El acoso laboral: ¿siempre queda impune?

El acoso laboral: ¿siempre queda impune?

Existen leyes, pero estadísticas no sirven para indicar qué tanto se castiga.

¿Cómo afrontar el acoso laboral?

¿Cómo afrontar el acoso laboral?

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30 de agosto 2018 , 11:02 p.m.

El sonido del despertador era una tortura para Juan Armando Caicedo*. Aunque le indicaba que había llegado la hora de alistarse para ir a su puesto de trabajo en el que tenía un cargo directivo, aquel era un lugar en el que sentía a diario los latigazos del acoso laboral.

Esta es una de las muchas caras que tiene el acoso laboral, fenómeno que es más frecuente de lo que muestran las estadísticas.

Aunque varias instancias del Estado pueden recibir casos, la mayor parte son remitidas al Ministerio del Trabajo, en donde registran 1.645 denuncias en el primer semestre del 2018, lo que equivale al 82 por ciento de la cifra de casos que reportaron los ciudadanos en todo el año pasado: 2.005.

Al respecto, un informe de la Universidad Libre advierte que si las cifras se mantienen en esa tónica, “el año podría cerrar con un incremento del 50 por ciento en el porcentaje de casos por acoso laboral, es decir, más de 3.000 denuncias”.

Sin duda, el fenómeno está en aumento, aunque el jefe de la Unidad de Derecho Laboral de Legis, Carlos Delgado, advierte que las estadísticas no reflejan la verdadera dimensión del acoso laboral, pues, al no haber un seguimiento de cuántos casos llegan a juicio para aplicar sanciones, las víctimas se desaniman y no denuncian.

Es así como, entre el 2015 y el 2017, a través de la línea 155 solo se hicieron 127 denuncias, lo que está muy lejos de la realidad del fenómeno. “Mucha gente asegura haber sido maltratada en el trabajo, pero pocos denuncian y siguen el trámite, en la mayoría de casos por el desconocimiento de las normas”, indicó Delgado.

De otro lado, agrega: “Es muy desmotivante para el trabajador acosado que las sanciones sean tan frágiles y, por esta razón, muchos prefieren guardar silencio y aguantar para conservar su trabajo por un tiempo más”. Esa fue la vivencia de Caicedo: “Gané el puesto por concurso. Al entrar me advirtieron que el ambiente laboral era pesado, pero decidí arriesgarme. Era un cargo en el que solo tenía por encima al gran jefe de la compañía. Pensé que podría manejar la situación”.

Su caso se produjo en el 2006, cuando apenas veía la luz la Ley 1010 que se promulgó con el fin de darles tratamiento sancionatorio a las conductas que se tipifican como acoso laboral.

Dicha ley, según expresa el Mintrabajo, les traslada a “los jueces de trabajo, con jurisdicción en el lugar de los hechos, la tarea de adoptar las medidas sancionatorias, cuando las víctimas del acoso sean trabajadores o empleados particulares”.

En cuanto a los empleados públicos, agregó Mintrabajo, “la competencia corresponde al Ministerio Público o a las salas jurisdiccionales disciplinarias del Consejo Superior de la Judicatura”.

Lo cierto es que el reclamo, en busca de ver más resultados está sobre el tapete, mientras que el Mintrabajo señala que sus acciones a este respecto tienen un carácter “preventivo, en procura de la mejora y corrección de los ambientes de trabajo”.

Según el Ministerio, de 5.591 casos denunciados entre el 2016 y julio del 2018, el 51 por ciento fueron registrados por mujeres.“En algunas ocasiones se han recibido solicitudes anónimas de intervención por acoso laboral; sin embargo, las mismas no son tratadas, toda vez que la ley señala que aquel que se sienta en esta situación debe interponer directamente su solicitud ante las autoridades respectivas”, indicó el Mintrabajo.

Hay sanciones, pero...

Aunque la ley contempla sanciones que, inclusive, pueden llevar a la terminación del contrato del acosador, en la mayoría de los casos el acosado es el que se va. No en vano, según el informe de la Universidad Libre, “se calcula que el 70 por ciento de las víctimas de esta conducta no denuncia por miedo a perder su trabajo e ignorancia (solo 30 % conoce la Ley 1010, que regula el acoso laboral”.

En el Estado es considerado como una falta disciplinaria gravísima, según el Código Disciplinario Único.

Otra sanción vigente es una multa equivalente a entre 2 y 10 salarios mínimos, lo que no solo aplica al empleado que realice el acoso, sino al que lo tolere.

Pero una cosa es lo que está escrito en la ley y otra lo que se aplica. Según Jaime Avendaño, profesor de derecho laboral de la U. Libre, “menos del 10 por ciento de las denuncias por acoso se resuelven a favor del afectado”. En paralelo está el hecho de que muchas personas denuncian situaciones falsas o confusas: “Alrededor del 38 por ciento de las quejas que se remiten a las autoridades son injustificadas”, concluye el experto.

* Nombre cambiado

MARTHA MORALES MANCHEGO
REDACTORA EL TIEMPO

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