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‘Tuto’ Zabala abrió la puerta de EE. UU. al boxeo nacional
‘Tuto’ Zabala.

‘Tuto’ Zabala.

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Archivo Particular

‘Tuto’ Zabala abrió la puerta de EE. UU. al boxeo nacional

‘Tuto’ Zabala.

El promotor cubano, fallecido en mayo, promovió a púgiles en Miami, entre ellos a ‘Happy’ Lora. 

Poco después de un mediodía, a mediados de 1982, el cubano Félix ‘Tuto’ Zabala aterrizó en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, sin imaginarse, como tampoco lo hizo el grupo de periodistas que lo esperaba, que su presencia significaría un golpe de nocaut a favor del boxeo colombiano. “¡Chico, esto qué es!”, exclamó sonriente, con gafas oscuras, el hombre entonces de 44 años, sorprendido por la cantidad de comunicadores que lo aguardaban en el aeropuerto.

Recuerdo que llegó bajo el título de ‘Representante en Latinoamérica de Don King’ para intentar acercar a peleadores nacionales al promotor boxístico número uno del mundo. Como era uno de los que lo esperaban, me sorprendió que su único equipaje era el maletín ejecutivo con el cual bajó del avión y salió del aeropuerto.

Idos de la élite los pioneros, Kid Pambelé, Rodrigo Valdés y Ricardo Cardona, Prudencio Cardona –hermano mayor de Ricardo– ganó en marzo de 1982 el cuarto título mundial del boxeo para Colombia, pero su reinado resultó efímero. El boxeo colombiano contaba con excelente material joven, pero carecía de relaciones y, por ende, de mercado.

(Puede leer: Bernardo Mercado, retador n.º 1 del mundo cuando pesaban los completos). 

Venezuela había quedado atrás, con Ramiro Machado Corzo y su empresa Ramacor, que había reclutado y conducido a la cumbre a Pambelé y a Ricardo Cardona, tanto que era cuestión del pasado las amenazas que púgiles nacionales lanzaban a apoderados y que llevaron al versátil José ‘Pepe’ Molina a editorializar, en una revista especializada, con el título: ‘¡Me voy pa’ Venezuela’.

Con todo y que Valdés se consolidó en Nueva York, Estados Unidos era una utopía para el boxeador colombiano. Quizás por el idioma, la cultura y, por supuesto, las relaciones para promover el talento nacional.

En la esquina opuesta

Hasta aquel día de 1982, ‘Tuto’ Zabala, por lo general, siempre estuvo en la esquina contraria a la colombiana. Como en la primera defensa de Pambelé ante Josué Márquez, en San Juan de Puerto Rico, en 1973, o en la derrota del ídolo colombiano en su primer reinado, también en Puerto Rico, frente a Wilfred Benítez, en 1976. Vivía en esa isla.

El nacido el 18 de octubre de 1937, en Pinar del Río, salió de Cuba el 25 de agosto de 1961, dejando a su esposa, Carmen Rego, y a Betty, la pequeña hija de ambos. Lo hizo cuando trabajaba en un banco de La Habana, meses después del golpe de Fidel Castro que acabó con la dictadura de Fulgencio Batista. No le gustó el proceder de los ‘barbudos’ y ayudó a grupos opositores a labores de saboteo. Fue detenido una vez por inteligencia estatal, por lo que decidió marcharse. Se fue inicialmente a Jamaica y luego a Puerto Rico.

(Le recomendamos: Boxeo colombiano: posibilidades de medallas, pese a lo duro del cuadro). 

En ‘La isla del encanto’ apoyó grupos de oposición a Castro. Tras la fundación de uno de ellos en 1962, quizás el más conocido, Alpha 66, se requirió de fondos económicos. Para ello, el periodista cubano residente en Puerto Rico René Molina lideró el montaje de una cartelera de boxeo. Tuto colaboró en la organización. Y le gustó luego como negocio. Empezó a trabajar con promotores como ‘Pepito’ Cordero y a montar sus propias carteleras.

En 1980 empezó a moverse a Miami, con boxeo. A los pocos meses se llevó a esa ciudad a la familia, compuesta por Carmen y tres hijos (Betty, Susana y Félix Jr., más conocido como Tutico). Estuvo como presidente para América Latina de la empresa Muhammad Alí Promotions, de Harold Smith. Y siguió en el rincón contrario al nuestro, acompañando al puertorriqueño Wilfredo Gómez, campeón mundial supergallo, cuando en diciembre de ese año, en Miami, noqueó al colombiano José ‘Pambelecito’ Cervantes, hermano de Pambelé (a este le organizaría su última pelea, el 9 de diciembre de 1983).

Pitre le regaló a Baby Rojas

Ese día de 1982, en Barranquilla, se supo más tarde, venía por Felipe Orozco, invicto zurdo supergallo. Observó unos videos con el apoderado del colombiano, el guajiro Isaac Pitre de Ávila. Arregló las condiciones para la partida de Orozco a Miami y pidió ver otros videos de pupilos de Pitre. Le gustó uno: el entonces peso mosca Baby Sugar Rojas. “Llévatelo, sin condiciones”, le dijo Pitre.

Orozco y Rojas aterrizaron en Miami, el 4 de septiembre, y se alojaron en Miami Beach, donde por esos días estaba el ídolo Mario Miranda, quien el 15 de septiembre, en Nueva York, se enfrentaba al boricua Juan Laporte, en disputa del vacante fajín pluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Orozco se regresó poco después, mientras que Rojas se quedó.

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Mejor boxeador aficionado de Colombia en 1980, Rojas tenía 8-0 como profesional cuando debutó en EE. UU., el 2 de octubre de 1982, con nocaut ante el puertorriqueño Ramón Pérez, en el Centro de Convenciones de Miami Beach, donde se consagró como campeón mundial por primera vez Muhammad Alí.

La idea era probar con una pelea en EE. UU., pero a Tuto, ahora en el rincón colombiano, le gustó el estilo del barranquillero. Le dijo que se quedara, que debía combatir seguido. Así lo programó en total tres veces en el remate de ese año en Miami, convirtiéndolo en campeón de Centroamérica y del Caribe. Para mandarlo a Colombia de vacaciones aceptó una pelea contra el excampeón mundial Alfonso López, de Panamá, el 18 de diciembre, en Cartagena. Esa noche estuvo en su esquina en la plaza de toros.

Rápido, Baby Sugar captó a los aficionados en Miami, cosechando victorias, y convenció a Zabala para llevarse a sus hermanos, también boxeadores: Martín, Idabeth y Clemente –medallista olímpico de Múnich 72–. Además, a varios amigos. En un momento hubo 12 colombianos en su equipo. Todos ellos bajo la cuerda de Tuto Enterprises, Inc., que el cubano había fundado en 1981.

‘Happy’ Lora, primero

Pero a las manos de Zabala llegó en 1984 el peso gallo monteriano Miguel ‘Happy’ Lora, invicto profesional. Y luego de tres peleas bajo su promoción en Miami, acaparando los elogios de la colonia latinoamericana que lo bautizó como ‘el gallo que pica y vuela’, lo llevó a la conquista del cinturón de la categoría en el CMB, derrotando al mexicano Daniel Zaragoza, el 9 de agosto de 1985. El quinto título mundial para Colombia tuvo un gestor fuera del ring: Tuto, que al mes siguiente le tocó vivir el dolor de la muerte trágica de un prospecto que había llevado a esa ciudad: el monteriano Robinson Pitalúa.

A Lora le organizó las primeras dos defensas en Miami, la segunda en asocio con Don King y un socio capitalista cubano que consiguió, llamado Willy Martínez. Vino a Barranquilla para la tercera defensa, el 15 de noviembre de 1986, en el estadio Metropolitano. Pero para la cuarta, en Miami, el 25 de julio de 1987, frente a Antonio Avelar, Lora lo abandonó y se fue con Martínez. El 23 de julio, dos días antes del combate, el mismo casi se viene abajo y fue necesario depositar en una Corte el dinero correspondiente a Tuto como uno de los tres apoderados legales de Happy.

(También lea: Brian Castaño buscará la gloria en el boxeo). 

“Aquello fue un golpe duro para papi”, dice ahora su hijo Tutico. Apenas gozó meses de la gloria de Lora y, de remate, Martínez, en el camino de apartarlo, pagó a dos policías para ponerle droga en su carro. “La única persona que odio en el mundo es a Willy Martínez”, dijo por aquellos días. Entonces, otra vez, sus ojos se enfocaron en Baby Sugar Rojas.

El 8 de agosto de 1987, en Miami, pudo sonreír –fuimos testigos de su felicidad jamás vista– y entregarle otro título mundial al boxeo colombiano: el supermosca del CMB, que Rojas obtuvo al vencer por decisión amplia al hasta entonces campeón Santos ‘Falucho’ Laciar, de Argentina. “Lo tomó como desquite y celebró como nadie”, recuerda Tutico.

Pero no solo era darles la mano a colombianos de su empresa. En la primera defensa de Rojas, en Miami, incluyó en el programa, para que se fogueara, al futuro campeón mundial wélter Tomás Molinares, en común acuerdo con Billy Chams, presidente de Cuadrilátero. Y así era con todos los latinoamericanos. “En Miami se comentaba que papi tenía una apartamento con 40 dominicanos”, dice Tutico.

Por no contar con dinero, Zabala, practicante de baloncesto y amante del béisbol (su hermano gemelo, Domingo, fue presidente de la Federación Cubana de Béisbol), buscaba socio para financiar los programas de boxeo. Por tener relación con uno de ellos, estuvo preso dos años, desde 1989. Al salir siguió en la promoción del deporte.

“Félix Zabala me abrió las puertas a una nueva vida. Ese señor lo daba todo y no daba más porque no tenía”, sostiene Baby Sugar Rojas al recordar a su apoderado, que el 6 de mayo pasado murió en Miami, a los 83 años, tras padecer un accidente cerebrovascular que lo mantuvo en cama desde el 8 de enero de 2001. “Seguramente Dios lo tiene cerca de él”.

Miembro del Salón de la Fama del Boxeo de Florida desde 2009, Tuto es considerado el mejor promotor de Miami de todos los tiempos y entre sus campeones mundiales, además de los colombianos, se cuentan el semipesado venezolano Vicente Paúl Rondón, el ligero dominicano Carlos ‘Teo’ Cruz (antes de Miami), los puertorriqueños Edwin Rosario y Wilfredo Vásquez.

Tutico, casado con la monteriana Zoraya Puche, heredó el montaje de carteleras de boxeo. En 2002 creó la empresa All Star Boxing, Inc., que tuvo en sus filas al mexicano Saúl ‘Canelo’ Álvarez y a otro campeón mundial, el monteriano Carlos Maussa, beneficiado, entre varios, de la puerta que en EE. UU. Tuto le abrió al boxeo colombiano.

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