El hombre que fabricó el primer producto sin obsolescencia programada

El hombre que fabricó el primer producto sin obsolescencia programada

En medio de amenazas de muerte, un empresario trata de vender productos que duren toda la vida.

Benito

Cuando invitan a Muros a hablar en medios le llueven las amenazas

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Cortesía

Por: Gloria Helena Rey 
23 de agosto 2019 , 04:41 a.m.

Administrador de empresas por la Universidad de Barcelona y piloto por afición, Benito Muros lo tiene muy claro. Es posible fabricar artículos que duren 60 o 70 años, que se actualicen y reparen, si se dañan, y que sigan sirviendo para toda la vida.

Está convencido de que hoy, con los avances de la tecnología, es posible ese milagro, pero que pese a eso, las cosas duran cada vez menos porque lo que importa es ganar dinero a cualquier precio y alimentar al insaciable basilisco del consumo, aunque el planeta se hunda en desechos tóxicos hasta extinguirnos.

Piensa, por todas las alertas ambientales, que es hora de cambiar. Crear empresas sostenibles y comprometidas con la naturaleza, los derechos humanos y nuestra sobrevivencia, y por eso emprendió una cruzada casi quijotesca en medio de las brutales embestidas del capitalismo más salvaje y depredador.

Busca construir un mundo sin obsolescencia programada, o sea, sin fecha de vencimiento, para beneficiar y preservar el planeta y la vida de quienes lo habitamos.
“La obsolescencia programada o con fecha de caducidad agota las materias primas e incrementa las emisiones de CO2. Dentro de unos 15 años, ya no contaremos con materias primas para consumir como lo hacemos, ni sabremos dónde poner los residuos que generamos”, afirma Benito a EL TIEMPO desde Barcelona.

Por eso creó la Fundación Feniss (energía e innovación sostenible, sin obsolescencia programada), para que, junto con los ciudadanos que lo respalden, se diseñe un nuevo modelo industrial, económico y social, basado en la sostenibilidad y el respeto por el medioambiente, entre otras cosas.

El primer paso de Feniss fue configurar el sello Issop (innovación sostenible, sin obsolescencia programada), el cual llevarán los productos de empresas aliadas que se comprometan y garanticen que sus artículos tienen la máxima durabilidad, que pueden ser reparados aun a precio menor al de su importe original, ser actualizados con los avances tecnológicos y que no incluyan ningún tipo de firmware o software oculto que permita al fabricante actuar sobre el mismo de forma directa o remota.
El segundo paso fue fabricar el primer producto en el mundo sin obsolescencia programada.

Dentro de unos 15 años, ya no contaremos con materias primas para consumir como lo hacemos, ni sabremos dónde poner los residuos que generamos

Duración eterna

Benito lanzó, entonces, la bombilla Vida, hace 7 años, la cual puede durar hasta 100 años, se repara con facilidad y cuenta hoy con un certificado que la acredita como el primer artículo fabricado en el mundo sin fecha de caducidad, según su creador.
Entre las características técnicas que la distinguen, además de su duración eterna, está su fabricación con tecnología led, su fácil reparación por el usuario y su bajo consumo.

Para fabricarla, Benito dice que se inspiró hace 20 años en la bombilla que brilla en la estación de bomberos de la ciudad de Livermore, en California, desde 1901 y que, según el Guinness, es el foco de luz que más tiempo lleva encendido en el planeta.
“Desde entonces comencé mi lucha contra la obsolescencia programada, como forma de cambiar el modelo económico actual, que está basado en el crecimiento permanente, en la especulación de los recursos naturales y el capitalismo más especulativo”, explica.

Vida empezó a venderse con dificultad y su camino de comercialización ha tenido múltiples obstáculos. En el 2014, Amazon la comercializó a través de la empresa española World Sop Corporation como la única bombilla reparable durante toda la vida, actualizable y ahorrativa.

Pero no ha sido fácil. Benito cuenta que “las cadenas de distribución no quisieron saber nada de mi bombilla, la respuesta que recibí siempre era la misma: ‘Preferimos productos que duren poco para que la gente los vuelva a comprar. Vivimos de eso’, me explicaban”.

Admite que ha vendido pocas bombillas porque fabrica lotes pequeños, pero dice que si logra producir más de 10.000 unidades, el precio de cada una podría bajar a unos 15 euros y la gente podría comprarlas más.

Reconoce que tampoco hay muchas empresas que quieran comprometerse en fabricar productos sin obsolescencia programada por miedo a perder dinero
y un mercado que ya tienen, mientras que prosigue enfrentando la feroz guerra en su contra y de sus productos de larga vida.

La respuesta que recibí siempre era la misma: ‘Preferimos productos que duren poco para que la gente los vuelva a comprar. Vivimos de eso’

Amenazas a granel

Benito Muros ha sido amenazado de muerte, difamado, perseguido, acorralado, obstaculizado, pero no se ha rendido ni tampoco piensa hacerlo.

“A comienzos del 2012, cuando salió a la luz el primer prototipo de Vida, me vi obligado a denunciar amenazas de muerte contra mi persona y mi familia, así como la difamación por internet, al parecer financiada y alentada presuntamente por vendedores de bombillas tradicionales. Durante varios días, tanto yo como mis hijos tuvimos escolta de la policía.

En la red se lo acusa de mentiroso, estafador, embaucador charlatán y, como mínimo, que su bombilla es parecida a otras que ya existen.

La conocida periodista española Julia Otero dio fe de esa persecución en el programa Onda Cero, al contar que el día que invitó a Benito para una entrevista en vivo, empezaron a llegar todo tipo de insultos improperios y amenazas en su contra y en contra de ella antes de trasmitirla.

“Ya había mensajes en nuestro Twitter que aseguraban que todo lo que iba a decir Benito eran mentiras, y luego encontramos el mismo mensaje, pero con distintos nombres en todas las plataformas. Eso nos llevó a creer que son los mismos los que se dedican a difamarlo o calumniarlo”, y que, en consecuencia, hay orquestada una campaña en su contra, dijo.

Benito ha estado a punto “de tirar la toalla, pero ahora me siento más apoyado por muchas personas alrededor del mundo”, afirma.

Gracias a su empeño, la Unión Europea (UE) reconoció por primera vez en 2014 la existencia de la obsolescencia programada e invitó a los países miembros a legislar para frenarla.

Después de ese reconocimiento, algunos partidos españoles, como el Socialista Obrero español, PSOE, lo incluyeron también en su programa electoral, y en 2015, tras numerosas peticiones suyas, obtuvo el certificado que atestigua que su bombilla fue la primera que se fabricó en el mundo sin obsolescencia programada, cuenta.

También, que la Isla del Hierro, la más meridional y occidental de las Islas Canarias sobre el Atlántico, “decretó que las únicas luminarias que se emplearán allí serán las que tengan el sello Issop, el cual garantiza que no generan residuos, son reparables y están fabricadas sin obsolescencia programada; y que, recientemente, otras poblaciones españolas también se han mostrado interesadas y el respaldo más importante que he recibido es el de los partidos verdes españoles.

Dice, además, que ha recibido apoyo de Latinoamericanos. “Más de 30 millones de personas han visto el video de una entrevista que me hicieron en Televisión Española (TVE) y he recibido unas 20.200 peticiones individuales o de distribuidores que quieren utilizar o comercializar la bombilla”.

Asegura que “en la actualidad tenemos pedidas unas 300.000 unidades desde Latinoamérica, EE. UU. y Europa, que comenzaremos a servir a partir de noviembre”.
Benito busca socios por el mundo, incluso en América Latina y en Colombia, para proseguir en su empeño de construir fábricas menos depredadoras y productos más durables.

“A partir de septiembre implantaré la primera plataforma en el mundo de venta online solo para productos fabricados sin obsolescencia programada con sello Issop, y los podrán distribuir todas aquellas personas que lo deseen con un mínimo de condiciones.

También, el sello Issop se ofrecerá en todo el mundo a través de una certificadora internacional reconocida por la Unión Europea y el Ministerio de Industria español (Enac), pero no puedo darle el nombre de la certificadora porque aún no lo ha hecho público”.

Pese a las dificultades, insiste en que “cada vez somos más los que creemos que es necesario cambiar hacia un modelo sostenible de verdad, con una economía solidaria, ética, que permita a todo el mundo tener lo necesario para vivir dignamente, y a eso dedicaré mi vida”. Fin.

GLORIA HELENA REY 
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