La fuerza etíope volvió a mandar en la Media Maratón de Bogotá

La fuerza etíope volvió a mandar en la Media Maratón de Bogotá

Los atletas Betesfa Getahun, en varones, y Netsanet Gudeta, en damas, fueron los ganadores.

Media Maratón de Bogotá

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Abel Cárdenas

29 de julio 2018 , 08:16 p.m.

La timidez por estar en tierras ajenas y venir una cultura que no tiene grandes pretensiones quedó evidenciada este domingo por los atletas etíopes Betesfa Getahun y Netsanet Gudeta, los grandes ganadores de la Media Maratón de Bogotá. Apenas levantaban los brazos para saludar a los miles de asistentes que los aplaudían tras haber cruzado en el primer puesto la meta después de exigentes 21 kilómetros. Su sonrisa brillaba más que los rayos de sol que sobre las 11 de la mañana le dieron vida a la capital de la república.

Desde el inicio comenzaron pisando duro. Fueron seleccionando a sus rivales; ni las inclemencias de la altura ni los fuertes vientos fueron impedimento para quitarles el triunfo. Sus rostros mostraban seguridad y sus zancadas, fuerza. No se trataba de la primera vez que eran profetas fuera de su tierra. Y así, con cada potente paso, terminaron llevándose un triunfo más para sus palmareses.

“Fue un clima muy difícil. La altitud complicaba todas las cosas. Además, el calor influyó mucho”, aseguró la atleta Gudeta, actual campeona mundial de media maratón.

La carrera se puede resumir fácilmente. Dominio africano, selección por fuerzas y remate final para llevarse el apoyo de las personas y ponerse el listón del primer puesto. Entre las damas, Gudeta recorrió casi la mitad del trazado en soledad. Entre los hombres, la competencia fue más cerrada, pero al final la resistencia y el fondo marcaron la diferencia.

Media Maratón de Bogotá

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Abel Cárdenas

“Me sentí bien. Fue una carrera muy difícil. Estar de primera y no tener a nadie ceca me motivó a seguir con un fuerte ritmo y centrada en que podía ganar esta media maratón. El no ver hombres cerca hizo que fuera más fuerte, porque sabía que llevaba un ritmo imponente”, añadió Gudeta.

Nacidos para ganar

No es nuevo decir que un etíope gana en una prueba de gran fondo. Su raza respira atletismo, desde pequeños solo quieren ponerse una camiseta, pantaloneta y tenis para recorrer las carreteras de su país. Parece ser una profesión en la que gran parte de su población quiere destacarse y por la cual trabajan con disciplina y dedicación.

“Lo más importante es que el entrenamiento es muy duro en Etiopía. Trabajamos en la altura y entrenamos en grupos muy fuertes. Nos reunimos en grupos de 10, 20, 50 y hasta 100. Casi que se hacen competencias diarias para sacar lo mejor de nuestro rendimiento. Nuestra mentalidad es muy clara: nos convertimos en campeones del mundo o no seguimos”, le dijo a EL TIEMPO Getahun, el campeón de esta edición de la Media Maratón de Bogotá.

La práctica del atletismo en Etiopía se hace más por gusto. No tienen los recursos suficientes para poder crear un apoyo o incentivo para seguir con esta práctica.
“Lo único que me han dado en mi país es la naturaleza, porque a mí nadie ha dado nunca nada. No he recibido apoyo de la Federación de Atletismo de mi país”, le comentó a este diario Gudeta.

Y pese a todas las condiciones adversas, corriendo contra la corriente y triunfando por alcanzar sus sueños, los atletas etíopes solo quieren mantener la cabeza aterrizada y seguir trabajando para ser mejores en esta disciplina.

“Somos fuertes, muy fuertes. Tratamos de alimentarnos bien, pero el trabajo y la constancia son un pilar del pensamiento de nuestros atletas”, dijo Getahun.

Sin ser las grandes estrellas ni tener un nombre que todas las personas en Colombia conozcan, dejaron Bogotá, aplaudidos por muchos y desapercibidos ante otros. Su timidez y fuerte trabajo se los llevan a otras ciudades a las que intentarán deslumbrar con sus pasos.

Eso sí, no podían dejar la capital sin comer algo que para ellos fue toda una curiosidad. Antes de dejar el parque Simón Bolívar, lugar donde finalizó la prueba, le pidieron parar al conductor del bus que los iba a llevar a su hotel y luego al aeropuerto El Dorado, porque querían probar una mazorca asada de esas que comúnmente venden en los alrededores del lugar. Sin pretensiones, ganaron y se marcharon de Bogotá.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4

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