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¿Quién es Rafa Benítez, el 'tormento' de James Rodríguez?
Rafa Benítez

Rafa Benítez (der.), junto a Yerry Mina (13) en el juego entre Everton y Burnley.

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Oli Scarff. AFP

¿Quién es Rafa Benítez, el 'tormento' de James Rodríguez?

Rafa Benítez (der.), junto a Yerry Mina (13) en el juego entre Everton y Burnley.

Esta es la historia del entrenador español, que ya había dirigido al colombiano en el Real Madrid.

Cada vez que Rafa Benítez abre la boca para hablar de James Rodríguez, se disparan los teclados de computadores, tabletas y teléfonos móviles. La relación entre el técnico español y el jugador colombiano no es un camino de rosas, precisamente. Este jueves, James completa cuatro meses sin disputar un partido oficial con el Everton, que en ese lapso tuvo cambio de administración.

El club inglés ya ha jugado cinco partidos oficiales (cuatro de Premier League y uno de la Copa de la Liga) y Benítez parece estar acostumbrándose a jugar sin James. En más de una ocasión ha explicado que todo pasa por el físico del jugador.

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Las dos cosas, las declaraciones y la preocupación por lo físico, tienen mucho que ver con la formación y la personalidad de Benítez, un entrenador de 61 años, que desde mediados de año asumió el reto de dirigir al Everton luego de llevar a lo más alto de Europa a su gran rival, el Liverpool.

Una frase suya resume su pensamiento a la hora de pararse frente a los micrófonos: "El fútbol es mentira, pero también discreción. Es cierto que no conviene decirlo en público. Yo sé cuando uno de mis jugadores ha jugado mal, pero no lo admitiré nunca en la televisión o en los periódicos", declaró.

"El fútbol es mentira, pero también discreción. Es cierto que no conviene decirlo en público. Sé cuando uno de mis jugadores ha jugado mal, pero no lo admitiré nunca en la TV o en los periódicos".

Claro que esa discreción no siempre la mostró a la hora de declarar. Alguna vez, cuando dirigía al Valencia, le llevaron como refuerzos al delantero brasileño Ricardo Oliveira y al uruguayo Fabián Canobbio.

Cuando le preguntaron por los fichajes, Benítez respondió: “He pedido un sofá y me traen una lámpara”. Su intención era que le renovaran el contrato a un lateral, Anthony Reveillere.

A las declaraciones de Benítez volveremos más adelante. El otro factor que recalca una y otra vez es el físico. Que lo diga James. Y en eso tiene mucho que ver la profesión que escogió en el receso que tuvo entre su retiro del fútbol activo, por lesión, a los 26 años, hasta el comienzo de su carrera como entrenador.

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Rafa, el segundo de los tres hijos de Francisco Benítez (hincha del Atlético de Madrid) y Rosario Maudes (fanática del Real Madrid), había comenzado a jugar en los equipos del Colegio San Buenaventura de la capital española, donde nació el 16 de abril de 1960.

A los 12 años salió campeón del colegio de Madrid y al año siguiente entró a la Academia del Real Madrid, con el total apoyo de sus dos padres, a pesar de que Francisco amaba otros colores. Pero además, el espíritu competitivo de Rafa lo llevó a practicar otros deportes, como el balonmano, el baloncesto, la natación y el judo.

Su carrera futbolística, en la cancha, empezó a cambiar en 1979, cuando fue seleccionado para representar a España en una Universiada (una especie de olimpiadas universitarias) en México. Allí sufrió una grave lesión de rodilla. Duró más de seis meses sin jugar y nunca pudo recuperarse del todo. Ya para entonces había comenzado a estudiar educación física.

Rafa Benítez, en su época del Liverpool.

Foto:

AFP - Archivo EL TIEMPO

Antes de retirarse del todo como futbolista, Benítez notó que lo que ganaba no era suficiente para vivir, así que ejerció su otra carrera: dictó clases de educación física en varios colegios de Madrid y Linares y también trabajó en varios gimnasios, hasta que finalmente, se reincorporó al Real Madrid, esta vez, como entrenador de la Academia de Fútbol.

“Durante todo este tiempo, e incluso desde que era adolescente, me gustaba actuar como entrenador-jugador en los partidos. Tanto en mi etapa en el equipo de la universidad, como en los partidos que jugaba con mis amigos en verano. Sin darme cuenta, mi verdadera vocación estaba latente y me iba formando para lo que sería mi profesión: entrenador de fútbol. Por eso, en el momento en que mi vida futbolística se terminó por culpa de la rodilla, retomé la dirección de mi carrera para centrarme en el trabajo técnico”, escribió el propio Benítez en su página web.

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En el club blanco fue subiendo poco a poco de categorías: fue entrenador de los equipos juveniles, dirigió al Castilla (el filial del Madrid en el ascenso) en la temporada 1993-94 y recibió su primera palomita como entrenador adjunto de Vicente del Bosque en el primer equipo, en 1995.

Ese mismo año, Benítez comenzó a volar en solitario: fue técnico del Valladolid, pero lo echaron cuando era último en la tabla, luego de una goleada contra el Valencia. Apenas duró 11 partidos en el Osasuna, en 1996, y logró ascender al Extremadura a la primera división, aunque el equipo cayó de nuevo a segunda al año siguiente.

Con esos antecedentes, Valencia apostó por él en la temporada 2001-2002, en reemplazo del argentino Héctor Cúper, que los llevó a dos finales seguidas de la Liga de Campeones. “El único Benítez que conozco es el torero”, declaró Marcelo Safont, consejero del entonces presidente del club, Francisco Roig.

Rafa les calló la bola a él y a todos sus detractores. La frase del sofá y la lámpara no era gratuita… Ganó dos títulos de Liga y una Copa Uefa. Ningún equipo distinto a Real Madrid, Barcelona o Atlético de Madrid ha ganado el torneo español desde entonces, así que ese Valencia es punto de referencia.

Sin embargo, Benítez tuvo líos con los directivos. El consejero delegado del club, Manolo Llorente, no lo quería, directamente. Cuando le ofreció la renovación de contrato, solo le ofreció el 5 por ciento de aumento. Igual no eran tiempos fáciles en el Valencia, que por entonces no podía realizar fichajes por las deudas que tenía.

Cansado, Rafa arregló con el Liverpool. Cuando Juan Soler, mandamás del Valencia, se enteró, ya era tarde para convencerlo de seguir. El DT se despidió entre lágrimas.

Bajo su mando, el gran rival del Everton reverdeció laureles. Ganó una épica final de la Liga de Campeones en 2005 en Estambul, contra el Milan: perdía 3-0 al final del primer tiempo, empató en la segunda etapa y llevó la final al desempate desde el punto penalti, para coronarse campeón. Hacía 21 años que Liverpool no era el rey de Europa. Dos años después lo intentó de nuevo, contra el mismo rival, pero esta vez los italianos se tomaron revancha y ganaron 3-1.

En Liverpool, Benítez estuvo seis temporadas. De allí se fue al Inter a reemplazar a Jose Mourinho, que pasó al Real Madrid. Le alcanzó para ganar una Supercopa de Italia y el Mundial de Clubes. Cuando la celebración apenas estaba fresca, el español habló duro: "Cuando llegué, el club me había prometido tres fichajes para construir un equipo aún mejor, pero no llegó nadie. Soy un profesional serio y merezco respeto hacia mi trabajo", dijo. Poco después fue despedido.

Rafa Benítez tuvo un paso corto por el Inter.

Foto:

Efe - Archivo EL TIEMPO

Estuvo dos años sin dirigir antes de aceptar la oferta del Chelsea, al que llevó a ganar la Liga Europa en 2013. Pero los hinchas no le perdonaron su pasado en Liverpool ni el fracaso en la Champions, en la que no superó la fase de grupos. De allí pasó al Nápoles, donde ganó la Copa y la Supercopa de Italia en 2014. Y luego, por primera vez, se cruzó en el camino de James Rodríguez, al aceptar la oferta para reemplazar a Carlo Ancelotti en el Real Madrid, a mediados de 2015.

En su presentación, Benítez lanzó dos frases que le cobrarían muy pronto: “Ser primero es lo único que vale, ser segundo no vale nada. El objetivo es intentar ganar todo lo que se pueda”, dijo. Y agregó: “El Real Madrid tiene que jugar lo mejor posible, tiene que ser un equipo competitivo que trate de jugar bien al fútbol y ganar”.

“Ser primero es lo único que vale, ser segundo no vale nada. El objetivo es intentar ganar todo lo que se pueda”.

Víctima de sus propias palabras, Benítez solo duró un semestre. Sus números eran espectaculares, pero la goleada 0-4 en el clásico contra el Barcelona y la eliminación de la Copa del Rey por una irregular alineación de Denys Cheryshev lo pusieron contra las cuerdas. Y la relación con los capos del plantel fue difícil. No era la primera vez que sufría por eso.

“Rafa Benítez no me gusta como persona. Puedo llamar por teléfono a cualquiera de mis entrenadores, menos a él", dijo de él Steven Gerrard, figura del Liverpool en su momento y hoy técnico del Rangers de Escocia. "No nos llevamos bien desde el primer día, hay que reconocerlo, me dejaba fuera en los momentos importantes", disparó, a su vez, John Terry, histórico del Chelsea.

“Benítez siempre tiene los mismos problemas. En el Inter los tuvo conmigo, en el Nápoles con Cannavaro, en el Chelsea con Terry y en el Real Madrid tal vez con Cristiano y otros", declaró Marco Materazzi, referente del Inter y campeón mundial en 2006. El mismo que recibió el cabezazo de Zinedine Zidane.

Luego del Real Madrid, Benítez descendió con Newcastle pero luego lo devolvió a la Premier League, tuvo un paso de año y medio por el Dalian Yifang de China, del que se fue, según él, por la pandemia de covid-19, y ahora llegó al Everton, donde James revivió viejos fantasmas.

Cristiano Ronaldo y James Rodríguez.

Foto:

EFE/Emilio Naranjo

Cuando Benítez llegó al Real Madrid, James estaba en la Copa América de Chile y se reintegró más tarde que el resto de sus compañeros. Las frases de Benítez, entonces, parecían calcadas a lo que hoy dice de él: "En verano ha estado un mes de vacaciones y va un poco por detrás del resto en ritmo de competición. Como tiene calidad a veces lo compensa y no se nota, pero cuando coja el ritmo nos aportará juego entre líneas, asistencias, goles y todo lo que tiene", explicó.
Y James, que por entonces aún no usaba Twitch, le respondió con una foto en Instagram, entrenando junto al portugués Pepe, con la frase: “Mejor que nunca”. Nada parece cambiar.

James volvió lesionado al Real Madrid luego de un amistoso contra Perú y Benítez no se calló nada. “Son demasiados partidos, lo dije en una reunión en Nyon, pero yo no hago las leyes, doy mi opinión como entrenador. Se ve a futbolistas que van a jugar partidos intrascendentes. No solo los amistosos, también los oficiales”. El colombiano tardó casi dos meses en volver a jugar.

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El incidente de James con la Policía el primero de enero de 2016, cuando lo persigueron por exceso de velocidad, parecía dañar todo. Benítez se fue del equipo tres días después. Ahora están juntos en el Everton. James lleva cuatro meses sin un partido oficial. Habrá que ver cuánto tiempo más compartirán plantel.

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc

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