Paros que cambiaron la historia del deporte

Paros que cambiaron la historia del deporte

El fútbol de Argentina y España, el béisbol de las Grandes Ligas y el baloncesto, en la NBA, casos.

Don Mattingly

Don Mattingly, jugador de los Yankees, estira tras la huelga que no dejó jugar la Serie Mundial en 1994.

Foto:

AFP

Por: DEPORTES
26 de octubre 2019 , 07:28 p.m.

Una huelga, hace 70 años, marcó, indirectamente, el crecimiento del fútbol colombiano, que estaba recién nacido y que se nutrió de muchos jugadores del resto del continente para fomentar una pasión. Los movimientos sindicales han logrado darles respeto y reconocimiento a los deportistas en todo el mundo y varios paros no solo marcaron época, sino que trazaron una línea de comportamiento en las relaciones laborales.

En Colombia, estos movimientos nunca han tenido el éxito esperado. Los futbolistas agremiados en la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) anunciaron que levantaban la orden de cese de actividades que habían convocado para el 3 de noviembre. Lo más cerca fue en 2005, cuando Acolfutpro estaba recién creada. Pero solo un equipo lo acató, América de Cali.

El fútbol argentino es el que ha marcado la pauta. Se han registrado ocho huelgas desde 1931. Pero la más fuerte fue la que estalló en noviembre de 1948, cuando se exigió, entre otras cosas, libertad al final de los contratos, el otorgamiento de la personería a Futbolistas Argentinos Agremiados, vacaciones pagas y la profesionalización de los jugadores.

El campeonato de ese año se terminó con jugadores juveniles y más de 50 jugadores profesionales, encabezados por Adolfo Pedernera (quien era dirigente de Agremiados) y Alfredo di Stéfano, terminaron jugando en Colombia. El conflicto se resolvió, pero los jugadores no volvieron a sus ligas de origen hasta octubre de 1954.

Adolfo Pedernera

Adolfo Pedernera y muchos argentinos llegaron a Colombia luego del paro de 1948.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Las otras dos huelgas fuertes fueron en 1971, cuando Agremiados exigió la elaboración del Estatuto del Jugador, y la de 1975, cuando se acabó firmando el Convenio Colectivo de Trabajo. En ambos casos, el campeonato tuvo que jugarse con jugadores aficionados y, en el segundo caso, River se coronó campeón, después de 18 años, con un equipo amateur.

En España hay varios antecedentes. Esta semana, de hecho, estalló una huelga: la del fútbol femenino, tras no llegar a un acuerdo sobre un convenio colectivo de trabajo y un aumento de salarios. Pero ya en 1979 (año en el que se creó la Asociación de Futbolistas Profesionales, AFE)se había presentado un paro, exigiendo el seguro social. En 1981 volvieron a ir a huelga, para abolir una norma que exigía alinear a jugadores menores de 20 años. Y en 1984, pararon en protesta por el retraso en el pago de salarios y con la petición de una participación por derechos de televisión.

El sindicato español es uno de los más fuertes de Europa, a tal punto que Luis Rubiales, quien fue la cabeza visible de la AFE, hoy es el presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Con la AFE, Rubiales promovió otra huelga, en la temporada 2011-2012, para pedir un nuevo convenio colectivo, con el fin de crear un fondo con el que se garantizara el pago de los salarios a los jugadores y se establecieran sanciones a los clubes que no cumplían. Y luego, en la temporada 2015-2016 convocó a otro cese de actividades, esta vez para protestar porque la agremiación quedó por fuera del decreto que establecía la venta de los derechos de televisión. Al final, la protesta tuvo éxito y a la AFE se le reconoció el 0,5 por ciento de los ingresos anuales, dinero que se utilizó para crear un fondo de retiro para los jugadores.

Se quedaron sin finales

Una de las huelgas más sonadas, y en la que los jugadores salieron como ganadores, fue la del béisbol de las Grandes Ligas, en 1994. En ese año, los dueños de los equipos buscaban una fórmula para equilibrar el gasto y evitar una inflación en este deporte y propusieron un tope salarial, algo similar a lo que ya existía en el fútbol americano, en la NFL.

La idea de los directivos amenazaba, según la asociación de jugadores, algunas de sus garantías en cuanto a la declaratoria de los jugadores como agentes libres y en cuanto al arbitraje salarial. Por esta razón, la huelga estalló el 12 de agosto de 1994. La idea era llegar a un acuerdo antes de que se jugara la Serie Mundial, pero ninguna de las partes cedió. Un mes después de la declaratoria del paro, se declaró suspendida la postemporada y, por primera vez desde su creación en 1903, la ‘Gran Carpa’ no tuvo campeón.

El propio presidente de Estados Unidos de la época, Bill Clinton, tuvo que intervenir para destrabar el conflicto y para que se reanudaran las conversaciones. La huelga se acabó el 2 de abril de 1995 y la idea del nuevo sistema de topes salariales fue desechada.

Ya en 1981 se había registrado otro paro en las Grandes Ligas, cuando los jugadores protestaron porque los dueños de los equipos pretendían recibir una compensación cuando un jugador se declaraba como agente libre. La huelga duró 48 días, se cancelaron 713 partidos y la idea de los propietarios no prosperó, aunque hubo pérdidas de lado y lado: se estima que los jugadores perdieron 146 millones de dólares en salarios, mientras los equipos dejaron de recibir cerca de 72 millones.

En la NBA también hubo un conflicto que recortó la temporada regular de 84 a 50 partidos, en 1998. El paro se decretó luego de la propuesta de rebajar los topes salariales, el endurecimiento de la política antidopaje y la escala de sueldos para los jugadores novatos. Los 220 jugadores votaron por unanimidad por no jugar. La temporada, que debía comenzar el 3 de noviembre, apenas vino a arrancar el 2 de febrero de 1999.

David Stern

David Stern, comisionado de la NBA, y Billy Hunter, director ejecutivo de la Asociación de Jugadores, se saludan tras el acuerdo que levantó el paro de la NBA, en 1999.

Foto:

AFP

En 2005 se evitó un nuevo paro al reducir el llamado “impuesto de lujo” (una retención de hasta el 8 por ciento del sueldo) y garantizar que los jugadores recibieran el 57 por ciento de los ingresos de la NBA, entre otros logros.

Pero en 2011 hubo otra huelga. La Liga aseguró tener pérdidas de 300 millones de dólares al año, por lo cual propuso endurecer el límite salarial y reducir el sueldo de los jugadores en un 40 por ciento. El paro comenzó el primero de julio y el acuerdo se firmó el 26 de noviembre, con una reducción del porcentaje para los jugadores (del 57 al 51 por ciento), pero con una compensación económica de 100 mil dólares para cada jugador.

DEPORTES

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