Martha Morales Manchego
04 de marzo 2020 , 08:26 a.m.

A cada mesero, a cada trabajador del lujoso hotel Casa Medina, de su propiedad, lo llama por su nombre. Varios de ellos le dicen, ‘don Gabrielito’, porque, inclusive, hay uno que lo conoce desde los 3 años.

En la actualidad solo tiene 33, pero su vida ha transcurrido con cierto frenetismo. Se casó hace una década y tiene 3 hijos, de 5, 4 y 1. Después de 12 años de incursionar en el mundo empresarial, recientemente se convirtió en el dueño de la mitad de Publicaciones Semana, proyecto que lo tiene entusiasmado, pese a que su enfoque sigue siendo el negocio financiero e inmobiliario, uno de los fuertes del grupo económico de su familia. “Un whisky con hielo y soda” es lo que decide tomar al final de la tarde de un lunes, cuando empezó esta conversación sobre la riqueza, el empleo, la economía y los negocios, pero fundamentalmente sobre lo que hay que hacer para abrir más oportunidades para la gente, y en particular, para los colombianos.

He aquí lo que pocos conocían de Gabriel Gilinski, el principal heredero de la responsabilidad de sostener o agrandar la segunda fortuna más grande del país.

(Le puede interesar: La familia Gilinski y su entrada al sector de los medios en Colombia)

Se dice que poco le gustan las entrevistas, igual que su padre (Jaime). ¿Por qué?

Esta realmente es la primera que concedo. Las entrevistas te marcan una posición en un momento específico, y si no cambiamos, no crecemos. Uno puede cambiar sus opiniones, no sus principios y valores.

No se trata de que le tema a la crítica...

No. La crítica siempre la habrá. Lo importante es tener claridad mental, eliminar el ruido externo, pero con humildad y reconociendo que uno no tiene todas las respuestas.

De dónde viene esa filosofía medio oriental que no es tan común entre los ricos.

Desde los 7 años mi padre me llevaba a sus reuniones y me decía: escucha y no hables; si tienes preguntas, me las haces después. Así fui absorbiendo y aprendiendo. Todos los veranos nos ponía a trabajar. Me sentaba con los cajeros 8 o 9 horas al día y aprendía lo que hacían. De esa manera lo hice en diferentes áreas del banco. Uno no puede llegar como hijo del dueño a creer que todo lo sabe. Respetar a las personas y ganarse el respeto es un pilar fundamental que mis padres nos han enseñado (Es el segundo de 4 hermanos).

Parte de los negocios que ha comprado el Grupo estaban en dificultades. Ustedes entran, invierten y luego venden. ¿Es una fórmula?

Nos enfocamos en el valor intrínseco de las oportunidades y las posibilidades de mejoras en eficiencia y crecimiento. Cada empresa tiene su propia vida, y si las analizas y las manejas de manera estática no terminas haciendo nada. Es similar a lo que sucede en un partido de fútbol: el volante le va a pasar la pelota al delantero y no la tira donde está, sino donde va a estar en 4 segundos. Me gusta pensar en hacia dónde puedo llevar los negocios a 5, 10 o 20 años. Eso permite tener una visión agnóstica de factores externos y momentáneos, particularmente en tiempos de crisis.

Así también es su apuesta con Semana.

Mi apuesta es una sola: creo que el teléfono móvil se va a convertir en el mecanismo principal de distribución de contenido, remplazando modelos de distribución que llevan más de 100 años. Es evidente que los hábitos de las audiencias están evolucionando. Lo que no va a cambiar es la demanda por contenido relevante e informativo. La clave es preservar la independencia y credibilidad, y para lograr eso es necesario reclutar y retener el mejor talento.

¿Por qué todos los líderes empresariales quieren tener medios de comunicación?

No sé, tendrías que preguntarles. En mi caso, le veo un potencial de negocios enorme a Semana en esta nueva era digital, lo que a su vez puede tener impacto positivo en la sociedad. Pero no es un asunto puramente económico, quiero que todo esto sirva para construir un país más estable y justo.

¿Qué es lo que lo mueve si no es la plata?

Las personas. Estoy acá porque me importa Colombia. Este país tiene que ser más equitativo, con mejores oportunidades para todos. Cada vida es un mundo, los padres y madres de familia que se levantan cada mañana a trabajar quieren, en esencia, una mejor calidad de vida para sus hijos, para sus nietos; quieren seguridad en sus casas, o para salir al parque y al trabajo… Es necesario promover un cambio, pero el cambio tiene que ser de fondo. Para mí como empresario el cambio está en generar puestos de trabajo bien remunerados, y promover un mejor balance entre lo profesional y el bienestar personal.

¿Cree que la demora en ese cambio es lo que no nos deja avanzar en productividad empresarial?

Las compañías en Colombia, por lo general, se quedan en el primer o segundo nivel de la cadena de valor agregado. La competitividad real está en compañías como Boeing o Apple, por dar unos ejemplos –con modelos y ecosistemas difíciles de replicar y que generan valores agregados enormes–. En nuestro país exportamos alrededor de 40 billones de dólares anuales y casi la mitad en hidrocarburos. Mientras que Apple vende 260 billones. Es decir, vendemos al exterior el 15 % de una sola compañía y somos un país con 48 millones de habitantes. Dicho eso, no hay una varita mágica. Se requiere educación e inversión de largo plazo para poder aumentar la productividad, y esto no ocurre de la noche a la mañana. Muchos jóvenes estudian profesiones con la cuales después no consiguen empleo. En la medida en que no logremos arreglar la educación tampoco vamos a mejorar las oportunidades.

¿Qué más se requiere para lograr el crecimiento?

Primero tenemos que ser realistas y descubrir en qué somos competitivos como país. El mundo, a diferencia de hace unas décadas, cada día es más globalizado y está mas interconectado. Deberíamos producir más de las cosas que el resto de los países requieren (incluyendo servicios), fomentar el emprendimiento y aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral. En los últimos 50 años, el crecimiento promedio en Colombia fue del 4 % anual, 3 % por crecimiento en la población y 1 % por productividad. En los próximos 50 años, el crecimiento de la población va a disminuir sustancialmente. Necesitamos mejorar la productividad y abrirles oportunidades a nuevos entrantes en la fuerza laboral para poder generar un crecimiento similar al de las últimas 5 décadas.

Pero cuando el crecimiento de la economía se ha dado en el país no ha ido de la mano del bienestar de la gente...

Claro, porque estamos creciendo donde no se genera empleo. Por ejemplo, en el sector financiero las utilidades crecen, ¿y cuánto empleo adicional genera? Lo mismo ocurre en muchos otros sectores de la economía. En la medida en que no logremos reducir el desempleo, y más importante aún, el subempleo, vamos a causar unos desequilibrios sociales brutales que ya se están notando. Necesitamos gente emprendedora, pero cuando sacan a Uber del país por temas políticos o les ponen trabas a empresas innovadoras como Rappi, que fundamentalmente ofrecen una solución a los consumidores…

Dice que la salida es el emprendimiento. Si todos se vuelven emprendedores tampoco funcionaría.

Es una de las avenidas de crecimiento. Claro que no todos pueden ser emprendedores. Por eso resalto la importancia de la educación como pilar para tener un crecimiento de largo plazo sostenido.

La mayoría de los colombianos son trabajadores y orgullosos, y están dispuestos a pagar algo por la educación. No necesariamente la quieren gratuita. Como sociedad tenemos la obligación de generar las condiciones para que todos los jóvenes tengan acceso hasta el nivel de educación superior de calidad, sin importar el estrato socioeconómico de sus padres. Eso ayuda a aplanar la desigualdad y generar oportunidades por mérito propio y no heredado.

Como en un país desarrollado...

Estamos lejos de ser un país desarrollado. El PIB por habitante en Colombia es de alrededor de US$ 6.000, hay países europeos con $ 75.000. Para lograr avanzar es importante, como sociedad, acordar ciertos principios básicos que permitan un desarrollo más acelerado.

Supongamos que la sociedad está toda en el número 100 (siendo este un nivel), pero logramos subirla a 300. Qué importa que uno tenga 10.000 y otros 20.000 y otros 5.000 si hay progreso para todos. Pero lo que sucede en la actualidad es que hay unos pocos que siguen acumulando riqueza, y el resto quedan estancados en 100. Eso tiene que cambiar. Algo de esto se ve en los sueldos: en general, excluyendo el mínimo, en los últimos 5 años no han subido más allá de la inflación. La riqueza no se puede hacer a costa de la clase trabajadora. Eso no es justo.

Por esas ideas podrían considerarlo izquierdoso.

Puedes considerarme una persona que cree en las libertades individuales y en la libre empresa, pero de manera justa e inclusiva. Y voy más allá… Creo en un capitalismo basado en méritos y esfuerzos individuales. Por eso es necesario revisar las ineficiencias individuales y sociales que generan la riqueza heredada.

Sería un modelo como el de la llamada tercera vía.

Es solo diferente al capitalismo que tenemos hoy en Colombia.

Su riqueza es heredada. Usted nació rico, tuvo oportunidades.

Es cierto. Tuve una gran ventaja, pero nunca perdí el ‘hambre’, nunca perdí la creatividad y la perspectiva. Mis valores no cambiaron. Insisto en que a mí la plata no me mueve y no me cambia.

¿Usted está dispuesto a ceder parte de su riqueza?

Sí. El dinero es un instrumento de libertad, porque no trae felicidad. Pienso que mi mayor herencia ha sido aprender la ética y el valor del trabajo.

Pero y sus descendientes…

El peor error que puedo cometer con mis hijos es dañarlos. Quiero, ante todo, que sean buenas personas, pero siempre exigiendo excelencia y el mejor desempeño en lo que decidan hacer. Aprenderán el valor del trabajo.

Entonces cree que la única alternativa para reducir pobreza en Colombia es la redistribución de la riqueza.

Tenemos que buscar la manera de tener una economía sólida y en crecimiento, empresas innovadoras, eficientes, y que reinviertan su capital para volver a Colombia más rica. Para elevar la calidad de vida de todos los colombianos, particularmente a través de mejor educación, salud, seguridad, y el derecho a una pensión digna, los más adinerados tendremos que pagar más impuestos. En ese sentido, estoy de acuerdo con la redistribución de la riqueza, siempre y cuando el Gobierno maneje los recursos de manera eficiente, minimizando la corrupción. Me molestaría mucho pagar más impuestos para que se los roben, pero no para que contribuyan a crear un mejor país.

Dice que la riqueza debe ser redistribuida, pero sigue empujando para hacerla crecer con nuevos negocios.

Redistribución no significa confiscación. Siempre seguiré trabajando para crear y crecer los negocios.

Los más adinerados tendremos que pagar más impuestos. Me molestaría pagar más impuestos para que se los roben, pero no para que contribuyan a crear un mejor país

¿Por qué no le gustan las excentricidades como a todos los ricos?

Ese no es el punto de la vida.

¿Se siente colombiano?

Totalmente. Cuando llegué a vivir a Miami no hablaba inglés. Colombia ha sido un país que nos ha brindado todas las oportunidades y garantías como familia. Mi bisabuelo llegó en 1927, cuando pocos países recibían inmigrantes judíos. Nos abrió las puertas, y tenemos no solo gratitud, sino la obligación y la responsabilidad moral de devolverle al país.

Pero se dice que conoce poco a Colombia.

No sé quién dice eso. Gran parte de mi trabajo está acá. Para mí conocer a Colombia es conocer las preocupaciones de las personas y constantemente tratar de formular soluciones. Entonces sí, sí conozco a Colombia.

Además, estoy acá para quedarme, y voy a seguir invirtiendo y aportando al desarrollo del país.

¿Comprará más medios de comunicación?

Primero quiero implementar la estrategia que hemos definido en Semana con mis socios Felipe y María López, y demostrar resultados concretos. Hacerlo bien. Pero sí, constantemente estoy mirando oportunidades de crecimiento.

Se ha mencionado que comprará ‘El País’ de Cali. ¿Es así?

Por el momento prefiero no comentar.

Con lo que ha hecho en los negocios hasta ahora usted se siente banquero, hotelero inversionista en medios…

Aún lo estoy averiguando.

MARTHA MORALES MANCHEGO
EL TIEMPO

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