Prudencio Cardona, el último gran guerrero de Palenque

Prudencio Cardona, el último gran guerrero de Palenque

Hace 8 días falleció. Este es el recuerdo de un peso mosca con tremenda pegada.

Prudencio Cardona

Prudencio Cardona fue campeón mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el 20 de marzo de 1982.

Foto:

Archivo ETCE

Por: ESTÉWIL QUESADA FERNÁNDEZ
10 de agosto 2019 , 11:04 p.m.

Los golpes lanzados por el colombiano Prudencio Cardona, en su momento calificados “como locos” por el narrador de la televisión mexicana, finalmente lo llevaron al ganar en corto plazo el cinturón del peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), lo que de nuevo permitió visibilizar el país en el mapa privilegiado del pugilismo universal.

Sucedió comenzando la tarde del sábado 20 de marzo de 1982, en un estadio descubierto de Tampico (Mexico), donde noqueó en el mismo primer asalto al monarca y amplio favorito de la pelea pactada a 15 asaltos, el mexicano Antonio Avelar, con transmisión en directo por televisión para varios países, entre ellos Colombia.

Era el cuarto campeón mundial de boxeo nacido en el territorio nacional, pero no cualquier campeón —como los que ahora proliferan por montones—, sino uno con rótulo especial porque junto con Ricardo, titular supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) entre 1978 y 1980 con seis defensas, se convertieron en la tercera pareja de hermanos en el planeta y la primera de Latinoamérica en ostentar títulos mundiales en el ‘arte de fistiana’ (Micaela Cásseres, la progenitora, recibió un diploma de la Cámara de Representante como ‘madre de vientre útil a la patria’).

Esa conquista, además, evidenciaba que terminada la era de Rodrigo Valdés, el propio Ricardo y del pionero Kid Pambelé, había talento en Colombia y un encanto especial en un corregimiento de descendientes de esclavos rebeldes, una parte de África en América, San Basilio de Palenque, la tierra del Kid y de los hermanos Cardona, quienes meses atrás ya habían movilizado a un equipo de la prestigiosa revista estadounidense Sports Illustrated, la número uno en el mundo deportivo, a llevar a cabo un reportaje sobre ese pueblo de campeones.

Prudencio Cardona

Prudencio Cardona, exboxeador colombiano.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Prudencio llegó a aquella pelea, gestionada por Julio Guerrero Caraballo –el más importante promotor del boxeo colombiano hasta el surgimiento de Billy Chams– con un optimismo desbordante, que en México desconocían. La pelea se aplazó cinco o seis veces, por el lado de Avelar, pero no impacientó a un Cardona que regulaba su preparación dirigida por el entrenador panameño Lázaro Fruto en el gimnasio del hoy demolido coliseo cubierto Humberto Perea, en Barranquilla, ciudad en donde residía el retador.

El mosca de más pegada

Desde 1981, este entonces joven reportero había escrito para El Heraldo que Prudencio Cardona era el peso mosca con más pegada en el mundo. Y que su triunfo por nocaut sobre el laureado como peleador aficionado y prometedor profesional puertorriqueño Orlando Maldonado, en diciembre de 1980 en Miami, en el mismo programa en que el campeón mundial del peso supergallo Wilfrido Gómez (Puerto Rico) noqueó a José ‘Pambelito’ Cervantes, era la mejor prueba de ello.

Cuando se anunció la pelea con Avelar, Prudencio se nos acercó una vez en el gimnasio y nos dijo, en voz baja, que había leído la publicación de tiempo atrás y no nos haría quedar mal. Que él también sabía que tenía los puños más poderosos del mundo para un boxeador élite de 112 libras. Ya lo había ratificado aquí, en el Humberto Perea, y la mejor exhibición fue en julio de 1981, noqueando de manera arrolladora a un tal panameño Pastor Echavarría.

Y eso fue lo que salió a demostrar aquella tarde en Tampico: quería conectar sus golpes, lo que llevó al locutor de televisión a calificarlos “como locos”. Y lo demostró, con el periodista Fabio Poveda Márquez actuando como juez –porque el cartagenero Horacio Ramón Castilla, el oficial nombrado, no alcanzó a llegar a tiempo, y el presidente del CMB, José Sulaimán, lo designó a dedo, bajo su responsabilidad, por sus conocimientos y honestidad–. “De lo que te salvó Prudencio noqueando en el primero, Fabio...”, molestamos por largo tiempo al maestro del periodismo.

En ese nocaut, antes de caer, Prudencio golpeó 12 veces a Avelar, que se desplomó de manera aparatosa y dramática, con los brazos atrás y de boca. El titular del diario Esto de México, del domingo 21 de marzo, es inolvidable: ‘¡Casi lo mató!’ (en julio de 1987, en Miami, antes de ser noqueado por el campeón gallo ‘Happy’ Lora, Avelar nos confesó que estaba débil porque luchó para dar el peso).

Ese mismo domingo 21 de marzo, Prudencio llegó al aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla, en vestido entero y con el cinturón verde y oro del CMB puesto. Lo abordamos en la misma escalera del avión. Estaba eufórico. Luego de felicitarlo, y antes de prender la grabadora, nos dijo: “Gracias por la confianza de creer en mí. Te vas conmigo en la caravana”. Y así fue, montado en el Mercedes Benz con escotilla del promotor guajiro Isaac Pitre de Ávila, apoderado del futuro campeón mundial Baby Sugar Rojas, tuvimos ese privilegio desde el aeropuerto hasta su casa del barrio Los Andes.

Prudencio Cardona

Prudencio Cardona fue campeón mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el 20 de marzo de 1980.

Foto:

Tomada de: http://www.boxeodecolombia.com

La relación de los Cardona con la prensa era distante, a raíz de la pelea que a comienzo de 1980 tuvo Ricardo con su apoderado, el venezolano Ramiro Machado, el mismo de Kid Pambelé. Eso generó que el campeón supergallo fuera sin su representante a la pelea de mayo de ese 1980, en Seattle (EE. UU.), donde perdió el cinturón frente al medallista de oro olímpico de Montreal-1976,

El mayor de los Cardona

Prudencio nació primero que Ricardo, solo que como este llegó primero a la cima mundial, muchos piensan que es al contrario. Pero ya él tenía un recorrido cuando su hermano fue campeón.

Por ejemplo, fue el primer boxeador colombiano en competir en unos Juegos Olímpicos, en Múnich 1972 (perdió en el debut frente al cubano Rafael Carbonell). Y era preliminarista en los llenos del Humberto Perea en las programaciones que como estelar tenían al ídolo de los 70 en Barranquilla, Emiliano ‘Titán’ Villa, su compañero de selecciones Atlántico y Colombia.

Tanto Prudencio como Ricardo descubrieron el boxeo en Barranquilla, tras salir Micaela y Horacio –el padre– de Palenque y radicarse con sus hijos inicialmente en Cartagena. Fue en el Barrio Abajo, al ver el gimnasio que entrenaba ‘Chichi’ Mier, en la calle 45 con carrera 53B. Allí hizo parte de Black Boxers, club fundado por el célebre escritor Álvaro Cepeda Samudio, uno de los mejores amigos de Gabriel García Márquez.

Micaela se opuso al boxeo y creyó que los alejaba de ese deporte, yéndose a Valledupar, donde la familia fue a recoger algodón. Pero allá se encontraron con el entrenador panameño Manuel Prescott. Y tomaron más amor por el pugilismo, representando ambos al Cesar en torneos nacionales. Después regresaron a Barranquilla y, más tarde, salieron a Caracas, viviendo en el mismo techo con los Cervantes: Antonio (‘Kid Pambelé’) y José (‘Pambelecito’). Pero Prudencio se regresó y encontró una mano amiga que lo representara, Carlos Madachi Sánchez, con el que fue campeón mundial.

Pero así como pegaba, Prudencio se bloqueba en ocasiones. Hubo desacuerdo con su promotor Julio Guerrero y así fueron a la primera defensa, en Mérida (México), frente al local Freddy Castillo. El 24 de julio de ese 1982 perdió por decisión unánime, sin lanzar sus poderosas manos, y terminó siendo un campeón efímero. Lástima por un boxeador con su talante de guerrero.

Quiso rehacer su carrera. Y se mantuvo vigente. Un hecho simpático ocurrió el domingo 2 de junio de 1983, en el estadio Eduardo Santos, de Santa Marta, ante unas 5.000 personas, cuando noqueó al ídolo local pero novato, Agustín ‘Figurita’ Higirio: recibió un taconazo en la cabeza que le propinó en pleno cuadrilátero la madre de su rival... Luego se preparó en Panamá y falló en una nueva oportunidad, ante el campeón Santos ‘Falucho’ Laciar, en Argentina, el 15 de septiembre de 1984. Y siguió combatiendo.

En 1986 se radicó en Miami y en seis años, hasta 1992, realizó 14 peleas (una de ellas en Colombia). ¡Perdió 13! Casi siempre frente a contendores de primer nivel, como ‘Jíbaro’ Pérez, ‘Cañonero’ Valoy y Orlando Cañizales, regalando ventaja de muchas libras. Esos golpes recibidos, con el transcurrir del tiempo, lo llevaron a padecer de párkinson y alzéheimer, lo cual motivó a Ricardo a gestionar su traída de Miami a Barranquilla, la cual se dio finalmente en el 2013. El domingo pasado, en medio del calor de hogar, murió dejando el recuerdo de que sus golpes, que habían merecido ser calificados “como locos”, eran necesarios para elevarlo a la gloria deportiva mundial.

ESTÉWIL QUESADA FERNÁNDEZ
​Editor regional de EL TIEMPO
Barranquilla
En Twitter: @EstewilQ

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