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Entrevista: Kiki Bertens, la tenista acostumbrada a superar dramas
Kiki Bertens

Kiki Bertens, tenista holandesa.

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https://twitter.com/rolandgarros

Entrevista: Kiki Bertens, la tenista acostumbrada a superar dramas

Habló con EL TIEMPO del tumor que tuvo en la tiroides. Este miércoles sufrió otro revés.

Las piernas y los brazos parecían de plomo. La gravedad de los calambres, que paralizaron cada una de sus extremidades era delicada. Siguió de pie por orgullo deportivo, por coraje, por valentía, aunque sus músculos estaban atrofiados. Una vez derrotó a la italiana Sara Errani, su cuerpo parecía un péndulo, que al final se rompió y su espalda terminó contra el polvo de ladrillo de la cancha.

La tenista holandesa Kiki Bertens, actual número ocho del escalafón de la WTA, es de esas personas que la vida las golpea, pareciera que nunca va a salir de tantos castigos, pero llena de confianza se vuelve a poner de pie. Este miércoles volvió a dar una bofetada a aquellos que se rinden con facilidad. En medio de su partido de segunda ronda de Roland Garros sufrió y sufrió demasiado. 

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Muslos, brazos, e incluso dedos: todo el cuerpo de Bertens parecía sufrir, durante el partido o sentada en su silla entre juegos. Las imágenes eran terribles. Como una guerrera siempre puso lo mejor de sí. Ni la intervención de los servicios médicos ni los masajes parecieron aliviar sus molestias.

Al final se llevó la victoria, pero tuvo que dejar la cancha en silla de ruedas. Su cuerpo estaba entumecido. Su cabeza estaba levemente inclinada hacia izquierda, sus ojos paralizados miraban cómo la asistían horrorizada por la situación. Su mano izquierda estaba en posición horizontal y con la cara hacia el suelo, con sus dedos de punta y bien estirados, como si sufriera artritis. 

En medio de esos largos minutos, en los que la sacaron muy lentamente para que no sintiera dolor, Bertens lanza un estremecedor grito de dolor, mientras los auxiliares la atendían.

Será una imagen que no olvidará la tenista holandesa, pero que también le servirá como motivación para seguir siendo una luchadora de la vida, pues ya, hace varios años atrás,  había sufrido de un tumor en la tiroides, que felizmente superó.

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No desfallecer

Fue en el 2014 cuando se le descubrió este problema médico. No saber qué podía pasar con su vida y tener la posibilidad de sufrir un cáncer creó en ella una desesperación que no la dejaba trabajar con tranquilidad y tener constantes pensamientos de desfallecer.

“Sabes qué fue difícil. Tuve que pasar por todos los exámenes en el hospital, con todas las agujas, y esperar un año para los resultados. Pero resultó que era bueno y no había nada malo. Eso fue un gran alivio para mí: no tenía cáncer y era un tumor benigno”, le contó Bertens a EL TIEMPO con una voz quebrada al recordar el momento más fuerte de su corta vida.

Tuve que pasar por todos los exámenes en el hospital, con todas las agujas, y esperar un año para los resultados

Su evidente cansancio día tras día sin hacer esfuerzo entrenando fue un obstáculo para seguir con su trabajo. El no tener la claridad de saber cómo tratar la enfermedad afectó en lo mental.

“Fue un momento muy duro. Al principio, no saber si será benigno o maligno, no saber si era el fin o no. Y luego se empezó a hablar de que puede ser un buen cáncer, pero no entendía cómo un buen cáncer puede ser bueno. Luego me explicaron que simplemente tendrían que sacarlo y yo estaría bien. Pero aun así la idea de saber que podrías tener cáncer era muy duro. Ahora visito el hospital para realizarme pruebas cada cuatro o cinco meses. Pero sí, sigo sana y eso es lo más importante”, añadió muy detalladamente la jugadora holandesa.

Muchas personas no sabían si podía seguir jugando. Se especulaba con un largo tratamiento. Sin embargo, su familia estuvo siempre acompañándola y dejándole en su imaginario que todo iba a estar bien. “Para mi familia fue complicado. Hubo shock, pero intentaron mantenerse positivos, para apoyarme. Me ayudaron a pensar que seguramente sería un tumor benigno. Aunque la verdad es que casi no hablaba de ello, porque era difícil para mí y me centraba en la posibilidad de seguir jugando tenis, porque pensar en eso no ayudaba”.

Aunque para Bertens el tema fue dubitativo, un cuadro médico como el de ella era complicado. El sueño de ser una de las mejores tenistas de la historia que podía ganar todos los grand slam muchas veces se iba esfumando. Las esperanzas eran cortas por momentos, la desesperación fue enorme, en muchas otras.

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“Se te pasa por la cabeza un par de veces. Te dicen que si es benigno todo estará bien, lo removerán y se acabó. Pero aun así no puedes evitar pensar “¿y si tengo uno complicado y va a ser terrible para mí?”. En esos momentos el tenis no es tu prioridad; es mantenerte sano”, comentó.

El cambio

Kiki Bertens estaba muy joven y supo esperar a que la vida le diera la oportunidad de volver a las pistas a mostrar lo mejor de su tenis. Ella misma expresa el sinfín de sentimientos una vez se enteró que todo estaba bien.

“Hicimos los exámenes en Holanda, pero no pudimos saber los resultados porque no eran concluyentes. Así que no supimos sino como hasta después de un año; durante ese tiempo intenté mantenerme positiva y seguir adelante. Cuando finalmente nos enteramos de que era benigno fue un gran alivio; creo que lloré dos días de felicidad y luego intenté volver a jugar tenis, pero obviamente fue una temporada dura porque no estaba en buena forma: no había estado entrenando mucho, tampoco dormía o comía bien. Así que hubo mucho estrés, pero para el final de año (2015) las cosas mejoraron”, relató entre muchas risas.

Cuando finalmente nos enteramos de que era benigno fue un gran alivio; creo que lloré dos días de felicidad.

La holandesa no quiso esperar ni un segundo para retornar a las canchas. Los resultados de inicio no fueron los mejores a finales del 2015. Sin embargo, su talento estaba intacto y realizó una fuerte pretemporada para comenzar a dar resultados. “Entrené duro físicamente, así que estaba en buena forma... y cuando empiezas a ganar mucho a principio de año eso te da mucha seguridad; por ello me sentí muy bien a inicios del 2016”.

Hoy en día es la octava mejor tenista del planeta. Sufrió un nuevo percance, pero sabe cuál es su idea para desarrollar su vida. Ojalá pueda seguir demostrando su nivel en este Roland Garros. “Quiero mantenerme sana, feliz y tratar de jugar tan bien como pueda, mejorando cada día. Sí, así es como trabajo”.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4

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