‘Aún hay mucho petróleo por descubrir’

‘Aún hay mucho petróleo por descubrir’

Según el experto Humberto Calderón, Colombia está a punto de convertirse en importador de crudo.

Petrolero

Humberto Calderón Berti, geólogo, expresidente de Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), exministro de Energía y Petróleo y de Relaciones Exteriores del país vecino.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO

Por: Ricardo Ávila
25 de noviembre 2018 , 05:00 p.m.

No vive por estos lados, pero está pendiente de lo que ocurre en su terruño. Y, más aún, en su subsuelo: es Humberto Calderón Berti, el geólogo venezolano –egresado de la Universidad Central de Venezuela, con maestría en Ingeniería de Petróleo de la Universidad de Tulsa, Oklahoma–, expresidente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), exministro de Energía y Petróleo y de Relaciones Exteriores que hoy vive exiliado en España.

Su vida podría escribirse en letras de oro negro. Ha escrito numerosos ensayos relacionados con la industria petrolera venezolana, entre los que figuran 'Hacia una política petrolera integral: la responsabilidad nacional, el compromiso internacional' (1979), 'La coyuntura petrolera venezolana' (1982), 'Venezuela y su política petrolera' y 'La invasión a Kuwait'. Ahora se muestra defensor a ultranza de una exploración sin barreras del petróleo y del 'fracking', como métodos para extraerle al crudo sus mejores virtudes: el progreso y el bienestar. En momentos en que a Colombia se le agotan sus reservas y debe explorar sus supuestas riquezas ocultas, Calderón Berti –socio de Vetra, una firma petrolera de mediano tamaño– enseña sus cartas.

Potencial petrolero colombiano

¿Qué debe hacer el país en el tema del petróleo?

El petróleo ha sido determinante en la modernización del país y con precios a 100 dólares era un negocio muy atractivo, como lo fue durante los últimos 25 años. Pero ahora, con precios a 60 o 70 dólares por barril, si Colombia les apuesta al sector minero-energético y al desarrollo petrolero, tiene que tomar medidas audaces en el sentido de flexibilizar alguna de las trabas existentes hoy, como por ejemplo el tema de las consultas populares, que hacen perder tiempo. Un solo permiso ambiental, para citar otro caso, toma un año. Las comunidades ven pasar los carrotanques con petróleo y, mientras tanto, no tienen gas, electricidad ni vías de comunicación: no hay Estado.

¿Y entonces?

El costo de producción del petróleo es muy alto, porque la infraestructura es muy precaria. Tiene que haber un sistema de regalías flexible que se pueda ir adaptando en la medida en que vayan cambiando los precios del petróleo. Debe existir un impuesto sobre la renta, flexible también, que cambie según la variación de dichos precios. Y tiene que haber una determinación del Estado para facilitar la operación.

Pero ese asunto de los permisos, lo ambiental y las comunidades, ¿no es garantía de que se cumplan los estándares de calidad del crudo?

De acuerdo, pero me refiero a temas de producción. En Estados Unidos, por ejemplo, construir una plataforma para perforar cuesta 100.000 dólares, mientras que aquí esa cifra sube a 1’200.000 dólares. Allá, en cambio, es posible construirlas sin permiso, en tanto que acá hay que buscar aprobación previa y todo se complica: es muy duro trabajar en Colombia.

Pero ¿ustedes van a seguir apostándole a Colombia?

Desde luego. Es el país más importante en el sector, después de Venezuela, por estas latitudes. Y dispone además de un área virgen que nunca ha sido explorada por cuestiones de seguridad y de orden público en el Putumayo. Este tiene una oportunidad de crecimiento única, con una ventaja adicional: la de que, al lado de la frontera, a pocos kilómetros, se encuentra el oleoducto de crudos pesados del Ecuador con capacidad de transportar 450.000 barriles diarios y que hoy solo procesa unos 140.000, lo que representa una oportunidad excepcional porque van con destino a los mercados del Lejano Oriente. Otra zona de impresionante futuro son los Llanos, en donde aún hay mucho petróleo por descubrir.

¿Y los recientes hallazgos preliminares en aguas profundas en el Caribe?

Esa zona tiene reservas de gas muy interesantes, pero es un área muy riesgosa y podría dar frutos más a mediano o largo plazo, aunque con unos costos de extracción bien elevados. Lo que yo creo es que Colombia avanza de una manera muy clara hacia ser un país importador de petróleo. Por eso está en la obligación de propiciar un desarrollo petrolero con grandes actores, que son los que tienen el músculo financiero y la tecnología para emprender grandes proyectos de alto riesgo.

Hablemos entonces del polémico ‘fracking’…

Es un tema que se ha convertido en un fetiche. Mientras acá se discute y se polemiza al respecto, en los Estados Unidos se producen cerca de 7’000.000 de barriles diarios de petróleo, lo mismo que más de 50.000 millones de metros cúbicos de gas con este sistema. Y no me vengan a mí con cuentos de que allá se ejerce menos protección del medioambiente que en otras partes.

¿Qué dice entonces de argumentos como el del aumento de sismicidad y de contaminación de los acuíferos?

El proceso utiliza métodos probados hasta la saciedad de protección de acuíferos. Ellos están en las partes superficiales del área de producción y se protegen con tuberías de revestimientos especiales. En el ‘fracking’ se llega a la roca que rodea el crudo, la cual se va fracturando de adelante hacia atrás y se va apuntalando para sacar el petróleo por un hueco similar al del sistema tradicional de un pozo convencional. En este país, las posibilidades con esta alternativa son impresionantes.

¿Por qué?

Colombia tiene la roca generadora de petróleo más importante del norte de Suramérica, que es la formación La Luna, que origina todo el crudo del lago de Maracaibo y la región del Magdalena. El secreto del ‘fracking’ es perforar muy rápida y eficientemente, al menor costo posible, porque la producción declina muy rápido. Eso lo pueden hacer solo grandes compañías que posean el respectivo ‘know how’.

¿Sería entonces un error para Colombia prohibir el ‘fracking’?

Absolutamente, porque ahí existe una riqueza inmensa que no se puede desconocer ni dejar enterrada. Mientras tanto, el país debe empezar ya a producir más en Putumayo y en los Llanos orientales, pero antes debe liberar un poco las condiciones que impone para ello.

No obstante, personas como Gustavo Petro afirman que el país debe alejarse del petróleo y buscar su futuro en las energías renovables…

Es un planteamiento de una izquierda que no tiene vida en donde ha habido progresos materiales para la gente. El petróleo ha sido responsable de los cambios dramáticos y positivos de Colombia y seguirá siendo un actor importante en materia de ingresos fiscales. El de la izquierda es un planteamiento político.

Al mirar la bola de cristal, ¿cuál es la ventaja que le queda al crudo?

Le quedan no menos de 30 o 40 años de uso. No veo otras alternativas. Las otras energías tienen sus limitaciones y están muy condicionadas a las políticas públicas, es decir, a los subsidios gubernamentales, por lo que resultan muy costosas.

¿Cómo analiza lo que está pasando en el mercado con el petróleo? Hace un mes estaba a 86 dólares por barril, con pronósticos de que llegaría a 100 dólares en enero, y ahora todo cambió...

Una de las cosas más complicadas de la economía es determinar el comportamiento de los precios del petróleo. En ese aspecto, la geología es determinante. El crudo está concentrado en Oriente Próximo, mientras que Estados Unidos y Rusia son otros grandes jugadores en el plano internacional. No obstante, cualquier cosa que suceda en Oriente Próximo afecta los precios.

Uno de los argumentos de Petro es que no queremos parecernos a Venezuela en el sentido de ser dependientes del petróleo…

Es un elemento que puede ser una bendición o un estiércol del demonio, según lo maneje el Gobierno: en este siglo, la nación dispuso de los mayores ingresos provenientes del crudo en su historia: más de un millón de millones de dólares. Pero se los han robado. Saquearon el país. No hay gas ni gasolina para el parque automotor. Si allí se aplicara un esquema como el de Colombia, la cosa sería diferente.

Por cierto, ¿qué está pasando en Venezuela?

La situación es extremadamente crítica. Hay una carencia absoluta de todo, lo mismo que una inestabilidad y una inseguridad desbordadas. Se ha convertido en un refugio de narcotraficantes y de terroristas. El coronel Chávez fue muy inteligente: usó los recursos petroleros para comprar solidaridades internas e internacionales, pero sacó a las grandes empresas petroleras y trajo nuevos actores con muy pocas credenciales dentro del sector. Luego desapareció Chávez y cayeron los precios del petróleo.

¿Cómo se explica entonces que se mantenga el régimen actual en medio de semejante crisis?

Existe un régimen represor muy tutelado por los cubanos, que ejercen gran influencia en Venezuela. La solución de los problemas nacionales pasa por Cuba, que encontró en el país una fuente de alimentación importante no solo por los barriles de petróleo que se le suministraban –112.000 diarios, cifra que hoy se ha bajado a unos 80.000, parte de los cuales se revenden en mercados internacionales–, sino que se convirtió en un agente triangulador de negocios internacionales de Venezuela. Si me pregunta qué sostiene el terror, respondería que es la persecución y la corrupción. Hay mucha gente que se ha enriquecido groseramente –sin ser chavistas abiertos– y hoy conforma unas élites venezolanas que derrochan dineros mal habidos en Madrid o Miami, por ejemplo. No son venidos de la marginalidad, sino de clases favorecidas que hacen ‘lobby’ abierto a favor del gobierno de Maduro y que, por ahora, son sus aliados.

¿Cuál es entonces la solución?

La solución no es que haya cambios dentro del régimen actual, sino que esta gente que está en el poder se vaya. Así de simple.

RICARDO ÁVILA
Director de PORTAFOLIO
En Twitter: @ravilapinto

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