Djokovic y Osaka, los reyes del tenis empoderados

Djokovic y Osaka, los reyes del tenis empoderados

Ganadores del Abierto de Australia, y número uno del mundo, mandan la parada.

Novak Djokovic

Novak Djokovic y Naomi Osaka.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: FELIPE VILLAMIZAR M.
28 de enero 2019 , 12:42 p.m.

Australia confirmó, reafirmó y coronó a dos deportistas que, aunque tienen vidas diferentes la una de la otra, guardan en común ser los más grandes del tenis en los últimos meses. Se colgaron hace cuatro meses las coronas que los distinguían como los amos de Nueva York (EE. UU.) en el US Open, y este fin de semana volvieron a hacer, con sus magistrales recitales, que las cámaras se centraran en ellos. Novak Djokovic y Naomi Osaka fueron los justos campeones del primer grand slam del año. El preciso swing de sus golpes no tiene rival en el mundo; son reyes empoderados.

Djokovic, a los 7 años, ya declaraba en la televisión serbia, sin ningún temor, que quería ser el número uno del mundo. Hoy, con 15 títulos de grand slam, tras ganarle la final del Abierto de Australia a Rafael Nadal, ha superado sus sueños de infancia y con 31 años está en condiciones de convertirse en el mejor de la historia.

Aún le quedan 2 para alcanzar a Nadal y 5 para igualar a Roger Federer, los más ganadores y a quienes les saca 3 victorias de diferencia en los enfrentamientos directos: 25 triunfos contra 22 derrotas es su historial contra Federer y 28-25, contra Nadal.

Pero, más allá de las estadísticas, Djokovic se muestra inquebrantable. Luego de un año lleno de lesiones, perdiendo nivel y puestos en el escalafón, tuvo la paciencia para reinventarse. Mejoró en su estética, siguió con la misma elasticidad, pero su cabeza está más fuerte que nunca.

La extenista Jelena Gencic fue quien descubrió a Djokovic a los 5 años y medio del jugador, en la estación de esquí de Kopaonik, donde su padre, Srdjan, tenía una pizzería cerca de una pista de tenis. Fue quien le enseñó los fundamentos del tenis. Pero también enriquecería su personalidad, haciéndole escuchar música clásica y leer poemas de Pushkin. Más tarde, la familia Djokovic se mudó a Belgrado y como las estructuras del club Partizan eran insuficientes, hizo un esfuerzo por enviarlo a una academia en Alemania.

Novak Djokovic

Novak Djokovic, teinsta serbio.

Foto:

AFP

Muy patriota, aunque vive en Montecarlo, Djokovic siempre ha sostenido la causa serbia, pero ha intentado mostrar el mejor rostro de su nación. De hecho, la victoria en la Copa Davis 2010 fue “su mayor emoción en una cancha de tenis”, un triunfo que le sirvió para dar el paso definitivo en su carrera.

Luz de la nueva generación

Uno de los mayores atractivos del tenis femenino en los últimos años es la joven Naomi Osaka, una jugadora de 21 años con pasaporte japonés, ojos rasgados y tez negra. El sábado pasado dio un nuevo batacazo: venció a Petra Kvitova y ganó el Abierto de Australia. Pero, más allá de ser la nueva número uno del mundo, le está dando a este deporte la luz de esperanza de ver a una mujer con un gran juego.

“Cuando llego a Japón, la gente se extraña mucho. Entiendo el idioma más de lo que lo hablo, y la gente se sorprende porque no espera una chica negra”, aseguró en el 2016 Osaka, en una entrevista reproducida por la página ‘puntodebreak.com’.

De madre japonesa y padre haitiano, Naomi y su familia se mudaron a Nueva York cuando ella apenas tenía 3 años. Por sus primeras grandes actuaciones en el tenis, su padre decidió que jugara con pasaporte japonés.

Tan solo fue llegar al circuito y con tan solo 16 años, siendo la 406 del escalafón mundial, derrotó a Sam Stosur, la primera rival de peso que cayó en sus redes.
Su juego y cualidades animan a los seguidores del tenis a imaginarse a una nueva Steffi Graf o una Serena Williams. Tiene la mente ilustre una tenista consagrada y los golpes precisos, arriesgados, potentes e imaginativos que por gusto propio siempre van a los ángulos. Es capaz de dar un golpe cruzado desde el fondo de la pista en medio de un duro peloteo.

Naomi Osaka

La japonesa Naomi Osaka derrotó a la checa Petra Kvitova, por 7-6 (2), 5-7 y 6-4 en dos horas y 27 minutos.

Foto:

EFE

Una vez levantó el título de Australia, aseguró que “cada vez que tiene un sueño, lo cumple” y en el ambiente queda que si con 21 años ha cumplido el sueño de ganar dos grand slam, cuántos más podría conseguir.

Su temple dentro de la cancha hace que la llamen la ‘Serena japonesa’. Osaka da luz e ilusiona a Japón y a todo el mundo que se maravilla y aplaude cada una de sus jugadas. Su nombre seguirá escribiendo historia.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4

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