Fedegolf: un infierno (opinión)

Fedegolf: un infierno (opinión)

La entidad vive la peor crisis de sus 72 años de historia.

20 de febrero 2019 , 11:49 p.m.

La Federación Colombiana de Golf, una entidad con 72 años de vida, atraviesa la peor crisis de su historia. El momento es crítico y la Federación anda sin rumbo, con un presidente que toma decisiones motu propio para que después le toque recular porque la junta directiva lo desautoriza.

Cabe destacar que, por estatutos, la Federación se administra por un órgano de administración colegiado, la junta directiva, integrada por 13 miembros elegidos por la asamblea, seis de Bogotá y siete de afuera de la capital.

El presidente, que lo elige la misma junta por votación mayoritaria de sus miembros y que de la misma forma lo puede cambiar cuando lo considere conveniente, es el representante legal de la institución, asumiendo responsabilidades que le dicta la junta, en la que él es un miembro más, con las mismas atribuciones de cualquiera de ellos. Las demás atribuciones parecen ser de coctel, es decir, la representación de la entidad en los eventos sociales.


A diferencia del presidente, el director ejecutivo sí que tiene funciones. La primera de ellas, nada menos, supervisar todas las actividades de la Federación. Y vienen 12 más, todas con poder y mando. Así las cosas, no se necesita ser adivino para entender que el amo, dueño y señor de la entidad es el director ejecutivo.

En ese orden de ideas, Felipe Harker, que conocía a la perfección la Federación porque había sido durante ocho años miembro de la junta, asumió como director ejecutivo y se dedicó de tiempo completo a trabajar por el golf, con la anuencia y apoyo total de Manuel de la Rosa y Lázaro Pérez, sus presidentes hasta hace dos años.

A través de esta columna, fui uno de sus más acérrimos críticos y no compartí algunas de sus decisiones, pero haciendo un severo análisis de su gestión, contribuyó, y en grande, al crecimiento del golf en Colombia.

Camilo Sánchez, que llegó a la presidencia y tardó dos años en entender que, como presidente de la junta, no tenía el mando para tomar decisiones sin la aprobación de la junta, vio en Harker su piedra en el zapato para llevar a cabo sus ideas y tomó el camino de sacarlo. Lo que logró fue convertir a la Federación en un infierno: él, sin poder de decisión; la junta, completamente fracturada; el director, echado y luego reintegrado. Además, se retiraron patrocinadores importantes, no hubo ni un directivo en el torneo aficionado más importante de Latinoamérica, hay un coach que existe y no existe porque no tiene contrato y muchas cosas más. Una debacle.

En este estado de cosas, no veo otra salida que el retiro de Harker con un arreglo honorable, evitando pleitos que le podrían costar caro a la entidad. Pero también el retiro del presidente Camilo Sánchez: se le salió de las manos la institución. Y a los presidentes de los clubes, una recomendación: lean y revisen las funciones de la dirección ejecutiva. Con Harker se salvó la papeleta. Si se llegan a equivocar en su reemplazo, con esas atribuciones, sería el acabose.

Germán Calle
Para EL TIEMPO

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