La resurrección de Tiger Woods

La resurrección de Tiger Woods

Tras cuatro cirugías y tres años lejos de primeros lugares, Woods ha tenido un 2018 espectacular.

tIGER

Tiger Woods ganó el Tour Championship tras cinco años sin victorias.

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USA TODAY SPORTS

Por: José Orlando Ascencio
24 de septiembre 2018 , 10:46 p.m.

El 29 de mayo de 2017, Tiger Woods fue detenido por la policía de Jupiter (Florida, Estados Unidos), acusado de conducir bajo los efectos de sustancias tóxicas. Alejado en ese momento de los campos de golf, y con más pinta de exdeportista que otra cosa, pocas personas daban un peso en ese momento por él, no tanto porque volviera a ser el número uno del mundo, puesto que ocupó por más de 600 semanas, sino porque siquiera pudiera dar un golpe en un campo.

Las primeras versiones de prensa aseguraban que Tiger conducía en estado de embriaguez. La realidad fue otra. Tiger había mezclado varias medicinas para tratar de aliviar los dolores de espalda que frenaron en seco su carrera. “No me di cuenta de que la mezcla de medicinas me había producido un efecto tan fuerte. Soy consciente de la gravedad de lo que hice y me responsabilizo por ello”, dijo en un comunicado ese mismo día.

Esta semana, Woods terminó, con un mes de anticipación, un periodo de prueba que le impusieron luego del incidente con su automóvil, tras someterse a un tratamiento para evaluar si estaba abusando de sustancias tóxicas, pagar una multa de 250 dólares y de que le hicieran, de vez en cuando, pruebas para determinar si había consumido drogas o alcohol. Tiger está limpio.

Y también esta semana, el ‘Tigre’ volvió a ganar, después de 1.678 días: con el respaldo de miles de personas en el campo del East Lake Golf Club, en Atlanta, se impuso, de punta a punta, en el Tour Championship, el último torneo de las finales de la FedEx Cup, al que solamente acceden los 30 mejores jugadores de la temporada en el PGA Tour. Otra vez es uno de ellos. No ganaba un torneo desde 2013, pero cada día despliega más talento.

El jueves hizo un águila en el hoyo 18 para completar una tarjeta de 65 golpes y quedar en la punta del certamen, empatado con Rickie Fowler. Mantuvo el rendimiento hasta cerrar con la victoria. Nada mal para un hombre que parecía desahuciado para el golf, por sus problemas en los últimos nueve años, porque ya llegó a una edad en la que el retorno era difícil: Tiger cumplirá 43 años en diciembre.

Tiempo de recuperación

Una semana antes de que lo detuvieran, Woods había sacado un comunicado de prensa hablando de su estado de salud. Para ese entonces solo había podido jugar dos torneos del PGA Tour en 20 meses, uno de ellos, el Hero World Challenge, del cual es anfitrión, en noviembre de 2016. El otro, el Farmers Insurance Open, en enero de 2017, en el que no pasó el corte. También intentó participar en un torneo del Tour Europeo en febrero, el Dubai Desert Classic: el dolor lo obligó a retirarse.

“De mi vuelta a la competición, el pronóstico a largo plazo es positivo. Mi cirujano y mi quiropráctico dicen que la operación fue un éxito. Es cuestión de no fastidiarlo. Estoy caminando y haciendo mis ejercicios, y llevando a mis hijos al colegio. Todo lo que puedo hacer es ir día a día. No hay prisa”, escribió entonces.

El infierno provocado por sus lesiones en la espalda parecía no tener fin. Pero incluso así, con dolor, dio lecciones de buen juego, como en aquel triunfo en el US Open de 2008, en el que, jugando en una pierna, se coronó campeón. Ya se había sometido a tres cirugías y ninguna le había dado resultado. Así que tomó una apuesta muy arriesgada: una nueva operación, que implicaba fusión de vértebras, con el fin de aliviar el dolor. El tema implicaba abandonar la práctica del golf por el resto del 2017.

“Intentamos todas las vías no quirúrgicas posibles y ninguna funcionó. Tenía días buenos y malos, pero el dolor estaba habitualmente ahí, y no podía hacer mucho. Me dolía incluso recostado. Tenía ese dolor del nervio con cada cosa que hacía, y estaba al límite de lo que podía soportar”, explicó Tiger en su página web.

La cirugía dio resultado y el dolor desapareció. Pero ahora venía el otro problema: comenzar a jugar otra vez, a ver si el tratamiento había dejado secuelas. Hizo parte del equipo estadounidense en la Presidents Cup, pero como vicecapitán, no como jugador. “Mi agenda es la que me dice el cirujano”, explicó entonces, en octubre del año pasado. Por esos días subió un video en su cuenta de Twitter, en la que hacía un swing completo. Había esperanzas.

Pero antes de pensar en volver, el tratamiento era muy fuerte, y no siempre relacionado con tener un palo de golf en la mano. Debía correr en una máquina, montar en bicicleta y nadar, a un ritmo de seis veces por semana. También, dos veces por semana visitaba el gimnasio y levantaba pesas. Y poco a poco se metía al campo a hacer algunos tiros, muchas veces solo, otras con algunos jugadores del Tour, entre ellos Rickie Fowler y Justin Thomas.

“Estoy dando golpes de unas 60 yardas y practico putts y chips a diario. El dolor se fue, pero no he entrenado ninguno de los músculos del golf ni he dado un golpe completo. Todavía no pienso mucho en el futuro porque no sé qué tipo de swing voy a poder hacer. Tardaré algún tiempo en averiguarlo”, dijo durante la Presidents Cup.

En diciembre volvió a su torneo, el Hero World Challenge. Tuvo rondas disparejas, pero era la primera vez en casi un año en que jugaba cuatro días seguidos. La espalda parecía responder. Al juego todavía le faltaba. Pero poco a poco empezaba a acercarse a un título. En marzo, en el Valspar Championship fue segundo, a un golpe de Paul Casey.

El ‘Tigre’ estaba de vuelta. Y la gente también. Durante sus años de ausencia en el circuito, la atención del público bajó dramáticamente. Esa semana del Valspar Championship, el campo de Palm Harbor, donde se jugó el torneo, registró la mayor asistencia desde su construcción, en 2000. Dos semanas antes, Woods había terminado de 12 en el Honda Classic. Aun sin pelear por el título, CBS, que transmitió el torneo, registró un aumento del 43 por ciento en el rating con respecto a la última ronda de 2017. “Woods es, deportivamente hablando, el nombre más importante, solamente igualado por Michael Jordan y Muhamad Alí”, declaró Neal H. Pilson, expresidente de CBS Sports, a Golf Digest.

Tiger duró dos años sin ir a los majors, y en 2015, en su última participación antes de la cuarta cirugía en su espalda, solo pasó el corte en el Masters. Este año, en Augusta quedó de 32 y en el US Open no pasó el corte. Pero en el Abierto Británico fue sexto: llegó a ser líder a falta de seis hoyos. Y peleó hasta el último día por el título del PGA Championship, incluyendo un 64 el último día, la mejor ronda final de su carrera en un major. Brooks Koepka tuvo que exigirse para ganar por dos golpes.

“No imaginé encontrar a Tiger en el hoyo 18, esperándome. Probablemente fue el mejor gesto que pudo haber tenido. A él y a Adam Scott los admiré toda mi vida. Si me hubieran dicho, a los 12 años, que iba a estar cara a cara con ellos, eso hubiera sido un sueño hecho realidad”, dijo Koepka. Y muchos de los jóvenes que hoy pelean títulos en el circuito quisieran imaginarse lo que habría sido enfrentar al mejor Tiger.
Fue tan importante su triunfo para el mundo del golf que pocos repararon en que Justin Rose le ganó, por un pelo, la FedEx Cup y el cheque de 10 millones de dólares.

Ahora ya está listo para volver a la Copa Ryder. Y en noviembre tendrá un reto con Phil Mickelson, su gran rival en sus mejores años y ahora uno de sus grandes amigos; un torneo en el formato Match Play con 9 millones de dólares de premio. Pero su gran reto es un major.

Hace diez años, cuando ganó su último torneo de grand slam, parecía tener cerca la marca de 18 majors de Jack Nicklaus. El ‘Oso Dorado’, quien obtuvo el último a los 46 años, en 1986, está seguro de que Woods volverá a ganar un grande.

“No sé cuántos, pero sí pienso que volverá a vencer en uno. Tiene una ambición tremenda, talento y lleva toda su vida jugando. Su ética de trabajo es fantástica. Y sigue siendo muy competitivo”, le dijo Nicklaus a El País, de España.

El ‘Tigre’ resucitó. “Ser capaz de jugar de nuevo al golf y retomar este nivel es algo que esperaba a comienzos de año, pero no podía asegurarlo. Lo hice”, declaró.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
SUBEDITOR DE DEPORTES
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