Coleccionista de arte sin chequera

Coleccionista de arte sin chequera

El arquitecto Alejandro Castaño explica cómo y por qué colecciona arte.

ARTICULOColeccionista

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Fotografía: Bamdad Espahbod

13 de diciembre 2013 , 03:00 p. m.

Empecé a interesarme por el arte desde pequeño. En el colegio coleccionaba afiches de las exposiciones y en la Universidad de los Andes, donde estudié arquitectura, compré algunas obras y a cambiarlas con amigos. Ahí entendí que si uno se mete con artistas jóvenes no tiene que gastar mucho dinero. Por eso, prefiero apoyar a más artistas jóvenes que comprar dos o tres obras costosísimas. Por esta razón, la prueba de mi colección es que no hay que tener mucha plata para comprar arte. Uno puede comprar arte por inversión, por gusto, por las dos, con riesgo, sin riesgo, comprar artistas emergentes o consolidados. Pero lo más importante es que las cosas le gusten a uno y se disfruten. Uno compra arte para disfrutarlo, no pensando en que lo va a vender. Si uno compra bien comprado, no importa si al final va a valer diez, veinte o quince veces más. Las personas tienden a pensar que uno es coleccionista si tiene muchas obras o si sabe mucho. Uno arma su colección con las cosas que le gustan y las que va pudiendo comprar. Es una cuestión de gusto.

Desde pequeño uno tiene gustos por la música o los deportes. Uno genera esos gustos y esos gustos generan intereses y esos intereses generan conocimientos. Ese es el proceso natural, que responde, a su vez, a cómo se compra una obra de arte. Y ahí debo repetir lo que ya dije: comprar las obras que a uno le gusten. En este momento, por ejemplo, estoy muy interesado en el tema objetual. Al principio me gustaba el arte colombiano, después el latinoamericano, pero ahora me interesa la relación del arte y la arquitectura. A mí me ha gustado enfocar mi colección a la gente joven, porque ahí es donde uno puede apoyar más. Además, el precio con el arte joven resulta razonable y ellos siempre te van a dar la posibilidad de pagar a plazos, algo que es muy interesante porque uno termina muy cerca del artista y acaba convirtiéndose en amigo de ellos. El arte joven es, por decirlo de algún modo, la apuesta más insegura, si se mira el arte desde una posición de negocio. Pero yo no tengo pretensiones económicas, no quiero nunca vivir de mi colección, porque esto es un placer para mí.

Uno puede mirar una colección de arte como una acumulación, un placer personal para compartirlo con los amigos. Pero eso es una aproximación un poco egoísta. Pero si uno quiere pensar de otra manera, uno tiene que pensar que no todo puede ser para uno, sino coleccionar también para aportar. Uno tiene que empezar a pensar diferente, en cómo ayudar más al arte latinoamericano. Ahí empecé yo y ahí creo que voy a terminar también.

Fotografía: Bamdad Espahbod

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