El ‘virgen de hierro’ de la NBA que brilló en una década de excesos

El ‘virgen de hierro’ de la NBA que brilló en una década de excesos

A. C. Green habló con EL TIEMPO de una época de rock and roll en EE. UU., en la que estuvo fuerte.

A. C. Green

A. C. Green, exjugador de Lakers.

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Cortesía NBA

Por: Felipe Villamizar M.
06 de mayo 2020 , 07:22 a.m.

Para entender esta historia hay que devolverse varios años atrás hasta llegar a la década de los ochenta en Estados Unidos. Durante este decenio, el país norteamericano tuvo profundos cambios, tanto en lo político como en lo social y económico. A la presidencia llegó el republicano Ronald Reagan, como también comenzaron a llegar por Miami grandes cargamentos de droga de los ‘vaqueros de la cocaína’, quienes, además, aprovechaban para legalizar sus millonarias ganancias.

En medio de estos turbios días y de una batalla frontal contra la ilegalidad, aparecía siempre como salvador el deporte y, en especial, un equipo del que hoy en el 2020 todavía se habla. Una franquicia legendaria como lo fue Lakers de Los Ángeles, campeona de la NBA en 1980, 1982, 1985, 1987, 1988. Una máquina demoledora de récords, estadísticas, de buen juego, una sinfonía sobre el maderamen.

A. C. Green

A. C. Green, campeón con Lakers.

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Cortesía NBA

Pero esta nota se va a detener firmemente en los años 1987 y 1988 con los nombres de ‘Magic’ Johnson, Byron Scott, James Worthy, A. C. Green y Kareem Abdul-Jabbar, con Mychal Thompson como sexto hombre. Un equipo arrollador y que con la llegada de la televisión por cable a Estados Unidos ayudó a que todos los amantes de este deporte adoraran a esta escuadra.

Religión

Como comenzó este artículo debía proseguir en algún momento. En medio de tanto protagonismo, de ser endiosados y de una danza de dólares, en medio de una época de festín en Estados Unidos, llena de lujuria, con mujeres, exceso de licor y drogas, los Lakers no podían ser ajenos a ese momento.

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En esa época hubo una tendencia marcada en Estados Unidos por el pop rock, el cual consistía ampliamente en bandas transmitidas en la radio y que usaban imágenes derivadas del movimiento glam británico con letras y actitudes de macho. Para ese entonces era normal escuchar a Guns N’ Roses, Bon Jovi y Van Halen. Y, agregado a este movimiento musical y cultural, también estaba el hip-hop.

Todo este cúmulo de excentricidades hacía que uno de los líderes de este tipo de vida, ‘Magic’ Johnson, le enviara mujeres a A. C. Green a su cuarto para seguir con el festín, mujeres que él rechazaba muchas veces sin siquiera abriles la puerta y teniendo como particularidad el decirles muchas frases de la Biblia. Así creció la leyenda del ‘virgen de hierro’, quien se negó todas las veces a estas fiestas por sus creencias religiosas arraigadas desde la juventud, habiendo prometido no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio.

A. C. Green

A. C. Green, campeón con Lakers de la NBA.

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“Pienso que uno debe tener momentos de distracción, de pasarla bien, pero todo parte de un balance que debas tener en tu vida. Por ejemplo, entre las horas de prácticas debes estar totalmente concentrado y dar lo mejor de ti, para generar una productividad y crecimiento profesional absoluto, pero al mismo tiempo, fuera de la cancha es importante hacer otras cosas, seguir tus creencias, hacer las cosas que a ti te definen como persona, religiosamente, políticamente, o hacer diferentes actividades, porque la vida por fuera también existe y hay que seguirla y no dejarla de un lado con el fin de tener momentos de disfrutar todo lo que se hace”, le relató a EL TIEMPO Green acerca de sus convicciones.

Pienso que uno debe tener momentos de distracción, de pasarla bien, pero todo parte de un balance que debas tener en tu
vida

Fue así como Green se convirtió en tema de apuestas entre sus compañeros de equipo y de otras escuadras. Muchos jugadores, sumergidos en las mieles de lo prohibido, de celebrar en cada ciudad como si fueran unos marineros que tenían una aventura en cada puerto, quisieron tentarlo.

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“Sé que mis compañeros y hasta jugadores de otros equipos hacían apuestas, les parecía imposible que cumpliera mi palabra. La verdad es que la mayoría de los que entraban en ese mundo perdían la cabeza: las mujeres eran realmente bonitas. Pero pasaron unos seis meses y empezaron a ver que iba en serio, que era una cuestión de disciplina irrenunciable para mí. De hecho, años después algunos me dijeron que ojalá hubieran pensado mejor también algunas de las cosas que hicieron”, comentó.

Sé que mis compañeros y hasta jugadores de otros equipos hacían apuestas, les parecía imposible que cumpliera mi palabra

Convicción

Ese pensamiento, que muchos llegaron a creer que fue la razón para no lesionarse nunca y jugar tantos partidos de manera consecutiva, solo era visto por él con un abstencionismo mental que lo llevaría al éxito y le serviría como éxito personal. No entrar en el juego de sus compañeros no lo hacía ver con ojos extraños, sino con la admiración de vencer un mundo consumista en el que muchos perdieron el rumbo. No quiso caer en el sentido literal que hay del rock and roll.

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“La abstinencia realmente no tiene nada que ver con los antecedentes religiosos de una persona, pero también, en parte, se aplica de esta manera. Yo lo vi más por un autocontrol, identificando los valores centrales como persona. Siempre he tenido una frase, y es que las decisiones que tomas hoy impactan directamente en tu mañana”, dijo con un tono fuerte de coherencia y convicción.

Yo lo vi más por un autocontrol, identificando los valores centrales como persona

Y es que una vez se le pregunta por su esposa, su acompañante, su pareja de vida, el color de su voz cambia y es mucho más clara para expresar sus pensamientos, muestra de que venció una época social dura en Estados Unidos para poder triunfar en la vida personal, tal y como lo quería desde adolescente. Se casaron cuando él tenía casi 39 años.

A. C. Green

A. C. Green, le dicen 'Virgen de hierro'.

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Cortesía NBA

“Ella es excepcionalmente hermosa y tiene un gran sentido del carácter. Es contadora, enseña danza y es cantante. Pudimos divertirnos juntos, reír juntos, luchar y llorar juntos. Pudimos desarrollar una amistad antes de que se volviera física, antes de que fuera una interacción sexual. Ahora estamos comprometidos, de por vida”, aseguró.

Esa historia de vida, que parecía aburrida para muchos en ese entonces porque creían que solo había un tipo diversión en medio de una sociedad consumista y que se dejaba influenciar fácilmente por los movimientos de la industria, llamó la atención del actor de comedia y guionista estadounidense Will Ferrell, quien vio todo lo contrario y quiso llevar esta imagen de A. C. Green a un documental inspirador en el 2016 para que muchas personas pudieran ver lo que hacen el trabajo y la convicción.

‘Ironman’

En medio de una legión de estrellas había un hombre terrenal. A quien no apuntaban los reflectores, pero que era capaz de hacer el trabajo silencioso. Él era A. C. Green. Él era el obrero de dicho equipo. Era un jugador de poner cada gota de sudor entre los elásticos movimientos ofensivos de Kareem, detonaba las bombas exteriores de Scott, quien solo debía lanzar al aro, y las pantallas defensivas de Worthy y poner a brillar a Magic.

“En mis tiempos en los Lakers había más entretenimiento en los estadios de básquet. No tenías que ir a ver a los Trotamundos para divertirte viendo baloncesto. Y eso que era un deporte profesional, con reglas que respetar que no veías en una exhibición. Y creo que le dábamos a la gente lo que quería ver”, le dijo a EL TIEMPO Green, quien no paró de alabar a su equipo.

A. C. Green

A. C. Green junto a Magic Jhonson (der.).

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“Realmente fue una experiencia impresionante, no dejas de creerlo cuando ves a tu lado y te das cuenta del grupo de jugadores que tienes a tu lado y compartiendo grupo, en donde hubo una armonía de juego inmensa, donde cada día te sincronizabas más, sin importar el campo o dónde estuvieras. Fue un rendimiento muy alto y muy bueno, cada día mejorabas más, y se veía un solo equipo en la cancha porque esa unión tan fuerte hacía que fueras teniendo una nueva página en todo, escribiendo algo nuevo y cada día mejor”.

Si hubo a alguien a quien admiró y por quien era capaz de entregar su vida en los campos de baloncesto fue ‘Magic’ Johnson, un jugador que por su magia como de Harry Potter era capaz de liquidar a todos sus rivales, respetándolos en el campo y entregando todo por sus Lakers, sin ser egoísta.

Fue algo impresionante. Fue una persona que conocía y entendía muy bien el juego, era impresionante cómo él sabía todo antes de empezarlo

Fue algo impresionante. Fue una persona que conocía y entendía muy bien el juego, era impresionante cómo él sabía todo antes de empezarlo. Tenía una excelente visión y estaba totalmente convencido de lo que sabía y cómo jugar. Fue una persona que creía totalmente en él, en sus cualidades y lo que podía hacer en la cancha. Él siempre me miraba, y yo lo miraba para estar muy conectados con todos los movimientos y dar el mejor pase o el mejor movimiento”, añadió.

A. C. Green nació el 4 de octubre de 1963, Jr. es el menor de cuatro hijos. Él es el único en llevar el nombre A. C. Green de su padre. De esto, su madre recuerda: “Se parecía tanto a su papá que le dije que lo llamaría A. C.”. Durante su etapa de formación se convenció de que el trabajo y la constancia lo llevarían al éxito. Era todo un roble.

Con esas circunstancias, A. C. Green jugó 1.192 partidos seguidos y 1.278 de los 1.281 que disputó en su carrera: el 99,8 por ciento de actuaciones. Solo se perdió tres, en su segunda temporada (1986-87), y su racha de partidos seguidos duró del 19 de noviembre de 1986 al 18 de abril de 2001. Eso le valió ser apodado el Ironman de la NBA porque parecía inacabado, sin fecha de caducidad y con un físico incomparable.

Y fue así como A.C. Green triunfó en el difícil baloncesto de la NBA, cambió cualquier tipo de lujuria por brillar en medio de un equipo de estrellas. Si su talento no era tan impresionante como el de sus compañeros, él lo igualó con su trabajo, persistencia y toda la fidelidad a un pensamiento sano y humilde.

Eso no le impidió ser un competidor feroz y apasionado en la cancha. Simplemente significaba que era alguien que, como dice su compañero de equipo James Worthy, “podría mantenerse fuerte y no romperse”.

A. C. Green se encuentra hoy trabajando con la NBA, desarrollando este deporte en diferentes países de Suramérica, llevando un mensaje de esperanza y constancia para que las pequeñas promesas puedan llegar a lo más alto de este deporte y conquistar el baloncesto con mucha disciplina, con mucha fuerza y la tenacidad de todo un campeón que compite con sus ideales.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4

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