‘Yo nací para el tiro con arco’: Sara López

‘Yo nací para el tiro con arco’: Sara López

Habló de lo que significa haber sido elegida como la mejor arquera del mundo cinco veces.

Sara López

Sara López advierte que la técnica que ha desarrollado ha sido clave para los resultados que ha obtenido en su carrera profesional.

Foto:

Ilyas Gun. AFP - Archivo EL TIEMPO

Por: Lisandro Rengifo
22 de marzo 2020 , 12:07 a. m.

Sara José López Bueno ya tiene un sitio especial en la historia del tiro con arco del mundo. Lo es así porque es la primera deportista que consigue ser elegida como la mejor del planeta por cinco años consecutivos.

De 24 años, López se alista para un 2020 muy duro en el que sus metas serán hacer lo que más le gusta: disparar y ganar.

Para la atleta risaraldense es un lujo lo que ha conseguido y un orgullo ser una colombiana que integra una selección en la que con las uñas les ha pasado por encima a rivales que viven de la arquería, que no hacen sino entrenar, viajar y competir, y cuyas vidas están dedicadas ciento por ciento al deporte.

El 2019 fue increíble para López Bueno, pues no solo llegó a su quinta elección como la mejor en su deporte, sino que se destacó en todas las competencias en las que estuvo, ya fuera en la modalidad individual o por equipos, algo importante.

Hablar con ella de los Juegos Olímpicos es inevitable, y no evade una respuesta.

El arco compuesto no hace parte del programa olímpico, y aunque en algunas ocasiones ha tomado el recurvo, lo ha hecho como ensayo, pero no con el fin de pasarse a él.

Se enorgullece de representar al país en un ciclo olímpico, el que comienza con los Juegos Bolivarianos y termina en los Juegos Panamericanos, aquellos en los que en Lima (Perú), el año pasado, le aportó un oro a la delegación colombiana tras su victoria contundente en la competencia individual del arco compuesto.

Advirtió que ganar es con lo que más goza, por encima de recibir un dinero a cambio, porque entrena y se sacrifica para ser la mejor.

Sabe que le llegará el momento de dejar el tiro con arco, que deberá suspenderlo cuando le toque hacer el internado de su carrera, así como lo hizo su hermano, Isaac, el año pasado, pero advirtió que para eso falta tiempo y quiere seguir día a día, sin pensar en el futuro.

¿Se le volvió costumbre ser elegida como la mejor del mundo?

No. Eso me da felicidad. La votación es pública, y también sufragan los de la Federación Internacional. Es un sueño. Si hace mucho tiempo me hubieran dicho que eso iba a pasar, pues no lo creería.

¿Qué ha sido lo más complicado?

Sostenerse. Cuando quedo de segunda o de tercera, me dicen que el trabajo que se realiza es bueno, porque el nivel es estable y no hay bajones.

Me importa ganar, no si me dan plata. Es un gusto. Es una afición. Me encanta disparar, viajar, y eso es lo que hago


¿Alguien la ha superado en ser la mejor cinco veces?

No. Soy la primera. Cuando comencé, Erika Jones era la rival por derrotar. Ella era invencible, siempre uno perdía el tiempo cuando la enfrentaba, pero le gané en una final de Copa Mundo y supe que no era imposible derrotarla. También creí en el equipo, porque Colombia no tiene los mismos recursos que Estados Unidos, ellos tienen mucho más presupuesto.

¿Qué es lo más importante para usted en el tiro con arco?

Me importa ganar, no si me dan plata. Es un gusto. Es una afición. Me encanta disparar, viajar, y eso es lo que hago. Competir en grupo me gusta e individual, igual. Me encanta porque es un deporte que se practica de forma individual y por equipos.

¿Qué otras diferencias hay entre la arquería de Colombia y la de otros países?

Hay varias, pero, la verdad, los rivales no nos asustan porque tenemos el nivel para ganarles. Estados Unidos coge niños desde los cinco años y les enseñan a disparar; nosotros hacemos todo con las uñas. Hemos ganado igual o más que esos equipos fuertes, que cuentan con más recursos que nosotros.

¿Su rendimiento es un don o es fruto de un entrenamiento, de una preparación?

Desde pequeña me inculcaron que lo que uno hace lo debe hacer bien. Las cosas se hacen bien o no se hacen. Crecí en una cancha de tiro con arco, paso más tiempo en ella que en mi casa. Me gustan los retos, y nada me queda grande. Decidí entrenar.

¿Qué momentos complicados ha vivido?

Cuando pasé a la universidad tomé la decisión de estudiar y seguir en el tiro con arco al tiempo. Siento que es una mezcla del amor al deporte, que soy fuerte mentalmente y que mi técnica es muy buena, pues mucha gente quiere imitarla.

Es un ejemplo para sus rivales...

La técnica es personal, y uno la va mejorando. La gente me pregunta que si me pueden tomar una foto y grabarme un video para analizarme, y no me niego. No sé si se alinearon los astros, pero nací para el tiro con arco.

Desde pequeña me inculcaron que lo que uno hace lo debe hacer bien. Las cosas se hacen bien o no se hacen

¿Ha tenido un bache fuerte en su carrera?

Nunca. Esos bajones han sido mínimos. Son imperceptibles. No sé cómo decirlo para que no se lea mal, pero el nivel que tengo es tan alto que incluso jugando mal me va bien. El tema acá es que cuando uno llega a un nivel alto, uno no se baja de ahí, porque la meta es esa, seguir en las mismas condiciones. Eso es lo que me pasa.

¿Por qué no el arco recurvo, que es el olímpico?

Cuando se entra a la práctica de este deporte se hace, generalmente, el recurvo, pero eso no me pasó, llegué de una al compuesto. Pisé el campo y me enamoré de esa modalidad.

¿Nunca lo ha practicado?

De vez en cuando tiro el recurvo, pero nunca lo hice oficialmente.

Siento que el nivel crece cada vez. Las mejores rivales tienen 19 años y otras, 45. No hay una edad para este deporte, eso me gusta. Comencé a los 18 años a ganar y eso fue increíble

¿Y cómo le ha ido en esas ocasiones?

La técnica no es tan mala. Nunca he disparado a la distancia oficial. Yo creo que es un tema de trabajar, de mejorar una técnica de año tras año, pero ese no es mi plan.

¿Ni siquiera le mueve el piso que puede ir a unos Juegos Olímpicos?

Es que la técnica que he creado en el compuesto es de muchos años; mi cuerpo ya lo tiene, y si cambio me puede perjudicar. Alguna vez lo pensé, pero me quedé en el compuesto. Eso fue como hace 4 o 5 años, fue un pensamiento, no más.

¿Por qué el tiro con arco si practicó baloncesto, patinaje?

Desde que tengo memoria, siempre me exigieron hacer algo extra en las tardes, después del colegio. Siempre fui activa. Nunca sentí que me hubiera conectado con un deporte, pero el tiro con arco fue una casualidad. Llegué al campo y me pareció diferente. Un amigo de mi hermano Isaac nos llevó la primera vez, y me quedé ahí.

¿Alguien de su familia ha sido deportista?

No. Mi papá jugó baloncesto, pero no más. Mi mamá tampoco ha sido deportista. Mi hermano estuvo 10 años en el tiro con arco, estudia medicina y le tocó parar el año pasado cuando comenzó el internado.

Por eso le va a tocar parar a usted igual...

Inevitablemente me va a pasar, porque el ritmo es fuerte. Voy en sexto semestre y me falta todavía.

¿Qué sacrificios ha hecho?

El tiro con arco no es un deporte barato, y más cuando lo practicamos dos. Hoy tengo varios patrocinadores, y eso me ha ayudado, pero al comienzo fue difícil porque con mi hermano arrancamos muy jóvenes y había que cambiar los arcos, viajar. En eso mis padres nos colaboraron mucho.

¿Cómo va con la universidad?

Ha sido muy duro. Entré a la universidad y no era Sara López, era una estudiante más. Pedía permiso para los viajes, y no me lo daban. Cancelé muchos semestres, voy en la quinta opción del sexto, todo porque el deporte me lo ha exigido.

¿Siempre ha sido así?

Los buenos resultados me ayudaron, y comenzaron a colaborarme. El cambio fue brutal. Tengo que viajar, competir, y en la Universidad Autónoma de las Américas me guardan el cupo. Sin ellos, en serio, no sé dónde estaría. Me ayudan en el tema de parar e ir a competir.

¿Cómo se ha puesto al día?

Estudio en los aviones, en los hoteles. Mi compañero Camilo Cardona y mi hermano también estudian medicina, y los tres nos reuníamos para eso. Tengo amigos médicos que son arqueros, y ellos también me han colaborado.

¿Ha pensado en el retiro?

No. Siento que el nivel crece cada vez. Las mejores rivales tienen 19 años y otras, 45. No hay una edad para este deporte, eso me gusta. Comencé a los 18 años a ganar y eso fue increíble.

¿Ha tenido lesiones graves?

Han sido leves, gracias a Dios, pero duras, no. Vivo eternamente lesionada; el arco pesa, hay que caminar con sol o con lluvia, pero nada grave. Lo más duro fue un esguince de un pie, pero competí con el yeso.

¿Se vive del tiro con arco?

No se vive de eso. De todos los arqueros top 10 del mundo, los pocos que estudiamos somos nosotros los colombianos, los demás viven de este deporte. No me quejo, me ha ido bien, vivo bien, pero no netamente del deporte.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO

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