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Mujeres: al borde del abismo por la pandemia

Mujeres: al borde del abismo por la pandemia

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mujeres en pandemia
AL BORDE
DEL ABISMO
POR LA PANDEMIA

Con mayores cargas domésticas, los niños estudiando desde casa y la tasa de desempleo más alta de la historia para ellas, las mujeres se han llevado la carga más pesada de una crisis que dejó en evidencia la desigualdad.

Por: María Camila González Olarte

unque la pandemia ha golpeado a Colombia desde varios frentes, las mujeres han tenido que soportar la peor parte y la crisis les ha hecho perder una década de avances para conseguir su independencia económica. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), más de 1 millón de trabajadoras perdieron su empleo durante 2020; otras se han tenido que quedar en casa a oficios del hogar y otras simplemente han tenido que duplicar sus jornadas de trabajo por cuenta del cierre de los colegios y sus nuevas responsabilidades en casa.

*Este es un ejercicio pedagógico en el que podrás explorar las dos caras del drama de las mujeres. El primer módulo es para dimensionar el peso de las cargas domésticas y el segundo, que encontrarás más abajo, es un juego de preguntas en el que podrás ponerte en los zapatos de una mujer. Si no quieres hacer el recorrido, lo puedes hacer a tu manera dando clic a las historias, los datos y el reportaje completo. ¡Tú eliges!

Sumado al drama laboral que están teniendo las mujeres, las cargas domésticas y de cuidado no remunerado van en aumento.

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Limpieza doméstica sin remuneración
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Preparación de alimentos sin remuneración
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hombres y mujeres de todo el país

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Zona rural

Mujeres
Hombres
36
Hombres
14

Por regiones

Caribe
30
12
Central
34
15
Oriental
33
15
Pacífica
30
14
San Andrés
20
11
Bogotá
27
12

Fuente: DANE

Imagina que te llamas Laura y eres parte del 52% de las mujeres que tiene Colombia

¿Cuál es tu situación actual?

Eres parte del millón de mujeres que han perdido su trabajo durante la pandemia

ANA GLORIA DUARTE, 60 años

“A mí me gustan las cosas claras, mirar a los ojos y decir: mire yo no le voy a quitar un peso, usted sabe que estoy desempleada, pero tan pronto consiga le voy pagando a poquito a poco”, eso le ha tenido que decir Ana Gloria Duarte a las personas que le han prestado dinero para sobrevivir sin empleo desde que comenzó la pandemia en el país, en marzo.

Ana Gloria, de 60 años, no escogió dedicar su vida a ser trabajadora doméstica, pero ha sido lo que ha hecho durante 30 años y con lo que ha podido sacar sus tres hijos adelante. Eso sí, cuenta, no aportó lo suficiente para la pensión para jubilarse a los 57, que es lo que dice la ley.

Fotos: Maria Camila González

“Es muy doloroso que estemos todas en tan duras condiciones, cuando somos las que permitimos que otros salgan a trabajar. Cuidamos de sus hijos y atendemos todas las labores de la casa y hemos sido olvidadas durante la pandemia. Colombia tiene una deuda muy grande con las empleadas domésticas”.

Ana Gloria, aunque vive con su esposo que trabaja en construcción y que tampoco ha conseguido empleo, se considera la cabeza del hogar y es la que se ha encargado de conseguir los recursos para sobrevivir desde que en la casa en donde trabaja le dijeron que no siguiera yendo. Y aunque recientemente consiguió un trabajo temporal reemplazando a otra persona, en un par de meses tiene que salir otra vez a seguir buscando empleo.

“Yo estoy preocupada, porque como yo no logré quedarme mucho tiempo en empresas, no he cotizado las suficientes semanas para pensionarme. Ahora solo me queda conseguir trabajo para poder tener lo del mercado”.

DATOS:

1,3 MILLONES, Mujeres desempleadas antes del covid-19

6 MILLONES, Mujeres que se verán afectadas por la pandemia

4 MILLONES de ellas no participan en el sistema de seguridad social

CONSEJERÍA PRESIDENCIAL PARA LA EQUIDAD DE LA MUJER Y LA VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Uno de los empleos femeninos que más se han perdido por cuenta de los estragos de la pandemia han sido los de servicio doméstico. Según el Dane, las tres actividades con mayor pérdida de empleo para las mujeres se relacionan con las labores de cuidado: actividades de los hogares individuales como empleadores de personal doméstico, expendio a la mesa de comidas preparadas y otras actividades de asistencia social sin alojamiento, en las que se perdieron 692.000 empleos de mujeres en el segundo trimestre de 2020, los momentos más difíciles de la crisis por los confinamientos.

Eres una de las mujeres rurales que ha tenido una reducción en sus ingresos por la pandemia y eres parte del 37,8% que están en condición de pobreza.

AURA JIMÉNEZ, 71 años

En medio de su pequeña huerta de hortalizas, Aura María Jiménez, de 71 años, muestra algunas de las verduras que está cosechando en su finca, que es lo que le ha dado el sustento toda su vida, y sobre todo desde que su esposo falleció hace más de 15 años. Ahora, con la crisis, ha tenido que buscar formas nuevas para vender sus productos, que los estaba perdiendo.

“Me toca picar, alistar abonos, sembrar, abonar, regar y atender a los animales todos los días. Me levanto a las 5 de la mañana y me vuelvo a descansar hasta las 7 de la noche. Aquí prácticamente me toca a mi sola y cuando mi hijo tiene tiempo, él me colabora”, cuenta Aura, quien habita en una vereda cerca a Tuta, en Boyacá.

Fotos: Maria Camila González

La señora Aura, antes de la pandemia, iba al pueblo para vender sus productos, pero por las restricciones de movilidad ha tenido que ver de qué otras formas comercializar lo que produce. “Eso al principio me tocó dejar perder mucha comida porque no había quien comprara”, recuerda.

Ahora, relata, logró conseguir algunos compradores a través de un conocido que le tomó fotos a los productos y los empezó a ofrecer a través de redes sociales. “Eso me ha ayudado a sostenerme este tiempo, pero todo es muy difícil. Por eso también empecé a sembrar más cositas que se venden bien en Bogotá, como la acelga romana o la lechuga hoja de roble”.

Aura dice que no se va a pensionar y que seguirá trabajando hasta que su cuerpo aguante. “Me dan unos dolores en los brazos, se me hinchan las manos, pero así le hago a lo que sea. El día que se muera uno es que va a descansar”.

DATOS:

Mujeres en las zonas rurales

40,6

participación más baja del mercado laboral

87,9

Niveles de informalidad
Más altos

37,8

Tasas de pobreza Más alta de grupos poblacionales

$340.353 pesos

Los salarios más bajos

Observatorio Colombiano de las Mujeres,
Vicepresidencia de la República

Eres una de las 565.000 mujeres que eran parte de las empresas de hasta 10 personas y que han perdido su trabajo

Carolina Rojas, 38 años

A Carolina Rojas le tocó perder su independencia económica por la pandemia y ahora está encargada la mayor parte de su tiempo a sus hijos de 4 y 2 años y a los oficios del hogar.

La comunicadora social, de 38 años, es otra de las mujeres emprendedoras que tuvieron que cerrar las puertas de su negocio por cuenta de la pandemia para quedarse en su casa. Según cuenta Carolina, tuvo que cancelar los eventos que había organizado con su empresa por las prohibiciones que se hicieron de las aglomeraciones desde marzo del año pasado.

Fotos: Maria Camila González

“Teníamos unos contratos ya firmados para hacer unos eventos con la empresa para desarrollarse en marzo y tuvimos que cancelarlos; nos quedamos con todo armado. Después de ser una mujer independiente económicamente durante tantos años, dejé de aportar a la casa y mi esposo ha tenido que sostener nuestras obligaciones. He hecho varios intentos para buscar entradas de plata, y ahora vendo ropa de cama. Ahí voy, y ha tenido buena acogida”, dice.

Además de esas ventas que hace por WhatsApp, en los últimos meses del año pasado a ella le han salido algunos trabajos como independiente en su campo profesional, pero ha tenido que hacerlos cuando sus hijos están dormidos. “Me levanto muy temprano, a eso de las 5 o 6 de la mañana para empezar a alistarlos para las clases, luego estoy con ellos, con los oficios de la casa, después me pongo a hacer el almuerzo y ya solo me queda tiempo hasta la noche, cuando ellos ya están acostados. A veces me toca hasta la 1 de la mañana, porque son los únicos momentos de calma que tengo. Eso sí, con mi esposo hemos logrado repartirnos algunas cargas, pero es muy complicado así”, apunta.

DATOS:

Mayoría de empleos perdidos en
microempresas los han aportado las mujeres

1,3 MILLONES, puestos que se perdieron en diciembre de 2020

565.000, trabajadoras que fueron despedidas

Puestos en organizaciones de menos de 10 empleados.

DANE

Eres una de las 222.000 mujeres en zonas rurales que están desocupadas. Entre septiembre y diciembre de 2020 había 2,6 millones y la informalidad ascendía a 87,9%

familia Becerra Rodríguez

Laura y Patricia son conocidas en el pueblo porque cada domingo en la mañana se hacen en una esquina para vender hortalizas que producen en su finca, y que antes eran utilizadas para el restaurante que montaron unos cinco meses antes de que comenzara la pandemia.

Con el baúl abierto de la camioneta que Laura Becerra, 24 años, aprendió a manejar hace poco, ella y su mamá, Patricia, esperan pacientes a que personas lleguen y compren algo de lo que producen en su finca para poder costear sus obligaciones.

Laura es administradora de empresas y Patricia es agrónoma y junto con Jeimmy, su otra hija de 26 años y graduada de ingeniera ambiental, han tenido que doblar sus jornadas de trabajo para poder pagar la deuda que les dejó montar un restaurante en el pueblo, y que tuvieron que cerrar unos meses después del comienzo de la pandemia.

Fotos: Maria Camila González

Jeimmy, por ejemplo, tiene que trabajar al menos 12 o 13 horas diarias en las labores de la finca y cuando tiene todo resuelto se conecta a internet para dar tutorías a estudiantes con sus tesis, o trabajos de colegio u universidad, así como dedicarle unas horas diarias a sus clases de inglés. En total está trabajando al menos 15 horas al día.

Además de todas las tareas de su finca, entre las tres, que son las mujeres de la casa, tienen que repartirse el aseo de la casa y cocinar durante el día. “Antes teníamos a personas que nos ayudaban con las cosas de la finca, pero ahora nos toca a nosotras porque no tenemos cómo pagar esos sueldos”, relata Laura.

DATOS:

Informalidad más
alta en zona rural

87,9

Mujeres

83,8

Hombres

CONSEJERÍA PRESIDENCIAL PARA LA EQUIDAD DE LA MUJER Y LA VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA / DANE

Eres una de las mujeres que vive en las zonas urbanas con mayores tasas de desempleo, como Cali. Septiembre y noviembre de 2020 fue de 20,5%

Laura Vargas, 23 años

A Laura Vargas, de 23 años, los estragos de la pandemia la llevaron a perder su trabajo y quedarse más tiempo en casa ayudándole a su mamá a las labores del hogar. Ella es otra de las jóvenes caleñas que han perdido su empleo en la capital del Valle del Cauca, que es una de las ciudades con mayor brecha de género de desempleo en el país.

Laura, quien es arquitecta y tiene 23 años, cuenta que perdió el trabajo que tenía en una oficina de diseño en julio de 2020. “Luego trabajé como independiente para la misma empresa por otros tres meses. Y últimamente mi exjefe me da contactos para diseñar varias cosas, pero gano menos de la mitad de lo que ganaba como empleada”.

Archivo particular

Aunque la arquitecta vive con sus padres y su madre se lleva una buena parte de las cargas domésticas, ella ha tenido que dedicar más tiempo diario en esos quehaceres. “Por el trabajo en casa las personas que deben encargarse del aseo del hogar no tienen todo el tiempo disponible para una oficina que trabaja ocho horas diarias o más”, dice, y agrega que cree que ese es uno de los motivos que pueden excluir a las mujeres de algunas vacantes de trabajo.

A ella, como a otras mujeres jóvenes, le ha tocado dedicar más del tiempo que antes utilizaba para trabajar y estudiar para tareas domésticas, como cocinar y limpiar en su casa.

DATOS:

Brecha de desempleo
entre hombres y mujeres

Las mayores diferencias por ciudad

-8,8
-8,6
-7,3

*Valores en puntos porcentuales

Entre octubre y diciembre, las mayores brechas de desempleo en las principales ciudades fueron en Cali, Barranquilla y Bogotá, en las que la diferencia entre la tasa de desocupación de los hombres y mujeres fue de -8,8, -8,6 y -7,3 puntos porcentuales, respectivamente.

Eres parte del más de 2,4 millones de mujeres que han dejado de buscar empleo para quedarse en oficios del hogar

MARCELA ACUÑA, 31 años

La administradora de empresas Marcela Acuña, de 31 años, no escogió quedarse en la casa como ama de casa. Después de 13 años de estar activa laboralmente, durante el 2020 perdió su empleo por cuenta de la pandemia y en ese tiempo decidió quedarse a cuidar a su hija de un año. Aunque el mes pasado consiguió un empleo, el proceso se hizo más complicado porque tenía que sortear las obligaciones de la especialización que empezó, las tareas domésticas y su niña, Zoé.

“Me sacaron de la empresa en octubre y con mi esposo dijimos que así será por lo menos hasta que encuentre una buena oferta para mí. Intenté algunas cosas pero no me seguí postulando porque en mi sector hay muy pocas vacantes y me descartan muy fácil por ser especialista”.

Archivo particular

Marcela vive en Zipaquirá y la empresa en la que trabajaba, que quedaba por la zona, la despidió en octubre por las dificultades económicas que estaba pasando y contrató a la persona que la reemplazó mientras ella estaba de licencia de maternidad. “Debía volver a la licencia a principios de marzo y ahí fue cuando me propusieron trabajar medio tiempo por el tema económico de la empresa. Luego volví a trabajar tiempo completo y me sacaron definitivamente en octubre. Afortunadamente en ese momento mi esposo volvió a conseguir puesto y él es el que ve por los gastos de la casa”, cuenta.

DATOS:

Personas inactivas entre Octubre y Diciembre de 2020

10 MILLONES Mujeres

15,3 MILLONES de personas inactivas*

DANE
*Las personas inactivas son aquellos que no están buscando trabajo

Otro de los estragos que ha dejado la pandemia, además de aumentar el desempleo para las mujeres, es que una buena parte están saliendo del mercado laboral y están dejando de buscar trabajo.

Eres una de las 5 millones de mujeres que son cabeza de hogar en el país, quienes han tenido cargas adicionales

Mileydi Gómez, 40 años

En la primera semana de clases virtuales, la hija de 10 años de Mileidy Gómez no se conectó a ninguna sesión porque se quedó jugando en internet.

Mileidy se dio cuenta porque en el colegio le llamaron la atención y le dijeron que, de todos modos, su hija estaba enviando los trabajos. “A mí me tocó empezar a hablar con ella por WhatsApp mientras yo estaba en la oficina para estar pendiente, porque se quedaba sola en la casa durante el día. Y mi mamá, que vive en el piso de abajo, subía de vez en cuando al apartamento a ver cómo estaba ella”.

Fotos: Maria Camila González

Como cabeza de hogar, a Mileydi de 40 años, y quien vive en Madrid (Cundinamarca) con su hija le ha tocado organizar su día para dejar listas las cosas que ella necesita antes de irse a la fábrica de pinturas en la que trabaja.

“Yo estuve un tiempo en casa porque me dio covid-19 y porque había restricciones. Luego me tocó empezar ir a la oficina y tuve que dejar a la niña sola en casa. A veces veo tutoriales en Youtube para poderle explicar a ella las cosas que me pregunta porque no sé. Ahora soy su profesora”, detalla.

DATOS:

Más sobrecargadas
con tareas del hogar

29,6

13,8

Pulso Social de DICIEMBRE - DANE

Además de los efectos que ya se conocen en el desempleo para las mujeres, los hogares con madres cabeza de hogar son de los más afectados. Según un análisis de la Consejería presidencial para la equidad de la mujer, como consecuencia de la crisis se estima que un poco más de 5 millones de personas que viven en hogares con jefatura femenina tienen a alguien afectado por el impacto económico del covid-19. Incluso, encontraron que al menos 3,7 millones de personas de esas familias son menores a los 18 años o mayores de 65 años, es decir dependientes. Por eso es que los hogares más vulnerables a la crisis son encabezados por mujeres, ocupadas en sectores afectados por la crisis, lo que asciende a 463.370 personas.

Eres parte de una de las mujeres del sector salud, que son la mayoría (78,3%), y que le ha tocado jornadas extra de trabajo

Natalia Perdomo, 39 años

“He tenido dos aislamientos por sospecha y me he tenido que encerrar en mi habitación mientras salen las pruebas, y ambas me han dado negativas. Esa presión ha sido grande. Llega un momento en el que sientes que no puedes con todo.”, cuenta la pediatra Natalia Perdomo, de 39 años, quien tuvo que lidiar con un proceso de divorcio, y conciliar su vida laboral y su rol de madre durante la pandemia.

Natalia tiene dos hijas de 6 y 8 años, quienes una buena parte del año pasado se tuvieron que enfrentar solas a las clases virtuales, a excepción del apoyo de su empleada doméstica, quien tampoco estaba muy capacitada para conectarlas a las videollamadas, o ayudarlas en sus tareas. “Tuve que hablar con el colegio para que me tuvieran paciencia. Ellos no estaban teniendo en cuenta que había papás que no podían quedarse en casa con sus hijos. Ellas hicieron lo mejor que pudieron”, relata.

Archivo particular

La pediatra, quien trabaja en el área de hospitalización y urgencias en Bogotá, cuenta que ella ha tenido que buscar las maneras de estar pendiente de las clases de sus hijas y su cuidado. Por ejemplo, en el último trimestre del año pasado tuvo que flexibilizar los encuentros con sus padres, quienes la están ayudando a cuidar a sus hijas cuando ni la empleada ni ella pueden.

“Yo me sentía culpable de que mis hijas tuvieran que lidiar solas con el Google Meet o el Microsoft Teams para conectarse a clases. Para mí, desde el punto de vista personal, lo más difícil fue aceptar que ellas no tenían apoyo porque yo estaba fuera de casa trabajando”.

Archivo particular

DATOS:

Sectores sociales y de salud

Del total de trabajadores, las mujeres se llevan el mayor peso laboral, sumado a las cargas domésticas y lo que ha significado tener a sus hijos desde casa.

78,3%

DANE

Eres una de las 2,1 millones de mujeres de pequeños municipios que perdieron su trabajo o de las 3,5 millones de jóvenes que no buscaron trabajo ni estudiaron en 2020.

Nirbana Castilla, 18 años

A Nirbana Clareth Castilla, de 18 años, habitante del corregimiento de Sincerín, ubicado a 1 hora de Cartagena en Bolívar, le ha tocado saltar varios obstáculos para poder entrar y mantenerse en la universidad: el de las tradiciones familiares, el de su comunidad y ahora el de mayores responsabilidades domésticas que le trajo la crisis por covid-19.

“Me he sentido bastante estresada y con más carga. Cuando no estaba la pandemia, yo por lo menos a veces me podía desplazar hasta la universidad y evitar hacer quehaceres, pero estando acá hay más cosas que hacer y me ocupo más. Además, en mi familia hay niños chiquitos y a nosotras como mujeres nos corresponde cuidarlos”, cuenta.

Archivo particular

Nirbana aplicó a una beca para estudiar su carrera profesional (psicología), pese a todos los obstáculos que tienen las mujeres jóvenes de su edad y de su comunidad, quienes, relata ella, apenas se gradúan del colegio tienen que buscar una pareja con la que puedan casarse y tener hijos, sin la posibilidad de tener una independencia económica. “Yo no quiero tener hijo ni esposo, yo lo único que quiero es salir adelante”, agrega.

Con la crisis, las cargas en casa se le han duplicado a Nirbana, quien ayuda a su mamá con las tareas domésticas, por lo que le queda menos tiempo para hacer los talleres y trabajos que le ponen en su carrera de psicología. “Es muy difícil tener un momento de soledad, de silencio. También es complicado porque me toca también pedirle prestado a mi hermana y a su esposo el internet y el computador, porque no cuento con las herramientas para estudiar”, agrega.

DATOS:

Centros poblados y rural disperso

90.000Mujeres

177.000 Puestos perdidos en diciembre

DANE

Si se mira por grupos de edad, las personas de entre 14 y 28 años tienen una tasa de desocupación mayor que el total nacional. Según el Dane, el desempleo de este grupo ascendió a 29,8 por ciento entre octubre y diciembre del 2020.

Créditos

Reportaje, fotos e investigación:

Maria Camila González Olarte

Diseño Digital:

Daniel Celis

Infografía Datos generales:

Katherine Orjuela

Maquetación:

Daniel Díaz Tibatá

Editor de Reportajes Multimedia:

José Alberto Mojica

Periodista Reportajes Multimedia:

Diana Ravelo

Jefe de diseño:

Sandra Rojas

Editor Gráfico:

Beiman Pinilla

Editor de Mesa Central:

Jhon Torres
fondo creditos

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Con mayores cargas domésticas, los niños estudiando desde casa y la tasa de desempleo más alta de la historia para ellas, las mujeres se han llevado la carga más pesada de una crisis que dejó en evidencia la desigualdad.

foto Maria Gonzalez Olarte

Por: María Camila González Olarte

rabajadoras domésticas, amas de casa, miembros del sector salud, desempleadas, jóvenes sin trabajo ni estudio, mujeres rurales y madres independientes son algunas de las caras de las mujeres que han tenido que soportar la doble carga que les ha dejado la pandemia. Son también parte del cerca de un millón de mujeres que han perdido su trabajo durante la crisis, a quienes les ha tocado sortear sus vidas laborales con sus hijos en casa o con personas a cargo y que, además, han tenido que asumir mayores responsabilidades de cuidado por cuenta del covid-19.

Entre los efectos colaterales de la crisis se ha registrado un aumento del desempleo femenino y se ha incrementado el número de mujeres que dejan de buscar trabajo para dedicarse a las tareas del hogar. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la brecha laboral de género se agudizó en 2020, pues entre enero y diciembre la tasa de desocupación para ellas fue de 20,4%, mientras que para ellos fue de 12,7%.

La decisión de dejar de buscar trabajo para quedarse en oficios del hogar se ve reflejada en que, según datos del Dane, solo en diciembre hubo un aumento de 945.000 personas que entraron a la inactividad o dejaron de buscar trabajo, de las cuales 607.000 son mujeres.

Juan Daniel Oviedo, director del Dane, explica que “la sobrecarga de cuidado doméstico que genera el cierre de la presencialidad en el sistema educativo, las dificultades de tercerización de cuidado doméstico por condiciones sanitarias de confinamiento, o la reducción de los ingresos está detrás de este detrimento del indicador de los inactivos en la fuerza laboral”.

Y es que por temor a un pico de contagios, los colegios en todo el país se cerraron desde marzo y solo hasta este año las instituciones educativas oficiales se abrirán de forma presencial, lo que podría liberar la carga para las madres que han tenido que renunciar a sus actividades para acompañar a sus hijos con las responsabilidades académicas. Sin embargo, los colegios privados tienen la libertad de elegir si vuelven o no a la presencialidad, y con qué condiciones.

Fotos: María Camila González

Jeimmy Katherine Becerra tiene que trabajar al menos 12 o 13 horas diarias en las labores de la finca.

Para la economista Cecilia López, la imposibilidad de que los niños vuelvan a las aulas ha incidido de forma negativa en la situación de las mujeres. “Por ejemplo, frente a un hombre o a una mujer que están en teletrabajo, si los niños necesitan algo, llaman a la mamá y no al papá. Esto ha bajado la productividad, pero al mismo tiempo rompió esa barrera que ha impedido que el trabajo remunerado se considere productivo. La educación, que estaba en el mercado y en el Estado, ahora está en el hogar”, dice.

Las últimas en recuperar el empleo

Además de las nuevas responsabilidades domésticas derivadas de los cierres de los colegios, a las mujeres también les ha pegado más fuerte la pérdida de empleo, pues los sectores que más se han visto damnificados por las restricciones han sido los que contratan en una buena parte a trabajadoras.

Ese fue el caso de las industrias manufactureras, de comercio, alojamiento y restaurantes, e incluso educación, salud y administración pública, sectores en los que se perdieron 1,8 millones de puestos de trabajo entre enero y noviembre, según datos del Dane. Eso explica, entre otras cosas, que el aumento de la tasa de desempleo para las mujeres haya crecido 7 puntos porcentuales, y el de los hombres 4,7 puntos porcentuales en ese periodo.

El trabajo de cuidado remunerado

La pérdida de más de 1 millón de puestos de trabajo para las mujeres y, en consecuencia, de sus ingresos también ha llevado a que éstas tengan que asumir cargas domésticas que antes no tenían, pues podían tercerizar esas labores, como reveló el Dane en un informe conjunto con el departamento de economía de la Universidad Javeriana, publicado en octubre de 2020.

Ese panorama tiene como efecto secundario la pérdida de empleos de las trabajadoras domésticas, que normalmente son personas de condiciones de vulnerabilidad. “Una parte significativa de la pérdida de empleos de mujeres se concentra en las actividades de cuidado remunerado. De los 2,5 millones de empleos femeninos que se perdieron en el segundo trimestre de 2020, en comparación con el mismo periodo de 2019, cerca de un millón de puestos de trabajo son del sector de cuidado remunerado”, dice el reporte.

Pulso social del DANE

¿Quién asume el cuidado?

Para López, quien promovió la ley para incluir las tareas de cuidado en las cuentas nacionales, ese desbalance en el desempleo y las sobrecargas para las mujeres, que son más de la mitad de la población colombiana, puede dejar una cicatriz en el mediano y largo plazo para el cierre de brechas de género.

“Hay que hacer algo urgente y por eso propongo que saquemos al cuidado del hogar, para que sea el mercado y el Estado mismo el que se encargue de esto. Es decir, que las tareas domésticas, de cocinar o de cuidado ya no sean asumidas por las mujeres que se quedan en la casa, sino por personas calificadas para eso y quitándole la obligación que se le ha dejado a las mujeres”, plantea la economista.

Además de López, varios expertos han llamado la atención sobre la necesidad urgente de que se piensen en medidas para impulsar el empleo femenino y reducir las cargas domésticas en el proceso de recuperación del país.

Pese a eso, el plan de reactivación que lanzó el Gobierno nacional, llamado ‘Compromiso por Colombia’, y que busca crear al menos 2 millones de empleos en los próximos años entre directos e indirectos, está concentrado en sectores que contratan tradicionalmente a hombres, como es el caso de la construcción, la infraestructura y el transporte.

Ante la incógnita de las medidas que tomará el Gobierno para mitigar el impacto de la pandemia en las cargas y el empleo femenino, teniendo en cuenta que el plan de reactivación beneficiaría en mayor proporción a los hombres, Gheidy Gallo, consejera presidencial para la equidad de la Mujer explica que ya se han lanzado algunas estrategias transversales para impulsar la equidad para ellas.

“En esencia de lo que hace la directiva presidencial, es que todas las entidades del Gobierno tienen la instrucción de trabajar en programas y estrategias que garanticen tres cosas: mantener el empleo femenino, que la generación de nuevos empleos haya una participación de las mujeres y promover el emprendimiento”, manifestó Gallo.

Ante la posibilidad de que el plan de reactivación no impulse en gran medida el empleo femenino, la tarea que queda pendiente es la de devolver a los niños a los colegios para que las mujeres puedan dedicar su tiempo a otras actividades y sacar de lo privado las tareas del hogar. “Tenemos que demostrar que el cuidado no es obligación de las mujeres y que los que lo deben asumir es el mismo mercado y el Estado”, concluye López.

Trabajo de grado de la beca Google, Ami y Universidad Jorge Tadeo Lozano de la especialización en periodismo digital.

Historias

ANA DUARTE
MARCELA ACUÑA
CAROLINA ROJAS
MILEYDI GÓMEZ
NATALIA PERDOMO
AURA JIMÉNEZ
LAURA VARGAS
NIRBANA CASTILLA
FAMILIA BECERRA

Datos generales

Población ocupada según sexo

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2019 Y 2020 (CIFRAS EN MILLONES)

22,2
2019
17,3
2020

HOMBRES

MUJERES

12,9
2019
10,6
2020
9,2
2019
6,7
2020

Mujeres ocupadas

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2020

49’362.951

25’005.067

20’329.558

8’926.564

6’728.789

Población total - 2020

Población de mujeres

Población de mujeres en edad de trabajar

Población de mujeres económicamente activa

Población de mujeres Ocupadas

Tasa de desempleo

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2020

8

2019

17,4

2020

12,9

2019

24,6

2020

HOMBRES

MUJERES

Población en edad de trabajar, desocupada e inactiva según sexo

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2019 Y 2020 (CIFRAS EN MILLONES)

HOMBRES

MUJERES

39,3

2019

1,1

1,3

Desocupada

5,1

9,4

Inactiva

39,8

2020

2,2

2,1

Desocupada

6,5

11,4

Inactiva

Población en edad de trabajar, desocupada e inactiva según sexo

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2019 Y 2020

HOMBRES

MUJERES

1.175

1.156

Estudiando

2.949

500

Oficios del hogar

1.262

746

Otros

Población de mujeres ocupada en el sector de cuidado remunerado

SEGUNDO TRIMESTRE DE 2019 Y 2020

2019

2020

Servicios de cuidado a grupos determinados
165.321
56.364
Salud humana y asistencia social
738.583
505.589
Servicio doméstico
669.657
337.632
Servicios de comidas preparadas
869.754
685.640
Lavado de ropa
45.973
28.677
Peluquería
217.157
316.740

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