Los once revolucionarios de la moda

Los once revolucionarios de la moda

Juan Pablo Martínez recopiló una lista de los once hombres que, por su influencia, cambiaron nuestra ropa.

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29 de mayo 2014 , 02:35 p. m.

Quizá usted no lo sepa, pero la forma como lo abriga su chaqueta, el diseño de su blazer favorito y la manera como le quedan sus jeans, vienen de las ideas de estos hombres que, de modo silencioso, cambiaron la forma como nos vestimos.

Giorgio Armani

El diseñador más influyente de todos en el vestuario masculino. ¿Han visto fotos de sus abuelos? Ataviados con una armadura de paño flanel casi ni se podían mover. Al inicio de su carrera, a mediados de los setenta, Armani revolucionó el saco al liberarlo de casi todas las entretelas acartonadas y usar solo unas livianas, apenas las necesarias para que el saco mantuviera su forma, fuera más cómodo, fácil de usar, como un viejo cárdigan.

Este diseñador nacido en Piacenza, Italia, comenzó su carrera como vitrinista de La Rinascente y luego en el departamento de ropa para hombre. Ingresó a trabajar con Nino Cerruti diseñando la colección masculina al mismo tiempo que diseñaba hasta diez colecciones para otras marcas. Cuando conoció a su compañero Sergio Galeotti, fundó Giorgio Armani S.P.A. en 1975 y estructuró una relación innovadora con la industria al establecer una alianza con el Gruppo Finanziario Tessile para producir su propia línea bajo su supervisión. Para ingresar al mercado estadounidense lanzó la línea MANI, y posteriormente la de ropa interior, vestidos de baño y accesorios.

A principios de los años ochenta introdujo Armani Junior, Armani Jeans y Emporio Armani. Fue el primero en utilizar la fotografía en blanco y negro para sus campañas, con la intención de mostrar que los colores neutros tan afines a su marca eran igualmente válidos como expresión de moda. Armani también ha sacado al mercado gafas, cosméticos, productos para el hogar, relojes, ropa deportiva, ropa de esquí y de golf. Trabajador incansable, a sus 79 años no da señales de querer parar. La revista Forbes lo ubica en el puesto 131 de los hombres más ricos del mundo.

Ralph Lauren

Inició su carrera vendiendo corbatas a finales de los años sesenta y de ahí desarrolló su línea masculina de vestidos y camisas. Un día entró en una tienda de departamentos y vio su ropa mezclada con otras marcas y decidió tomar un espacio, una esquina, y decorarlo según su propio criterio. Así les dio origen a los corner en ese tipo de tiendas y además resaltó la importancia del universo del diseñador como factor diferencial en la creación de una marca. El mundo de Ralph Lauren está influenciado por el estilo de vida estadounidense, el legado de los británicos en el Nuevo Continente, los indios americanos, los deportes clásicos, la caza, la vida en la campiña y los clubes privados.

Ralph Lauren, además, tiene una reconocida colección de carros antiguos, tan notable que fue recientemente expuesta en el Musée des Arts Décoratifs, de París. Algunos lo acusan de diseñar cosas que ya han sido diseñadas, pero su importancia no radica en la innovación en el vestuario, sino en el universo propio que ha creado. Tanto es así que todos los hombres hemos tenido al menos una camisa Polo en nuestras vidas. La revista Forbes lo ubica en el puesto 162 de los millonarios del mundo.

Paul Smith

El más británico de los diseñadores ingleses quería ser ciclista, hasta que un accidente en el camino que lo conducía a la fábrica de ropa donde trabajaba lo obligó a tomar en serio la profesión de diseñador. Aprendió la sastrería y el corte con Lingcroft Kilgour, en la tradicional calle Saville Row, en pleno Swinging Sixties, la famosa década londinense, cuna de mil movimientos revolucionarios en las artes. Abrió su primera tienda en Covent Garden en 1979. Allí vendía su propia línea a la vez que objetos eclécticos que encontraba y reflejaban su personalidad de coleccionista.

Sus diseños se caracterizan por estar arraigados en la tradición inglesa del vestuario, pero con un giro poco convencional: forros de colores, pespuntes en tonos contrastados (es decir, costuras que se hacen al volver la aguja hacia atrás después de cada punto), ojales en hilos de color y combinaciones de materiales técnicos deportivos con paños clásicos. Todas estas ideas las ha tenido Paul Smith, y se han filtrado al vestuario masculino del día a día. La comprensión que él tiene del diseño y del negocio monomarca ha permitido que miles de hombres compren prendas relativamente tradicionales, pero que hacen énfasis en su propia individualidad. En 1998 lanzó su línea de vestuario femenino, que permitió así a las mujeres acceder también a sus colecciones.

John Varvatos

Este diseñador americano de origen griego nació en Detroit, una de las capitales del rock en Estados Unidos, cultura musical que determinaría todo su universo creativo. En 1983 empezó a trabajar en Polo Ralph Lauren y en 1990 fue nombrado director creativo de la línea de hombre Calvin Klein. Regresó a Polo Ralph Lauren como director de todas sus marcas masculinas y creó Polo Jeans Company. En 1999 lanzó en Nueva York su línea masculina bajo la sombrilla del grupo Nautica y rápidamente recibió el reconocimiento de la crítica cuando lo nombraron en 2001 diseñador del año. Un día vio unos tenis Converse sin cordones y pensó que sería una buena idea poder ponerse estos zapatos sin tener que amarrarlos. Tomó hilo y aguja, los cosió y se los llevó a Converse, lo sacaron al mercado y ellos luego lo invitaron a seguir diseñando productos para ellos, porque ese modelo se convirtió en el segundo de mayor venta en la historia de la marca.

Su universo gira alrededor del rock (tiene más de 30.000 canciones en su iPod y un programa en radio satelital) y en sus campañas aparecen Iggy Pop, Alice Cooper, ZZ Top, Dave Mathews y Green Day. El legendario club neoyorquino CBGB cerró sus puertas y el espacio lo iba a habitar un banco, pero Varvatos decidió comprarlo y montar su boutique más emblemática. Conservó las paredes y así preservó un espacio sagrado para los amantes del rock. La facturación de John Varvatos para el 2011 ascendió a USD$120,000,000.

Thom Browne

Este diseñador estadounidense inició su carrera trabajando en ventas en un showroom para Armani. De ahí pasó a diseñar la línea Club Monaco (propiedad de Polo Ralph Lauren), hasta que decidió sacar su propia línea al ver la aceptación que empezaba a tener el “formal casual” en vez del “formal clásico” en las oficinas. No tiene una formación como diseñador y su mano derecha es un sastre italiano con sesenta años de experiencia. Un traje de Thom Browne se distingue a la distancia. ¿Si han visto cómo los sacos de hombre se han empezado a acortar en el último año? El largo ya no termina donde empieza la pierna sino que llega hasta la cadera. Hasta ahora ese ha sido el aporte más importante que ha hecho, sus pantalones llegan al tobillo (aunque esta influencia está por verse en el día a día). Además del saco corto las solapas son muy angostas y siempre tienen dos aberturas atrás.

Su línea la completan camisas, suéteres, corbatas, ropa interior y accesorios. Su visión del atuendo masculino es bastante particular, pero renovadora y fresca: “Veo a todos los hombres vestidos de manera muy informal, así que usar un traje es lo más revolucionario que puedo hacer”. Aunque el núcleo de su negocio está en la confección a la medida (un traje suyo puede costar USD$3,000), ya se vende en 16 tiendas en Estados Unidos y Japón, y su influencia se seguirá sintiendo, afortunadamente.

Rick Owens 

Entender y apreciar la ropa de este diseñador de Los Ángeles es un gusto adquirido. No es para todos, se necesita un espíritu valiente y aventurero para portar una de sus prendas. Sus papás, muy conservadores y estrictos, no le permitieron a Rick, su hijo único, ver televisión sino hasta los 16 años. Esto hizo que se volcara hacia el rock como vía de escape, forjando en él su mundo particular a mitad de camino entre una infancia recluida y el escándalo del tipo de un concierto de Iggy Pop. Después de abandonar la carrera de Bellas Artes por un curso de patronaje, trabajó en el centro de Los Ángeles haciendo imitaciones de prendas de diseñador (¡vaya carrera!), hasta que conoció a Michéle Lamy, dueña de varios clubes nocturnos, quien sería su musa, socia y luego esposa y quien lo pondría en el mapa al usar siempre sus camisetas desgastadas y faldas asimétricas.

Al llegar a un acuerdo con una firma italiana para la producción de su línea, se trasladó a París, donde lanzó su colección para hombre caracterizada por chaquetas arquitectónicas y camisetas en tonos sombríos: negro, crudos, verde militar, beige, gris pizarra, cortadas al bies (tela en sesgo respecto al hilo que se aplica a los bordes de las prendas) que envuelven el cuerpo en un estilo que él llama Glunge, mezcla entre el grunge y el glamour.

Hedi Slimane 

Nacido en París en 1968, desde muy joven, a los 11 años, recibió una cámara como regalo y aprendió fotografía en blanco y negro, oficio al que todavía se dedica. A principios de los noventa trabajó en un proyecto especial para Louis Vuitton y en 1996 fue nombrado director creativo de la línea masculina de Yves Saint Laurent. En su última colección para esta casa, en 2001, presentó su silueta ultradelgada, que desarrolló a partir del año siguiente cuando fue nombrado diseñador de Dior Homme. Al llegar a esta prestigiosa firma decidió darle un nuevo aire al vestuario masculino, trabajó con varias costureras que venían de laborar para la alta costura en su afán de trasladar los mejores recursos de confección a la ropa de hombre.

Las costuras, los cortes y la confección adquirieron un nuevo significado, algo que pasa desapercibido para los hombres al comprar. Sin embargo fue tal la aceptación que los ingresos de la casa Dior dieron un salto de 41 % en su primer año. Contrató para sus desfiles jóvenes muy delgados que encontraba en las discotecas de Europa, con la intención de empujar su visión del nuevo traje masculino muy ajustado, algo que hoy se conoce como el slim fit que, doce años después de su creación, sigue en boga. Slimane abandonó Dior Homme en el 2007 y se retiró a Los Ángeles para dedicarse a la fotografía hasta el año pasado, cuando fue nombrado diseñador de la línea femenina para Yves Saint Laurent.

Christopher Bailey

En 1856, a los 21 años, Thomas Burberry inauguró su tienda de ropa para usar al aire libre, y en 1880 introdujo a su línea la gabardina, una tela de algodón de tejido apretado, resistente al agua, pero que respira. En 1914 la Oficina de Guerra nombró a Burberry para que adaptara el abrigo militar a las condiciones actuales de la guerra y fue así como nació el Trench Coat, que se volvió muy popular entre los civiles después de finalizada la guerra. En 2001, Christopher Bailey se unió como director creativo en un intento de rescatar una marca que se había popularizado demasiado. Bailey venía de ser director creativo de la línea femenina de Donna Karan y diseñador femenino en Gucci.

Bajo su batuta la línea de hombre de Burberry despegó, inspirada en su legado militar y la tradición inglesa. Bailey ha sabido hacer la transición al siglo XXI al usar colores y estampados no convencionales, logrando un look claramente inglés, pero un inglés particular, más contestatario, de gran atractivo para los jóvenes. La visión futurista de la marca que tienen Bailey y Angela Ahrendts, su presidente ejecutiva, han logrado que Burberry se ponga a la vanguardia en la utilización de la tecnología digital como plataforma de comunicación y relación con el consumidor. Ahora son los líderes en moda en redes sociales (tienen, incluso, una plataforma musical virtual y organizan unas fiestas legendarias) y todas sus aplicaciones.

Raf Simons 

Este creador belga se inició como diseñador de muebles para algunas tiendas en 1991, y fue durante esta época en la que su pasión por la moda apareció cuando se reunía con sus amigos en un café a discutir sobre los diseñadores de vanguardia, entre ellos Helmut Lang y Martin Margiela. Después de ver un desfile de Margiela decidió aprender por sí mismo el oficio y lanzar su línea en 1995. En esos años se concentraba en una estética tomada del tecno hardcore holandés y belga, con algo de los estudiantes universitarios, para luego evolucionar hacia un look elegante chic industrial.

Sus primeras colecciones, de hace quince años, mantienen hoy en día un alto grado de actualidad, porque siempre está pendiente de las subculturas juveniles y sus constantes cambios. Aunque es uno de los diseñadores más influyentes en la última década, sus propuestas deben ser digeridas y moldeadas de nuevo en su esencia. En Colombia no se ha sentido, porque su estética es muy europea, minimalista y de vanguardia, una estética poco aceptada en estas latitudes. Después de seis años como diseñador de Jil Sander, Simons fue nombrado diseñador femenino de Christian Dior, en reemplazo de John Galliano, mientras que sigue diseñando su línea homónima.

Salvatore Ferragamo

Salvatore Ferragamo fue un diseñador de calzado italiano que trabajó con muchas estrellas de Hollywood en los años veinte, pero su reputación como “el zapatero de las Estrellas” no lo satisfacía, porque a ellas les dolían los pies. Esta dificultad lo llevo a estudiar anatomía y regresar a Florencia en 1927 para perfeccionar su oficio. Su fama fue creciendo y se expandió a otras líneas como el vestuario femenino, el masculino y los accesorios. Ferragamo fue reconocido como un visionario y un adelantado a su época. Sus diseños se movían entre el objeto de arte y la elegancia tradicional.

Massimiliano Giornetti fue el elegido para ser el diseñador de la línea masculina desde el 2004, quien presenta desde entonces una propuesta elegante y pulida, versátil y muy portable, apoyada en la tradición florentina del corte y la confección para crear un look muy elegante y cómodo. Haber sabido cómo mantener el espíritu refinado de la casa ha hecho que esta firma sea la mejor representación del hombre italiano contemporáneo. Su estilo y sus diseños no se basan en la revolución, sino en la evolución, y es una de las mejores propuestas para los hombres clásicos, pero que quieren un poco de aventura en su atuendo.

Tommy Hilfiger 

A los 18 años salió de su natal Elmira, al norte de Nueva York, hacia la Gran Manzana con US$150 en el bolsillo para comprar veinte jeans bota campana y venderlos en su pueblo, con el deseo de verse a él mismo y a sus amigos como las estrellas de rock que admiraban. Abrió su primer almacén, The People’s Place, para venderlos. Pronto tuvo diez almacenes cerca de las universidades a donde iban los jóvenes músicos a comprar sus atuendos. Fue un negocio próspero, pero él y sus socios pensaban más en la fiesta, así que un buen día se encontró en la bancarrota y tuvo que cerrar.

Decidido a tener una carrera en el diseño de modas, se fue junto con su esposa, Suzie, a Nueva York, y después de asegurarse un inversionista lanzó su primera línea en 1985, cuando sintió que era el momento oportuno para introducir de nuevo el look clásico del preppy. La colección fue un éxito entre los jóvenes en el deporte y la música, sobre todo la hip hop, que lo adoptó como la marca de su género en los noventa –por eso tuvo gran crecimiento en esa década–. En 2004 la compañía tenía cinco mil empleados y en 2010 fue vendida al grupo PVH por tres billones de dólares, donde comparte hogar con marcas como Calvin Klein, Van Heusen, IZOD, ARROW, Speedo, Olga, Warner’s y G.H. Bass & Co.

Tommy es tan rico que acaba de poner a la venta su apartamento en el Plaza Hotel de Nueva York por un precio de ochenta millones de dólares, cifra que lo convierte en el segundo inmueble más caro del que se tenga noticia en la Gran Manzana. El récord lo tiene el penthouse de Sandy Weill, CEO del Citigroup, que alcanzó los 88 millones de dólares.

Patrick Grant

Exitoso empresario dedicado al mundo del alta costura de una de las casas de costura más reconocidas del Reino Unido y el mundo, Norton & Sons. Nacido en Edinburgo, Escocia en 1972. Es consejero de moda de revistas como GQ y Esquire por su estilo propio y elegante. Ha ganado premios como el mejor diseñador del año, en 2010, entre muchos otros y se le atribuye el rejuvenecimiento de la moda clásica Grant ha recorrido el mundo en busca de nuevas ideas que se puedan adherir a las que ya se han visto en la industria de la moda, todo enfocado al hombre de negocios moderno y exitoso que no son más que un reflejo de su propio perfil. Todo esto sumado a su gran carisma y talento.

Por: Juan Pablo Martínez – Fotografías: Archivo

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