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Barrios limpia su orgullo con eficaz 'trabajo sucio' en la Selección
Wilmar Barrios

Wilmar Barrios, en acción contra Ecuador.

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Barrios limpia su orgullo con eficaz 'trabajo sucio' en la Selección

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El volante busca adueñarse del puesto de titular. Fue figura contra Ecuador. 

Wílmar Barrios volvió por lo suyo, a recuperar su puesto en la Selección Colombia. No llegó a la Copa América de paso, no hay turismo en su mirada ni conformismo en sus piernas. Quiere ser titular otra vez, como antes, y para eso libra su propia batalla, con su estilo vehemente, mostrando los dientes en cada disputa, gruñendo, mordiendo, multiplicado en la cancha, un Barrios al cuadrado o al cubo, un BARRIOS en mayúsculas.

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El partido contra Ecuador del domingo pasado no era solo un estreno en la Copa América, era, para él, su oportunidad de estar de nuevo en la línea titular para hacer lo que sabe, el trabajo sucio de los volantes: correr, pegar, raspar, destruir.  No iba a desaprovechar, y por eso se tragó la cancha a mordiscos. Jugó con el temperamento reforzado. No perdió duelo, arremetió en cada disputa. Fue un Barrios incansable. El retén del medio campo. Lo hizo tan bien que debió poner a pensar al técnico Reinaldo Rueda, quien en los juegos de la eliminatoria optó por Gustavo Cuéllar. Así que hay dos gladiadores con la misma bandera.

El profe sabe muy bien lo que hace, les está dando confianza a todos los jugadores para que vayan sumando minutos.


“El profe sabe muy bien lo que hace, les está dando confianza a todos los jugadores para que vayan sumando minutos. Con Argentina se hizo un desgaste grande y (contra ecuador) se quiso refrescar la nómina”, dijo Barrios tras la victoria de la que él fue protagonista.

La mala hora

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El volante que irrumpió en la Selección para ir al Mundial de Rusia, y que luego con Carlos Queiroz se fue adueñando del puesto como el jugador más efectivo en la tarea de interrumpir el juego, sufrió un desplome inesperado. Fue en ese noviembre de pesadilla del 2020, cuando Colombia se derrumbó ante Uruguay y perdió 0-3. El equipo quedó en ruinas, pero Barrios quedó debajo de todas esas ruinas. Apenas estuvo 32 minutos en la cancha, porque el DT decidió que él era el que iba al sacrificio.

En el siguiente partido contra Ecuador, Barrios ya no fue titular. Había perdido su puesto y quedó expuesto por el DT. La derrota 6-1 fue un incendió sobre el incendio. Incluso Barrios fue señalado en algunas versiones de prensa de protagonizar una pelea en el camerino, de cuestionar a James Rodríguez. Aún hoy se habla de eso, cuando James ya no está convocado y Barrios arrancó de suplente la era de Rueda. Ahora que tuvo la oportunidad de ser titular en la Copa América, tenía que lavarse el orgullo, ese que quedó manchado con el episodio ante Uruguay.

A convencer a Rueda

Wilmar Barrios junto a Duván Zapata.

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En el partido contra Perú, en Lima, el primero para el nuevo DT, Rueda no eligió a Barrios. El volante que fue campeón con su equipo, el Zenit, en Rusia, no llegó para ser titular. Una señal de que su regreso no iba a ser fácil. El elegido por Rueda fue Gustavo Cuéllar, una de sus novedades en la convocatoria, el jugador que se destaca en la liga de Arabia.

Y Cuéllar se encargó de hacer todo más difícil para Barrios, porque jugó un partido perfecto. Su seguridad y su coraje hicieron olvidar que Barrios estaba en el banco, esperando. Tuvo su oportunidad al minuto 72.

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Ya en el siguiente juego contra Argentina, Rueda amplió el horizonte de sus posibilidades, ya que puso tres volantes de marca, por aquello de que en frente estaba Messi. Parecía un partido propicio para el corajudo de Barrios, por su fortaleza, orden y vehemencia en la marca. Pero no, Barrios no fue el elegido. Jugaron de entrada Cuéllar, Matheus y Lerma, que se iría rapidito para darle entrada a Muriel. ¿Realmente Barrios había perdido el puesto? ¿Se convirtió en una alternativa y uno en una certeza?

Barrios habló a la prensa antes del partido con Argentina y sus palabras estaban cargadas de respeto hacia las decisiones de Rueda. “El profe sabe mover muy bien sus fichas, estamos acá para estar al cien por ciento si el profe necesita de alguno de nosotros”, dijo, con una nobleza que contrasta con sus barridas en la cancha.


Contra Argentina tuvo sus minutos, entró por Cuéllar para el segundo tiempo. Y el domingo, volvió a la lista de inicialistas para enfrentar a Ecuador. Estaba claro que aunque Rueda quería darle aire a su equipo, él se jugaba el puesto. Su fútbol fue todo concentración, orden, pulmón y furia. Fue un corredor incansable, que jugó como si tuviera armadura de hierro, como si llevara espada y escudo, como si atravesara la cancha a caballo, pero no, era él solito, con su 1,78 metros de estatura, batallando por él y por todos.

Barrios regresó por lo suyo, para hacer el oficio que mejor conoce: eso de ganarse el fútbol evitándolo. Su ‘trabajo sucio’ en la cancha es el que lava su orgullo.


PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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