‘No habrá otro jugador tan dominador como Tiger’: Weir

‘No habrá otro jugador tan dominador como Tiger’: Weir

Tras recuperarse de problemas en el codo, busca ritmo. Vino a Bogotá a jugar en el web.com Tour.

Mike Weir

Mike Weir, golfista canadiense.

Foto:

AFP

Por: José Orlando Ascencio
02 de febrero 2019 , 10:09 p.m.

El canadiense Mike Weir dio el salto a la gloria en 2003. Ganó el Masters, en plena época en la que Tiger Woods era el punto de referencia del golf mundial. Fue justamente el Tigre, ganador un año antes, quien le puso la legendaria chaqueta verde, como manda la tradición. Nunca antes un zurdo había ganado en Augusta, y era apenas el segundo en ganar un major, desde que Bob Charles se impuso en el Abierto Británico de 1963. Aún no había explotado Phil Mickelson, quien vendría a ganar el Masters un año después, en 2004.

Weir estuvo a punto de cambiar su perfil zurdo. Pero antes de tomar la decisión, le escribió al más grande la historia, Jack Nicklaus. El Oso Dorado le respondió la carta: “Si tú eres un buen jugador zurdo, no cambies nada, en especial si te sale natural”, le dijo.

Durante cinco años, el canadiense fue uno de los diez primeros golfistas de la clasificación mundial. Aparte del Masters, ganó otros siete torneos en el PGA Tour, entre ellos The Tour Championship, en 2001. Y a partir de su victoria en Augusta fue un aspirante muy consistente para volver a pelear un major: en ese mismo 2003 quedó de tercero en el US Open y de séptimo en el PGA Championship. En 2004 terminó de cuarto en el Abierto estadounidense y de noveno en el Británico. Salvo en 2008, siempre tuvo al menos un top 10 en los grandes hasta 2009.

Abierto de su país, en 2011, resultó ser el punto de quiebre de su carrera. Se retiró lesionado, luego de caer en un rough muy espeso. Se le rompieron unos tendones del codo derecho.

Weir se alejó de los primeros lugares, e incluso se fue un tiempo al European Tour. Ahora, a los 48 años, comienza a prepararse para llegar al Champions Tour, el circuito para jugadores mayores de 50 años. Y por eso vino a Colombia a tomar ritmo, en el Country Club de Bogotá Championship. No pasó el corte (hizo rondas de 72 y 74), pero poco a poco vuelve a sentirse feliz en un campo de golf.

¿Cómo se dio su llegada para jugar en Colombia?

Con Robert Herrera (campeón del Abierto de Colombia en 1998 y profesional del Country Club) estudiamos juntos hace 30 años, fuimos a la misma universidad (Brigham Young). No he jugando mucho golf últimamente, estoy a año y medio de entrar al Champions Tour y me quiero mantener en competencia, tratar de retomar el nivel. Había oído hablar mucho de este torneo, del campo, de lo que significa esta competencia. Por intermedio de Robert gestioné la venida aquí. Tengo una exención para jugar el web.com Tour y por eso estoy aquí, para retomar el nivel y jugar más.
Muchos de los que vinieron a jugar acá estaban cerca del Champions Tour e, incluso, ganaron el torneo, como Steve Pate o Skip Kendall.


El campo se adapta a jugadores que le pegan derecho, no tanto a los que le pegan tan largo. A un jugador que juegue bien wedge y la ponga en posición le puede ir bien. Hay algunos campos del PGA Tour que son mucho más lagos y amplios, que favorecen más la potencia. Varios jugadores me recomendaron que viniera a este torneo porque el campo se adapta a mi juego, yo juego con efectos, a la izquierda, a la derecha...

¿Cómo ve el golf latinoamericano en este circuito?

No conozco mucho de los jugadores colombianos. Jugué una ronda de práctica con Joaquín Cabrera (aficionado que ganó el torneo interno de clasificación del Country Club) y me pareció un buen jugador. Conozco, obviamente, a Camilo y a Manuel Villegas, también a Eduardo Herrera. No conozco a Sebastián Muñoz, pero sé que es un muy buen jugador. Hace dos semanas estuve en un torneo del PGA Tour y veo que ahora están llegando muchos jugadores latinos.

En 2003, cuando ganó el Masters, no existían circuitos como el PGA Tour Latinoamérica, el chino; el circuito canadiense era independiente... ¿ Cómo ha visto el crecimiento del golf en estos años?

Es una gran oportunidad para más jugadores en diferentes regiones del mundo, que tengan más opciones de jugar, que la única meta no sea solo llegar al PGA Tour. Cada región da esas oportunidades, y ahora se ve que muchos jugadores jóvenes están llegando al circuito. Yo me gradué a los 22 años de la universidad: tuve que ir a jugar el tour de mi país, estuve en algunos torneos de la gira asiática, y apenas a los 28 pude llegar al PGA Tour. En esa época hubo, incluso, algunos que entraron al circuito con más de 30.

¿Qué significó la victoria en el Masters de 2003 para usted, como proyección para su carrera?

Fue un momento muy importante para el golf canadiense, ningún jugador de mi país había ganado un major en el golf masculino; en el LPGA, sí. Significó mucho porque, aunque había estado muy cerca en torneos anteriores, ese triunfo del Masters me cambió totalmente el panorama. Esa victoria me hizo sentir que no estaba fuera de lugar en el Tour, me demostré que podía estar entre los mejores. Gané otros torneos, sentí que tenía el nivel.

Tiger Woods le puso la chaqueta verde, nadie menos.

Fue un momento muy especial. Nos conocemos, Tiger y yo somos buenos amigos; a pesar de que somos bien competitivos entre nosotros, bromeábamos mucho. Recibir la chaqueta de él fue importante porque ya podía atizarlo un poquito, mostrarle que yo también podía. Pero además, eso me demostró que podía competir al mismo nivel.

Cuando usted ganó el Masters, lo hizo en plena era del dominio de Tiger Woods. ¿Cree que puede haber en el futuro otro jugador tan dominante, tan referente, como lo fue en su momento Tiger?

No hay un jugador que pueda llegar al nivel de dominio que tuvo Tiger, es un tema de consistencia en el juego. Hoy existen muchos jugadores que han ganado, y lo han hecho muy bien, como Jim Furyk, Justin Thomas, Jordan Spieth, pero no veo otro con la consistencia y el dominio que mostró Tiger en su momento.

¿Por qué estuvo alejado del golf?

Estaba jugando un torneo en Carolina del Sur, tuve un problema en el codo. Le pegué a una raíz y tuve problemas con los tendones del codo, eso me obligó a parar un tiempo.

¿Qué importancia ha ganado el golf al hacer parte del ciclo olímpico?

Me gusta que el golf esté ya en los Olímpicos, pero el impacto de su llegada está aún por verse. El golf es una disciplina que ya tiene un alcance global. Veo el crecimiento; el golf se está jugando en todas partes, en Asia, en Suramérica. Todo sirve para tirar hacia le mismo lado, pero el gran impacto de eso aún está por verse.

¿Cómo se prepara para llegar al Champions Tour, que es un segundo aire para muchos?

No he jugado mucho golf en los últimos seis meses, pero estoy contento de volver a estar en competencia, la energía de volver a estar en una cancha.


JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
SUBEDITOR DE DEPORTES EL TIEMPO
En twitter: @josasc

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