Christian Daes, empresario que abrió la 'ventana' de Colombia al mundo

Christian Daes, empresario que abrió la 'ventana' de Colombia al mundo

Su familia llegó hace varios años a Barranquilla y han sido precursores de la innovación en el país.

Ventana al mundo

La Ventana al Mundo, en Barranquilla.

Foto:

archivo particular

Por: EL TIEMPO
26 de diciembre 2019 , 03:20 p.m.

Cuando los abuelos de José Manuel Daes y Christian Daes llegaron a Colombia procedentes de Belén sabían que su labor sería titánica y que se trataba de construir un legado que perdurara en el tiempo .

La familia Daes Abuchaibe, que comenzó su tránsito por el país en La Guajira, se instaló pronto en Barranquilla, una ciudad sin fundadores donde encontraron abrigo muchos inmigrantes que le dieron el titulo de la Puerta de Oro a esta esquina del continente.

El padre de Christian Daes y su hermano, José Manuel Daes, Don José, un ingeniero formado en Estados Unidos, hizo su high school en Morristown y su universidad en la de Miami, en 1950, y supo desde el momento en que fundó su familia que sus hijos debían trabajar para servir, pero también servir para trabajar.

Los instaló, al salir del colegio, en universidades de nivel en Estados Unidos, como lo hizo su padre con él, y les heredó en vida conocimiento.

”Porque la riqueza viene pegada de ello (conocimiento)”, dice con seguridad Christian Daes cuando relata con habilidad de cronista la historia de su familia, que es la historia de muchas que le han aportado al Caribe colombiano.

Su madre es hija de migrantes, como los antepasados de su padre. De ella Christian habla con devoción, es una matrona generosa y disciplinada que es el complemento perfecto para hacer de esta una familia de emprendedores y que crecen en la adversidad .

Y esa parece ser la historia de una de las empresas más importantes del país que nació en una pequeña bodega de una zona despoblada de Barranquilla hace cerca de 34 años. La intención era fabricar calentadores de agua con energía solar, livianos, económicos y eficientes .

Cuando los hermanos Daes se lo propusieron, aplicaron en su naciente empresa todos los conocimientos que les dio la academia del primer mundo.

Christian Daes

Christian Daes, empresario barranquillero.

Foto:

archivo particular

El nacimiento de Tecnoglass

El Caribe de principios de los 90 era una región floreciente, donde se
construían millares de viviendas, en una época de crecimiento económico para el país que aseguraba el éxito de lo que hoy se conoce como un emprendimiento.

Lo que no les dijeron en sus años de academia a los Daes es que la llegada del gas natural en masa a Colombia con los hallazgos de yacimientos como el de Chuchupa, en La Guajira, destronaría su idea de calentar agua con el sol y los condenaría a una ruina que les dejo mucha materia prima en la bodega y la obligación de explorar en otros campos .

Llenos de aluminio con el que se fabricaban los calentadores y observando con intuición hacia dónde iba el país, Yuyo Daes, como le dicen a José Manuel sus amigos en Barranquilla, y Christian se embarcaron en una nueva aventura: la fabricación de ventanas en un momento en el que el hierro y la madera cedían su paso al aluminio como material principal de las fachadas.

Es ahí donde nace ESWindows, la empresa que junto con Tecnoglass empieza un trámite empresarial que, como si estuvieran condenados a la adversidad, se viene abajo con la caída de la industria de la construcción que vive Colombia en 1995, en medio del famoso proceso 8.000.

Llenos ahora de vidrios y ventanas, los hermanos Daes miraron al norte: se marcharon, maletín en mano, a vender ventanas a la Florida (Estados Unidos).

La felicidad es dar, más que recibir

Christian afirma orgulloso que a Tecnoglass siempre le compran por su calidad y no por su precio, y eso era lo que se habían planteado desde el principio, que el poder estaba en la calidad .

En Miami logran conectar con Raúl Casares, el 'zar' de la ventanería del momento en una ciudad en plena ebullición inmobiliaria.

Lejos de interesarse en los dos colombianos y en sus productos, el cubano-americano los despidió con una sentencia que no los amilanó, al contrario, los fortaleció.

" 'No negocio con colombianos', nos dijo. Lo miré sereno y le dejé mi tarjeta para cualquier cosa”, cuenta Christian.

El cubano, quién, además, era el padre de la mejor amiga de Madonna, llamó a Christian pocos días después para indagar sobre un vidrio con unas especificaciones especiales. ”Estábamos llenos hasta el techo de ese producto”, narra Christian.

“Lo tengo y se lo puedo poner en 15 días en Miami”, le dijo Daes. ”Sí, pero se lo pago al llegar aquí y constatar la calidad”, le respondió Caseres . El pedido llegó 10 días después.

Sorprendido por la calidad del producto, el cubano le preguntó a Daes si tenía más vidrios de este tipo. Con el segundo envío, quien se vino a Barranquilla fue el empresario a conocer la fuente de tan maravilloso material terminado.

Esta visita sirvió para que, de clientes, los Daes pasaran a ser socios del cubano en la Florida, abriéndose lo que sería la gran ventana de oportunidades para una megaempresa que hoy tiene cerca de 6.000 empleados, exporta desde Barranquilla el 85 % de lo que produce, factura cerca de 1,8 billones de pesos al año, está en la bolsa de tecnología de Nasdaq, en Nueva York, y es una de las diez empresas más importantes del país.

Christian Daes dice con satisfacción que cuando le cierran las puertas, ellos abren las ventanas, y esa frase de batalla tiene una profundidad que se advierte en la gestión social que hace su compañía.

Lección aprendida en el colegio San José, de Barranquilla, en el que la comunidad jesuita lo pulió con enseñanzas precisas. “La felicidad es dar, más que recibir”, recuerda. 

Cuando abrieron su producción, la avenida Circunvalar, de Barranquilla, estaba lejos de ser el anillo vial que hoy circunda a la ciudad.

Los Daes debieron llevar hasta la pequeña bodega donde fundaron su empresa energía, agua, teléfono y a los empleados en una zona descampada que creció a la par con el desarrollo de la ciudad.

La ventana al mundo

La Ventana al Mundo se ha convertido en un ícono de Barranquilla.

Foto:

Óscar Berrocal. ADN

La Ventana al Mundo y el jugador número 12 del Junior

Tecnoglass adoptó al barrio de Las Flores, que está a pocas cuadras de la hoy mega planta de producción en el parque industrial de la Circunvalar y ha hecho de ese lugar un ejemplo de transformación.

Pero no contento con ello, le apostó a la creación, instalación y donación de una obra para la ciudad que en tan solo 18 meses se convirtió en un ícono, la Ventana al Mundo.

Se trata de una estructura hecha principalmente en vidrio y aluminio, los materiales con los que trabaja la empresa.

A través de un concurso en redes sociales se escogió el diseño que sirvió de base para levantar una estructura de 46 metros de altura y más de 300 toneladas de peso, que tiene, sumada su área, cerca de 20 kilómetros de vidrio de alta calidad que emociona a una comunidad.

La plata está ahí. Se consigue con esfuerzo, disciplina y creatividad. La felicidad se logra, no la compras

La Ventana al Mundo es la imagen gráfica con la que se promueven muchos de los grandes eventos de la ciudad y el lugar al que llegan a celebrar los hinchas del Junior, el equipo de Barranquilla por el que siente devoción una región entera.

Para muchos barranquilleros, Christian Daes es el jugador número 12 del equipo. Cada vez que en su cuenta de Twitter publica un trino con los temas de ese club, las visualizaciones de los videos y los retrinos se cuentan por millares.

En el primer semestre del 2019 y con un equipo en malas horas, Daes prometió en su cuenta de Twitter, con el regreso del eterno técnico uruguayo, Julio Comesaña, que si el Junior se coronaba campeón y alcanzaba su novena estrella, levantaría un nuevo monumento con la misma metodología de la Ventana al Mundo.

Y así sucedió: de la nada, el Junior resurgió y con él, la promesa del monumento, que se consolida con una aleta de tiburón gigantesca que será inaugurada en marzo próximo, en medio de la 61.ª Asamblea del BID, que tendrá como sede a Barranquilla.

El amor de los Daes por el equipo es tan grande que han convertido a la rotonda donde está la Ventana al Mundo en la sede social de la ciudad y, desde 2018, encienden en ese sitio el árbol de Navidad más grande de Colombia, en el que, además de la estrella que condujo a los pastores a la natal Belén de sus antepasados, instalan las que se gana el Junior en sus campeonatos .

Otro aliado con el que adelantan programas de apoyo social para la comunidad de Las Flores es con el futbolista de la Selección Colombia James Rodríguez.

Con el jugador han abierto un frente social que posibilita el apoyo a niños para alejarlos de las drogas, las pandillas y las malas horas.

La instalación del árbol de Navidad la hacen a través de la fundación Tecnoglass, una organización social que se encarga de un hogar de niños en Barranquilla en asocio con la fundación del cantante puertorriqueño Marc Anthony. En el lugar se atienden a más de 100 muchachos a los que “les enseñamos a pescar”.

Ventana al mundo

El árbol de Navidad en la Ventana al Mundo.

Foto:

archivo particular

Y es por ello que se aliaron para ese propósito con monseñor Víctor Tamayo, el obispo de Barranquilla, con quien desarrollaron el que puede ser el proyecto social más vanguardista del país: los jóvenes del hogar salen de él sabiendo cómo ganarse la vida y aportándole a la sociedad.

“La plata esta ahí. Se consigue con esfuerzo, disciplina y creatividad. La felicidad se logra, no la compras”, manifiesta Daes cuando habla de algo que esquiva con rapidez, el dinero .

“¿Con qué te vas a la tumba? Con el cariño de la gente. Nada más, no te llevas ni tu ropa”, afirma cuando se le pregunta por lo que lo hace feliz .

“A mi hermano José Manuel y a mí lo que nos gusta es ayudar, ver felices a los que nos rodean, poner en práctica lo que nuestros abuelos le enseñaron a nuestros padres y a su vez nosotros a nuestros hijos. Hay que vivir para servir”, sostiene al final de la conversación.

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