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Kanté, el humilde símbolo de Chelsea, ya tiene su premio: la Champions
N'Golo Kanté

N'Golo Kanté

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Kanté, el humilde símbolo de Chelsea, ya tiene su premio: la Champions

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Hijo de inmigrantes, fue reciclador, no le gustan los lujos. Esta es su historia. 

N’Golo Kanté nunca aparece cerca de los reflectores, pero siempre ha sido clave para que sus equipos brillen y busquen logros importantes. Es de pocas palabras, incluso marcado por la timidez, cuando está por fuera de las canchas, pero vestido de futbolista se hace notar por su entrega, por su capacidad para quitar y entregar y aun, de vez en cuando, anotar goles importantes. 

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Ya fue campeón mundial con Francia, el país en que vio la luz por primera vez (nació en París hace 30 años). También ganó dos veces la Premier League, una como parte de un milagro llamado Leicester City y la otra con un equipo más acostumbrado a ganar en épocas recientes, como es el Chelsea, con el que también se impuso en una Liga Europa. Este sábado, fue vital para que su equipo ganara la Liga de Campeones y la Eurocopa para completar un palmarés brillante.

Pero para llegar a la cima, levantar la Copa del Mundo (casi no lo hace, como lo contaremos más adelante), Kanté no tuvo un camino fácil. Su familia llegó a Francia desde Malí buscando mejores horizontes, en 1980. N’Golo es el mayor de cinco hermanos que, desde muy pequeños, supieron de la importancia de trabajar duro para sobrevivir.

La historia del nombre pareció marcar su destino. N’Golo era el nombre de un rey de Malí. “Podemos equipararlo con lo que me ha pasado a mí en el fútbol. Esta historia es muy bonita, es verdad”, dijo alguna vez.

M’Golo Kanté, jugador francés.

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Pero al comienzo no vivía como un rey precisamente. El dinero escaseaba y su padre murió cuando N’Golo era un niño. Tuvo que empezar a trabajar para ayudar a su mamá, que limpiaba casas para sobrevivir. Mientras tanto, recorría las calles de París buscando material para reciclar.

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Justamente, ese trabajo recogiendo basura fue el que lo terminó metiendo en el fútbol. Venía el Mundial de Francia y Kanté se iba a los alrededores de los estadios de la ciudad y a los sitios en donde se concentraban los hinchas a buscar material allí. Y Francia obtuvo ese año su primer título mundial.


El pequeño comenzó a familiarizarse con los nombres de los jugadores, en especial los que, como él, eran descendientes de inmigrantes que llegaron a Francia buscando un mejor futuro, como Zinedine Zidane (de familia argelina), Patrick Vieira (campeón mundial con los bleus, pero originario de Dakar, Senegal) y Lilian Thuram (nacido en Pointe-à-Pitre, Guadalupe). Y comenzó a ilusionarse con buscar un mejor futuro.
A los 10 años empezó a jugar en su primer club, el JS Suresnes, que era amateur. Aunque también tuvo coqueteos con el rugby, donde los ojeadores le vieron talento. Sin embargo, prefirió la redonda a la ovalada.

"No elegí mi tamaño. Cuando juego no creo ser más pequeño que otros. Hago lo mejor que puedo. Me adapto y peleo con lo que tengo"


Luego intentó probar suerte en otros equipos de mayor renombre, como el Rennes, el Sochaux y el Lorient, pero en todos fue rechazado por la misma causa, su estatura. Apenas mide 1,69 metros. “No elegí mi tamaño. Cuando juego no creo ser más pequeño que otros. Hago lo mejor que puedo. Me adapto y peleo con lo que tengo”, declaró.

Por esta razón, a Kanté le costó llegar a la primera división y también a las selecciones juveniles de Francia. Algunos de sus contemporáneos, como Antoine Griezmann y Alexandre Lacazette, estuvieron en Colombia en el Mundial Sub-20 de 2011.

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Kante es uno de los referentes.

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N’Golo aún no estaba en el radar. Para esa época acababa de llegar al Boulogne, de segunda división, que le firmó contrato como jugador aficionado. Además de su capacidad para correr y quitar, venía de hacer 15 goles con el Suresnes, lo cual le daba buenas perspectivas.

Eran tiempos en los que Kanté destilaba humildad, algo que sigue haciendo hoy en día. Aprovechó para estudiar y graduarse como técnico contable mientras intentaba abrirse paso en el fútbol, y todos los días iba y volvía a los entrenamientos en patineta, en un recorrido de un kilómetro de ida y uno de regreso a su casa.

De la patineta al Mini

En 2013 firmó con el Caen, que estaba en segunda división, y en su primera temporada, el equipo logró el ascenso a primera. Ya para entonces pudo cambiar la patineta por un Renault Megane de segunda mano, que mantuvo durante mucho tiempo en su poder.

Claudio Ranieri lo vio jugar y lo pidió para el Leicester City, a donde llegó en 2015, a cambio de 8 millones de euros y un contrato de cuatro años. Pero al comienzo no impactó ni por su figura ni por su talla. Fue tal el desconocimiento que había de sus capacidades que un día, recién llegado a Inglaterra, se paró frente al centro de entrenamiento del club, buscando cómo llegar a su casa. Un entrenador de divisiones menores lo encontró y le preguntó si ya venían sus padres a recogerlo.


Ya con capacidad para comprar un vehículo mejor, Kanté compró el que creía que mejor se adaptaba a su pensamiento y a sus necesidades.

Nunca fui ese tipo de persona que ama los grandes coches. Cuando era joven nunca tuve ambición por tener uno


“Nunca fui ese tipo de persona que ama los grandes coches. Cuando era joven nunca tuve ambición por tener uno. Yo conduzco un Mini. Fue el coche que compré cuando estaba en el Leicester City, mi primer vehículo en Inglaterra. Una persona me habló de esta marca, yo la probé, me gustó y me lo compré”, señaló Kanté en una entrevista con la BBC.

Lo más curioso es que, seis años después, ¡aún lo tiene! Lo mantuvo a pesar de que, ya integrado al Chelsea, sufrió un pequeño accidente contra un camión. Cabe anotar que el año pasado adquirió un Mercedes-Benz, aunque no un modelo deportivo ni convertible, sino un clase c, que es un sedán familiar.

Queda claro que a Kanté no le gusta correr mucho por las calles al volante. Pero sí que lo hace en la cancha: con el Leicester City fue clave para conseguir el único título de Premier League de la historia del club, en un torneo en el que Ranieri a veces tenía que atajarlo.

Cuando el Leicester estaba a punto de salir campeón, Ranieri escribió una carta en la que motivaba a sus jugadores, y en la que Kanté se llevó una gran cantidad de líneas, muy especiales.


“(Kanté) Corría tanto que pensé que debía llevar un paquete completo de baterías oculto en sus pantalones. Nunca paraba de correr en el entrenamiento. Tuve que decirle: ‘Hey, N’Golo, afloja. Afloja. No corras detrás de cada balón, ¿vale?’. Me respondió: ‘Sí, jefe. Sí. Vale’. Diez segundos después, volví a mirar y estaba corriendo otra vez. Le dije: ‘Un día, te veré centrar el balón y rematarlo tú mismo’ ”. Y tal vez fue lo único que le faltó hacer en ese equipo…

La gente cree que jugamos con dos en el medio y yo digo que no. Drinkwater juega en el medio y Kanté en todos lados


“La gente cree que jugamos con dos en el medio y yo digo que no. Drinkwater juega en el medio y Kanté en todos lados”, agregó uno de sus compañeros en el Leicester, Steve Walsh.

Kanté comenzó a deslumbrar y a pedir pista para la selección. Y no solo la de Francia. El polaco Henri Kasperczak intentó convencerlo para que jugara para Malí, el país de origen de sus padres, y su sucesor, el francés Alain Giresse (otro futbolista de escasa estatura y enorme talento, que brilló con los bleus en el Mundial de España-82), llegó a hablar a su empresario. En ambos casos, el jugador dijo que no se sentía que estuviera listo para dar ese paso. Al final, la vida le premiaría esa paciencia.

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Su cotización crecía como espuma. De los 8 millones de euros que pagó el Leicester por él pasó a 38 millones, la cifra que pagó el Chelsea por él en 2016. Hoy, el portal Transfermarkt lo cotiza en 55 millones. Y su sueldo, 325.000 euros a la semana, es el más alto de un jugador del Chelsea en la historia.

Antes de llegar al Chelsea, Kanté jugó su primera Eurocopa con la selección de Francia. Y aunque era un poco más bajito (cinco centímetros), muchos llegaron a compararlo con otro jugador que brilló en su puesto en ese equipo, Claude Makelele. “Me veo reflejado en él cuando juega, claro. Pero Kanté es Kanté y debe hacer su camino”, dijo Makelele.

La gloria en Rusia


Pero en donde se convirtió en pieza fundamental de la selección fue en el Mundial de Rusia. Fue el segundo jugador con más quites e intercepciones en esa Copa del Mundo (11 y 20, respectivamente). Literalmente, se comió la cancha.

N'Golo Kanté, uno de los jugadores fundamentales en el título mundialista de Francia.

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Franck Fife / AFP


Francia sacó el arco en cero en cuatro de los siete partidos del torneo, en buena medida, gracias a su tino para quitar y salir jugando. Fue el segundo jugador de su equipo con más minutos en cancha en ese torneo (635), detrás de Raphael Varane (675).

Pero ni siquiera como campeón del mundo dejó su bajo perfil. Casi se va del estadio Luzhniki, de Moscú, sin tocar el trofeo. En las imágenes del festejo se vio cuando Steve N’Zonzi tuvo que decirle a Florian Thauvin que le diera la Copa para que Kanté la pudiera tener en sus manos.

Eso sí, sus compañeros se encargaron de dejar muy en claro su importancia para el equipo en la celebración del título en el Stade de France, en Saint-Denis. Y lo hicieron con una canción en la que recordaban los momentos de la concentración, en los que Kanté acudía a las trampas para ganar en las cartas.

“N’Golo Kanté, él es bajito, él es simpático, ha conseguido parar a Messi, pero todos sabemos que es un tramposo... ¡N’Golo Kanté!”, decía la letra, compuesta por Paul Pogba.

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Kanté sigue corriendo como nunca, pero con mucho más orden; primero, con lo que hizo con él Antonio Conte cuando llegó al Chelsea, y luego, con el trabajo que ha hecho el alemán Thomas Tuchel.

Su último gran acto, antes de conseguir la Champions contra el Manchester City, fue contra el Real Madrid (un club que siempre ha querido tenerlo), en la semifinal en Stamford Bridge. Ese día fue la gran figura. Y ese día también dio una muestra de su humildad: salió a bordo de su Mini Cooper, en medio de los aficionados que lo vitoreaban.

Además de la Champions, este año Kanté tiene el sueño de la Eurocopa. Y quiere demostrar que está entero y listo para volver a ayudar a sus equipos a ganar. Hay una frase popular en Inglaterra que lo define de pies a cabeza: “El 70 por ciento del planeta está cubierto por agua. El resto, por Kanté”.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
@Josasc

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