El fin de los cigarrillos ‘made in’ Colombia

El fin de los cigarrillos ‘made in’ Colombia

Se reaviva debate en el país sobre la pérdida de representación de la industria en el PIB.

Coltabaco

La reconocida compañía Coltabaco nació en 1919 tras la unión de tres colombianos en Manizales, Bogotá y Medellín. 

Foto:

Jaime Moreno / Archivo EL TIEMPO

Por: Economía y Negocios
08 de junio 2019 , 08:08 p.m.

El cierre, el miércoles, de las plantas en Medellín y Barranquilla de la centenaria Compañía Colombiana de Tabaco (Coltabaco), para que se concentre en las importaciones de cigarrillos, sorprendió y avivó opiniones sobre desindustrialización en el país.

Las decisiones de relocalización de plantas, la pérdida de rentabilidad y la competencia desleal también se mencionan como posibles causas de la decisión de su dueño, la estadounidense Philip Morris (PM), propietario de la marca Marlboro.
Y es que la salida de la tabacalera colombiana –dueña del tradicional sello Pielroja, entre otros– del negocio de fabricación se da en un momento en que, según el Dane, la producción manufacturera creció 3 por ciento en el primer trimestre.

En total, se esfuman 250 de los 900 empleos en Coltabaco (650 son la fuerza de comercialización).


Bajo su nuevo modelo, Philip Morris dijo que consolidará la integración de Coltabaco con las compañías afiliadas de PM en Ecuador, Perú y Venezuela.

A pesar de que la tabacalera adujo el contrabando –que según la firma Invamer controla cerca de 25 por ciento del mercado de cigarrillos– como la causa de su decisión, una fuente de la industria no descartó que sea debido a un asunto que no tiene que ver con la coyuntura del sector. “El contrabando es un problema generalizado en la región y todas las tabacaleras trabajan en países donde hay altos niveles del delito”, explicó.

El contrabando es un problema generalizado en la región y todas las tabacaleras trabajan en países donde hay altos niveles del delito

Al respecto, cabe recordar que British American Tobacco (BAT), que cerró su planta de cigarrillos en Colombia en el 2014, no adujo el contrabando como la razón de su cambio sino concentrarse en la operación comercial. Dice que se afectaron menos de 100 personas con el cierre de la antigua factoría de Protabaco.

Coltabaco, además, aparece en su balance del 2018 con un alza en la facturación, frente al 2017, del 12,2 por ciento, a 639.380 millones de pesos, aunque con una pérdida neta de 3.124 millones de pesos; lo que genera preguntas si hubo causas de otro orden.

Más cierres

Expertos aceptan las tesis de que producir desde el país resulta menos rentable que hacerlo desde otras naciones vecinas, donde existen importantes estímulos a las exportaciones, entre otros.

Entre ello, porque también, en el 2013, el grupo francés Icollantas-Michelin cerró sus factorías en Chusacá, Cundinamarca, y en Cali, que ocupaban 460 trabajadores. Ese mismo año, la farmacéutica Bayer además trasladó a México y Guatemala la operación de la fábrica de Cali, donde se elaboraban Aspirina, Alka-Seltzer y las cremas Canesten; y también pasó a importarlas. Los afectados fueron unos 100 trabajadores.

En el 2014, la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) cerró su planta en Bogotá, donde ensamblaba los vehículos japoneses Mazda, y despidió a 500 personas y empezó a abastecer el mercado interno desde México. Y para completar, en el 2015, Mondelez International clausuró la unidad de chicles Adams y Trident en Cali, y despidió a 480 personas. En total, son 6 los grandes casos de cierres de plantas de multinacionales, y en los que en los últimos años se perdieron 1.890 empleos directos.

Los expertos coinciden en que el sector industrial genera puestos de calidad y mejor remunerados, frente a los relacionados con la comercialización. Por ello, preocupan estos cierres, así sean más las empresas de capital foráneo que han llegado al país y al sector durante los últimos años.

Un análisis del economista Andrés Espinosa Fenwarth señala que Colombia ha experimentado un proceso de desindustrialización (pérdida de valor del sector sobre el PIB total) del 24 al 11,2 por ciento.

El experto agrega que en los años 70, la manufactura contribuía con el 25 por ciento del empleo total y ahora aporta solo cerca del 15 por ciento.

“La desindustrialización tiene su origen en el elevado costo país, ligado a su vez a las falencias de infraestructura y la compleja y costosa estructura tributaria”, añade. También asegura que hay un atraso tecnológico de la industria local.

Por su parte, César Ferrari, profesor de Economía de la Universidad Javeriana, afirmó que los cierres de plantas continúan porque la política pública no les permite ser competitivas para llegar a los mercados nacionales, “y menos a los internacionales”. En su opinión, la política regulatoria es incapaz de inducir mercados de servicios en competencia plena y, como consecuencia, “las tasas de interés son elevadísimas y los precios de la energía, agua, comercialización y transporte muy superiores a los internacionales”.

Efecto por impuestos

Coltabaco también mencionó como una causa de cierre de las plantas el comercio ilícito, que “se disparó a raíz del aumento abrupto del impuesto al consumo en 2016”.

El gerente del gremio de cultivadores Fedetabaco, Heliodoro Campos Castillo, afirma al respecto que es casi regresivo pensar que con colocar tributos la gente va a dejar de fumar, y lo que hace es empezar a comprar cigarrillos que no los pagan.

Entre tanto, la firma de investigación Euromonitor señala que el comercio ilegal de cigarrillos en el país vendió 3.221 millones de unidades en el 2017, cifra que incrementó 31,9 por ciento comparado con lo registrado en el 2015, cuando fueron 2.442 millones. El mercado, con contrabando incluido, fue de 12.219 millones de unidades el año antepasado. Sin embargo, solo 11,9 por ciento de los colombianos fumaban, muy por debajo del promedio mundial de 19,9 por ciento.

Decisiones que frustran: Andi

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) estima frustrante el cierre de plantas manufactureras.

Su presidente, Bruce Mac Master, considera, además, que con la globalización los patrones de producción y comercio internacional cambiaron y las empresas y los países modificaron las dinámicas para adaptarse a nuevas cadenas.

“El mundo está respondiendo a las cadenas globales de valor. Los productos y sus componentes se elaboran donde sea más competitivo, se ensamblan y consolidan, y se distribuyen de allí a todos los mercados en horas”, explica.

Entre sus sugerencias para superar problemas del sector está enfocar las políticas en lo que hace que producir en Colombia sea más caro que en otros países, como la infraestructura, el transporte y la logística.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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