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Análisis: Sevilla y la Liga Europa, un amor que no termina
Sevilla

Los jugadores del Sevilla levantan el trofeo de campeones.

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Análisis: Sevilla y la Liga Europa, un amor que no termina

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Desde 2006 hasta hoy, el equipo español ganó el torneo seis veces.

Alguien decía, guardando las proporciones, obviamente, que el Sevilla es el Real Madrid de la Liga Europa. Hay una química especial entre este equipo y el segundo torneo de clubes más importante del viejo continente.

Incluso suceden cosas que si alguien cuenta antes del partido que van a ocurrir, nadie las creería. Como la jugada que definió la final contra el Inter, en Colonia (Alemania): una chilena de un zaguero central, Diego Carlos, que se desvía en el goleador y figura del rival, Romelu Lukaku.

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Seis finales jugadas, seis ganadas. Hay algo especial, sin duda. Y los méritos futbolísticos también estuvieron del lado del equipo que dirige Julen Lopetegui, que con este título vuelve a poner su nombre en consideración de los grandes, tras lo que le pasó hace un par de años, cuando aceptó una oferta del Real Madrid dos días antes del comienzo del Mundial de Rusia, cuando iba a dirigir a la Selección de España. Se quedó sin Copa del Mundo, porque el presidente de la Federación Española lo echó horas antes del primer partido, y su ciclo en el club blanco no duró.

Pero Lopetegui es buen técnico y lo demostró con el Sevilla, que supo neutralizar al Inter con un buen trabajo, especialmente desde el punto de vista ofensivo, aprovechando factores como el ataque por las bandas, con actuaciones sobresalientes de los dos laterales, Reguilón y Navas, y las jugadas de balón parado.

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Eso sí, primero tuvo que sufrir, porque a los cinco minutos ya perdía 1-0, cuando los protagonistas del último gol aparecieron en la primera jugada de peligro: Diego Carlos, que ya lo venía agarrando desde antes de entrar al área, se llevó por delante a Lukaku y el atacante belga logró vencer al golero Bounou.

La fortaleza por los costados le permitió al Sevilla empatar el partido, con una muy buena triangulación que terminó en un gran centro de Jesús Navas y una palomita de Luuk de Jong, apenas seis minutos después del tanto de penalti de Lukaku.

Luego de eso hubo una acción polémica en el área del Sevilla, una mano de Diego Carlos en la que el juez, el holandés Danny Makkelie no quiso saber nada del VAR y se quedó con lo que vio en la cancha. Las repeticiones de la televisión mostraron un movimiento, pequeño, pero suficiente. Parecía penalti.

Golpe por golpe

De Jong volvió a aparecer para poner al frente al Sevilla, en otra de sus fortalezas, la pelota quieta. Le metió la cabeza a un cobro de costado del argentino Eber Banega, bien hacia el segundo palo.

Pero el Inter también devolvió el golpe muy rápido, y también con la misma fórmula, pelota por arriba lanzada por Marcelo Brozovic y cabezazo de un especialista, el uruguayo Diego Godín.

Tanto Lopetegui como Antonio Conte, el DT del Inter, confiaron mucho en el esquema inicial que habían armado. Solo el primero movió en algo el equipo, pieza por pieza, cuando habían pasado 25 minutos del segundo tiempo, con la entrada de Munir por Lucas Ocampos. Pero lo planteado le salía mejor al equipo español. Porque cuando el Inter quiso atacar, Bounou respondió con creces, en especial en un mano a mano con Lukaku que pudo cambiar la historia del juego.

El que lo cambió fue Diego Carlos, un central brasileño de 27 años que llegó en esta temporada al Sevilla luego de tres años en el Nantes. El zaguero se disfrazó por segundos de atacante. Ya lo había intentado en el primer tiempo. Lo repitió en el segundo al tomar un rebote. Lukaku quiso desviar la bola y la mandó a su arco.

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Quedaban 16 minutos más lo que iba a reponer Makkelie. Ahí sí, Conte se acordó del banco, pateó el tablero y llenó la cancha de hombres de ataque. Pero Sevilla demostró que también sabe defenderse.

A la hora de la final de la Europa League, Sevilla siempre está. Es el sexto título en la competición, en un lapso de 15 años: 2006, 2007, 2014, 2015 y 2016. Es su torneo, el que además evitó que el fútbol español se fuera en blanco en esta temporada.

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc

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