Manu Ginóbili: el adiós del mito latinoamericano de la NBA

Manu Ginóbili: el adiós del mito latinoamericano de la NBA

Se retiró a lo 41 años, luego de 16 de carrera y ganar cuatro títulos con los Spurs de San Antonio.

Manu Ginóbili

Manu Ginóbili, exbasquetbolista argentino.

Foto:

AFP

01 de septiembre 2018 , 06:22 p.m.

“Tengo 41 años; lo estiré bastante el temita este del básquet, ¿no?” fueron las palabras frías, calculadas con que Manu Ginóbili expresó el porqué del fin de 16 años de una carrera exitosa en la NBA. Fue un argentino que logró hacerse un lugar entre los mejores representantes del baloncesto mundial para brillar con luz propia en la NBA. Se va el basquetbolista más importante en la historia de Latinoamérica, y su despedida solo generó aplausos y admiración entre los rivales durante su carrera.

En Argentina, donde el fútbol es omnipresente y el tenis se popularizó por figuras como Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, el básquet fue sumando adeptos como deporte de equipo impulsado por la figura estelar de Ginóbili.

Creo que se retira un ejemplo del deporte nacional, un tipo que ha dado mucho para toda la Argentina desde adentro y afuera de una cancha de básquet. En su vida personal y profesional ha hecho cosas que nadie creía que se pudieran lograr”, dijo de Ginóbili el tenista Juan Martín del Potro.

Los campeonatos de la NBA (2003, 2005, 2007, 2014) con Spurs de San Antonio lo catapultaron a la cima del básquetbol internacional. Pero este hombre de 41 años también es celebrado en Argentina por haber vestido la casaca nacional entre 1998 y 2016 con vocación de equipo.

“Sos un orgullo nacional, Manu”, le expresó el legendario futbolista Diego Maradona en Instagram. No faltaron elogios de la prensa: ‘Recién se fue, pero ya es leyenda’, ‘No habrá ninguno igual’, ‘Uno de los más grandes del deporte’, titularon los principales diarios argentinos.

Ginóbili nació el 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca, cuna del baloncesto en el país suramericano, una ciudad portuaria de 300.000 habitantes, 600 km al sur de Buenos Aires. Su humildad, trabajo y constancia lo convirtieron un ejemplo para los jóvenes que quieren emular su trayectoria.

Un duro comienzo

A los 15 años, Ginóbili recibió una dura noticia. Cuando apenas pesaba 50 kilos, su pediatra Fernández Campaña le fijó que su proyección de crecimiento a los 19 años iba a ser de 1,85 metros. “Voy a ser un petiso”, le gritó a su papá, quien lo acompañaba a esa cita.

Pero esto no lo detuvo. Delante del ropero de su abuelo Constantino, marcaba todos los días el avance de su crecimiento. Regresaba del colegio saltando para tocar con las manos la numeración de las viviendas. Allí se ponía a prueba para ver si crecía o no. Consultó a Raúl Herrero, un bioquímico que trabajaba en el gimnasio que estaba junto a la sede de Bahiense del Norte.

Ginóbili le contó de la proyección de estatura, y Herrero le aconsejó unas alternativas para fortalecer su musculatura, incorporando proteínas en este tratamiento.

Fue frustración tras frustración, lágrima tras lágrima. Pero la mentalidad y el apoyo de su familia siempre fueron incondicionales. Así, las cosas del destino le dijeron que podía ir a la NBA; y una vez allí, no paró de demostrar que era un ser único para poder brillar y probar que su destino era ser una leyenda.

Siempre querido

“Jugué hasta que tuve ganas, algunos se tienen que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años. La verdad es que no me quedó nada pendiente. Es más, me di el gustito en los últimos tres años de jugar como uno quisiera hacerlo con sus amigos, sin sentir la presión de ser el responsable exclusivo de lo que pueda suceder”, precisó Ginóbili.

Su partida suscitó muchos mensajes de grandes leyendas de la NBA, como el de Kobe Bry-ant, que lo ve como un jugador inteligente y gran trabajador.

Es muy valiente, sabe cómo jugar todos los partidos. Tirar, luchar, pasar, en defensa y en ataque. Trabaja mucho. Por eso fue un campeón de la NBA

“Pienso que es una persona muy competitiva. Jugué contra basquetbolistas tímidos, pero él no lo era. En cualquier momento te robaba el balón. Fue un jugador que me encantó mucho. Es muy valiente, sabe cómo jugar todos los partidos. Tirar, luchar, pasar, en defensa y en ataque. Trabaja mucho. Por eso fue un campeón de la NBA. Era un campeón desde que era un niño”, comentó Bryant.

Manu Ginóbili dejó un gran hueco entre los amantes del baloncesto, que lo vieron como un jugador con mucho sacrificio, talento y derroche de energías. Su caso es excepcional y único, pasarán años para que vuelvan a salir jugadores de esta clase. ¡Gracias, Manu!





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