El US Open quedó en manos de Gary Woodland... (Opinión)

El US Open quedó en manos de Gary Woodland... (Opinión)

Nos queda el británico, allí volveremos a vivir inmensas emociones.

17 de junio 2019 , 10:19 p.m.

La edición 119 del Abierto de los Estados Unidos, jugada en el histórico campo de Pebble Beach, no fue para el mítico Tiger Woods ni tampoco para el jugador del momento, Brooks Koepka, pues quedó en las manos de Gary Woodland, un jugador de 35 años –12 de ellos como profesional del golf– que cuando llegó a la Universidad de Kansas tomó la decisión de seguir la carrera del golf, a pesar de tener una beca para integrar el equipo de baloncesto.

Woodland, con tres victorias dispersas en el PGA Tour (2011, 2013 y 2018), llegó al Open con solo un top 10 en sus intervenciones en torneos grandes y en busca de una soñada victoria. Bendito este juego, el único donde cualquier participante puede hacerse con el triunfo por difícil que sea la prueba, y este es uno de esos casos.

La vuelta final fue emocionante de principio a fin. Se centró en dos jugadores, Woodland y Koepka, ya que el inglés Justin Rose, que había salido de segundo, a un golpe de la punta, a partir del hoyo dos comenzó a retroceder y se fue cayendo en el transcurso de la ronda.

Al contrario, Koepka, que partió a cuatro de Woodland, arrancó como un cañón en busca de su tercer US Open consecutivo y jugado el hoyo cinco había disparado cuatro birdies (1-3-4 y 5), descontándole dos golpes al puntero, que se defendía bajando en los hoyos dos y tres. Brooks se subió con bogey en el ocho y Gary hizo lo mismo en el nueve.

Así las cosas, cumplidos los primeros nueve hoyos, Koepka, con 32 golpes, descotaba dos, y se barruntaba un ataque frontal en los nueve finales. En el hoyo 11, Koepka, con otro birdie, se puso a un golpe, y los dos hicieron bogey en el 12. De allí en adelante lo que los aficionados esperábamos no fue así, todo cambió a favor de Woodland, quien jugó de forma sensacional, con tiros arriesgados como el segundo del hoyo 14, una madera de ensueño, y como el chip del par tres del 17: magistral, exquisito, mágico; allí ganó el Open estadounidense. El hoyo final fue de trámite. No obstante, cerró con un birdie para ganar por tres golpes de ventaja.

Hay un nuevo campeón de major, justo. Jugó cuatro rondas por debajo de 70 golpes (68-65-69-69), algo bien complicado en el Open gringo, tanto que Koepka, que también bajó de 70 en las cuatro vueltas, es el único jugador en la historia de este major en jugar así y no ganar. Nos queda el británico, allí volveremos a vivir inmensas emociones.

Llegando al ‘green’

Germán Calle
Para EL TIEMPO

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